domingo, 4 de enero de 2009

Por fin, el derecho a decidir


El lehendakari vasco, Juan José Ibarretxe, ha convocado las próximas elecciones autonómicas vascas para el día 1 de marzo, avanzando la conclusión de una legislatura que, en realidad, hace muchos meses que caducó.

Así que luego de tanto aludir Ibarretxe por activa y por pasiva al famoso "derecho de los vascos a decidir", éstos van a tener en breve la oportunidad de ejercerlo de nuevo, algo que por lo demás vienen haciendo cada cuatro años desde 1980 en lo que concierne a la elección del parlamento de su comunidad, del que sale el gobierno que desde hace casi 30 años forma precisamente el Partido Nacionalista Vasco (PNV). En resumen, los vascos van a decidir ahora si un lehendakari cuyos órdagos han fracasado dos veces en Madrid y sobrevive políticamente aislado y ninguneado por su propio partido, puede seguir pariendo "iniciativas"que no llevan a ningún sitio.

Del grado de desconexión de Ibarretxe con la realidad que le rodea da cuenta una anécdota sangrante. Hace algunos años, ante la cama de hospital en la que yacía el antiguo miembro del Gobierno vasco José Ramón Rekalde con un balazo de ETA alojado en la cabeza, Ibarretxe tuvo el valor o la inconsciencia de decirle al hijo de éste que "Euskadi es un sitio estupendo para vivir". Según para quién, obviamente.

Y mientras el lehendakari delira Arcadias felices y planes soberanistas que rechazan hasta los independentistas externos a su partido, los problemas reales del País Vasco empiezan a crecer al mismo ritmo de su entorno, pues obviamente Euskadi no es un remedo de la feliz aldea gala de Astérix donde no existiera crisis económica, aumento del paro, vivienda a precios astronómicos o degradación en los servicios públicos y la calidad de la enseñanza, además de una corrupción en la administración pública perfectamente homologable con la española. Cabe añadir por si todo esto fuera poco el problema de la violencia de ETA, que en apenas unos días ha puesto la mirilla por dos veces en las cercanías del partido de Ibarretxe, asesinando a un empresario nacionalista "benefactor" del PNV y volando el edificio de la Radiotelevisión vasca, la terminal informativa del partido y el gobierno nacionalistas. Por cierto que la nota del PNV tras este último ataque no tenía desperdicio, al condenar "el chantaje fascista" (sic) que ETA pretendía cometer con ese atentado; curiosamente, los ataques contra las Casas del Pueblo, las sedes del Partido Socialista de Euskadi (PSE), son para el PNV "lamentables consecuencias del conflicto vasco". El famoso doble lenguaje y las dos varas de medir, tan arraigados en un partido de larga tradición jesuítica.

En la década de los noventa Xabier Arzalluz, el antiguo Papa del PNV, decía que el PSOE había de salir del gobierno español por "razones de higiene democrática" tras 14 años de gobierno continuado. Con mucha mayor razón cabe reclamar hoy, por tanto, la salida del PNV del gobierno vasco tras 28 años ininterrumpidos de hegemonizar todos los resortes de poder en la comunidad vasca. Como decía entonces Arzalluz del PSOE, el PNV necesita regenerarse fuera del poder. Y esta del 1 de marzo puede ser una ocasión espléndida para ayudarles a hacerlo.

2 comentarios:

Juan dijo...

Pues pienso igual que editor con la diferencia que no creo que eso vaya a ocurrir. Creo que el PNV seguirá siendo el partido más votado y, por lo tanto, el que tenga más posibilidades de formar gobierno. Otra cosa es que yo lo vea conveniente. Y en cuanto al derecho a decidir yo lo matizaría pues por lo menos 100.000 personas no tendrán a quien votar o quienes los representen, bien es verdad que lo es así por su propia tozudez política y, quizás, criminal.

Editor dijo...

En alguna ocasión ya hemos hablado antes de los sentimientos contradictorios que genera la ilegalización de colectivos enteros, por repugnante que sea su actuación política pública. En todo caso, la cuestión de fondo sería dilucidar si esas 100.000 personas a las que alude Juan tienen o no derecho a votar a ETA al mismo tiempo que esa organización sigue asesinando o intentándolo.