sábado, 11 de octubre de 2008

Un día para la esperanza del mundo


Mientras se derrumba con estrépito el Casino virtual en que los gángsters neocons yankees y sus psycho-brokers con traje de Armani han convertido las Bolsas del mundo mundial, los medios de comunicación de masas vomitan hoy titulares que reverdecen aquella vieja pintada del Mayo Francés: "Burgués, tus pesadillas son mis sueños". Pasen, lean y disfruten:

1) La autodefinida como "perra con pintalabios", la señora o lo que sea Sarah Palin, candidata del Partido Republicano a la vicepresidencia de EEUU, ha sido declarada por un comité de la Cámara de Representantes de Alaska culpable de "abuso de poder" cometido cuando era gobernadora de ese Estado, al haber destituido al comisario de Seguridad Pública Walt Monegan tras negarse éste a despedir al agente de policía Wooten, que acababa de divorciarse de la hermana de la gobernadora Palin.

Esta es la primera resolución firme contra Palin, quien tiene abiertos varios procedimientos judiciales en contra suya por nepotismo y corrupción. Su futuro comienza a oscurecerse.

2) El líder nazi austríaco Jörg Haider El líder nazi austríacog Haider fallece en accidente de tráficoha muerto esta madrugada en un accidente de tráfico que ha tenido lugar al sur del país. Haider viajaba solo. Según la policía el vehículo de Haider se salió de la carretera al intentar un adelantamiento, aunque por el tipo de accidente sufrido tampoco sería extraño que el coche hubiera sido embestido voluntariamente y arrojado a la cuneta.

Hace una década Haider relanzó el nazismo en Austria, fuerza que en las recientes elecciones parlamentarias austríacas se presentó dividida en dos grupos, de los cuales el de Haider era el minoritario, que sumados podrían llegar a gobernar el país aliados con el Partido Popular (la derecha supuestamente civilizada). Haider, un megalómano paranoico que ya había fracturado su partido por imponer su figura y sus criterios por encima de todo, molestaba en una operación política de unificación de la extrema derecha austríaca (30% de los votos), por lo que no sería nada raro que le hubieran quitado de en medio.

En todo caso, hoy en Europa se respira un poco mejor. Un hijo de puta menos.

3) Mariano Rajoy, el líder del PP, el partido de la derecha/extrema derecha española, ha verbalizado ante un micrófono que creía estaba apagado su verdadera opinión sobre el Ejército español, que mañana celebra su día con una parada militar. Durante un acto de su partido, y al preguntarle Javier Arenas, otro dirigente del PP, qué planes tenía para mañana domingo, Rajoy le ha contestado: "Mañana tengo el coñazo del desfile... en fin, un plan apasionante".

Esa es la verdadera opinión del máximo líder de la derecha española sobre unas Fuerzas Armadas a las que tanto adulan con las zalamerías más babosas: que sus actos son un coñazo. A eso se le llama en castellano "quedarse con el culo al aire".

viernes, 10 de octubre de 2008

Opiniones de un norteamericano amistoso


Semana Santa de 2007. Tomo un tren en Sants-Estació, en Barcelona, hasta Cèrbere, donde cambiaré a un regional francés que ha de dejarme en Collioure. Es temprano, y el tren va casi vacío. Casi. En el departamento en el que voy a viajar encuentro instalado a un tipo grande y gordo, rodeado de mochilas y maletas; por suerte tengo todo un lado de asientos para mí solo, y nadie más entrará en el departamento en todo el trayecto.

El tipo dice ser norteamericano, y habla un castellano perfecto con un acento yankee muy ligero. Tendrá unos treinta y pocos años, aunque a primera vista aparenta algunos más, quizá por su aspecto descuidado tanto en lo físico como en su vestimenta. Con todo, es cordial y tiene ganas de conversación, aunque parece andar un poco mohíno. Deduzco de lo que me cuenta que las cosas no le han ido muy bien durante su visita a Barcelona, y que en mi ciudad le han sucedido algunos asuntos desagradables que no acaba de concretar. Pienso que Barcelona no es un lugar especialmente peligroso para un turista, salvo que tenga verdadera mala estrella o sea especialmente ingenuo; no llegaré a saber a cual de las dos categorías pertenece mi vecino de asiento, pero estoy convencido de que debería incluírsele en alguna de ellas o tal vez en ambas simultáneamente.

El norteamericano me explica que su familia es de origen gallego, republicanos refugiados en EEUU al acabar la guerra de España. De pequeño vino aquí de vacaciones acompañando a su madre en varias ocasiones, y entre los recuerdos infantiles y las narraciones familiares terminó formándose una imagen tópica e idealizada del país de sus ancestros. En éste su primer viaje por su cuenta y en solitario, España se le ha caído encima; demasiada modernidad y poca fidelidad al tópico, sería el resumen de su opinión sobre el país que ha encontrado.

El hombre no ha venido sólo a visitar España, claro, y siguiendo cierta tradición iniciática norteamericana está viajando por Europa Occidental a la búsqueda de no sabe exactamente qué. Ya apenas desembarcar en Londres procedente de USA empezó a arrepentirse de haber viajado hasta el Viejo Continente; el vuelo con la compañía de aviación de bandera británica no parece que respondiera a sus expectativas de comodidad, y para colmo le perdieron una de sus maletas. Parece sorprendido ante tanta ineficiencia, y lo manifiesta del modo entre dolido y divertido con que un inglés relataría que en un poblado esquimal no sirven tazas de té “british” a las cinco en punto de la tarde.

Mi ocasional amigo no opina sobre los españoles, pero sí habla largo y tendido acerca de sus compatriotas, que en cierto modo calculo es su forma de hablar de sí mismo. Se manifiesta como “progresista” y votante demócrata, y por tanto “de izquierdas” en términos norteamericanos. Pero para un europeo corriente, incluso para un europeo que sustente opiniones de derechas, sus posicionamientos resultan radicalmente derechistas y hasta reaccionarios.

Oyéndole me doy cuenta de que habla con total sinceridad y de que en cierto modo, sus opiniones tienen mucho que ver con las que sustenta la media de sus paisanos. Cree por ejemplo que en modo alguno el Estado debería correr con los gastos ocasionados por la destrucción de la ciudad de New Orleans; y es que los norteamericanos están acostumbrados a creer que hay que salir adelante con el propio esfuerzo, sin contar con nadie. Opina que George Bush es un mal presidente, pero no porque su política exterior sea imperialista y agresiva y haya conducido a una guerra en el Próximo Oriente de incalculables consecuencias, sino porque ha fracasado por completo y además está costando mucho dinero a los contribuyentes norteamericanos. Para un político estadounidense -y en general, para cualquier ciudadano de ése país-, ser un fracasado y costar dinero a sus conciudadanos son dos pecados mortales de necesidad.

Comentamos acerca de nuestros respectivos destinos en Francia. Me dice que él va camino de las playas y cementerios de Normandía, donde piensa invertir la mayor parte del tiempo que le queda en Europa, aunque antes recalará en París “un par de días”. Sugiero que haga al revés e invierta más tiempo en París, ciudad que no ha visitado antes, y que desde allí haga una escapada de un par o tres de días a Normandía. “¿París?” se extraña. No parece muy interesado en la capital francesa. Intento entusiasmarle hablándole de los museos, de los jardines, de los bulevares.... Me mira raro. “París... no sé, quizá”, zanja.

Le comparo mentalmente con Ernest Hemingway, el autor de “París era una fiesta”, y con Tom Ripley, el buscavidas creado por Patricia Higsmith. Mi norteamericano no tiene nada que ver con ellos, obviamente.

Lo peor de todo es que no parece un mal tipo, y desde luego no es un neocon fanatizado. Simplemente, Europa le produce desgana.

jueves, 9 de octubre de 2008

Un nuevo escáner de control desnudará a los pasajeros en los aeropuertos


Un nuevo y delirante ataque a la privacidad de los ciudadanos está a punto de instalarse en todos los aeropuertos del mundo. Tras un tiempo de pruebas oficialmente limitado a los aeropuertos estadounidenses de Phoenix y Dallas (en realidad, parece que se han hecho pruebas secretas en muchos más), un escáner que proyecta imágenes virtuales de los pasajeros sin ropa comenzará a operar en breve. Su supuesta utilidad se ciñe, dicen, a la "detección de artículos peligrosos" como armas y explosivos adosados al cuerpo del sujeto examinado.

El pasajero es encerrado en un pequeño cubículo y sometido a una especie de aparato de rayos X evolucionado, que transmite una señal hasta una habitación situada a unos metros desde donde un policía o vigilante la visualizará en un monitor, ajustando la resolución de la pantalla de modo que pueda observar a la persona escaneada sin ropa haciendo visibles incluso sus partes genitales. Es importante remarcar que el operador del escáner tendrá en su mano el hacer oscilar a voluntad la concreción de la imagen entre la pura silueta del contorno del cuerpo humano y la definición detallada de su superficie.

En un principio, será opcional y por tanto decisión del pasajero ser escaneado o revisado por otros métodos (arco detector, cacheos, paleta electrónica...). Obviamente, y tras ir domeñando la previsible resistencia inicial ciudadana, el escáner terminará por convertirse en obligatorio.

Para la abogada especialista en derecho civil estadounidense, Shelby L. Babosky, "todo esto se trata de una violación a los derechos del público". El eurodiputado catalán Ignasi Guardans se ha manifestado en el mismo sentido, considerando intolerable esta nueva agresión contra la intimidad de las personas.

Se trata en suma de la implantación de un nuevo método de control social extremadamente fascista que deja en mantillas todo lo conocido hasta ahora, y que obviamente será aplicado en otros espacios públicos en cuanto se haya conseguido el consenso social o la resignación de la ciudadanía ante su uso.
La imagen que ilustra este post fue tomada con uno de esos escáneres de pruebas en el aeropuerto de Dallas (EEUU).

miércoles, 8 de octubre de 2008

Los nuevos negreros. Una empresa catalana despide por carta a una trabajadora en coma


En septiembre pasado, Sandra Tejero Casares, de 36 años de edad, tuvo un accidente de tráfico y quedó en coma, del que no ha salido desde entonces. Trabajaba en una pescadería de la cadena El Punt del Peix en Palau Solità i Plegamans, una pequeña población cercana a Barcelona, donde tenía contrato indefinido (es decir, era fija en plantilla) y cobraba 920 euros mensuales netos como salario.

Con fecha 1 de octubre la dirección de la empresa le envía una carta de despido, en la que le informa de la rescisión del contrato "acogiéndose al artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores. Dicho artículo considera despido disciplinario faltar repetida e injustificadamente al trabajo, no llegar puntual, disminuir continuada y voluntariamente en el rendimiento, desobedecer, o no rendir por haber bebido" (El País, 7 de octubre de 2008). En la misma carta, y en un alarde de cinismo difícilmente igualable, la empresa El Punt del Peix admite "la improcedencia del despido" (sic), y le propone 2.416,2 euros de indemnización, más 938,89 de finiquito.

La madre de Sandra asegura que se han entregado a la empresa todos los partes de baja. "Conocían bien la situación", añade. Imaginen la angustia de esta mujer, que al dolor de ver a su hija en ese estado ha de sumar ahora el trato vejatorio que sus empleadores le dispensan cuando ni siquiera está en condiciones de defenderse.

Ya es una vergüenza que una empresa se dirija por carta a un empleado suyo que le consta está en coma. Pero que la carta sea un despido por "falta de asistencia y puntualidad" a quien se halla no ya de baja médica sino con la consciencia perdida, resulta de un cinismo supremo. Y en fin, que como remate y culminación de esta salvajada, se reconozca que el despido es ilegal y se le ofrezcan a la víctima de este atropello incalificable ¡dos mil cuatrocientos euros! en concepto de indemnización, merece una respuesta proporcionada a los méritos acumulados por la empresa.

No tengo ni idea de qué pasará ahora. Espero que los sindicatos, la Generalitat, el ministerio de Trabajo y quien tenga alguna competencia en este caso, tomen cartas en el asunto y agarren por el pescuezo a esos ejemplares emprendedores creadores de riqueza y puestos de trabajo; yo abogaría directamente por la vía penal contra los negreros de Punt del Peix, porque esa carta no es ya el despido improcedente de un trabajador sino un verdadero atentado terrorista contra la dignidad humana y contra los derechos de los trabajadores, y probablemente además un verdadero crimen de lesa Humanidad. A esa gentuza hay que darles una lección que no olviden nunca.

lunes, 6 de octubre de 2008

Baqueira Beret y el valle de Arán


La verdad es que estoy bastante sorprendido por la repercusión que tuvo el post sobre el valle de Arán y las contradicciones del nacionalismo catalán. Si desde hace algún tiempo éste blog registra alrededor de un centenar de entradas únicas diarias (es decir, desde IP diferentes), el día que apareció ése post se registraron dos mil visitas en un solo día. Así que hay interés por este asunto.

Más curioso todavía que las ampollas que levanta -que son muchas, al parecer- resulta el profundo desconocimiento sobre el tema que hay en todo eso que los provincianos cursis llaman "el Estado español". La mayoría de mensajes dejados en el blog por supuestos pancatalanistas eran irreproducibles por insultantes y chulescos, pero hay que disculparles: a nadie le gusta que le pongan ante el espejo. Sin embargo, de los 124 comentarios que quedaron registrados en Menéame pocos correspondían a airados patriotas catalanes. Por su contenido, la mayoría provienen de gentes políticamente situadas en la acera de enfrente, españolazos, como diría algún amigo nacionalista vasco, regocijados por ver como le está creciendo un enanito al pancatalanismo pero a la vez desconcertados ante ésta, al parecer inopinada, "realidad nacional" de la que probablemente ni habían oído hablar.

Y es que ése suele ser el problema de los nacionalistas "vengan de donde vengan": al vivir obsesionados por la contemplación excluyente de su ombligo nacional, desconocen lo que está un poco más allá del centro de su atención y desvelos, sea éste el Fossar de les Moreres o la Puerta del Sol. Pero la realidad es tan tozuda como los hechos, y como en el famoso cuento de Augusto Monterroso el dinosaurio sigue estando ahí, ante las narices de todos.

Hoy vamos a introducir un dato nuevo en el problema, para general ilustración de patriotas de todos los colores; incluido naturalmente el color del dinero, que es el que pinta todas las banderas. Se trata de la estrecha relación que mantiene con ése sufrido valle la macro-estación de esquí Baqueira Beret, el complejo deportivo-especulativo urbanístico que crece y crece como un tumor maligno sobre Arán, devorando términos municipales y propiciando jugosas operaciones especulativas de "promoción urbanística". El 1 de enero de 2004, El País titulaba "la masificación amenaza la Vall d'Aran", y daba cuenta a renglón seguido de que en aquellas Navidades más de 100.000 esquiadores habían invadido el pequeño territorio, que cuenta apenas con 630 km2 y apenas 8.000 habitantes. "El caso de la Val d'Aran empieza a ser un grave problema para el turismo. La política urbanística desarrollada en las últimas décadas, con el beneplácito de la Generalitat y de las instituciones locales, está empezando a pasar factura al monocultivo del turismo, auténtico motor económico del valle", escribía El País. Y también: "La saturación que empieza a sufrir Naut Aran, en cuyo término municipal se ubica Baqueira, es algo que se veía venir desde hace tiempo. Los empresarios del sector turístico habían advertido de que el modelo urbanístico estaba a punto de tocar fondo, pero las autoridades locales no les hicieron caso. Mientras tanto, muchos empresarios y especuladores del sector inmobiliario se han aprovechado de una normativa ambigua y permisiva para hacerse de oro vendiendo terrenos y viviendas a precios que sólo están al alcance de las clases más pudientes".

De entonces a ahora, la situación no ha hecho más que agravarse. ¿Quién se ha beneficiado de este suculento negocio especulativo? La revista de Unitat de Aran del 30 de diciembre de 2005 pone nombres y apellidos a personas y empresas constructoras vinculadas a CiU y artífices de la sucesión de pelotazos urbanísticos en la zona. "Las constructoras amigas de CiU se rifan las millonarias operaciones urbanísticas de Baqueira", titulaba en un recuadro, y en otro: "el suculento negocio "blanco" del clan CiU".

Llegó el tripartito de izquierdas y el relevo de mayorías en el Gobierno catalán no cambió nada, desgraciadamente. En realidad empeoró las cosas, con el nombramiento de Joaquim Llena como conseller de Agricultura. Llena, antiguo alcalde "independiente" y luego socialista de una pequeña población aranesa, fue señalado en su momento por El País como un "conseguidor" y beneficiario de pelotazos urbanísticos relacionados con Baqueira-Beret, como el referido por el diario La Mañana de Lleida en marzo de 2007 a cuenta de un viejo hotel familiar propiedad de los Llena.

En suma, el valle de Arán es un pastel al que dar bocados exquisitos, que se pegan con toda impunidad desde Barcelona. Al final, y como se dice en catalán "lo que no son pesetas son puñetas".

viernes, 3 de octubre de 2008

La sociedad del miedo


Nuestra sociedad vive atrapada en el miedo. El miedo es libre, dicen, pero no es cierto. Tal vez lo fuera antes, pero hoy día es inducido desde la política y las mafias que venden seguridad; se crea miedo para luego ofrecer seguridad a un alto precio, y no sólo económico. Nos están educando en la creencia de que seguridad es el valor superior a todos, y que a cambio de ella la libertad, la intimidad, la dignidad y cualquier otro valor o derecho propio de la condición humana resulta secundario y sacrificable. Nos mienten para mejor controlarnos y sacarnos nuestro dinero.

Dice El País de hoy que un estudio presentado en una reunión internacional en Roma muestra que el "90% de los habitantes metropolitanos declara que sufre al menos algún tipo de miedo, y el 42,4% siente un "miedo muy fuerte". El miedo sin embargo, no afecta a todos por igual. Son más temerosas las mujeres y las personas que tienen "menos medios, menos cultura y más años". El miedo se ceba pues en los más indefensos.

El estudio afirma que "Roma es la capital mundial del miedo", récord al que parece no ser ajena la histérica campaña de "seguridad" lanzada por el gobierno Berlusconi y el nuevo alcalde de la ciudad, el fascista Alemanno, a través de la cual se presenta a inmigrantes rumanos y gitanos como agentes de todos los males posibles.

Dice el diario que según el psicoanalista y filósofo James Hillman, "el miedo es, como dijeron Sartre y Kierkegaard, una invención, una religión, una creencia, una ilusión. Pero no hay nada tan ilusorio como la seguridad perfecta y mágica que nos venden los políticos y que nos hace perder la libertad". Y naturalmente, "los temores de la gente provienen del entorno, de la economía, del racismo", concluye Hillman. El miedo pues "se compra y se vende". Hay por tanto gentes interesados en fomentarlo, en hacerlo parte de nuestras vidas. "La política y el mercado" nos venden seguridades falsas. Un opíparo y floreciente negocio. Hillman aborda el caso norteamericano como un ejemplo arquetípico de cómo el sentimiento de miedo se crea y se manipula. El miedo "une al Estado porque crea un enemigo común. Bush hizo eso mismo tras el 11-S, aprovechó la unidad espontánea que se generó en el país y en el mundo para crear el enemigo que Cheney y los neocon habían señalado previamente". Más claro, agua.

Sin embargo, y contrariamente a lo que se pueda pensar, la mayor parte de la población es capaz de identificar a los responsables de la extensión del miedo. Según el estudio citado, los encuestados señalaban como provocadores del miedo a los políticos, para generar consenso, (29,5%); los terroristas, para infundir pavor (25,7%) y los medios, para ganar audiencia (20,4%). Por tanto, si todavía hay ciudadanos capaces de señalar a los beneficiarios de su miedo, significa que al menos una parte de nuestra sociedad conserva cierta capacidad crítica y que no es tan fácil pastorearla.

El papel de los medios de comunicación en la difusión del miedo y del morbo asociado a él es, en fin, fundamental y merece comentario aparte. Es a través de ellos como el miedo penetra de modo capilar en nuestra sociedad. Se nos induce a temer e inmediatamente a comprar seguridad (votando a determinados políticos, contratando con empresas especializadas, exigiendo más control social...), en un masaje continuo de efectos embrutecedores.

"El miedo guarda la viña", dice un viejo refrán. Y en los tiempos actuales, la expande y hace más rico a su propietario.

miércoles, 1 de octubre de 2008

La memoria del señorito. Conversaciones con José "Pepín" Bello


Durante mis pasadas minivacaciones de septiembre, me leí dos libros que hace algún tiempo tenía aparcados a la espera del momento oportuno. Uno de ellos, "El Mediterráneo", lo comentaré con amplitud de aquí a unos días. Hoy les hablaré de "Conversaciones con José "Pepín" Bello, un libro extraño pero que vale la pena leer.

Pepín Bello falleció en enero pasado, a la edad de 103 años. Había nacido en Huesca, hijo de un ingeniero madrileño y una "señorita bien" oscense. La suya fue una familia numerosa, perteneciente a la burguesía media-alta. Pepín fue uno de los primeros alumnos de la Residencia de Estudiantes, y allí conoció a toda la generación del 27 (Lorca, Dalí, Buñuel, Alberti, y tantos otros), y también a infinidad de personajes del mundo cultural y político de la época (los hermanos Machado, Ortega y Gasset, Eugenio d'Ors, Valle Inclán, el torero Sánchez Mejías...).

Rodeado de genios, Pepín, que nunca intentó siquiera una carrera artística, se convirtió sin pretenderlo en notario de una época y un mundo, y sobre todo de unos personajes cuyos perfiles nos transmite en este libro vistos desde su muy particular visión. Porque Pepín Bello fue un señorito de la alta sociedad que por mor de las circunstancias se codeó con gente intelectualmente muy por encima suyo; personas sobre las que, por otra parte, opina y sentencia desde el desparpajo de un señorito monárquico fiestero y un tanto gamberrete. De sus comentarios ácidos (especialmente crueles con Antonio Machado y los presidentes Azaña y Negrín), Bello sólo salva a García Lorca, a quien describe como un amigo entrañable y añorado. Resulta curioso que un homófobo como Bello, que manifiesta de modo descarnado su repugnancia por los homosexuales en general (tremendas sus palabras sobre Luis Cernuda), tuviera tal afecto por un Lorca cuyas inclinaciones sexuales eran tan evidentes, aunque él le describe como un homosexual al que "no se le notaba nada". Niega la relación entre Lorca y Dalí, a pesar de que en la impagable foto de portada del libro aparecen ambos cogidos de la mano, con Pepín cogido del brazo por el poeta granadino. Y en fin, de los integrantes de su supuesto círculo de amigos, Bello considera a Luis Buñuel como una especie de bruto rural, a Alberti como un poeta sublime echado a perder por su ideología comunista, y a Dalí como un chiflado que terminó por creerse su personaje. A Juan Ramón Jiménez lo pinta como un cursi del cual se reía todo el grupo.

El mundo del que habla Bello es el Madrid intelectual del primer tercio del siglo XX, una especie de fiesta continua juvenil y un poco bobalicona donde artistas entonces en ciernes vivían a toda velocidad en aventuras y francachelas pagadas con el dinero de Pepín, pues ése y no otro fue su verdadero papel en relación con el grupo articulado en torno a la Residencia de Estudiantes: el de "señorito rumboso" (como se decía entonces), que corría con los gastos de personas con padres menos pudientes y sobre todo menos generosos que los suyos.

La Guerra de España terminó con todo eso, y Pepín sufrió un doble impacto que marcó el resto de su larga vida. Uno, quizá el principal, el asesinato de Lorca, que el jamás pudo digerir. Y el segundo, el fusilamiento de su hermano Manuel, falangista quintacolumnista agazapado en el Madrid sitiado y sometido al terrorismo urbano de fascistas como él. Pepín vivió los tres años de la guerra aterrorizado y encerrado con una hermana en su piso. Con la victoria del franquismo y la mayoría de sus amigos muertos o exiliados, Pepín Bello se dedicó a los negocios con éxito variable. Aunque extremadamente reaccionario, Pepín -ateo y monárquico por conveniencia-, sólo agradecía a Franco la restauración del "orden social" pero nunca fue en puridad un fascista; más bien, un señorito monáquico al estilo del siglo XIX.

Después de leer este libro, que por encima de todo es una mina de información y chismorreos sobre quizá un centenar de figuras esenciales de la vida cultural española del pasado siglo, a uno le quedan varias dudas. La primera, si realmente Bello fue el amigo de todos y el perejil de todas las salsas, como él pretende. En muchas ocasiones se refiere a tal o cual personaje diciendo que le conoció y le trató, para reconocer unas páginas más adelante que simplemente le oyó hablar una vez en una conferencia o en un café. Especialmente ilustrativa sobre su personalidad -era un tipo tímido, huidizo, y a la vez dotado de un gran desparpajo-, resulta la anécdota que explica sobre cómo no llegó a conocer a José Antonio Primo de Rivera, a pesar de haberse pasado bastantes minutos sentado frente a él en un café esperando a una persona que debía presentarles.

También se acaba abrigando bastantes sospechas sobre la sexualidad del propio Bello, pues en su admiración y cariño por Lorca y Sánchez Mejías, sus dos grandes amigos según él, no cuesta mucho encontrar rastros de una homosexualidad reprimida. Y es que bajo la piel de un homófobo suele haber casi siempre un homosexual vergonzante.
Conversaciones con José "Pepín" Bello, de David Castillo y Marc Sardà. Editorial Anagrama. Barcelona, 2007.