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miércoles, 23 de febrero de 2011

La verdad del 23-F


1. Todo el mundo en España sabía que se estaba fraguando un golpe de Estado mucho antes de que este tuviera lugar. Jefes militares, de la Guardia Civil y algunos de la policía conspiraban sin recato en cuarteles, comisarías y hasta cafeterías de Madrid. La prensa derechista azuzaba sin rebozo el movimiento militar.

2. El golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 fue una conspiración que implicaba a la inmensa mayoría de mandos del Ejército, la Guardia Civil y del CESID (los servicios de inteligencia), así como a muy amplios poderes financieros, empresariales, eclesiásticos y políticos. El franquismo sociológico en peso, en suma, estaba detrás.

3. En el 23-F confluyeron cuatro golpes de Estado, que finalmente se anularon unos a otros. Del más peligroso y mejor organizado, el golpe de los coroneles, apenas se ha difundido nada; por pura lógica de la carrera militar, los implicados en él son ahora altos mandos del Ejército.

4. El 23-F fracasó fundamentalmente por causa de las peleas internas, las incompatibilidades de carácter, los celos y el vedettismo de los líderes de las diferentes asonadas golpistas concentradas en él. Muy pocos mandos militares se opusieron al golpe, y la mayoría de quienes finalmente lo hicieron fue por obediencia al Rey y no por unas convicciones democráticas que salvo casos muy contados, como el teniente general Saénz de Santamaría, no sentían en modo alguno.

5. En el interior del Congreso hubo complicidades políticas, como lo revela la frase, grabada, que dirigió el coronel Tejero a sus esbirros cuando comenzaron a disparar supuestamente al aire: "¡cuidado, no les vayáis a dar a los nuestros!". No es difícil deducir que los suyos se sentaban en los escaños de Alianza Popular y seguramente también de una parte de la entonces gubernamental UCD.

6. El papel del Rey durante las primeras horas fue esencialmente ambiguo y a la expectativa, en concordancia con el de la inmensa mayoría de los capitanes generales, sus pares y presuntos subordinados. El Rey actuó de modo decidido sólo cuando quedó claro que los capitanes generales no se moverían (salvo el demente de Milans del Bosch) hasta que los demás se arriesgaran a dar un paso adelante "pronunciándose" a favor del golpe. Lo que liquidó el 23-F fue, en definitiva, la acrisolada cobardía que transmiten los pronunciamientos militares españoles desde mediados del siglo XIX.

7. Algunos hechos cometidos por los guardias civiles en el interior del edificio del Congreso definen perfectamente la catadura criminal de los asaltantes: la formación de un pelotón de ejecución integrado por guardias civiles voluntarios (fuente: la diputada Anna Balletbó); la orden del jefe de los secuestradores uniformados, el coronel Tejero, de abrir fuego si se cortaba la luz (El País de hoy); el robo por los mismos guardias civiles ocupantes del bote de las propinas del bar del Congreso (fuente: el periodista Miguel Ángel Aguilar); el haberse bebido literalmente los guardias civiles ese mismo bar a pesar de estar supuestamente "de servicio"; el trato despreciativo cuando no vejatorio propinado a los representantes electos del pueblo; la total insubordinación de los golpistas a la escala de mando (véase la escena en que tres guardias civiles rasos zarandean al anciano teniente general Gutiérrez Mellado, al que por cierto no consiguieron derribar al suelo).

8. El golpe finalizó en la mañana del 24 de febrero con la firma del llamado "Pacto del capó", junto al edificio del Congreso, en el que representantes políticos y militares acordaron la "reconducción general" de la democracia española. Fruto directo de ese enjuague cuyas consecuencias seguimos pagando hoy fue la LOAPA, ley orgánica que laminó la naciente estructura federal del Estado.

9. El juicio posterior a algunos golpistas fue la pura representación de una opereta bufa, que solo sirvió para desvelar guiños y complicidades entre quienes supuestamente debían impartir "justicia militar" y los justiciables. Las exculpaciones y las penas impuestas fueron obviamente pactadas entre unos y otros, con la bendición de la clase política. Y ello a pesar de que con el Código de Justicia Militar entonces vigente en la mano, el mismo que ellos habrían aplicado de modo implacable al pueblo español caso de haber triunfado plenamente en su criminal rebelión, todos los golpistas sin distinción de grados deberían haber sido fusilados inmediatamente.

En la imagen que ilustra el post, un grupo de guardias civiles huye cobardemente por una ventana del Congreso en la mañana del 24 de febrero de 1981, luego de saber que el golpe de Estado había fracasado.

martes, 9 de noviembre de 2010

El almirante Massera ya está en casa


Ha muerto el almirante Massera. A los más jóvenes de mis lectores ese nombre no les dirá nada, a no ser que sean argentinos o personas de una cultura política y general muy por encima de la media de su edad. Para los demás decir Massera es mentar al asesino vesánico por antonomasia, al remedo latinoamericano más próximo a Himmler, un orate bruto carente eso sí de los buenos modales y el autocontrol personal del nazi alemán.

Massera fue el más criminal entre los criminales de una organización, el Ejército argentino, que lleva muchos años pariendo y "formando" asesinos sin parangón en cuanto a su brutalidad, falta de conciencia y cinismo autojustificativo. En los años setenta el almirante Massera formó parte de la Primera Junta militar argentina, al lado de un asesino triste como Videla, especie de cantante de tangos metido a carnicero de seres humanos, y del aviador Agosti, un ser gris y sin relieve ni siquiera como delincuente. Massera por el contrario era una bestia pletórica de energía para el Mal con mayúscula. Suya es la invención del Cronograma, intento de instaurar una Solución Final a la argentina que ordenaba y desarrollaba las diferentes "tareas" autoimpuestas por la Junta en orden al exterminio de toda oposición de izquierdas; suya es la frase famosa "primero mataremos a los subversivos, después a los neutrales y por último acabaremos con los tibios de nuestro bando"; suyo es el diseño de los Vuelos de la Muerte, en los que se arrojaba al mar desde aviones militares Hércules a presos vivos; él fue en fin el creador y responsable del funcionamiento del "chupadero" (lugar de desaparición de detenidos) instalado en la Escuela de Mecánica de la Armada, la siniestra ESMA, en la que fueron asesinados miles de detenidos sin que se sepa qué se hizo luego con sus cuerpos. Además de asesino Massera era un ladrón compulsivo: hizo asesinar a un alto dirigente empresarial argentino para luego quedarse con su mujer y su vivienda. Y en el colmo de la abyección moral, él y sus compinches llegaron a secuestrar a miles de recién nacidos hijos de sus víctimas para repartirlos luego entre prohombres adictos al régimen.

Este es el individuo que falleció ayer, a los ochenta y cuatro años. Dicen que padecía demencia senil, además de otras enfermedades mentales que permiten calificarlo como loco en el sentido popular del término. Carece de importancia saber si ya era un loco en los inicios de su irresistible carrera como represor, o si fue en el transcurso de ésta cuando devino un demente sediento de sangre y de maldad. En todo caso, de existir el Infierno, a estas horas Satanás ya conoce la respuesta.

En cualquier caso, desde ayer Argentina y el mundo en general son lugares un poco más libres y limpios, aunque siga existiendo el Ejército argentino.

En la imagen que ilustra el post, arrestos en la calle durante la última dictadura militar argentina (años 70 del pasado siglo).

lunes, 19 de julio de 2010

19 de julio de 1936, el día en que vencimos a los dioses



Domingo, 19 de julio de 1936. Bajo un calor sofocante y pegajoso, durante la mañana tropas sublevadas y elementos monárquicos y falangistas han salido de los cuarteles de Pedralbes y bajado por la Diagonal, camino del centro de la ciudad. Ya desde el comienzo mismo de la marcha empiezan a desertar numerosos soldados, a los que los oficiales rebeldes han intentado engañar diciéndoles que iban a sofocar otra rebelión separatista como la de octubre de 1934 o que los anarquistas pretendían tomar la ciudad. El despliegue Diagonal abajo se ha hecho inicialmente bajo la bandera tricolor y dando gritos a favor de la República, aunque luego han comenzado los vivas al rey y los ¡Arriba España!, que desenmascaran a los arteros traidores.

Contra sus previsiones iniciales y a medida que avanzaban, los rebeldes han encontrado una resistencia armada progresivamente más dura y organizada. Masas cada vez mayores de trabajadores se han ido incorporando a la pelea, apoyados por Guardias de Asalto y policías de paisano. En la lucha participan en grupos organizados miembros de la CNT, FAI y en menor medida del POUM, pero son decenas de miles los obreros y empleados sin afiliación política que armados con cualquier cosa atacan los flancos de las columnas rebeldes, hostigándoles desde azoteas, balcones, portales, y parapetados detrás de automóviles y tranvías.

Hacia el mediodía llega en hidroavión desde Mallorca el general Goded, que inmediatamente se encierra en la Capitanía General, donde los sublevados tienen secuestrado al jefe de la División, general Llano de la Encomienda. Los rebeldes que avanzaban por las calles son finalmente cercados y se refugian en la plaza Catalunya, donde se parapetan en el hotel Colón y en la Telefónica: otros se atrincheran en el cuartel de Drassanes, junto al puerto. Los cuarteles de Sant Andreu, Lepanto y otras instalaciones militares son abiertas al pueblo por soldados leales. En la avenida Icaria, obreros armados usan como parapetos enormes bobinas de papel y derrotan y ponen en fuga a la columna que había salido del cuartel cercano. Durruti, los hermanos Ascaso, Joan García Oliver, Abad de Santillán, Josep Rovira... son los líderes y estrategas que dirigen la resistencia al golpe.

A primera hora de la tarde, decenas de guardias civiles suben mosquetón en mano y en doble columna por Via Laietana. Al llegar a la Comisaría de Orden Público, el president Companys sale al balcón, acompañado del comandante Guarner, del coronel Escofet, jefe de los Mossos d'Esquadra, y de otros militares leales; el general Escobar, que avanza al frente de la columna pistola en mano, se cuadra y le saluda militarmente. La lealtad de Escobar, que es católico practicante y aunque republicano no resulta muy de fiar, la garantiza el general Aranguren, jefe territorial de la Guardia Civil en Catalunya y militar de firmes convicciones republicanas. Cuando las fuerzas de la Guardia Civil llegan a la plaza Catalunya, varios oficiales rebeldes se suicidan y sólo los más desesperados disparan contra los del tricornio. En unos minutos y tras rápida negociación, se rinden la Telefónica y el hotel Colón.

En Capitanía General, Llano de la Encomienda, al que un grupo de tenientes y capitanes sublevados borrachos y ahora muertos de miedo han insultado y vejado durante las horas pasadas, convence a Goded para que llame a Companys y se rinda. Aeroplanos de la base militar de El Prat, que manda el coronel Díaz Sandino, socialista, sobrevuelan la ciudad, controlando desde el aire con su presencia los últimos focos rebeldes. El cuartel de Drassanes resistirá 24 horas más.

Radio Barcelona EAJ 1 emite continuamente, dando cuenta de los hechos y de la victoria popular. Las noticias vuelan desde la emisora barcelonesa a toda España, y contribuyen a que en Madrid, Valencia y otras ciudades las masas salgan a la calle en las horas siguientes y derroten o cerquen a los rebeldes.

En Barcelona, al caer la tarde, una muchedumbre abigarrada y eufórica invade La Rambla, comenzando una verbena popular que convierte la ciudad en una fiesta que durará todo el "corto verano de la anarquía". Se baila, se bebe y se come en la calle, hay altavoces colgados de los árboles que amplifican música y noticias, todo el mundo se abraza y se llama "compañero", los guardias civiles posan con pañuelos de la FAI anudados al cuello, jóvenes obreras besan a agotados soldados leales, los oficiales republicanos son llevados a hombros por las calles, las sirenas de los barcos atruenan el puerto...

Barcelona ha derrotado en la calle la sublevación militar fascista.

La fotografía que ilustra el post, tomada por Robert Capa en Barcelona en julio de 1936, muestra a un miliciano y a su compañera descansando en unas sillas de La Rambla.

lunes, 6 de julio de 2009

El sainete hondureño


En el sainete hondureño ya van dos muertes -dos ciudadanos previamente muertos de hambre, por supuesto- lo que lamentablemente tiñe de tragedia lo que en principio no era más que una bufonada. Y es que ya se sabe, en cuanto los militares se ponen a salvar a la patria en cualquier país, los sepultureros empiezan a tener que hacer horas extras; cosas del oficio más repugnante del mundo (no aclaro a cúal de los dos me refiero: ustedes mismos).

Tomen nota de algunas patochadas -típicamente criollas, por otra parte- que se están produciendo estos días en Honduras y países aledaños:

- La corte de valientes apoyos internacionales a Zelaya (léase Insulza, secretario general de la OEA, y los presidentes de Argentina, Ecuador y alguno más), juramentándose para acompañar en su retorno al destituido y rajándose a última hora apenas se enteraron de que los gorilas hondureños no iban a recibirlos precisamente con guirnaldas de flores. ¡Valiente panda de mandatarios cagones!.

- El ministrito de Exteriores hondureño puesto por los golpistas, que en rueda de prensa llama “negrito” a Barack Obama y exhorta al presidente español de esta guisa: “Zapatero, a tus zapatos”, entre otras perlas por el estilo que muestran a las claras la clase social de la que partió el golpe de Estado (militar, por supuesto).

- La piara de tocinos sobrealimentados que forman la Conferencia Episcopal hondureña, amenazando sibilinamente con un baño de sangre popular si Zelaya regresa. Éstos ni quitan ni ponen presidente, pero ayudan a sus compinches.

- El payaso Chávez, empeñado en demostrar que él no tira de los hilos que sostienen a Zelaya, para lo cual no tiene mejor argumento que facilitar el retorno a su país del presidente hondureño… en un avión de la fuerza aérea venezolana.

- El propio Zelaya, convertido a pesar suyo en “héroe popular bolivariano”, él, un oligarca centroamericano arquetípico. Habrá que verle cuando retorne si comienza a autoexpropiarse sus inmensas propiedades, o al menos a pagar sueldos decentes a los trabajadores agrícolas indígenas que emplea en régimen de semiesclavitud.

- La prensa internacional, que salvo contadas excepciones en vez de denunciar la vergonzosa lucha por el poder entre sectores dominantes de la sociedad hondureña, en la que sin ningún empacho se usa una vez más al pueblo como carne de cañón, está contribuyendo a aumentar la confusión reinante al intentar convertir a Zelaya en un protomártir de la democracia americana.

En resumidas cuentas, un circo en el que sólo los muertos son reales.

miércoles, 7 de enero de 2009

Las batallas de Lanaja, un libro modélico de historia local recuperada


La recuperación de la memoria histórica está produciendo una bibliografía historiográfica de gran interés, compuesta no sólo por textos de carácter específicamente científico a cargo de especialistas del tema sino también por aportaciones muy diversas, cuya característica común es haber sido alumbradas por personas cuya dedicación a la investigación histórica tiene carácter puramente aficionado y se desarrolla en el trabajo de campo directo, lo que les permite recuperar testimonios documentales y orales imprescindibles y a menudo fuera del alcance de los historiadores convencionales.

La historia local se ha convertido en la gran beneficiaria de este tipo de investigaciones, cuya proliferación en los últimos años resulta sorprendente por su volumen, calidad e interés general. La mayoría de esos libros constituyen aportaciones valiosas que iluminan zonas oscuras en áreas precisas de la reciente historia contemporánea, y algunos están llamados a servir de referencia en estudios posteriores.

“Las batallas de Lanaja” es, en ese sentido, un libro modélico. Su autor, el zaragozano Roberto Mateo Caballero, reconstruye en él las jornadas en torno al 25 de julio de 1936, el día de Santiago Apóstol, en las que el pueblo oscense de Lanaja se convirtió en escenario de una serie de choques entre quienes sin saberlo aún, eran ya protagonistas de una guerra sin cuartel que habría de incendiar España entera durante tres años. La microhistoria se nos presenta así no como un trasunto a escala reducida de la macrohistoria, sino como su verdadero origen y nervio.

En aquellos momentos iniciales del drama colectivo, los repetidos intentos de los rebeldes golpistas por domeñar esta pequeña población monegrina -enclavada a medio camino entre Zaragoza y Barbastro, en el centro del eje de confrontación que poco después articularía el frente de Aragón-, fracasaron durante días ante la tenaz resistencia popular, hasta que los sublevados terminaron por usar una fuerza muy superior a las posibilidades de resistencia de sus oponentes.

Además del relato de episodios de una épica individual y colectiva que dan para un guión cinematográfico de mucha altura, el texto de Roberto Mateo nos adentra en los mecanismos que inevitablemente conducen a la masa coral que los protagoniza hacia un final inexorable. Por cierto que los propios sucesos narrados cronológicamente, demuestran a las claras cómo fue el estallido del conflicto ocasionado por la rebelión militar lo que precipitó la violencia contra las personas y las cosas y sobre todo quien actuó como desencadenante de la revolución campesina y no al revés, como pretende la historiografía franquista.

El libro se prolonga alcanzando el desarrollo y y la finalización de la llamada Guerra Civil, y las consecuencias que la derrota de 1939 tuvo en forma de represalias para muchos najinos. Con todo, su núcleo duro y su principal interés lo constituye a mi juicio el detallado relato que a la luz de documentos y de testimonios orales de los supervivientes, hace Roberto Mateo de los días cruciales transcurridos entre el 19 y el 26 de julio de 1936.

Por las páginas de “las batallas de Lanaja” desfilan hombres y mujeres del pueblo, najinos y forasteros; hay gestos heroicos, estupideces sublimes, tragedias sangrantes, anécdotas divertidas y en fin, un rosario de sucesos reales vividos por esas “gentes sin Historia” que en momentos como ése son las que verdaderamente hacen historia. Gentes como Adoración, la farmacéutica, cuyo minucioso y humanísimo diario personal ha sido para Roberto Mateo pieza de consulta imprescindible; como Victoriano, el presidente de la colectividad anarquista, empeñado en conseguir que en su pueblo no se mate a nadie; o como el comandante Arce, el militar que liquida la resistencia popular y que en abierto contraste con la animalidad de los falangistas teóricamente a sus órdenes, se muestra como una persona honesta e incluso compasiva.

La estructura del libro es ágil, y permite una lectura fácil incluso simultaneando ésta con la consulta del abundante aparato de notas a pie de página, en tanto el tono narrativo general es ameno y fresco, lo que permite leer las alrededor de 150 páginas de texto de un tirón. Obviamente Roberto Mateo no oculta sus simpatías por la causa popular, lo que no le impide ejercer la objetividad del verdadero historiador ante sucesos en los que sus protagonistas se comportaron como los seres humanos que eran, con toda la grandeza y las flaquezas propias de nuestra especie.

Las batallas de Lanaja, de Roberto Mateo Caballero.
Edición a cargo del proyecto “Amarga memoria” del Gobierno de Aragón y del Consejo Comarcal de Los Monegros (Zaragoza, 2008).

El libro puede pedirse directamente a Libros Aragoneses:
http://www.logi-libros.com/ficha.php?id=3384&b_titulo=lanaja

La fotografía que ilustra el post es una vista de Lanaja desde el Saso, obra de Joaquim Pisa.

miércoles, 11 de junio de 2008

La de transportes, una huelga patronal contra los españoles


Ayer denunciaba el sindicato CCOO que la huelga de transportistas en España es un paro patronal, un pulso empresarial al Gobierno. Yo añadiría que en realidad, los objetivos de este “cierre patronal” son más políticos que puramente económicos: se pretende ganar en la calle lo que las urnas le niegan a la representación política natural de esos gánsters.

Es así como los estrategas de la tensión, visto el fracaso cosechado a través de sus medios habituales de acción, han pisado el acelerador a fondo y allá que van. Consigna: crear el caos, transmitir la sensación de que no se gobierna, de que es imprescindible un “Gobierno fuerte” (del PP, obvio) que evite la bancarrota segura a la que nos lleva Zapatero.

El argumento central de la trama es de la misma especie que el usado por los golpistas del 23-F de 1981, recuerden el bando de Milans del Bosch: "El Gobierno y el Parlamento están secuestrados, por lo tanto se ha creado un vacío de poder que hay que llenar inmediatamente para evitar males mayores"(naturalmente, el “vacío de poder” lo habían creado previamente los mismos golpistas, secuestrando al Gobierno y al Parlamento…).

Se repite pues la jugada, en este caso creando el caos (tráfico imposible, desabastecimiento alimenticio y energético, pánico ciudadano…), para acusar al Gobierno de haberlo provocado. Los medios de la perrera mediática derechista andan volcados en la tarea desde hace días. Como remate, unos cuantos payasos a sueldo entran en foros y blogs a "explicar" los “turbios y escabrosos” asuntos en que los que andan quienes no tragan con esta clase de montajes.

Así funciona la derecha española. Al cabo no es tan extraño, si tenemos en cuenta que en 1936 fueron capaces de provocar una guerra de exterminio contra el pueblo español con tal de no perder sus privilegios.

jueves, 21 de febrero de 2008

De curas castrenses y golpistas piadosos


En Argentina el gobierno ha tomado la decisión de echar a la Iglesia católica del Ejército, suprimiendo el Obispado castrense o como sea que se llame el tinglado de los curas dentro de la organización militar.

Una vez más pues, Argentina nos da sopas con onda en una cuestión en la que aquí todo quisque saca pechito (menos los fascistas, naturalmente, que en eso son coherentes). Resulta que en España tenemos superjueces que en vez de investigar el terrorismo franquista y sus multitudinarios crímenes, se dedican a husmear en en el terrorismo y los crímenes de la Junta Militar argentina, cuya producción asesina fue incomparablemente menor en cantidad y tiempo que la de sus pares españoles.

Y eso que los argentinos han hecho el trabajo judicial por su cuenta, y lo han hecho bastante bien. Los resultados de una y otra política a la vista están, con todos los jefes militares vivos del Ejército argentino de los años setenta en la cárcel, en tanto aquí los descendientes sanguíneos e ideológicos de los golpistas de 1936 se dedican a dar lecciones de democracia, en vez de pedir perdón a las víctimas y devolver todo lo que robaron sus antecesores.

Sin ir más lejos, en Argentina ése tal general Mena que acaba de publicar una proclama golpista en forma de libro, ya estaría expulsado del Ejército (sin cobrar su bonita pensión) desde la primera cagarruta en forma de discurso rebelde que depuso, y esta reincidencia de ahora le habría llevado directamente a la cárcel por incitación a la rebelión militar. Spain is different, y así nos va.

miércoles, 25 de julio de 2007

Agentes secretos a la española


Dudo que ningún agente español haya tenido acceso jamás a informaciones de alguna relevancia que tengan que ver con el Consejo de Seguridad de la ONU ni nada parecido, como se dice ahora en algún blog que tuvo Flórez, el Anacleto Agente Secreto que estos días anda por los papeles.

Según la prensa de hoy, las hazañas de este caballero no pasaron de "infiltrarse" en el partido del presidente peruano Toledo, donde todo el mundo le descubrió al momento (¿qué hace un español en un partido peruano haciendo preguntas sobre cualquier asunto interno?), y tuvo que largarse pitando del país suramericano.

En realidad la actividad principal tradicional de los espías españoles ha sido preparar golpes de Estado fascistas en su propio país (recordad el 23-F y la implicación directa en él de la mayoría del personal del CESID), o intentar llenar de porquería a su Gobierno (véase el caso Perote y su relación con el diario El Mundo y la conspiración pepera de los años noventa).

En fin, que poco o nada tiene que ver el mundo real de los espías con las peliculas de James Bond. Menos aún el mundo de los espías españoles, más cercanos a las chapuzas a lo Mortadelo y Filemón que a operaciones de altos vuelos tipo CIA o KGB.

jueves, 24 de mayo de 2007

La espada más herrumbrosa de Occidente


Muy desesperado debe andar el PP cuando en este final de campaña sacan a pasear la Momia Incorrupta de Ánsar.

Ante un Rajoy superado por su propia irrelevancia, el Cruzado de la Causa ha desenfundado la tizona y se ha lanzado al combate como un guerrero enfurecido. Si hace una semana Aznar reivindicaba en público su derecho a beber lo que le diera la gana, y a conducir luego bajo el influjo simultáneo del alcohol ingerido y de su estupidez congénita, ahora nos advierte de que todo voto que no vaya al PP es un voto a favor de ETA. De paso, responsabiliza a Zapatero de estar llevando al país a las vísperas de una nueva Guerra Civil.

Por lo que se vé, al Asombro de Valladolid aún no se le han pasado los efectos de la última sobredosis de Ribera del Duero.

En fin, que Aznar parece cada vez más cerca de reclamar abiertamente una intervención militar que salve a los españoles de sí mismos.

No sé si llegado el caso las incitaciones aznaristas encontrarían eco en los cuarteles o no, pero probablemente haya llegado el momento de que la Fiscalía General del Estado tome cartas en el asunto antes de tener que comprobarlo empíricamente. La salud de la democracia española y la seguridad de todos los ciudadanos lo exigen así.

sábado, 3 de marzo de 2007

El sueño de la democracia produce aznares

En el asalto a la razón democrática que estamos viviendo en España, José María Aznar López está brillando con luz propia en tanto que "instigador intelectual" de esta escalada permanente hacia el golpe de Estado en que se ha embarcado la derecha/extrema derecha española.

Desde marzo de 2004 y en progresión ascendente, el ex presidente Aznar no duda en emplearse a fondo en cuantas ocasiones se le presentan para delirar en público acerca de cualquier asunto español. Toda excusa es buena para que Aznar vuelque sobre sus conciudadanos su despecho, su rencor y su chulería, haciendo uso de esa verborrea propia del señorito falangista de provincias que es y que durante unos años fingió haber dejado de lado.

España está viviendo horas muy peligrosas, en las que masas fanatizadas por voceros mediáticos a sueldo, curas sin escrúpulos, políticos corrompidos y otros elementos igualmente nefastos, son incitadas a tomar la calle y a la "rebelión" contra el Gobierno legal y legítimo que el país se dio el 14 de marzo de 2004.

La calle no puede quedar en manos de los enemigos de la democracia y la libertad. Urge una respuesta ciudadana serena y contudente. Hay que empezar a movilizarse en defensa de lo conseguido durante estos treinta años, porque quieren tirar abajo lo que con tanto esfuerzo hemos ido construyendo en orden a una convivencia civilizada, democrática y avanzada.

De modo especial urge ya que los responsables gubernamentales de este país tomen rápidas medidas para atajar las llamadas al golpismo militar y al terrorismo fascista. No puede permitirse que un condenado por intento de asesinato y narcotraficante convicto mitinée en la calle llamando a la rebelión contra el Gobierno de España. Y menos todavía, que se prolongue de modo indefinido el espectáculo bochornoso que ofrece un ex presidente del Gobierno español, Jose María Aznar, socavando de modo impune los cimientos del Estado democrático y del prestigio internacional de su país en cada uno de sus discursos y en sus apariciones ante los medios.

La ciudadanía y los poderes públicos han de reaccionar antes de que sea demasiado tarde.

viernes, 23 de febrero de 2007

23-F, Memoria de un golpe de Estado fracasado

Hoy hace 26 años que fracasó el golpe de Estado cívico-militar que intentó asesinar a la entonces naciente democracia española.

Casi tres décadas después, seguimos sin conocer oficialmente los nombres de los implicados en la extensísima trama civil del golpe, aunque todo el mundo que maneja una mínima información conoce un buen puñado de ellos.

En esa trama civil estaban implicados importantes personajes de la patronal empresarial, de las instituciones financieras, de los medios de comunicación, de la jerarquía de la Iglesia Católica española y de otros sectores clave de la "sociedad civil" de derechas. En sus memorias Alfonso Guerra alude directamente, entre otros personajes, a los sucesivos presidentes de la CEOE, Ferrer Salat y Cuevas.

Para vergüenza y escarnio de la democracia, el único civil condenado, a la irrisoria pena de dos años de cárcel, fue Juan García Carrés, antiguo jefe de pistoleros del Sindicato Único del Transporte franquista. Buena parte de aquella trama civil hoy apoya, se identifica, financia o milita directamente en el Partido Popular.

Y algunos de los guardias civiles asaltantes que huyeron por la ventana llevándose la caja registradora del bar del Congreso -según explica el periodista Miguel Angel Aguilar-, han llegado a mandos de la Benemérita institución.