viernes, 23 de enero de 2009

Espías a la madrileña


Rubalcaba, el ministro del Interior español, calificó ayer de “Pepe Gotera y Otilio” a los “mortadelos” que presuntamente se ha feriado la presidenta madrileña para investigar hasta los calcetines que lleva el Papa. Y es que no es para menos; menuda panda de chapuceros incompetentes han resultado ser los “mortadelos” y sus jefes.

Lo mejor, con todo, el matonismo de los adláteres de Esperanza Aguirre, incluso de uno de los investigados, su vicepresidente, un tal González, quien al parecer anda poseído por el síndrome de Estocolmo ya que según El País de hoy amenaza urbi et orbe con llevar a los tribunales a quien hable del asunto. Y eso que al tal González le llevan espiando desde al menos el verano pasado, cuando el exdelegado del Gobierno en Ceuta en época de Aznar, un tal Moro de apellido -¡por favor, nada de chistes fáciles!- le ofreció montar un servicio de contraespionaje para neutralizar a los espías; un CNI a la madrileña, vamos, a cuyos componentes no cuesta mucho imaginar vestidos de chulapos madrileños infiltrándose en esas verbenas populares y populistas que tanto gustan a la jefa Aguirre.

Claro que este presunto González no debe estar muy interesado en que se airee el tema, porque los chicos de Granados, el consejero de Interior madrileño -es decir, los “mortadelos” de Esperanza Aguirre- le fotografiaron viajando a Centroamérica con presuntos empresarios para hacer presuntos negocios de esos que le convierten a uno en algo más que presunto justiciable.

O sea, que lo de la Comunidad de Madrid se ha revelado como una ciénaga en la que los dirigentes madrileños del PP chapotean felices como patos. Con todo, parece que de esta no les salva ni Tamayo.

En la fotografía que ilustra éste post, cortesía del dibujante Ibáñez, el equipo de gobierno madrileño al completo incluidos el consejero espiador Granados y el espiado González, con Esperanza Aguirre en el centro de la imagen.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué gente tan siniestra, dioses del Olimpo!
¿Y se les seguirá votando en las próximas elecciones?.
No comprendo como los madrileños fueron capaces de votar a la Espe después de lo del Tamayazo. ¿Será que el síndrome de Estocolmo está mas extendido de lo que parece?

Marian

Editor dijo...

Será eso o será que sigue habiendo mucho tonto suelto, además de un buen puñado de "postfranquistas" viviendo como dios en el barrio de Salamanca y aledaños.

Un saludo.

FRANESCO dijo...

Precisamente en el barrio de Salamanca y aledaños se gestó el Tamayazo...

Editor dijo...

Evidentemente, Franesco, no podría ser en otro sitio.

Y es que a las clases sociales les ocurre lo que a las meigas gallegas: que aunque hayan decretado su extinción, haberlas haylas.