lunes, 12 de mayo de 2008

En Coslada vivimos todos


Los medios de comunicación ya han comenzado el bombardeo para convencernos a todos de que "lo de Coslada" es, simplemente, la excepción que confirma la regla. ¿Realmente es así?. ¿Cuántas Cosladas hay en España?.

A mí particularmente, lo que más me preocupa no es que se haya detenido al jefe de la policía municipal de Coslada y a 30 de los miembros de ésa plantilla policial (un quinto del total de componentes). Lo que me preocupa por encima de todo es que se diga que esta gentuza ha venido actuando desde hace 22 años (!), y que sin embargo el resto de policías de la plantilla son "honestos". ¿Cómo pueden ser honestos, si durante tantos años conocían las prácticas criminales de sus compañeros y no hicieron nada para impedirlas?. "Tenían miedo", los malos "les amenazaban", dicen excusándolos. ¿Así que 120 policías "honestos" no denunciaban a sus compañeros corrompidos porque les tenían miedo y se plegaban a sus amenazas... dejándoles campo libre para sus crímenes?. Inaudito que sigan en libertad y en plantilla todos esos "honestos" policías.

Como inaudito es que las sucesivas corporaciones municipales de todos los colores políticos (IU, PP y PSOE), no se enteraran absolutamente de nada. "Había comentarios, pero nadie presentó ninguna denuncia formal", dicen ahora desde el ayuntamiento. Inaudito. El día 9 de mayo pasado El País escribía comentando las detenciones: "Era un secreto a voces, pero nadie había intervenido". No sólo eso: al parecer, según los medios, el jefe policial detenido solicitó "apoyo" al actual alcalde en dos ocasiones... y lo obtuvo. Hasta que el cielo, finalmente, le ha caído encima.

Inaudito asimismo que la población de Coslada se lance ahora a la calle para insultar, y si se terciara, linchar a los detenidos. ¿Quién se movilizó contra los abusos policiales antes de las detenciones? Nadie. Pura "omertá" siciliana. Ahora, a toro pasado, los valentones pugnan por salir en la tele explicando con pelos y señales lo que sabían, que de hacerles caso, era todo. Si yo fuera un concejal honesto de Coslada mandaba a la mierda a semejantes ciudadanos, y dimitía inmediatamente. Si fuera un concejal honesto, claro, porque empiezan a correr rumores de que la mafia policial de Coslada tenía cintas y grabaciones que implican a políticos, empresarios y gente importante.

Tampoco tiene explicación que en la Comisaría del Cuerpo General de Policía (CGP) de esa ciudad estuvieran "molestos" desde hace tiempo con los gánsters uniformados de Coslada, porque sabían que según explicaba ayer por la mañana un comisario de policía en Radio Nacional de España, "Ginés Jiménez (el jefe de la policía municipal de Coslada) decía tener buenos contactos en la comisaría del CGP", a la que supuestamente usaba como "refuerzo argumental" en sus extorsiones. ¿Porqué el CGP si sabían que se les usaba falsamente, no fueron antes a por Ginés Jiménez y sus bandoleros de uniforme?.

Más. El sábado por la noche oí en la SER algo muy inquietante, también relacionado con éste caso: las actuaciones judiciales se están llevando directamente desde juzgados de la ciudad de Madrid, "porque se desconfía de los jueces de Coslada (¡de todos!), que podrían resultar implicados en el caso". ¿A qué extremos de indecencia estamos llegando?.

¿Cuántas Cosladas hay en España? No es una pregunta retórica. Desde tiempo inmemorial, es costumbre en todo el país que en los llamados "locales de noche", singularmente los relacionados con la prostitución más o menos "fina", haya un policía como socio y un juez como cliente fijo; así se evitan problemas con la ley. Este es un secreto a voces, tan viejo como al parecer vigente. Y es sólo un ejemplo.

En definitiva, ¿quién vigila a los vigilantes? ¿quién nos protege de los protectores?.

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