viernes, 25 de mayo de 2007

¡Lléveme a Frankfurt, conseller!


Enterado de que en la Feria del Libro de Frankfurt de este otoño habrá una amplia representación de los escritores catalanes, y de que decidir quién irá allá a gastos pagados es competencia de usted, Honorable señor conseller de Cultura, a quien Dios guarde la salud y el President de la Generalitat el cargo durante muchos años, he decidido presentar mi candidatura a viajar a la susodicha Feria por el morro (así lo dicen en mi barrio: ya sabe como se expresan "els altres catalans").

Paso a exponerle a continuación los motivos en los que fundamento esta petición de ser incluido en el séquito oficial de la cultura catalana, con el razonable convencimiento de que sin duda veré atendida mi petición dada la importancia de mis méritos:

1. Soy escritor y tengo un libro publicado, que no le ha costado ni un duro al contribuyente catalán. Tampoco tuvieron que reescribir mi libro en la editorial cuando me lo publicaron.

2. Hace años que terminé el bachillerato, por lo que estoy exento de recibir premios literarios en Catalunya. Otra ventaja para ustedes.

3. Conozco bien los lugares comunes de la cultureta catalana versión Països Catalans, y hasta puedo dar charlas en torno a ella pues no en vano en mi juventud comulgué con esas retóricas, en épocas por cierto en que desde las instancias oficiales llovían palos en vez de subvenciones.

4. Sé decir de carrerilla aquello de "Setze jutges mengen fetge d'un penjat, etc etc", y en alguna ocasión me han dicho que cuando hablo en catalán tengo acento de Lleida. Hablando en castellano me han tomado más de una vez por vasco, pero como ustedes los de la cultura oficial catalana son tan suyos no sé si eso puntuará favorablemente o no.

5. Soy limpio, educado, y no eructo en la mesa, por lo que quedo bien en cualquier comida o cocktail oficial, algo que no todos los escritores catalanes pueden decir de sí mismos. Tampoco consumo drogas, ni siquiera porros, y en las pocas recepciones oficiales a las que he asistido jamás me he emborrachado ni he intentado ligar con la amante de un político con cargo.

6. Tuve una efímera novia de Hamburgo, y sé por tanto lo que es el "humor alemán" y lo que significa realmente el grito Un Pueblo, Una Patria, Una Sola Lengua, lo que me faculta para poder mantener amenas conversaciones con Max Cahner (alguien tiene que entretenerlo entre coktail y coktail).

7. Considero que lo condenable de todo soborno no reside tanto en la finalidad para la que se da, sino en aquello en lo que se acaba invirtiendo. Dado que mi interés en viajar a Frankfurt es simplemente pasarlo de puta madre (un buen fin en sí mismo), no veo yo qué puede haber de malo en que me añada usted a la lista oficial.

Reconozco la pega de que yo soy escritor en lengua castellana, pero no se preocupe usted por eso: los alemanes ni se van a dar cuenta. ¿O cree usted que los alemanes leen nuestros libros en lengua original?.

Es gracia que espero alcanzar de vuecencia, a quien Dios y el Tripartit guarden muchos años. Suyo afectísimo, el abajofirmante.

2 comentarios:

Marian dijo...

Bueno, pues estoy segura que estando tan sobrado de méritos, serie una injusticia, que no te incluyeran en el viaje.
Suerte

Editor dijo...

Me temo que va a ser que no. Aunque quizá sea mejor así.

Como escribió Juan Marsé, "Si en el avión me tocara sentarme entre Isabel-Clara Simó y Baltasar Porcel, me pondría inmediatamente a vomitar". O Sergi Pàmies: "si dijera todo lo que pienso de ese tinglado, me llevarían a la cárcel".

O sea que mejor me quedo en casa.