lunes, 31 de diciembre de 2007

Un año como otro cualquiera


Termina 2007 como empezó: con más incertidumbres que certezas, mientras crece el sentimiento inquietante de que los problemas no hacen más que multiplicarse en todas partes. Apenas se tapona una vía de agua, surgen dos o tres nuevas.

No parece que 2008 vaya a ser un año de muchas alegrías. La situación seguirá pudriéndose en el Próximo Oriente y contagiando al resto de Asia. La Unión Europea continuará siendo un elefante con piernas de ave zancuda. Africa seguirá yéndose por el desagüadero, Rusia apestándose a sí misma, China creciendo como un tumor incontrolado e Iberoamérica sin encontrar su camino. En resumen, los pobres serán cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos. Lo de siempre, más o menos.

¿Motivos para la esperanza?. Pocos. La Administración Bush se convertirá en pasado, y los neocons y sus delirios imperiales se disolverán en el polvo de la historia. Las Iglesias continuarán perdiendo adeptos (aunque los ganarán las sectas menores). En España, la derecha sumará una nueva derrota en las generales de marzo, y comenzarán a despedazarse entre ellos. El dinero fácil durará un poco más (no mucho más: un par o tres de años). Y sobre todo, de aquí a 365 días tendremos un motivo para celebrar: habremos sobrevivido a otro año.

Hasta el año que viene. Sean moderadamente felices.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Días de furia y rosas


Bernardo Bertolucci rodó en 2003 "The dreamers" (Los soñadores), una revisión con mirada actual de los días del Mayo Francés de 1968. Ayer, Barcelona Televisió tuvo a bien ofrecérnosla a sus escasos seguidores, si bien en ese horario para crápulas insomnes al que todas las cadenas televisivas españolas confinan las películas no lesivas para la inteligencia humana.

Se trata de un Bertolucci menor, pero no por ello menos interesante. Por encima de la anécdota que plantea -un triángulo juvenil en pleno fragor de la revuelta parisina de 1968-, aparecen temas que son recurrentes en la filmografía del director italiano, aunque una vez más nos sorprenda buscándoles nuevos enfoques: las relaciones de poder entre las personas, el sexo como investigación y subversión, la imposibilidad de hurtarse al momento histórico que nos ha tocado vivir y a los avatares que arrastra consigo... Bertolucci maneja con firmeza a los tres jóvenes protagonistas, haciéndoles moverse entre el espacio cerrado de un piso burgués parisién arquetípico y unas calles donde vuelan los cócteles molotov y la policía carga como autómatas lubricados con odio: de la cama a la manifestación y vuelta a empezar, los tres jóvenes viven una experiencia claustrofóbica que sólo el compromiso con la lucha podrá finalmente romper.

Ya digo que no me pareció el mejor Bertolucci -nada que ver con "El último emperador", "Novecento" o "El último tango en París"-, pero sí un filme estimable, sin concesiones a la militancia ni al sentimentalismo; una mirada de hoy crítica, tierna y distanciada de unos días que parecía iban a cambiar el mundo, y en realidad apenas cambiaron los hábitos sexuales de una generación. Lo cual, a la postre, tampoco es que sea poco.

A destacar Eva Green, la joven actriz que protagoniza esta cinta llenándola con su presencia perturbadora, inocente y perversa a partes iguales; maravillosamente "femme francaise", Eva Green no es sólo un cuerpazo clásico sino sobre todo una personalidad que se adueña de la cámara y la hace girar en torno suyo, como giran los dos muchachos que la acompañan en la película.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Por qué han matado a Benazir Bhutto


El asesinato de Benazir Bhutto, líder del Partido del Pueblo de Pakistán, a diez días escasos de la celebración de unas elecciones generales que caso de no producirse fraude iba a ganar inevitablemente, ha venido a sacudir las digestiones navideñas de las cancillerías mundiales, entregadas al sopor de esos fines de año en los que aparentemente "no pasa nada" porque todo el mundo está de vacaciones. Todos, menos los geoestrategas del terror y sus marionetas ejecutoras.

La realización material del crimen ha corrido, como no podía ser de otra manera, por cuenta de Al Qaeda. Un hito más del terrorismo islamista. Bin Laden, el moderno Fu-Manchú, ataca de nuevo con un golpe demoledor. Sin embargo, los analistas más experimentados -entre ellos Mateo Madridejos, hoy mismo desde las páginas de El Periódico de Catalunya-, intentan ir más allá de la superficie. ¿A quién beneficia la muerte de Benazir Bhutto?. Madridejos contesta dando algunas pistas bastante evidentes, que conducen directamente al estamento militar pakistaní. Cabe preguntarse a renglón seguido quién maneja a los militares pakistaníes; obviamente, la Administración norteamericana y sus infinitas agencias de terrorismo y "contrainsurgencia".

Ciertamente será el Ejército pakistaní quien saque la mayor tajada de este magnicidio. Mediante él se quitan de en medio a la Bhutto, su mayor rival, a cuyo padre ya ahorcaron, y lo que es más importante, creen dejar demostrado de una vez por todas que Pakistán no está para ensayos de democracias a la occidental y que por contra necesita un gobierno fuerte, precisamente cuando más cuestionado está el gobierno del general Musharraf que ha hecho tantas "concesiones" a los políticos civiles, entre ellas el regreso de Bhutto del exilio y la convocatoria de elecciones generales.

Nada de componendas políticas pues. Aunque se lleguen a celebrar finalmente las elecciones el 8 de enero no tardará mucho en haber un gobierno militar fuerte, con Musharraf o sin él pero siempre con un general al frente. Un general dócil a Washington, obviamente, que es de lo que se trata.

Un estupendo documental de TVE hablaba anoche de que el Ejército paquistaní absorbe nada menos que el 25% del presupuesto público de Pakistán (ingresos por corrupción aparte, naturalmente). Las Fuerzas Armadas pakistaníes no sólo son garantes de la hegemonía social, económica y política de las clases dominantes de su país, sino que cumplen una misión fundamental en el diseño geoestratégico estadounidense de lo que se ha llamado "Operación Libertad Duradera", destinada a asegurar el dominio militar de EEUU sobre Oriente Próximo y Asia Central y el control de los recursos económicos de esos países.

El asesinato de Benazir Bhutto por tanto, no busca desestabilizar Pakistán, sino antes al contrario darle estabilidad bajo un férreo gobierno militar. Estabilidad que implique sumisión definitiva de las clases populares, cuya causa en Pakistán han encabezado históricamente los Bhutto en total simetría con el destino de los Gandhi en la India, al modo de unos Kennedy asiáticos. Se trata en suma de cercenar en el país cualquier posibilidad de progreso social y de apertura hacia la democracia y la libertad, en aras al mantenimiento de la llamada "seguridad internacional", es decir de la hegemonía norteamericana en la región.

Todo esto lo desconoce, desde luego, el imbécil que ayer apretó el gatillo y luego se hizo estallar en medio de la multitud matando a Benazir Bhutto y a decenas de personas más, como seguramente también lo desconocen quienes le enviaron allí. Pero quienes manejan los hilos de la trama desde lejos lo saben perfectamente: llevan décadas orquestando golpes como éste.

martes, 25 de diciembre de 2007

Ya es Navidad en El Corte Inglés


Un año más llega la Navidad y con ella su inevitable cargamento de consumo desaforado y sensiblería dulzona. Fue a partir de los años sesenta del pasado siglo cuando éstas fiestas -que durante siglos tuvieron carácter exclusivamente religioso y familiar, y se celebraban con recogimiento-, mutaron en la orgía consumista y chillona actual, que es a la vez un verdadero martirio para el bolsillo y un desafío a la sensibilidad humana.

En realidad, el motor de este estilo de Navidades son las grandes superficies comerciales, y en cabeza de ellas El Corte Inglés, empresa que en apenas un par de décadas se ha convertido en faro, guía e intérprete del sentido navideño contemporáneo. El centro del modo actual de celebrar la Navidad que nos propone el modelo ultraconsumista son -cómo no- los niños, convertidos en sus mejores aliados/cómplices. Hay comunidades autónomas en España en las que los niños reciben regalos tres veces en apenas una semana, gracias a Papá Noel, los Reyes Magos y las neotradiciones locales tipo "caga tió" catalán o el olentzero vasco.

A los mortales sólo nos queda apoquinar y rezar para que la fiesta dure, porque el día en que todo esto entre en crisis -es decir, cuando se toque techo en el nivel de endeudamiento familiar y las cascadas de impagados y las devoluciones de artículos comprados se conviertan en algo cotidiano-, las consecuencias serán verdaderamente históricas para la economía del país, y por supuesto para las economías familiares.

Mientras llega el momento y para ir abriendo boca, les recuerdo que si el PIB español acaba de superar al italiano convirtiéndose en el octavo del mundo (o eso dicen), los datos oficiales expedidos por Hacienda señalan que en 2006 la deuda conjunta de las familias superó por primera vez en la historia al PIB español: dicho en cristiano, estamos gastando mucho más no ya de lo que tenemos sino de lo que se producimos. Que Dios nos coja confesados pues.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Con "Aída", la clase obrera se asoma a la televisión


Que la televisión genera modelos culturales y es uno de los principales instrumentos de creación de consenso social, es algo que sabemos desde que a finales de los años cincuenta comenzó a estudiarse en EEUU su uso y sobre todo, su impacto en la conformación de conciencias.

En España la televisión ha jugado un papel inestimable en la implantación de mitos sociopolíticos como la extensión del mito de la clase media a todo el corpus social. De creer a los productos televisivos llamados nacionales, las clases trabajadoras españolas no serían en realidad invisibles, como durante el franquismo, sino directamente inexistentes; quienes las integran, sus problemas y hasta los barrios donde residen, simplemente habrían desaparecido.

En las comedias de situación, esas series que nos dan la pauta de los valores ideológicos por los que discurre la sociedad española contemporánea, vemos familias amplias, con hijos de anteriores matrimonios aportados por los cónyuges, residiendo todos juntos en adosados con jardincito; ambos miembros de la pareja tienen trabajos de "cuello blanco". Los problemas que allí se ventilan son casi exclusivamente sentimentales, con algunas pinceladas supuestamente críticas referidas al choque entre generaciones y sexos, y las dificultades de adaptación a los cambios sociales que sufren algunas personas. Las clases trabajadoras sólo están presentes en forma de mujer de servicio doméstico perfectamente integrada en el grupo familiar, y a través del operario no muy espabilado que hace pequeñas reparaciones en el domicilio de la familia protagonista.

Sorprende por eso una serie como "Aída", cuyos personajes son gente de clase trabajadora, a los que se hace residir en el extrarradio madrileño y cuyos problemas son los de tantas familias obreras. Todo bañado en buen humor, y con una punta de sentido crítico bastante interesante. Es cierto que los guiones de la serie han evolucionado, desde la mayor carga crítica de las primeras temporadas -que en ocasiones, burla burlando, llegaban a mostrar de manera bastante cruda los quebraderos de cabeza de Aída, una treintañera abandonada por su pareja y empeñada en sacar adelante a su familia, que depende por completo de los magros ingresos que ella obtiene fregando oficinas-, hasta los últimos capítulos, donde abandonando el naturalismo costumbrista parece que se acentúa el humor y el disparate y se hace una clara apuesta por la dulcificación de los argumentos.

Aún así "Aída" continúa manteniendo un buen nivel, y hace asomar cada domingo a nuestros televisores a esos hombres y mujeres cuya existencia alguien decretó un día extinguida -como si fueran dinosaurios prehistóricos ajenos a la sociedad de la modernidad y el progreso-, pero que como advertía un personaje de la novela "Espartaco" en realidad siguen estando ahí y siguen siendo millones. No es por ello extraño que la cuota de pantalla de esta serie se sitúe en cifras récord, con alrededor de un tercio del total de los espectadores televisivos del domingo noche.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Lafontaine en Madrid


La breve estancia en Madrid del dirigente socialista alemán Oskar Lafontaine no ha obtenido mucho eco en los medios de comunicación locales, absortos en la larga precampaña de las próximas elecciones generales españolas.

Con todo, el diario El País publica hoy una entrevista en la que Lafontaine, líder de Die Linke, se explaya a gusto sobre el actual panorama político alemán. Habla Oskar de cómo Die Linke ha roto el esquema clásico del bipartidismo imperfecto alemán, y como ha obligado al SPD a girar, ni que sea nominalmente, hacia la izquierda. Die Linke empieza a avanzar fuerte en el oeste alemán sobre las ruinas del SPD, minimizando el peso que en la nueva formación pudieran tener los excomunistas, sucedores del SED que gobernó la parte de Alemania incluida en el bloque soviético hasta 1989.

Lafontaine es un político inteligente y hábil, y las predicciones interesadas de que sería simplemente absorbido por los excomunistas no sólo no se han cumplido, sino que que cada vez está más claro que el nuevo partido de la izquierda alemana tiene proyección y futuro en todo el país y que su líder indiscutible es Oskar.

Dice Oskar Lafontaine en la entrevista que "es falso que hayan desaparecido las diferencias entre derecha e izquierda en Europa. La izquierda sigue defendiendo, entre otras cosas, las conquistas sociales de los trabajadores, un sistema justo de impuestos y una política exterior que respete el derecho internacional, unas reivindicaciones que están muy alejadas de los conservadores". Pronostica que la actual coalición contra natura entre CDU y SPD aguantará hasta las elecciones de 2009, y define sus condiciones para una amplia coalición de izquierdas con el SPD y los Verdes: "Nuestras condiciones para gobernar están claras y pasan por una política salarial progresista, un sistema fiscal que favorezca más a las clases trabajadoras y la retirada de las tropas alemanas de Afganistán".

Difícilmente el SPD puede acceder a incluir esas propuestas en un programa de gobierno, por lo el horizonte político alemán más previsible para después de 2009 es el matenimiento de la actual coalición, y por tanto, la continuidad en el desmoronamiento del partido socialdemócrata y el reforzamiento de las posiciones a su derecha (CDU, beneficiada por su permanencia en el poder) y a su izquierda (Die Linke, que irá recogiendo los restos del naufragio socialdemócrata).

Los próximos comicios regionales en Baja Sajonia y Hesse prometen marcar el despegue de Die Linke en los länder occidentales, donde hasta ahora sólo tiene representación en Bremen. "Así que esos comicios son muy importantes" subraya Lafontaine.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Prohibido "corregir" a los niños


Pues ni tanto ni tan poco. Servidor fue educado a hostia limpia (en la doble acepción del término) en un colegio propiedad de una pía orden religiosa. Quizá gracias a esa circunstancia (la educación a hostia limpia), salí un hombre de provecho: es decir, de izquierdas y anticlerical. Así que algo les debo a los cabrones Hermanos de la Sagrada Familia.

Por lo demás, desde los años setenta nos invade una ola presuntamente pedagógica según la cual los niños pueden traumatizarse con sólo reprenderles por sorberse los mocos en público. Y así les luce el pelo a la mayoría de papás y mamás actuales con sus vástagos, que en vez de niños parece que críen bestezuelas con licencia para incordiar.

Digo yo que entre romperte los dientes (literal) de un puñetazo por no ser capaz de recitar desde el estrado la tabla periódica de los elementos y el dejar que las criaturitas campen haciendo lo que les salga de los santísimos cojones u ovarios, debe haber un término medio. Que en este caso no tiene que ver con la “áurea mediocritas”, sino con el sentido común.

Porque al final, con tanta sobreprotección e impunidad de los menores, ¿quién nos va a proteger a los adultos de ellos?.