Mostrando entradas con la etiqueta explotación laboral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta explotación laboral. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de junio de 2011

LA CEOE abraza el determinismo nazi


Dice la CEOE, la patronal española, que "la herencia genética pesa más en el rendimiento escolar que el entorno socioeconómico". Así como lo leen. Y también que "el gasto en educación no es lo más importante en la obtención de resultados". Así que según nuestros preclaros empresarios, son los genes quienes determinan si uno será un burro de campeonato, un premio Nobel o un empresario de rapiña, pongo por caso. Para qué gastar entonces el dinero público en fruslerías como asegurar educación para todos, si cada cual lleva su destino impreso en las entretelas genéticas.

Estas bestialidades y otras por el estilo han sido alumbradas en un informe de "expertos" encargado por la CEOE para justificar -o intentarlo al menos- su exigencia de recorte del gasto público, es decir, de aniquilación de servicios públicos. Lo menciona El País de hoy. En el capítulo de educación hay otras sabrosas aportaciones, como el afirmar que el incremento de la presencia femenina entre el profesorado "no ha sido bien recibido por todo el mundo". Las mujeres ya se sabe, la pata quebrada y en casa, cambiando pañales y fregando suelos; todas menos las señoras de los empresarios de la CEOE, claro, que para eso tienen genes superiores.

En definitiva los patronos españoles intentan hacernos creer que si sus hijos son todos licenciados en Harvard y másters por Cambridge se debe a que genéticamente están mejor dotados que los retoños de los mindundis que viven en Vallecas o Sabadell, por ejemplo, y no a que sus papás se preocupen de comprarles los títulos correspondientes en colegios y universidades privadas aflojando unos cuantos milloncejos por curso. Que los hijos de los trabajadores deban acudir a escuelas y universidades masificadas y mal dotadas materialmente, que deban ponerse a trabajar (o intentarlo) a edades más tempranas, y que en definitiva el Sistema haga todo lo posible por excluirles de la promoción social a fin de mantenerles como mano de obra barata y alienada, no tiene al parecer ninguna importancia en eso.

¿Les suena este discurso de supremacismo "genético"?. Sí, exacto, el propio del nazismo.

sábado, 3 de abril de 2010

Los burros no viajan en patera


Una columna pequeñita de El País se abre hoy con un titular que a algunos les resultará sorprendente en extremo: según un informe de Cruz Roja, el 75% de las personas "interceptadas" en Mauritania cuando intentaban viajar a España tienen una formación media, y el 86% tenía trabajo en su país de origen. El informe está lleno de malas noticias para la conciencia de racistas, xenófobos y gentes afines al Partido Popular en general.

Es creencia popular que la gente que se juega la vida y a menudo la pierde en las pateras son los más desesperados entre los más pobres e ignorantes. Pues resulta que no es así, que tres de cada cuatro tiene estudios al menos de grado medio, y que la mayoría cobraban un sueldo superior al medio habitual en sus respectivos países.

El informe de Cruz Roja se llama Migraciones africanas hacia Europa. Estudio Cuantitativo y comparativo. Años 2006-2008. Dice El País que para realizarlo "Cruz Roja Española y Media Luna Roja de Mauritania entrevistaron a más de 5.000 personas" (con mucho menos se hacen sesudas encuestas electorales en España, y les dan portadas a toda página). Según el diario madrileño "el informe revela que el 98% intentaba por primera vez llegar a Europa, y sólo el 1,2% fue "reclutado" para hacerlo, lo que derriba otro mito, el que dice que son "las mafias" las que "engañaban" a los jóvenes para arriesgar la vida". Otra mentira interesada que no soporta el contraste con la realidad, señores del Partido Popular.

Ocurre que en muchos países de África, las familias de clase media y trabajadora designan a uno de los hijos, generalmente el más espabilado y preparado, para que viaje a Europa y conquiste un futuro para sí que además saque adelante a toda la familia. Tal proceder es tan viejo como el mundo: sin ir más lejos, está en la base misma de la emigración interior española de los años 50 y 60 del pasado siglo; quienes marchaban de sus pueblos eran los mejores, los más decididos, los dispuestos a luchar por labrarse un porvenir en vez de seguir vegetando en un medio rural atrasado y sin futuro.

Otra cosa es que esa Europa que se ve en las televisiones del hemisferio sur repleta de coches de lujo, rubias rendidas ante el macho triunfador y hombres que parecen nietos de Alejandro Magno, no sea en realidad más que un venenoso espot publicitario, que tras su brillante cartón-piedra esconde la podredumbre de una sociedad cuya proposperidad para algunos se basa en la explotación de los más, especialmente de los desgraciados de piel más morena llegados a sus costas con el "sueño europeo" grabado a fuego en sus mentes de televidentes "subsaharianos".

En la imagen, una patera llega a las costas españolas con su carga de carne humana intacta y lista para ser explotada por la "economía de mercado" europea.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Los nuevos negreros. Una empresa catalana despide por carta a una trabajadora en coma


En septiembre pasado, Sandra Tejero Casares, de 36 años de edad, tuvo un accidente de tráfico y quedó en coma, del que no ha salido desde entonces. Trabajaba en una pescadería de la cadena El Punt del Peix en Palau Solità i Plegamans, una pequeña población cercana a Barcelona, donde tenía contrato indefinido (es decir, era fija en plantilla) y cobraba 920 euros mensuales netos como salario.

Con fecha 1 de octubre la dirección de la empresa le envía una carta de despido, en la que le informa de la rescisión del contrato "acogiéndose al artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores. Dicho artículo considera despido disciplinario faltar repetida e injustificadamente al trabajo, no llegar puntual, disminuir continuada y voluntariamente en el rendimiento, desobedecer, o no rendir por haber bebido" (El País, 7 de octubre de 2008). En la misma carta, y en un alarde de cinismo difícilmente igualable, la empresa El Punt del Peix admite "la improcedencia del despido" (sic), y le propone 2.416,2 euros de indemnización, más 938,89 de finiquito.

La madre de Sandra asegura que se han entregado a la empresa todos los partes de baja. "Conocían bien la situación", añade. Imaginen la angustia de esta mujer, que al dolor de ver a su hija en ese estado ha de sumar ahora el trato vejatorio que sus empleadores le dispensan cuando ni siquiera está en condiciones de defenderse.

Ya es una vergüenza que una empresa se dirija por carta a un empleado suyo que le consta está en coma. Pero que la carta sea un despido por "falta de asistencia y puntualidad" a quien se halla no ya de baja médica sino con la consciencia perdida, resulta de un cinismo supremo. Y en fin, que como remate y culminación de esta salvajada, se reconozca que el despido es ilegal y se le ofrezcan a la víctima de este atropello incalificable ¡dos mil cuatrocientos euros! en concepto de indemnización, merece una respuesta proporcionada a los méritos acumulados por la empresa.

No tengo ni idea de qué pasará ahora. Espero que los sindicatos, la Generalitat, el ministerio de Trabajo y quien tenga alguna competencia en este caso, tomen cartas en el asunto y agarren por el pescuezo a esos ejemplares emprendedores creadores de riqueza y puestos de trabajo; yo abogaría directamente por la vía penal contra los negreros de Punt del Peix, porque esa carta no es ya el despido improcedente de un trabajador sino un verdadero atentado terrorista contra la dignidad humana y contra los derechos de los trabajadores, y probablemente además un verdadero crimen de lesa Humanidad. A esa gentuza hay que darles una lección que no olviden nunca.