martes, 4 de noviembre de 2008

El último hurra de los neocons


Hoy termina una época en la Historia de los EEUU y del mundo. Los norteamericanos eligen emperador, y el planeta entero contiene el aliento. Empero, gane quien gane, sea Mc Cain u Obama el próximo presidente, ha finalizado para siempre la era neocon.

El proyecto de dominio imperial mundial que diseñaran los neocons a principios de los noventa, ha naufragado de la manera más estrepitosa. La guinda del desastre ha sido el desplome de las Bolsas internacionales tras reventar la burbuja financiera norteamericana, ése castillo de naipes basado en la desregularización absoluta del mundo de las finanzas y en la más clamorosa de las irresponsabilidades como patrón de actuación público y privado en esos mercados. En ese sentido, la crisis de las hipotecas-basura sólo ha sido la espoleta de una bomba de tiempo, cebada desde hace muchos años por quienes convirtieron los templos del dinero en gigantescos casinos virtuales desconectados del mundo real.

El descrédito de cuanto tenga que ver con los neocons en cualquier área (política, económica, militar y desde luego ideológica), ha llevado a que en los foros internacionales se plantee abiertamente la "necesidad" de refundar el capitalismo. Nadie ha hecho tanto daño en toda su historia a éste sistema como aquellos que intentaron llevarlo a sus últimas consecuencias en estos años.

En ese marco y ante esas necesidades, Obama o McCain son nombres accesorios y hasta cierto punto, intercambiables. El matiz reside en que si gana McCain los neocons intentarán atrincherarse en sus últimas posiciones de poder, para condicionar desde ellas la nueva Administración norteamericana; por el contrario si gana Obama perderán toda influencia, y hasta es posible que algunos de ellos deban responder por los múltiples crímenes cometidos en esta época ominosa de la historia de los EEUU.

En cualquier caso, los símbolos de un tiempo ido, como lo es aún Guantánamo, tienen los días contados. Y desde luego nadie va a reclamar en público la herencia de quienes sobre las ruinas del 11-S, intentaron edificar un delirante e imposible proyecto de dominación global del mundo. Por suerte, la "nueva Roma", como ellos llamaban con todo desparpajo a ése proyecto, sucumbió en el primer peldaño a escalar, Irak.

Hoy veremos hasta dónde alcanza la profundidad de su derrota.

En la imagen que acompaña al post, George W. Bush cabalga una bomba atómica como hace el general enloquecido de Dr. Strangelove (en España,"Teléfono rojo, volamos hacia Moscú").

2 comentarios:

Juan dijo...

¡Ojalá lo que dices sea cierto! Yo, pesimista por naturaleza, tengo mis dudas. Los neocons han perforado las capas populares como se filtra el agua de lluvia, han creado acuíferos ideológicos que dudo que se sequen así como así.

Editor dijo...

Juan,. fíjate que en esta campaña electoral la religión ni ha aparecido. En 2004 todo se centró en ella y en los temas anejos, y ahí fue donde Kerry perdió frente a la extrema derecha cristiana.

Ahora la gente en EEUU tiene problemas reales que les acucian y no están para discutir gilipolleces. Es por eso que los republicanos van a perder, y que pronto los neocon serán barridos a su lugar, que no es otro que el basurero de la Historia.