lunes, 31 de mayo de 2010

El dragón israelí



El asalto de esta noche llevado a cabo en aguas internacionales por comandos israelíes contra la llamada "Flotilla de la libertad", constituye un acto de cuya gravedad vamos a tardar todavía un tiempo en ser plenamente conscientes. La actuación del Ejército israelí inaugura una época nueva en este tipo de "acciones preventivas", justo cuando el presidente Obama acaba de dar por finalizada la llamada "Guerra contra el Terrorismo", el despliegue imperialista mediante el cual la Administración Bush asaltó a sangre y fuego Oriente Próximo y pretendió imponer su liderazgo hegemónico en política internacional exclusivamente por la fuerza de las armas.

La flotilla, formada por media docena de barcos de mediano porte, transportaba a bordo a unos 750 activistas, parlamentarios y periodistas, fundamentalmente turcos y europeos, además de una carga de ayuda humanitaria para Gaza evaluada (un tanto fantasiosamente, pienso) en 10.000 toneladas de suministros. La intención de los navegantes era romper el bloqueo de Gaza y distribuir la ayuda. Que no iban a llegar a la Franja de Gaza lo sabía todo el mundo y seguramente los propios organizadores, ya que el gobierno y el Ejército israelíes habían reiterado hace tiempo que no lo permitirían. Y que en fin, la flotilla era un acto consciente de propaganda a favor de Hamas bastante bien diseñado y organizado, resulta evidente viendo las asociaciaciones y personas que han impulsado la iniciativa; el espectáculo tonante de esta tarde montado por el actor Willy Toledo en la rueda de prensa dada por los familiares de los tres españoles participantes en la acción, aclara las posibles dudas a quien las tuviere.

Lo que no tiene vuelta de hoja es que la brutalidad de la agresión (militar, por supuesto) llevada a cabo por las autoridades israelíes, deslegitima cualquier asomo de comprensión que alguien pudiera manifestar en relación con el inhumano boicot al que el Ejército israelí somete a los millones de palestinos que se amontonan en la Franja de Gaza. Nada puede justificar que en la oscuridad de la noche soldados entrenados y armados hasta los dientes se abalancen sobre unos barcos llenos de civiles, y se lleven por delante a tiro limpio todo lo que encontren a su paso. A estas horas sigue sin fijarse un balance oficial de muertos entre los activistas (a consecuencia del corte de comunicaciones con los barcos impuesto por los militares conquistadores), pero las cifras que circulan oscilan entre un mínimo de 10 y un máximo de 30 asesinados a tiros en el asalto más una treintena de heridos de bala, a los que hay que sumar algunos soldados con heridas ocasionadas durante la desproporcionada e inútil defensa.

Casi peor que la acción desarrollada es la cascada de mentiras posterior de los portavoces civiles y militares del gobierno de Netanyahu, con las que pretenden justificar un acto de piratería salvaje, llevado a cabo para más inri en aguas internacionales. Primero han dicho claramente que los activistas atacados opusieron resistencia armada a los soldados. Casi inmediatamente, esta misma mañana, se ha cambiado la versión afirmando que algunos activistas habían arrebatado armas reglamentarias a los soldados y les habían disparado con ellas, lo que resulta aún más increíble. Y en fin, se dice ahora que algunos activistas opusieron resistencia con palos y cuchillos; yo no descartaría que en el colmo de la resistencia, alguno de los activistas llegara a arañar a uno de los comandos. Otra idiotez propalada por portavoces militares israelíes en estas primeras horas y que francamente movería a la carcajada si el asunto no fuera tan grave, es que en los barcos iban activistas, entre otras organizaciones, de Hamas, Al Quaeda y Yihad Islámica. Otra tontería supina, pues alguien tan bien informado como los servicios de espionaje militares israelíes sabe perfectamente que estos grupos son irreconciliables entre ellos en la medida en que se disputan la misma clientela, y también que en Gaza han saldado sus diferencias a tiros, en una guerra que ganó Hamas. El desprecio por la inteligencia ajena que muestran Netanyahu y compinches esgrimiendo estas justificaciones es sobrecogedor.

Es precisamente esta adquisión del lenguaje justificativo propio de regímenes autoritarios lo más preocupante en el hoy por hoy único Estado democrático de Oriente Próximo. En las últimas décadas el Estado de Israel ha ido militarizándose y americanizándose en un proceso paralelo y convergente, en el que el culto a las ideas democráticas y socialistas de los fundadores del Estado ha sido substituido por la incorporación de los valores propios de la extrema derecha estadounidense, especialmente su apego a la fuerza bruta y al uso de las armas como razón superior a todas las demás. Nada queda de aquél Ejército que nació como agrupación de partisanos durante la guerra contra el colonialismo británico y luego por la independencia. Tampoco de aquella fuerza armada formada por chicos y chicas melenudos que se tuteaban con sus jefes y en la que los generales raramente tenían más de 40 años, que en los años 50 y 60 del pasado siglo asombraron al mundo por su entrega y eficacia en guerras fulminantes, en las que aplastaron a oponentes como mínimo tan bien armados como ellos e infinitamente más numerosos. De aquél Ejército salían dirigentes de izquierdas y soldados con conciencia cívica. Hoy el Tsahal es un ejército como cualquier otro o peor en realidad, en la medida que se ha convertido en una fábrica de autómatas imbuidos de ideas supremacistas de extrema derecha. Todo esto recuerda naturalmente aquél viejo aforismo de Nietzsche: "Quien lucha mucho tiempo contra un dragón, acaba convirtiéndose en dragón".

El regalo que el gabinete israelí acaba de hacer a la causa no ya de los palestinos y ni siquiera de Hamas, sino a la de los antisemitas y nazis de diverso pelaje del mundo entero, no tiene precio y seguramente no podían ni soñar recibirlo hace unas horas. Así se escribe la Historia, con la sangre de unos y la estupidez de otros.

En la imagen, fotografía tomada probablemente con un teléfono móvil del momento del asalto a uno de los barcos.

domingo, 30 de mayo de 2010

Militarismo español y crisis económica


Gran show militarista este fin de semana en Badajoz. En plena crisis -o eso dicen-, se organiza un lucido desfile de las Fuerzas Armadas españolas(FFAA), luego de 15 días de anuncios en los medios destinados a convencernos de que el Ejército español es la mayor ONG del mundo. Pues la verdad, si a lo que se dedica esta gente según se veía en la publicidad es a salvar náufragos, curar niños haitianos y repartir sonrisas entre los ciudadanos afganos, lo mejor sería que los licenciaran a todos y se apuntaran en ONG's reales; nos saldría infinitamente más barato.

Porque resulta que a pesar de que lo que presume doña Barbie Chacón, nuestra ministra de la Guerra y otras Ayudas Humanitarias, en el sentido de que España es uno de los países de Europa que menos gasta en este negocio, el Ejército nos sale a los españolitos por un ojo de la cara. Las cifras cantan. Nada menos que veintesiete mil millones de euros componen la deuda de las FFAA: casi dos veces lo que el gobierno Zapatero pretende reunir saqueando los salarios de los funcionarios y las asignaciones de los pensionistas. Y eso que alrededor de dos tercios de las inversiones en I+D españolas van a parar a la industria armamentística (comisiones aparte, se supone).

Más: mantener a cada soldado español en Afganistán nos sale por sesenta millones anuales de las antiguas pesetas. Un precio un poco caro para mantener en el poder en ese país asiático a los Señores de las Amapolas y al resto de corruptos sicarios de Washington.

Más: según la web de las FFAA, el sueldo bruto inicial para los recién ingresados era en 2008 de 14.420 euros brutos anuales, una verdadera fortuna para gente que en su mayoría llegan a los cuarteles huyendo del andamio en España o del hambre en Latinoamérica, y que mientras estén en el Ejército no tendrán gastos de alojamiento, comida y ropa; que se sepa, a pesar del recorte salvaje en los sueldos de los funcionarios que se aplicará a partir del mes que viene nadie ha hablado de meter tijera a tamaña barbaridad, ni de que vayan a desaparecer los sueldos dobles que se cobran mientras se participa en "misiones en el extranjero", ni de otros privilegios no sólo ecónomicos de los que disfrutan los componentes de las FFAA por el hecho de serlo.

Y naturalmente está el tema de las plantillas, que parece un chiste delirante. Según datos publicados hoy mismo por El País, en España hay 86.000 soldados y marineros de tropa y 50.000 oficiales. Para "adecuar el tamaño de la plantilla del Ejército a las exigencias de la crisis", en 2013 habrá 80.000 soldados y marineros (6.000 menos)...y seguirá habiendo 50.000 oficiales. Es decir, tocan aproximadamente a un oficial cada soldado y medio; si fuera una película del Oeste, se podría decir que en el Ejército español hay casi más jefes que indios. Sólo el diablo sabe para qué sirve una organización en la que hay más directivos que trabajadores.

Y en fin, no seremos demagogos y no preguntaremos cuánto ha costado el espectáculo de Badajoz. Recordemos sin embargo que hace unos días la prensa cavernaria y el PP se llevaban las manos a la cabeza porque la intervención del presidente de la Generalitat catalana en el Senado español costó 6.000 euros en traducción simultánea; seguro que en el desfile y resto de actos han gastado bastante más. ¿Alguien ha protestado por este derroche estúpido, en tiempos en los que el gobierno dice verse obligado a recortar las magras pensiones de nuestros ancianos?.

Dicen los expertos que un ejército europeo saldria infinitamente más barato que mantener los ejércitos "nacionales", y además sería más funcional desde el punto de vista operativo. Claro que si los militares españoles dejaran de envolverse en la bandera patria y se subsumieran en una especie de cuerpo de funcionarios a escala europea, ¿dónde quedarían todos esos privilegios de los que ahora gozan una vez el honor, el patriotismo y todas esas zarandajas fueran substituidos por criterios de eficacia profesional a escala continental, y percibieran salarios seguramente más ajustados a la realidad sociolaboral de su país?.

sábado, 29 de mayo de 2010

Jazztel sabotea mi conexión a Internet


Jazztel ha vuelto a SABOTEAR mi conexión a Internet.


Acaban de llamar a las 18'35h de la tarde, y como casi siempre ponen la cinta con voz de hombre sudamericano: "Le informamos de que han mejorado las comunicaciones en el barrio..." Le grito al auricular: "¡Iros a la mierda, hijos de puta, hijos de puta!", y cuelgo de golpe. Segundos después mi conexión a Internet se corta. Es la tercera vez que ocurre en el último mes.


Esto es un delito, se llama SABOTAJE y lo cometen impunemente empleados de Jazztel.

viernes, 28 de mayo de 2010

Por el bien de la democracia, disuelvan el Tribunal Constitucional


Ya hemos hablado aquí antes de la ineficacia y el partidismo grosero que presiden las actuaciones del Tribunal Constitucional español (TC). Ocurre que ese desastre no es casual, sino que tiene todas las trazas de haber sido diseñado aposta en su momento, allá en los cada vez más mitificados aunque realmente nada gloriosos tiempos de la Transición.Entiéndanme, no estoy diciendo que el TC fuera creado para hacer el ridículo como lo viene haciendo desde hace largos años, aunque de modo destacado en los últimos y sobre todo en el caso de la impugnación presentada por el Partido Popular (PP) contra el nuevo Estatut catalán. Lo que afirmo es que el invento fue concebido precisamente para la función que está cumpliendo: servir de instrumento de bloqueo a cuantas leyes no fueran del agrado de la (extrema)derecha española.

Ocurre que en democracia -Montesquieu mediante o no- existe una única cámara a través de la cual se expresa la soberanía popular, única fuente por su parte (única, recalco) de legitimidad del Estado y sus instituciones. Esa cámara ha de estar elegida por sufragio universal, libre y directo de sus ciudadanos, y así viene sucediendo en cada vez más países desde los días de la Revolución Francesa, una vez liquidada la precedente cámara estamental de la época del Antiguo Régimen.

Sucede que esta cámara de representación popular cuya composición eligen directamente los ciudadanos, tiene en la mayoría de democracias dos facultades fundamentales: legislar el corpus de leyes que rigen el Estado y la convivencia pública y elegir un gobierno acordado por una mayoría de sus componentes. Pore tanto, corre el riesgo de llegar a ser controlada en algún momento por la izquierda, circunstancia que no sólo en España aterroriza a la derecha social, económica y política. Como barrera ante semejante posibilidad se creó una segunda cámara, llamada generalmente Senado, cuya función primordial es precisamente bloquear la posibilidad de que a través de la producción legislativa o los actos de gobierno del ejecutivo se produzcan transformaciones substantivas en materias que afectan a la hegemonía de las clases dominantes en nuestras sociedades.

Para lograr que el Senado cumpla esa función de cortafuegos permaneciendo "ad eternum" en manos de la derecha -en España, de la (extrema)derecha-, se ha diseñado un poco ingenioso pero muy útil sistema: consiste en que todas las circunscripciones electorales (las provincias, en España) elijan el mismo número de senadores, con lo cual las provincias rurales y menos pobladas (tradicionalmente derechistas) obtienen una fuerte sobrerrepresentación en número de escaños, en relación con los que se otorgan a las provincias más densamente pobladas y de carácter industrial (generalmente inclinadas a la izquierda). Convertido así en un frontón en el que rebotan todas las pelotas -es decir, frenando en seco y devolviendo de inmediato a la Cámara llamada Baja cuantas leyes y disposiciones se estimen peligrosas-, el Senado juega un papel clave en el mantenimiento del estatus quo en cuanto a la perpetuación de privilegios y la retención del poder por parte de las clases dominantes. Todo gobierno no ya revolucionario sino simplemente reformista acaba por estrellarse ante el bloqueo al que el Senado somete a sus iniciativas.

Por si falla el filtro del Senado, que todo puede pasar cuando se deja votar libremente al pueblo, la artera derecha postfranquista que gobernó los inicios de la Transición impuso en el llamado Pacto Constitucional la creación de un Tribunal que desde entonces ha venido funcionando como un reaseguro de probada eficacia. El Tribunal Constitucional se ha convertido de facto a lo largo de estos 30 años en una tercera cámara legislativa, y cuando ha convenido a quienes lo manejan ha paralizado cualquier iniciativa de cambio en sentido progresista que molestara a la (extrema)derecha española. Es sencillamente insufrible que una decena de personas que, como sucede en todo el aparato judicial, han llegado al cargo por cooptación luego de probar fidelidad a sus patronos políticos, se atrevan a enmendar la voluntad popular libremente expresada a través de sus representantes elegidos e incluso ratificada luego en reféredum, como es el caso del Estatut catalán embarrancado, sólo porque ellos presuntamente entienden más de leyes. La soberanía popular está por encima de leguleyos y picapleitos que en lugar de conformarse con su papel de funcionarios del Estado pretenden erigirse en salomones de guardarropía que determinan qué se puede y qué no se puede legislar. Se trata en suma de una versión cutre y risible del gobierno aristocrático de la Grecia clásica, que pretendía que algunos espíritus selectos tenían derecho natural a imponer su criterio al resto de los mortales, considerados como ganado nacido sólo para obedecerles y servirles.

En la fotografía publicada por El País el pasado 27 de abril, aparece un grupo de magistrados del Tribunal Constitucional: su vicepresidente, Guillermo Jiménez (quinto por la izquierda), Manuel Aragón (a su lado, con barba) y Ramón Rodríguez Arribas (a continuación), mientras presencian la corrida de toros del domingo anterior desde el callejón de La Maestranza de Sevilla, y algunos de ellos fuman gruesos habanos. Al lado de los magistrados del alto tribunal, César Cadaval, uno de Los Morancos, grupo que practica un humor especialmente zafio y fascistoide.

martes, 25 de mayo de 2010

Carta a la Asociación de Usuarios de la Comunicación denunciando el acoso de Jazztel


Contenido del escrito que he remitido a la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC), denunciando el acoso al que me somete Jazztel.

El siguiente paso será el Ministerio de Industria.

Estimados señores, les escribo para poner en su conocimientos los siguientes hechos:

Desde hace meses Jazztel ha venido bombardeándome a diario con llamadas telefónicas ofreciéndome sus productos, con un empecinamiento que resulta francamente inexplicable incluso teniendo en cuenta la competencia salvaje que existe entre operadores del sector.

Dichas llamadas se producían hasta hace poco apenas me conectaba a Internet a través de la misma línea telefónica por la que accedo a la red y fuera cual fuese la hora en que me conectara, lo que me hizo abrigar la sospecha de que existía una relación directa entre el acto de conectarme y la llamada telefónica de Jazztel.

Mi sospecha la refuerza el hecho de que en tres ocasiones en las que finalicé la conversación con el pertinaz vendedor de Jazztel invasor de mi intimidad de manera destemplada por mi parte enviándole a la mierda, casi de inmediato se cortó mi conexión a Internet, quedando bloqueado mi acceso a la red por un tiempo de aproximadamente un cuarto de hora. Estoy convencido de que Jazztel ha tenido y probablemente aún tiene pinchada mi línea telefónica, y también de que han tenido la desfachatez de represaliar mis desplantes.

Tras poner estas circunstancias en conocimiento de Telefónica, mi proveedor de servicio telefóníco y de Internet, esta compañía se ofreció a bloquear las llamadas a mi número telefónico procedentes de Jazztel. Efectivamente, durante unos días cesaron las llamadas pero de nuevo han vuelto a reproducirse, si bien ahora tienen el cuidado de llamar aleatoriamente en horas diferentes, cuando ya llevo tiempo conectado, y me llaman cada dos o tres días en vez de diariamente.

Las llamadas por lo demás tienen desde su inicio dos modalidades: en la primera, es una cinta grabada la que anuncia la "buena nueva" de que Jazztel me ofrece sus productos; en la segunda, la vendedora que llama entra en línea tras una serie de ruidos que hacen sospechar un proceso de marcación automática. En uno u otro caso Jazztel estaría usando medios de llamada que en la mayoría de países civilizados, no sé si es el caso de España, están expresamente prohibidos.

Les agradecería alguna indicación sobre qué puedo hacer para librarme de esta pesadilla.

Atentamente,

lunes, 24 de mayo de 2010

Cajasur y unos granujas con alzacuellos


La intervención por el Banco de España de Cajasur, la caja de ahorros gestionada (es un decir: saqueada y arruinada, en realidad) por el obispado de Córdoba, marca otro hito en la turbia historia de las relaciones finiseculares entre la Iglesia católica española y las finanzas más oscuras y rentables.

Porque lo que está saliendo a la luz pública estos días es que más allá de un desplome por mala gestión, lo que ha habido en Cajasur ha sido un uso histórico corsario de una entidad de ahorro por parte del cabildo catedralicio de Córdoba, su propietario de siempre. Han sido los canónigos cordobeses -cuya fama como delincuentes, por cierto, se remonta a las novelas picarescas del Siglo de Oro español-, quienes han ocasionado el estropicio con acciones que no pueden quedar sin castigo, so pena de hundir en el descrédito aún más todo el entramado bancario español.

Cajasur ha reventado luego de un proceso en el que como mal menor, se había planteado su absorción por Unicaja. Pero los curas que gestionaban Cajasur impidieron finalmente la absorción, pues en palabras del presidente de la entidad, el sacerdote Santiago Gómez Sierra, la fusión equivalía a "entregar Cajasur a los rojos", y por tanto era preferible que fuera a parar a manos del Banco de España; tomen nota de la ideología de este santo varón. Los canónigos-banqueros pretendían así huir de responsabilidades y cargar el muerto a los bolsillos de todos los españoles, pues es obvio que Unicaja al hacerse con los balances de la entidad adquirida hubiera llevado a sus ex responsables directamente al Juzgado de guardia más próximo, cosa que seguramente no hará el Banco de España en aras a mantener la credibilidad del tinglado bancario español.

Y es que los números de Cajasur demuestran a las claras la competencia profesional y la catadura moral de la gente que la ha gestionado durante décadas. Según publica El País, las pérdidas de la entidad sólo en 2009 se elevaron casi a 600 millones de euros. Lo que no debe extrañarnos, ya que durante todos esos meses y a pesar del estallido de la burbuja inmobiliaria hace tres años, Cajasur siguió prestando decenas o quizá centenares de millones de euros a especuladores inmobiliarios que operan en la costa andaluza; como titulaba ayer El País una de sus informaciones "Curas y ladrillos en la misma caja". Es obvio que los granujas del cabildo catedralicio cordobés han estado interviniendo en negocios especulativos desde hace años. Su proceder ya obligó a intervenir a la Junta de Andalucia (en 2003 denunció a los dirigentes de la caja ante la Fiscalía Anticorrupción) y el Banco de España (que la investigó en 2004). Pero todo quedó en nada entonces, dado el alto patrocinio de la caja. Finalmente el grano de pus ha reventado.

El calificativo de granujas para los curas-banqueros de Cajasur resulta un calificativo puramente descriptivo. No de otra manera se puede motejar a gente a la que se les ha probado que se repartían dietas simplemente por asistir a actos religiosos (de asistencia obligada para ellos en su condición de sacerdotes). Según la denuncia de la Junta de Andalucía en 2003, sólo por ese concepto se habían apropiado hasta ese momento de 10 millones de euros. Según el informe del Banco de España emitido en 2005, "las actividades de Cajasur tenían un marcado sesgo especulativo": dicho en lenguaje claro, a través de ellas se financiaba a conocidos especuladores inmobiliarios sin escrúpulos, individuos como Rafael Gómez, alias "Sandokán", propietario de la constructora Arenal 2000 e implicado en la operación Malaya, quien en 2005 donó el inmueble en el que tiene sede la Fundación oficial de Cajasur, llamada Fundación Monseñor Miguel Castillejo, del nombre de un cura que antes que Gómez Sierra presidió Cajasur durante tres décadas y a quien se conocía en los ambientes bancarios andaluces como "Fray Langostino".

Las noticias de hoy mismo dicen que el Banco de España expedientará a los administradores de Cajasur. Hasta Juan Ojeda, dirigente del PP, que fue vicepresidente tercero de la entidad, declara que "los responsables son los canónigos". Juan Pablo Durán, del PSOE y antiguo miembro del consejo, acusa de cinismo al cabildo catedralicio de Córdoba, que justifica la ruptura de las negociaciones con Unicaja en la "defensa de los trabajadores de Cajasur", cuando semanas antes de la ruptura los ejecutivos ensotanados habían aprobado planes internos que conllevaban el despido del 10% de la plantilla y el cierre de 300 oficinas. Uno de los obstáculos principales surgidos, en realidad, fue la negativa de Unicaja a asumir tras la fusión los sueldos que los curas-gestores de Cajasur tenían fijados para ellos mismos, y la exigencia de revisar a fondo las cuentas de la entidad que Unicaja compraba.

En definitiva, otra de esas historias de delincuentes con alzacuellos tan tradicionales en España, que lamentablemente suelen acabar con toneladas de tierra encima (rcuerden Gescartera) y pagando entre todos el agujero causado por los sinvergüenzas de turno. Veremos si al menos en esta ocasión los responsables no se van de rositas; en plena crisis económica causada precisamente por esa calaña de gente, los especuladores financieros con o sin sotana, resultaría altamente ejemplarizante que por una vez pagaran sus culpas en este mundo en vez de esperar al otro.

En la fotografía de El País, el selecto grupo de "reservoir dogs" miembros del cabildo catedralicio de Córdoba que dirigían Cajasur hasta la intervención del Banco de España.

domingo, 23 de mayo de 2010

Argentina, doscientos años de golpes de Estado militares


Decenas de miles de personas están siguiendo en la calle este fin de semana los lucidísimos desfiles militares que conmemoran la supuesta "independencia" argentina. No es que los argentinos tengan la exclusividad del patriotismo delirante, ni mucho menos, pero verdaderamente llama la atención tal pasión.

Otro día hablaremos de cómo Argentina y otras antiguas colonias americanas alcanzaron lo que las clases dominantes criollas llaman la "independencia", y cómo esos procesos se llevaron a cabo en beneficio sólo de las oligarquías locales (hay que conocer la Historia para saber que el presente no nace del aire, sino que tiene continuidad en el tiempo y en las formas de dominación). De momento bastan las imágenes de la mascarada militar que recorrió las principales vías de Buenos Aires, con decenas de miles de corderos aplaudiendo y vitoreando a los mismos lobos que hace unos pocos años les devoraban a dentelladas.

La verdad es que produce tristeza saber que entre quienes montaron un estand "patriótico" para "celebrar" junto al lugar donde desfilaban los carniceros ataviados de fiesta estaba la Asociación Madres de Plaza de Mayo (no sé cúal de sus escisiones, ni me importa), y verdadera vergüenza ajena el que entre las unidades desfilantes hayan estado los suboficiales de la Armada, cuya Escuela de Mecánica fue el más célebre "chupadero" de desaparecidos durante la, por ahora, última dictadura militar argentina.

viernes, 21 de mayo de 2010

El castrismo y la Iglesia católica se alían en Cuba



La prensa internacional de hoy trae una noticia de esas que dejan al borde del pasmo a ingenuos y no avisados, pero que confirman muchas cosas a los lectores atentos.

Según leo en el diario argentino Clarín (la noticia viene también en El País, pero mucho más escueta), ayer se celebró en La Habana una singular reunión entre el actual número uno de facto del régimen cubano, Raúl Castro, y el cardenal Jaime Ortega, jefe máximo de la secta vaticana en la isla. A Ortega, que no es precisamente un castrista, le acompañaba una selecta representación de la Conferencia Episcopal Cubana. La justificación de puertas afuera para esta sorprendente reunión, que se prolongó durante cuatro horas y en la que al parecer todo fueron sonrisas y cordialidad, fue la intercesión de la Iglesia cubana para que el régimen castrista libere a sus "presos políticos". Lo más curioso del caso es que al parecer hubo acuerdo (evidentemente negociado y pactado con anterioridad al encuentro) para que efectivamente, en un plazo no determinado se de satisfacción a la demanda de los monseñores.

De todos es sabido que el régimen cubano anda muy tocado, y que a las dificultades económicas y sociales por las que atraviesa desde tiempo inmemorial se suma ahora un grave problema de imagen exterior, que es realmente nuevo para él. Desde la muerte de Orlando Zapata y la huelga de hambre que al parecer mantiene Guillermo Fariñas -dos personajes tan oscuros como el resto de la "disidencia política interna" cubana, tradicionalmente a sueldo de la CIA o del G2 castrista, y en ocasiones de ambos servicios secretos a la vez-, a los hermanos Castro se les ha puesto muy duro seguir vendiendo fuera el amor por su régimen que supuestamente sienten los cubanos que gozan -es un decir- de su existencia. Para los jerarcas católicos, cuya presencia tras el minimovimiento de oposición Damas Blancas es evidente por más que discreta, los dimes y diretes con el castrismo se han mantenido siempre dentro de una razonable "disidencia", tanto que históricamente ha olido a cierta complicidad entre el régimen de los Castro y los monseñores que apacientan un escúalido pero cierto rebaño en la isla. La discreción que los monseñores han mantenido en asuntos tan espinosos como el problema de los llamados presos políticos cubanos y en relación con las huelgas de hambre hasta el martirio de los Zapata y compañía, ha sido realmente ejemplar. No debe extrañar por tanto que terminen convirtiéndose en interlocutores provilegiados de un régimen al que cada vez le quedan menos espacios exteriores donde colocar sus mensajes, y sobre todo donde encontrar apoyos en los que cimentar su perpetuación en el poder.

La Iglesia católica cubana, reaccionaria como pocas desde sus mismos orígenes coloniales, deviene así de "neutral" en colaboradora activa del mantenimiento del régimen de los Castro. Tampoco es un fenómeno tan extraño. En la anticomunista Polonia, la jerarquía católica fue el principal sostén del régimen lacayo de Moscú hasta el derrumbe mismo de éste; cierto que había curas fanáticos relacionados con la extrema derecha nacionalista enfrentados con el régimen comunista, pero jerarcas como el arzobispo Woytila y el cardenal Glemp fueron colaboradores activos de Varsovia, hasta el momento en que se consideraron suficientemente fuertes como para emprender el derribo del régimen. Es probable que en Cuba la Iglesia esté jugando las mismas cartas, posicionándose en favor de aguantar en el poder al castrismo hasta que no quede más remedio que substituirlo, bien sea porque la descomposición del régimen sea ya imparable o porque fuerzas externas presionen tan fuertemente que precipiten su caída. En todo caso está claro que la apuesta de la jerarquía católica en Cuba pasa por garantizar el "orden" en la isla aún al precio de dar oxígeno a los dirigentes castristas, y que no parecen dispuestos a apoyar un cambio violento, del estilo que sería del gusto de los exiliados cubanos en Miami y de amplias capas de la sociedad estadounidense. Sacar a los Castro a tiro limpio del poder no entra en los planes de los monseñores, sobre todo si la situación de debilidad del régimen y su necesidad de apoyos obliga a éste a hacerles concesiones importantes, que seguramente empezaremos a conocer a no tardar mucho.

En la fotografía, Raúl Castro saluda entre sonrisas a Dionisio García, presidente de la Conferencia episcopal católica en Cuba, y Jaime Ortega, arzobispo de La Habana y líder de la Iglesia cubana.

martes, 18 de mayo de 2010

El orden reina en la Avenida Diagonal


El referéndum sobre el futuro de la Diagonal ha resultado finalmente un fiasco considerable. Tanto, que se ha llevado por delante al primer teniente de alcalde de Barcelona, Carles Martí, fulminantemente destituido por el alcalde y obligado incluso a presentar inmediatamente su renuncia como concejal. La enorme cagada amenaza seriamente las ya de por sí escasas posibilidades del actual alcalde, Jordi Hereu, de repetir al frente de la lista socialista.

Realmente ni hecho aposta se habría podido acumular mayor cantidad de errores de bulto. En primer lugar, recurrir a un referéndum popular en un tema de hondo contenido urbanístico, que inevitablemente genera un considerable sindicato de ciudadanos que con razón o sin ella se considerarán perjudicados sea cual sea la opción escogida, resulta como mínimo arriesgado. Máxime cuando la fórmula de consulta ciudadana prácticamente no se ha rodado, y además se presenta en forma no de una pregunta que de ha escoger entre el sí y el no, sino a través de un mecanismo de consulta enrevesado que presenta dos propuestas concretas y un "cul de sac" -la tercera opción- en el que cabe todo, desde la contestación radical a la indefinición amorfa.

Capítulo aparte merece la logística informática que ha servido de soporte a la consulta, que se ha revelado como una chapuza propia de aficionados codiciosos; nada nuevo que no suceda cada vez que se encarga la gestión de asuntos públicos serios a empresas privadas "competitivas". Por cierto, no es un dato menor que el padrón de la ciudad haya estado expuesto durante una semana a los privados ojos y teclados no sólo de los técnicos de la empresa contratada sino también del personal voluntario que ha colaborado con el desarrollo de la consulta, y es por tanto asimismo ajeno al Ayuntamiento barcelonés. Luego nos vendrán explicando milongas sobre lo rigurosísimas que son las medidas de seguridad en la Administración pública en cuanto a la protección de datos informáticos. ¿Cómo van a estar seguros nuestros datos, si se entrega la gestión informática de un evento como éste a la "iniciativa privada"?. No es casualidad pues que el alcalde Jordi Hereu se fuera a su casa sin saber si realmente había llegado o no a votar, o que al parecer alguien haya suplantado la identidad del concejal del PP Alberto Fernández Díaz. Y bueno, crucemos los dedos y esperemos que de aquí a unos meses los datos privados de los ciudadanos barceloneses no anden dando vueltas por ahí a disposición de cualquier empresa o grupo de facinerosos dispuestos a pagar por ellos, cosa que tampoco sería una novedad por otra parte. El cese de la gerente del Instituto Municipal de Informática, responsable último de esta mamarrachada técnica, era pues asimismo obligado, y se produjo en cuestión de horas.

Las consecuencias políticas de esta charlotada incalificable, obviamente más propia de los espectáculos del bombero-torero que de un Ayuntamiento que hizo los Juegos Olímpicos de 1992 (claro que aquél era "otro" Ayuntamiento, con otros responsables políticos y otros cuadros dirigentes), no se han hecho esperar. Y es que más allá de la inoportunidad de la convocatoria en un momento de crisis total (por mucho que uno siga sin saber si la crisis es real, mediática o directamente galáctica), la gestión del evento ha dado muestra de la auténtica talla de los principales implicados. Y con todo que la Virgen nos asista, porque los relevos habidos nos van a hacer añorar enseguida a los que acaban de marcharse. Se lo dice un servidor, que tuvo el dudoso honor de conocer a alguno de ellos hace casi 30 años, en lo que podríamos llamar su "período de formación política y humana"; baste decir que al menos en el caso de uno de los recién ascendidos, persona que en breve empezará a salir mucho en las fotos, su cara es realmente el espejo de su alma.

Lo más curioso del asunto ha sido que el endoso del fiasco ha ido enterito a la cuenta del PSC, lo cual resulta como mínimo injusto habida cuenta de que fue ERC quien parió el invento del referéndum, "comprado" por el actual equipo de gobierno municipal (en el que no figuran los concejales independentistas, desde que en los anteriores comicios municipales decidieron convertirse en "oposición pero menos"), partido que ahora se sitúa al frente de la manifestación rasgándose las vestiduras y pidiendo cabezas por lo ocurrido. O sea, que ERC vive y pretende medrar con un pie en el gobierno y el otro en la barricada; ¡no saben nada el señor Jordi Portabella y compañía!.

Y sin embargo, era una buena idea. Pero alguien debió haberse tomado en serio esto de consultar a los ciudadanos de Barcelona sobre proyectos de gran trascendencia para el futuro de la ciudad. Precisamente porque construir una democracia participativa obliga a que la ciudadanía pueda no sólo opinar, sino también decidir sobre esos proyectos. Todo esto ha pasado porque una vez más nos hemos quedado en el marketing sin profundizar en la realidad, que es el modo en que actúan los políticos superficiales y carentes de formación: la gestión por la gestión, y el escaparate como medio de comunicar con el ciudadano. Y en fin, también por querer imitar un tiempo y un estilo, el de la Barcelona maragalliana, que desgraciadamente ya pasaron a la Historia.

Lo peor con todo, es que quienes han ganado finalmente esta apuesta han sido los partidarios del Dios Automóvil Privado, ese becerro de oro que enseñorea nuestras ciudades. Los gases de los tubos de escape continuarán reinando sobre la principal vía urbana de Barcelona. Finalmente, el orden reina en la Diagonal.

lunes, 17 de mayo de 2010

¡Que viene Mariano!


Desde que Zapatero anunciara sus famosas 9 medidas de austeridad para reducir el déficit (en realidad y como recordarán, no son suyas sino dictadas por los "mercados" y transmitidas por teléfono por el amigo Obama), en el Partido Popular y pudrideros aledaños están que revientan de gozo. Las encuestas inmediatas al anuncio de Zapatero han disparado las expectativas de la extrema derecha parlamentaria española de retornar pronto al gobierno por la vía pacífica; diarios progresistas y cavernarios rivalizan en el margen de puntos por el que ganaría el PP, caso de ser tan imbécil Zapatero como para convocar elecciones generales hoy mismo. Sucede que toda esta gente parece olvidar un dato fundamental: que las reacciones en caliente no son políticamente significativas, sobre todo cuando calendario en mano faltan dos años para las próximas generales. Que Zp haya pasado a mejor vida y Zapatero haya quedado abrasado políticamente no significa ni mucho menos que el PSOE vaya a perder las próximas generales, que naturalmente y como digo no van a celebrarse la semana que viene. Ocurre con esta moda tontuna de las encuestas de reacción inmediata a cualquier suceso (otra gilipollez importada de los EEUU), lo mismo que cuando a un ciudadano cualquiera le pisan con fuerza en el autobús o el metro: el caballero se queja y se acuerda de todos los muertos de quien acaba de lastimarle el pie, claro, pero es dudoso que un mes después continúe recordando el incidente a menos que el tipo que le pisó siga repitiendo su torpe hazaña cada vez que se encuentren.

A este respecto les recomiendo un análisis que aparece hoy en el diario Público, en el que se explica con detalle que de celebrarse hoy las elecciones, justo tras el Zapatazo económico del miércoles pasado, el PSOE perdería unos tres millones y medio de votos, de los cuales (en el peor momento, insisto) trasvasaría unos setecientos mil al PP (una cifra que cuando llegue la hora de la verdad será aún más reducida, entre la mitad y un tercio; al tiempo). Dado que los votos que recibe Izquierda Unida son algo más de trescientos mil y los cedidos a todo el resto de formaciones políticas unos doscientos mil, resulta que la verdadera fuga de votos socialistas, casi dos millones y medio de votos, sería a la abstención, lo que cuadra perfectamente con las tendencias históricas del electorado de izquierdas en España: el elector de izquierdas cabreado con su opción política no cambia de voto (las series históricas lo demuestran, una vez descontado el trasvase de "voto útil" de la izquierda comunista y extraparlamentaria al PSOE que se produjo en los años ochenta), sino que se refugia directamente en la abstención. Y esta es la condición asimismo histórica para que el PP gane, como reconociera Gabriel Elorriaga, uno de los estrategas derechistas, en las elecciones de 2008: el partido de Mariano Rajoy sólo ganará las elecciones movilizando hasta el último voto de derechas y consiguiendo que los de izquierdas se abstengan. Si el PSOE, con un candidato distinto a Zapatero, consigue retener entre la mitad y los dos tercios de esos potenciales abstencionistas, volverá a ganar las generales.

Como viene sucediendo en la última década, son esos algo más de tres millones de votos de izquierdas ciclotímicos (en estado de cabreo en ocasiones, ilusionados otras) los que deciden: en 2000 se fueron a la abstención (millón y medio del PSOE y millón y medio de IU), y el PP ganó por mayoría absoluta. En 2004 esos tres millones de votos salieron de la abstención y sumados a medio millón de nuevos votantes, le dieron la primera victoria a Zapatero. En 2008 por último, y ante el peligro de que el PP ganara, volvieron en su mayoría a darle al PSOE la oportunidad de seguir gobernando.

La tarea de los socialistas ahora es precisamente movilizar a ese electorado de izquierdas que decide, y que otra vez duda entre la abstención y el voto con la pinza en la nariz. Obviamente no lo van a conseguir con medidas tan antipopulares e inútiles como las anunciadas la semana pasada por Zapatero. Pero quedan dos años para intentarlo, o un año si es que deciden adelantar las elecciones una vez hayan conseguido enbridar al caballo de la crisis y apunten signos de mejora, tal como proponen algunos dirigentes no zapateristas. Que al propio Rajoy le asusta la posibilidad de llegar al gobierno en estos momentos tan difíciles lo certifica su negativa a reclamar elecciones anticipadas, tal como le pidieron los dirigentes de su partido este fin de semana, apenas tres días después de que Zapatero hiciera públicas sus medidas antidéficit.

Y sin embargo, a pesar de que hasta Rajoy se da cuenta de que este no es el mejor momento para hacerse con el gobierno de España, los sectores más revanchistas y abiertamente fascistas del entorno de los "populares" han declarado abierta la cacería. Desde el miércoles pasado la prensa cavernícola ha desencadenado una brutal ofensiva contra Ruiz Gallardón, al que intentan quitar de en medio usando su estilo habitual plagado de insultos y difamaciones, no vaya a ser que vistas las expectativas que alimenta el PP de ganar las próximas generales, alguien decidiera que la derecha española necesita antes una regeneración a fondo y comenzaran por el cabeza de lista, situando como presidenciable al alcalde madrileño. A Rajoy pues le llueven por todos los lados.

sábado, 15 de mayo de 2010

El 23-F judicial español



Finalmente, y como se preveía, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha suspendido en sus funciones al juez Baltasar Garzón. Un puro trámite, pues evidentemente el CGPJ no podía hacer otra cosa ahora, en la medida en que al ser procesado Garzón por su colega (y enemigo acérrimo) Luciano Varela, el juez encausado no puede seguir ejerciendo hasta que se celebre el jucio y haya sentencia. Sin embargo, en los últimos días hubieron movimientos a fin de que el propio CGPJ al tiempo que supendía a Garzón, le autorizara a trasladarse a La Haya como asesor del Tribunal Internacional de Derechos Humanos, salida que el CGPJ le ha negado, seguramente por afán de venganza y humillación contra el derribado juez, pero sobre todo porque el ridículo de la magistratura española ante el universo mundo hubiera sido oceánico, caso de haber permitido que Garzón ejerciera en La Haya precisamente lo que ellos le niegan en España: la persecución de crímenes contra la Humanidad cometidos por regímenes políticos delincuentes.

Recordarán que todo este follón proviene de la denuncia presentada contra Garzón por dos grupúsculos de extrema derecha, Falange Española y Manos Limpias, mamporreros de mucho más altos intereses, como ha quedado patente a lo largo de la cacería orquestada contra el juez estrella de la Audiencia Nacional. Los "autores intelectuales" de la maniobra no hay que buscarlos en montañas ni desiertos lejanos: ayer mismo Francisco Camps, el chorizo que aún sigue -increíblemente- presidiendo la Generalitat valenciana, tenía los arrestos de declarar: "ya hemos cazado al segundo, ahora vamos a por el tercero", en alusión a la dimisión forzada de Mariano Bermejo (ex ministro de Justicia y una de las pocas personas realmente de izquierdas en el gobierno Zapatero), que hubo de abandonar la política después de una cacería en la que coincidió con Garzón; la siguiente pieza a abatir, el tercero, es obviamente Zapatero.

Así que detrás del acoso y derribo de Garzón está, como no podía ser de otra manera, la extrema derecha franquista, que continúa muy viva en los niveles privilegiados de la sociedad española y singularmente enquistada en el muladar que es el aparato judicial español, y los ladrones del Partido Popular agrupados en la trama Gürtel. En el trabajo han contado con la colaboración de ex "progresistas" resentidos con Garzón, como Margarita Robles o el propio Luciano Varela, que según dicen algunos medios estos días (El País de hoy, por ejemplo) tiene cuentas personales con Garzón.

El proceder de Luciano Varela, el juez instructor de la persecución contra Garzón por haber querido investigar éste los crímenes franquistas, no puede ser más infame y prevaricador. Varela no sólo admitió a trámite las querellas de dos organizaciones de carácter fascista, denuncias que además resultaron tan infundadas técnicamente que el juez instructor hubo de pedirles que las rectificaran, facilitándoles él mismo los términos en que debían estar redactadas, tal como el propio Luciano Varela no tuvo empacho en hacer público, sino que en el momento en el que más intensamente los valedores públicos de Garzón concentraban el fuego sobre la condición ultraderechista de la querellante Falange Española (y empezaba a crecer en consecuencia en la opinión pública la idea de que este grupo de herederos ideológicos de los asesinos franquistas no podía estar presente en esta causa judicial como acusación, y probablemente ni siquiera continuar existiendo como organización política legal), el artero Varela decide expulsar a Falange de la causa, quedando como "acusación popular" el más desconocido (y por tanto menos reactivo) pseudosindicato Manos Limpias. Naturalmente el Tribunal Supremo, verdadero fortín franquista, se ha dedicado a hacer a ola con el mayor de los entusiasmos ante la maniobra liquidadora del juez Garzón, perfectamente secundado por los medios de la perrera mediática y las declaraciones de satisfacción de los dirigentes del "post"franquista Partido Popular (PP), quienes una y otra vez repiten que lo ocurrido demuestra que "En España nadie está al margen de la ley, ni siquiera Garzón"; pues imagínense, si esto es lo que le hacen a un juez con poder y proyección internacional, lo que pueden hacerle a cualquiera de nosotros, ciudadanos de a pie.

Y en fin, el CGPJ en vez de parar esta marea de mierda (como la calificaba hoy Manuel Rivas en un artículo antológico en El País), no sólo ha dejado hacer sino que ha atizado el fuego y ha mostrado su verdadero rostro al faltar al compromiso de dejar expedita la salida de Garzón hacia La Haya. Un comportamiento artero, aunque realmente muy propio de unos policastros que recubren con toga sus filias, sus fobias y su ideología, sodomizando la soberanía popular desde sus sitiales de vicedioses terrestres que pueden fulminar vidas y haciendas con sólo mover una pestaña. Es evidente que esta gente quizá apliquen leyes, pero también que desconocen por completo el sentido de la palabra justicia.

Estamos pues ante un verdadero golpe de Estado judicial, dado con alevosía y premeditación, una maniobra de carácter ultraderechista para cegar la investigación de las responsabilidades criminales del franquismo en tanto que régimen que practicó el genocidio contra su propio pueblo. Treinta años más tarde de la muerte del dictador, los herederos de aquél régimen criminal y sus simpatizantes instalados en la política, la judicatura y los medios de comunicación acaban de liquidar al único juez que ha querido investigar. Habrá que esperar pues a que el caso lo abran jueces extranjeros, y pasemos todos por la vergüenza de que deba de substanciarse allende nuestras fronteras lo que el aparato judicial español impide que se resuelva dentro de ellas. Pero es que además esta gente está incumpliendo sus propias leyes, pues en España y según la legislación vigente, tal como recuerda Manuel Rivas en el artículo citado, cada vez que se encuentra un cadáver ha de acudir un juez a levantar acta. En los años que hace se están abriendo fosas comunes, de las que ya se han desenterrado a miles de víctimas, sólo dos jueces han acudido al trámite presencial. Echen cuentas pues del número de prevaricadores.

viernes, 14 de mayo de 2010

La patronal catalana propone liquidar el Estado



El Fomento del Trabajo Nacional es la patronal histórica catalana. Actualmente se llama Foment del Treball, pero esto es pura travestización aggiornadora de sus orígenes e ideología. Dirigentes y afiliados del Fomento de los años 20 y 30 del pasado siglo contrataban pistoleros que asesinaron sindicalistas por centenares en las calles de Barcelona, y la misma organización patronal animaba y financiaba a sicarios como el gobernador Martínez Anido, el inventor de la célebre "Ley de Fugas" (mediante la cual los obreros detenidos eran liquidados a balazos cuando supuestamente intentaban huir, en ocasiones maniatados y con grilletes en los pies, de las Fuerzas de Orden Público).

Los tiempos cambian, y las patronales se ponen al día. Luego de la etapa dorada del franquismo (ya saben, los tiempos del Sindicato Vertical para los trabajadores, la Modelo para los disidentes y el fusilamiento en el Camp de La Bota o los fosos de Montjuïc para los recalcitrantes), el Fomento se convirtió en Foment, abrazó la moderación en versión catalanista o españolista, según gobiernos ejercientes, y comenzó a impartir doctrina económica y social. Su actual presidente, don Juan Rosell, es asimismo vicepresidente de la Patronal de Patronales española, la CEOE, o sea que un pedo que se tiren en el Foment en Barcelona seguro que resuena en la sede madrileña del empresariado español. Por cierto, el local del Foment está situado en Via Laietana, casi enfrente de la famosa comisaría en la que reinaba "la Secreta" (la Brigada Político-Social), por cuyos sótanos desfilaron en tiempos del Generalísimo tantos obreros descarriados que osaban plantar cara a los empresarios del Foment.

El caso es que el señor Juan Rosell si de algo entiende es de economía. O no. Juzguen ustedes mismos.

En declaraciones que recoge hoy "El Periódico de Catalunya", el señor Rosell "reclama un adelgazamiento del sector público español, así como la puesta en práctica de medidas que hagan más eficaz el funcionamiento de las administraciones públicas". O sea que el presidente de los patronos catalanes considera que el Estado está gordo y que hay que ponerle a dieta. Para hacer boca, o mejor dicho, para estrecharla, el "Capo de tutti capis" catalán propone "la posibilidad de reducir ayuntamientos, mancomunidades y otros niveles de administración que generan un alto coste a los contribuyentes". Pues venga, fuera ayuntamientos, mancomunidades, diputaciones, consejos comarcales y lo que haga falta. Todo sea por el adelgazamiento.

Pero el señor Rosell es hombre de miras muy amplias, y no se queda ahí. "No tengamos miedo a plantear cosas que antes eran impensables. Es hora de arriesgar", nos anima este pozo de sabiduría. "Rosell fue también muy crítico con el modelo de gasto social actual", continúa el diario. El gasto social es el cáncer que impide el desarrollo del libre mercado; el Estado y su manía de dilapidar el dinero en beneficio de las clases trabajadoras, ya saben. Pues nada, para extirpar el tumor hay que meter bisturí, radiación, y pistola. Perdón, lo último se me ha escapado; es que Martínez Anido hablaba en sus tiempos de "extirpar el proletariado que nos desafía" o algo así, y se me fue la cabeza. Nada de pistolas: Rosell es un caballero moderado, y se conformaría con irradiar a los sindicatos hasta convertirlos en un churrasco. Y luego subastar el Estado en Ebay, o algo así.

Pero lo mejor, como en todas las historias, es el final. Dice Rosell para concluir que "los parados han de convencerse de que son trabajadores del Estado y hay que obligarles a formarse o a prestar servicios en la Administración, por ejemplo en tareas de dependencia". Acabáramos. Los parados contemplados no como "el ejército de reserva del capitalismo", según decía aquel alemán barbado, judío y quizá masón, sino como funcionarios a sueldo del Estado. Y funcionarios que no se están ganando el pan que comen, según Rosell. Hay por tanto que poner a trabajar a los parados, sí, pero en la Administración. O sea, lejos de la empresa privada. La teoría de Rosell puede resumirse en que el parado es como un zurullo: una vez expulsado del recto patronal debe ser recogido por el Estado, quien se lo quedará en sus manos para siempre jamás. A eso se le llama visión de futuro.

Ocurre sin embargo que aquí el señor de las barbas al que aludía antes encontraría en el discurso de Rosell una de esas cosas que él llamaba "contradicciones". Porque señor Rosell, seamos serios, si adelgazamos al Estado hasta dejarlo en los huesos, como si fuera un fakir a orillas del Ganges ¿cómo coño va a hacerse cargo entonces ése mismo Estado de los parados que ustedes, amigos del Fomento y la CEOE, están defecando por millones?.

¡Cuánto más claras y fáciles eran los cosas en tiempos del añorado Martínez Anido!.

La fotografía que ilustra el post muestra a un grupo de personas depositando flores en el lugar de la calle de la Cadena de Barcelona en el que en marzo de de 1923, fue asesinado Salvador Seguí, "El Noi del Sucre", dirigente anarcosindicalista muerto por pistoleros del llamado Sindicato Libre, que actuaban a las órdenes de Fomento del Trabajo Nacional y protegidos por el gobernador civil, general Martínez Anido.

jueves, 13 de mayo de 2010

Obama le pone la soga al cuello a Zapatero



La brutalidad de las medidas "de ahorro" anunciadas ayer por Zapatero -y rechazadas expresamente por el presidente español hasta el fin de semana pasado-, muestra a las claras la situación de subordinación de la economía capitalista en este inicio de milenio a los dictados de los "mercados", esa Santa Alianza integrada por la Reserva Federal yanqui, los especuladores bursátiles y las narcofinanzas de la que hablaba en mi post anterior.

Las medidas anunciadas son profundamente antisociales pero sobre todo inútiles, en la medida en que el ahorro que proporcionan es el del chocolate del loro. Su virtualidad es otra, ya que en sí mismas constituyen la prueba de la rendición del gobierno español a los intereses de más allá del Atlántico. No en vano acaba de anunciarlas Zapatero apenas pasadas 24 horas de una llamada telefónica del "progresista" Obama en la que le conminaba a tomar medidas que "calmaran a los mercados". Con todo hay un motivo de esperanza, pues si la actitud de Zapatero ha sido servil, la de Obama resulta desesperada. Explicaré el por qué.

La Santa Alianza ha encajado dos duras derrotas en pocos días. La semana pasada reaccionó por fin la Unión Europea, y se aprestó a defender el euro. Los gobiernos europeos acordaron hacer caja común para resistir la agresión. Pésima noticia por tanto para quienes adoran al dios dólar e intentan imponer su ley a sangre y fuego en los "mercados" y fuera de ellos. La segunda mala noticia les llegó este pasado domingo: el desastre electoral del gobierno alemán ocurrido en las elecciones de Renania del Norte-Westfalia, el Estado alemán más poblado e industrial (y por tanto, con mayor población de clase trabajadora). El lunes, a las pocas horas de cerrados los colegios electorales, la canciller Merkel anunciaba públicamente que había recibido el mensaje de los electores, y que no habría bajada de impuestos; implícitamente estaba renunciando con ello a realizar recortes sociales en la dirección de desmantelamiento del Estado de bienestar alemán, que es la política que la Santa Alianza propugna para Europa.

La fronda de delincuentes financieros internacionales con sede en Wall Street reaccionó rápido, atacando al eslabón de la Zona Euro sino más débil, si más expuesto: España. Fue en ese contexto que el martes se produjo la llamaba coercitiva de Obama a Zapatero, con los resultados inmediatos que acabamos de conocer. Es por eso que digo que estos bandidos andan desesperados: buscan cuellos fáciles donde morder, porque las piezas grandes empiezan a estar fuera de su alcance.

Y sin embargo Zapatero ha levantado los brazos y se ha bajado los pantalones. La realidad es que se trata de un puro gesto, mediante el cual el presidente da a entender a los "mercados" que está dispuesto a colaborar en la destrucción del Estado del bienestar español. Fíjense que hace apenas un año los próceres del mundo hablaban de "refundar el capitalismo" y de la "urgente necesidad de establecer medidas de regulación de los mercados"; hoy, jefes de gobierno como Zapatero se ponen con el culo en pompa ante esos mismos "mercados", convertidos en sala de máquinas de un sistema que continúa pendiente de ser"reformado", al tiempo que rechazan toda posibilidad de "regularización", es decir, de ser sometidos al más mínimo control. A esto hemos llegado.

Y en fin, digo que es un gesto simbólico porque los quince mil millones de euros que el gobierno español ahorrará, a un costo social estratosférico (va a poner en pie de guerra frente a él a funcionarios, jubilados, pensionistas y a las administraciones autonómicas y locales), son verdaderamente el chocolate del loro; pensemos que Grecia, un país con un peso estadístico cinco veces inferior a España, va a necesitar alrededor de cien mil millones de euros para parchear su economía.

El verdadero ahorro, el que reportaría ingresos útiles sin tocar el débil Estado del bienestar español, sería cesar de una vez por todas la malversación de fondos públicos, cortando de raíz dos sangrías reales: la financiación estatal directa e indirecta con cargo a los Presupuestos Generales del Estado que perciben la Iglesia católica y sus ramificaciones en la enseñanza y la asistencia social, y el sobredimensionamiento del Ejército español, cuyas plantillas se hallan históricamente hinchadas en cuanto al número de oficiales que las integran, amén de vivir embarcadas en un turismo bélico por el que desde el chusquero al general perciben unos emolumentos desorbitados por pasar temporadas en zonas de conflicto en las que nada se le ha perdido a España; cada soldado español en Afganistan nos cuesta alrededor de sesenta millones anuales de las antiguas pesetas.

Pero por encima de todo, queda el escándalo de que en este país únicamente pagan impuestos -y por tanto, solo contribuyen directamente a las arcas del Estado- aquellos que cobramos por nómina. Los demás, del fontanero por libre al especulador bursátil, viven en negro. Ahí tiene Hacienda verdaderas minas recaudatorias, en las que sin embargo no interviene ¿Por qué?. Y en fin, es sabido que España es probablemente el único país del mundo en el que los empresarios declaran un promedio de ingresos anuales inferior al que perciben los asalariados: una vergüenza mundial, simplemente. En sus ya famosas medidas de austeridad, Zapatero anuncia como cierre que se "estudiará" una posible subida de impuestos para las rentas más altas; todos sabemos que no la habrá, y que se trata simplemente de una cucharadita de azúcar para dulcificar el saqueo de salarios y pensiones que nos acaba de prometer a los trabajadores. Casi de inmediato se ha apuntado al carro el gobierno catalán, que por boca de su inefable conseller de economía, el señor Castells, acaba de anunciar esta mañana que la Generalitat "estudiará" subir un punto, del 7 al 8%, el impuesto sobre transmisiones patrimoniales; otro que se piensa que nos va a engañar echando un poco de sacarina en el café más amargo que nos han servido desde que murió Franco.

La buena noticia final es que gracias a todo este despliegue de medidas antisociales, la carrera política de Zapatero está acabada. Sólo resta saber cuándo se irá.

En la imagen, un cartel que hoy resulta un sarcasmo.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Quiénes son los enemigos del euro



El reciente asalto con todo contra el euro ha desvelado la enorme potencia económica y política de sus adversarios, gentes codiciosas que no sólo manejan recursos financieros como jamás se habría podido soñar que existieran sino que además actúan animados por una inequívoca voluntad política. Torpedear la moneda única europea es parte de una estrategia global que persigue la destrucción de la Unión Europea.

En esta aventura antieuropea se presentan coaligados socios aparentemente tan diversos como la Reserva Federal norteamericana (en desesperada lucha por alterar la cotización bajista del dólar frente al euro), los fondos inversores norteamericanos de alto riesgo (la mayoría de los cuales se alimentan de la ganancias generadas por el narcotráfico internacional), y un selecto ramillete de especuladores que manejan a su antojo el Gran Casino que son las Bolsas mundiales (delincuentes de la calaña de Georges Soros, el terrorista financiero que en los años 90, trabajando al servicio del gobierno de EEUU de entonces, forzó la devaluación de la peseta, hundiéndola en meses desde las 90 a las 220 pesetas por dólar).

Durante semanas esta Santa Alianza, que naturalmente actúa sino con la bendición de Washington sí con la de Wall Street y las corporaciones norteamericanas, amén del apoyo de lacayos europeos como el Partido Popular y sus secuaces financieros y mediáticos, ha tenido contra las cuerdas no ya a la moneda europea sino al proyecto mismo de construcción europea. De haber logrado sus objetivos la catástrofe hubiera tenido dimensión mundial, pues ya se sabe que las ratas engordan entre los escombros. Fracasados ante la reacción tardía pero contundente de los gobiernos europeos, significativamente de Alemania, los especuladores y sus clientes han debido limitarse a recoger los ingentes beneficios acumulados en estos días de saqueo, aunque hayan tenido que olvidarse de sus proyectos políticos de fondo, al menos por el momento.

La actual crisis, a pesar de todo, les ha servido a sus víctimas para sacar provechosas lecciones. La primera, cúal es la catadura ética y estética de los enemigos que tenemos enfrente: verdaderos criminales que deberían estar en busca y captura por la Interpol, incluidos desde luego esos ejecutivos de las grandes corporaciones que desde sus despachos neoyorkinos hacen subir y bajar las apuestas del Casino Bursátil Global a su conveniencia.

En segundo lugar, que lo único que puede salvarnos a los europeos frente a esas maniobras es nuestra unidad, reforzada con la creación de mecanismos continentales de defensa de nuestras finanzas. Si cada país busca la salvación por su cuenta, estaremos a merced de los delincuentes.

Y en tercer lugar, que los famosos mercados financieros, su independencia y los instrumentos que presuntamente la garantizan (auditoras y agencias de calificación de riesgos), no son más que muladares donde se revuelcan y medran piaras de macroestafadores sin escrúpulos, que sin pestañear siquiera son capaces de arruinar un país entero en un solo día falseando y manipulando lo que sea necesario.

El asunto merecería un contraataque a fondo. Para empezar, hay que arrebatar de manos privadas y corruptas la calificación de riesgos y el examen de las cuentas públicas o privadas de instituciones y empresas. No puede ser que los mismos sinvergüenzas que el día anterior a la quiebra de Lehman Brothers aseguraban la solidez y solvencia de esa compañía, o los que ayudaron al anterior gobierno griego ultraconservador a travestizar sus cifras económicas para poder acceder al euro y que ahora son los mismos que han dirigido el brutal asalto contra el actual gobierno socialista heleno, sigan manejando a su antojo esas calificaciones bajo la capa de lo que precisamente les falta: honestidad y objetividad.

No puede ser tampoco que en Europa haya habido que improvisar sobre la marcha instrumentos de coordinación y defensa. Los 15 del euro deben actuar al unísono y poner en común sus recursos -todos sus recursos, incluidos los financieros y policiales-, pero no sólo para hacer frente a una crisis puntual sino para acabar de una vez con quienes la han promovido.

Y por último, la agresión del dólar no puede quedar impune. La respuesta debe ser un ataque frontal a la moneda norteamericana yugulando sus exportaciones a la zona económica europea, y dando facilidades a los países del Segundo y del Tercer Mundo para que aceleren el ya iniciado y ventajoso para todos camino de liquidación de sus reservas nacionales en dólares para constituirlas en euros, siguiendo el ejemplo de China y de tantas otras potencias económicas emergentes.

Tampoco estaría de más una política activa y agresiva que atacara la actuación de los fondos de alto riesgo, esos parásitos económicos que viven de fabricar tempestades financieras gracias a las cuales obtienen fabulosas ganancias al tiempo que limpian enormes sumas de dinero negro. Las inspecciones de Hacienda deberían empezar a intervenir en esas transacciones, que todos saben sucias pero nadie investiga.

Dicen los seguidores que la filosofía finaciero-especulativa norteamericana que toda crisis trae una oportunidad, ya sea de dar nuevo rumbo a una situación o de lucrarse con ella. Habría que hacerles caso en esto y extraer las lecciones correspondientes, de modo que el siguiente ataque no vuelva a pillarnos desprevenidos. Es el momento de que el euro pase al ataque.

lunes, 10 de mayo de 2010

La enfermedad del señor Borbón en los medios de comunicación españoles


Vaya de entrada mi felicitación al señor Juan Carlos de Borbón por su al parecer envidiable estado de salud. El señor Borbón ejerce como Jefe del Estado español no electo y con carácter vitalicio. Por tanto su estado de salud no es un asunto baladí a pesar de lo que piense tanto republicano y descreído suelto, para quienes esto de la salud y la enfermedad nada tienen que ver con las responsabilidades y vanidades de esta vida y sí con fenómenos comunes que afectan a la totalidad de los seres vivos, sean éstos inteligentes o no. Al cabo nada hay más democrático que la muerte, tal como sospechaban nuestros antepasados; recuerden aquella tremenda escena de "El séptimo sello" extraída de viejos códices medievales, con la Parca arrastrando tras de sí una hilera de reyes, obispos, guerreros, plebeyos y campesinos tomados de la mano unos de otros.

El caso es que el sábado pasado al señor Borbón le operaron de un "nódulo benigno en un pulmón", que es el modo en el que los medios españoles se refieren a lo que cuando afecta al resto de los mortales llaman un tumor pulmonar. Según el equipo médico no habitual (reunido para la ocasión) el tumor no es canceroso, por lo que el paciente tendrá una rápida recuperación y no deberá ser sometido a ningún tratamiento específico. Lo dicho, reitero mis felicidades al señor Borbón y a su familia.

Sucede sin embargo que me quedan algunas dudas. Una, el evidente desmejoramiento físico del señor Borbón en la última década. Si le dan un vistazo a grabaciones de vídeo hechas de 2001 hacia aquí en las que aparezca el actual jefe del Estado, verán de lo que estoy hablando. Pero en fin, concedamos que no nos ocultan nada y que realmente el señor Borbón está hecho una rosa. En ese caso, y con mayor razón, sobraría el lameculismo de los medios que viene produciéndose desde el sábado, en cascada incesante y dura competición entre ellos. Me explicaré.

La operación quirúrgica del señor Juan Carlos de Borbón, que ya tiene 72 años cumplidos y últimamente no muy bien llevados como digo, duró según los médicos dos horas y media y se utilizó anestesia. Es de suponer que el desarrollo de la primera noche tras la intervención a la que fue sometido el paciente, no resultaría muy agradable ni cómodo para él; bien pues a pesar de eso, a la mañana siguiente los medios españoles se prestaron dócilmente a difundir las palabras de su esposa en el sentido de que el señor Borbón había pasado una noche "perfecta". ¿De verdad fue perfecta? Me cuesta creerlo, a mí y a cualquiera que haya vivido de cerca una situación semejante. A partir de ahí todo ha sido magnífico, dicen. A las 24 horas de ser intervenido el señor Borbón, sus visitas se deshacían en elogios sobre su estado de salud: Zapatero le encontró "fenomenal", su hijo el señor Felipe de Borbón le vio "fuerte", y así todo. Ustedes perdonarán, pero ante tanta falta de naturalidad ayer domingo me acordé de inmediato de Franco y el "fuerte resfriado" con el que fue internado en la clínica La Paz en septiembre de 1975. No digo en absoluto que las circunstancias sean ni remotamente comparables -más que nada porque lo desconozco, aunque tanto optimismo antropológico me alimenta las dudas en vez de despejarlas-, pero sí que el tratamiento obsequiosamente lacayuno que están dando al tema los medios tanto públicos como privados españoles de cualquier tendencia, hace que sienta vergüenza ajena por ellos.

Y digo que me avergüenzan porque estos mismos medios son los que llaman alcohólica a la fallecida reina madre de Gran Bretaña, nazi al Duque de Edimburgo, corto de luces al príncipe de Gales, drogadicto al rey de Marruecos, bulímica a Victoria de Suecia, maricón a Alberto de Mónaco, cornudo al presidente Sarkozy o sexualmente promiscua a Diana de Gales, entre otros muchos ejemplos. Estos calificativos pueden rastrearse no ya en los programas de la televisión-basura, sino precisamente en la prensa escrita más presuntamente "seria" de este país.

¿Por qué pues nuestros medios no tratan con el mismo rasero a todas las llamadas familias reales o asimiladas? Según ellos las demás son una porquería, pero la española resulta ser maravillosa, sanísima, campechana, popularísima y adornada por toda clase de virtudes. Y sin embargo sus miembros tienen también "nódulos pulmonares", como cualquier hijo de vecino; un problema mediático más que de salud, al parecer, en esta democracia demediada e intervenida.

En la fotografía, tomada durante un acto protocolario, el aspecto actual de Juan Carlos de Borbón.

sábado, 8 de mayo de 2010

Futbolistas junto a la puerta del armario


Dos futbolistas profesionales del FC Barcelona, Zlatan Ibrahimovic y Gerard Piqué, fueron captados esta semana mientras hacían manitas junto al coche del sueco, en las cercanías del estadio del Nou Camp. Nada había de escandaloso en la pose, que parece más bien romántica y desvela un punto de sensibilidad sorprendente en dos supuestos gladiadores de los estadios. Hasta aquí, nada que decir: por mí como si se casan, que en España es posible; total, no iban a invitarme a la boda...

Luego han venido las reacciones a una fotografía que dio la vuelta al mundo en pocas horas. Lo que llama la atención no es tanto la furiosa de los interesados -que han defendido su "hombría" a grito pelado y con insultos de grueso calibre contra quienes a la vista de la imagen, sostienen que ahí hay algo más que compañerismo de vestuario-, sino sobre todo por parte de los medios, sean "serios" o prensa deportiva; todos han protegido a los protagonistas con un espectacular sudario de silencio. Y es que buena parte del éxito popular del fútbol-espectáculo radica en que supuestamente se trata de un "deporte de machos" de cuya práctica profesional están excluidos los maricones.

Repito que si el dúo de la foto son parejita homosexual, bisexuales echando una canita al aire o simplemente cariñosos compañeros de orgías propias de machos -ya saben, esas a las que tan aficionada parece ser la plantilla del eterno rival, el Real Madrid-, es cosa de ellos y allá se las compongan. Pero estaría bien que se rompiera de una vez un tabú estúpido y reaccionario: ése que dice que en un vestuario de futbolistas no puede haber un homosexual, cuando sabemos por el contrario, que es precisamente en los grupos cerrados de hombres solos (véanse curas y militares), donde los porcentajes de homosexuales ejercientes o reprimidos superan la media habitual en el resto de la población.

viernes, 7 de mayo de 2010

Cuidado con Jazztel



En Internet los piratas no siempre llevan un parche en el ojo y un cuchillo entre los dientes. Los más dañinos suelen ir con traje y corbata, y algunos incluso cotizan en Bolsa. Les explicaré mi asombrosa experiencia con uno de ellos, una empresa cuyo nombre seguramente conocen: Jazztel.

Primer acto:

Jueves 6 de mayo, unos minutos antes de las 21h, hora española: tras llegar a casa, conecto el cable de alimentación eléctrica de mi equipo informático (tengo la costumbre de dejarlo desconectado cuando no estoy en mi domicilio). Como nunca apago el router, al enchufar el equipo éste se activa automáticamente.

Segundo acto:

Apenas he comenzado a navegar por Internet, suena el teléfono en la misma línea telefónica a la que está conectado mi router. Antes de descolgar el aparato sé exactamente quién me llama, porque hace meses que sucede así prácticamente a diario y sea cual sea la hora en la que me conecte a Internet: efectivamente, al otro lado del hilo telefónico hay una voz con acento sudamericano que con la falsa cordialidad acostumbrada, me llama por mi nombre y apellidos y me saluda en nombre de Jazztel.

Tercer acto:

Le dejo hablar para que se confíe. De repente le corto en seco, preguntándole cómo es que me está llamando en ese preciso momento, apenas acabo de conectarme a Internet, y por qué esto sucede un día tras otro. Silencio. Acuso a mi interlocutor de estar invadiendo mi intimidad seguramente a través de una práctica ilegal cual es intervenir una línea telefónica privada, porque estoy absolutamente convencido de que mi línea está pinchada por ellos, sea por Jazztel directamente o sea por una empresa contratada (un "call center") que trabaje para ellos. Finalmente le mando a la mierda, y cuelgo.

Cuarto acto:

Unos breves minutos después de esta conversación, mi conexión con Internet se corta. Reinicio el navegador, y no hay manera. Reseteo el PC, y tampoco se restablece. Lo apago, dejo pasar unos minutos y vuelvo a ponerlo en marcha. Nada, no tengo conexión. Sin embargo, no me extraña lo que está sucediendo. Sé que habrá de pasar un cuarto de hora o algo más antes de poder tener de nuevo acceso a Internet. ¿Que cómo lo sé? Pues porque esta es la tercera ocasión en los últimos meses en que tras mandar a la mierda a la voz que me ofrece las maravillas de Jazztel, mi conexión a Internet se corta de modo casi inmediato.

Quinto acto:

Llamo a Telefónica, mi proveedor de servicio, para ver qué se puede hacer. Después de hablar con 4 personas distintas de diferentes departamentos, finalmente me ofrecen bloquear las llamadas a mi número de teléfono que provengan de Jazztel. Acepto. Paralelamente toman nota de los indicios de que esta empresa o alguien relacionado con ella, está pinchando mi línea telefónica con continuidad y alevosía totales.

Conclusión:

En los próximos días sabré si las llamadas invasoras -y por consiguiente, el sabotaje de mi conexión a Internet en represalia por mis desplantes - proceden directamente o no de centros de trabajo de Jazztel, ya que:

1. Si proceden de Jazztel cesarán de inmediato, al haber bloqueado Telefónica su acceso a mi número.

2. Si proceden de un "call center" contratado por Jazztel (a menudo estas pseudoempresas están radicadas en América Latina, y son verdaderos campos de trabajo telemáticos que emplean auténticos esclavos), las llamadas se seguirán produciendo pues no les afectará el bloqueo del acceso de Jazztel a mi número telefónico.

En todo caso, parece evidente que hay indicios más que sobrados de que se está interviniendo e incluso saboteando una línea telefónica, la mía. No sé quién, pero alguien debería tomar cartas en el asunto.

miércoles, 5 de mayo de 2010

José María Aznar abre página web


Leo en el blog de José María Izquierdo que el expresidente español Aznar ha abierto página web. Esto es ya el despiporre de la modernidad. Luego la prensa roja le llamará rancio, reaccionario y hasta fascista, pero ahí queda eso. Porque a ver ¿hay algo más moderno que el que un político tenga web propia? Otra cosa será lo que meta dentro, claro, pero el mero hecho de abrir un "güeb sait" (según la pronunciación en "texanou-americanou" que acostumbra a manejar el amigo Aznar cuando visita el país de sus amos), le sitúa en cabeza de la modernidad más moderna y libérrimamente liberal. ¡Chúpate esa, Zapatero!.

Y los contenidos, ¡ay, los contenidos!. Si usted quiere enamorarse de Aznar, esa web es su sitio. En ella encontrará un fino surtido de sus eructos más destacados en forma de libros, resúmenes de "intervenciones públicas", recortes de la prensa adicta y hasta fotografías posadas del caballero en cuestión. Imprescindible su nota biográfica, un documento para la Historia.... del cinismo y la falsedad.

Y por Dios, no se pierdan las reseñas de sus libros. En el titulado "Retratos y perfiles", por ejemplo, se disparan frases promocionales del siguiente calibre:

¿Por qué Jordi Pujol no quiso entrar en el Gobierno de España? (¿quizá porque no le hacía falta, pudiendo condicionarlo desde fuera luego del Pacto del Majestic?).

¿Cómo se desarrolló la Cumbre de las Azores? (eso, eso, que lo cuente, que nos enteremos de una vez cómo se planificó el genocidio de Irak en esa reunión de criminales de guerra).

¿Qué piensa Fidel Castro del embargo norteamericano a Cuba? (ésta es facilita de responder: lo mismo que cualquier ser racional, que es una medida tan fascista como inútil).

Cuál es el primer recuerdo que tiene Aznar de Manuel Fraga? (seguramente verlo vestido de falangista y asistiendo a un Consejo de Ministros de Franco en el que se firmó alguna pena de muerte o se decretó un estado de excepción).

¿Qué espera Juan Pablo II de los españoles? (ya, nada: se lo comieron los gusanos).

¿Qué piensa Chirac de Aznar? (pues está claro, el mismo Chirac ha explicado que en su círculo de colaboradores a Aznar se le conocía como "le petit con", es decir, el pequeño imbécil en argot francés).

Visiten la web de José María Aznar y disfruten con la falta de pudor y de sentido del ridículo de este payaso inmarcesible.

martes, 4 de mayo de 2010

Adiós al "Nuevo laborismo". Alex Callinicos, profeta de la ruina del blairismo


Cuando faltan pocos días para que el "Nuevo laborismo" pase definitivamente a ocupar su lugar en la Historia -que no es otro que el lúgubre basurero en el que terminan indefectiblemente los proyectos políticos que no son más que un rótulo publicitario sin contenido, creados al servicio de muy concretas ambiciones personales-, conviene recordar la figura del hombre que desde el terreno de la crítica teórica le ha dado toda la leña del mundo al blairismo, denunciando el vacío conceptual del invento y su perniciosidad para la izquierda: se trata de Alex Callinicos, verdadero precursor en la crítica al laborismo degenerado, esa forma de socialdemocracia vaciada de sí misma hasta perder cualquier referencia no ya de izquierdas, sino incluso de pura democracia formal. El nuevo laborismo es hoy un residuo, una pura excrecencia de la "revolución neocon" desencadenada por los sectores más reaccionarios durante la presidencia de George Bush hijo.

Como intelectual, Alex Callinicos es hoy una de las escasas referencias marxistas a nivel europeo, en un plano más político y de acción que Eric Hobsbawn, el último patriarca vivo del pensamiento marxista contemporáneo. Callinicos nació en 1950 en la entonces Rhodesia del Sur, hoy Zimbawue. Su madre era una aristócrata inglesa de alta alcurnia, y su padre un griego que se había distinguido en la guerra civil librada en el país heleno contra la ocupación británica y sus cipayos tras la Segunda Guerra Mundial. Callinicos se hizo militante revolucionario en los ambientes universitarios de la Sudáfrica del "apartheid", para circular más tarde como estudiante primero y luego docente en Oxford y otros prestigiosos centros educativos superiores británicos. Políticamente Alex Callinicos es un trostkysta convencido y bastante esquematista, además de apasionado actor en la arena de la izquierda anglosajona, lo que le ha llevado a intervenir como un elefante en una cacharrería en proyectos como Respect, la apuesta colectiva por una alianza de fuerzas a la izquierda del laborismo oficial, que los trostkystas y singularmente Callinicos reventaron desde dentro con polémicas tan inútiles como eficazmente destructivas.

Lo que nadie puede negarle a Callinicos es su capacidad como analista de la evolución del capitalismo contemporáneo y sus manifestaciones políticas, de las que el "Nuevo laborismo" ha sido una especie de ensayo de travestismo al servicio de un cesarismo de guardarropía, al que ahora empieza a llamarse blairismo. Cuando Tony Blair se hizo con el control del Labour, su ideólogo de cabecera, Anthony Giddens lanzó la llamada "Tercera Vía" como banderín de enganche de la "modernización" de la socialdemocracia británica. Se trataba de "poner al día" el mensaje laborista, haciéndolo discurrir supuestamente por un camino intermedio entre capitalismo y comunismo; una falsa alternativa del diablo, en un momento en que el reaganismo/thatcherismo de un lado arrastraba a la derecha política y económica a posiciones de extrema derecha militante, en tanto el comunismo hacía aguas por todas partes mientras se le venía encima el Muro de Berlín. En suma, la Tercera Vía de Blair no formuló nada nuevo ni original y simplemente como se demostró en su acción de gobierno posterior, añadió más agua al vino ya de por sí aguado de la socialdemocracia de finales del siglo XX. Lo que más enciende, con todo, es la pobreza teórica de los textos en defensa del "Nuevo laborismo" escritos por Giddens y otros colegas salidos de reputadas universidades británicas; en todos estos años esa gente se ha mostrado incapaz de pergeñar por escrito algo que justifique el rango de intelectuales que se atribuyen.

La crítica de Callinicos al blairismo, demoledora en textos como "Contra la Tercera Vía" (Editorial Crítica, 2001), tiene el acierto de ubicar a Tony Blair y compañía no ya en la izquierda reformista rebajada con sifón, sino en la pura derecha neoliberal. Hay que resaltar que Alex Callinicos le zurraba al "Nuevo laborismo" y a sus epígonos antes de que Tony Blair estrechara hasta el paroxismo su "vínculo trasantlántico" con el gobierno neocon de EEUU, y se convirtiera en el fiel escudero (junto con José María Aznar) de George Bush en sus aventuras criminales en Oriente. En el libro mencionado Callinicos despanzurra conceptos blairianos tan inanes como la "nueva economía", de la que nadie ha vuelto a oír hablar desde entonces, supeditada como ha quedado la economía británica a los intereses de los centros especulativos internacionales gobernados por las corporaciones que rigen Wall Street, o el papel de Gran Bretaña en la política internacional, en la que viene actuando desde la Thatcher como sicario mamporrero de los intereses imperialistas yanquis. Por fortuna, de aquí a unos días, de todo eso que se dio en llamar Tercera Vía, Nuevo laborismo o blairismo, no quedará ni el recuerdo.

Y en fin, como que Callinicos resulta un pensador con registros mucho más amplios que el análisis de esa socialdemocracia despellejada de su condición de tal que ha sido el blairismo, vale la pena que le den una ojeada a la entrevista que hace algunos años subí al blog Papeles Rojos, titulada "Más allá del postmodernismo, la lucha de clases".