jueves, 21 de febrero de 2008

De curas castrenses y golpistas piadosos


En Argentina el gobierno ha tomado la decisión de echar a la Iglesia católica del Ejército, suprimiendo el Obispado castrense o como sea que se llame el tinglado de los curas dentro de la organización militar.

Una vez más pues, Argentina nos da sopas con onda en una cuestión en la que aquí todo quisque saca pechito (menos los fascistas, naturalmente, que en eso son coherentes). Resulta que en España tenemos superjueces que en vez de investigar el terrorismo franquista y sus multitudinarios crímenes, se dedican a husmear en en el terrorismo y los crímenes de la Junta Militar argentina, cuya producción asesina fue incomparablemente menor en cantidad y tiempo que la de sus pares españoles.

Y eso que los argentinos han hecho el trabajo judicial por su cuenta, y lo han hecho bastante bien. Los resultados de una y otra política a la vista están, con todos los jefes militares vivos del Ejército argentino de los años setenta en la cárcel, en tanto aquí los descendientes sanguíneos e ideológicos de los golpistas de 1936 se dedican a dar lecciones de democracia, en vez de pedir perdón a las víctimas y devolver todo lo que robaron sus antecesores.

Sin ir más lejos, en Argentina ése tal general Mena que acaba de publicar una proclama golpista en forma de libro, ya estaría expulsado del Ejército (sin cobrar su bonita pensión) desde la primera cagarruta en forma de discurso rebelde que depuso, y esta reincidencia de ahora le habría llevado directamente a la cárcel por incitación a la rebelión militar. Spain is different, y así nos va.

2 comentarios:

Marian dijo...

Tienes toda la razón. Muchas veces he pensado cómo es posible que haya jueces españoles que condenen los crímenes en otros paises y no los haya para condenar los cometidos en España.
Y es que todavia, pienso, hay mucho miedo. Eso hace que sigan crecidos los descendientes e incluso los mismos criminales.
En este pais queremos dar lecciones a los otros y no somos capaces de arreglar lo nuestro.

Hay mucha cobardia disfrazada de bondad y democracia.

Editor dijo...

Cobardía, y en según qué instituciones también complicidades.

No olvidemos que aquí hubo 40 años de tiempo para moldear a gusto generaciones de "servidores del Estado" que siguen en activo.