jueves, 31 de mayo de 2007

¿Que viene la loba!


Tanto quejarnos de que Bush no quiere recibir a Zapatero, y resulta que nos envía a su mano derecha (o al revés, que tratándose de la Administración nosteamericana uno no sabe nunca bien quién mueve los hilos y quién es la marioneta). ¡Cuánto honor que la jefa de los pretorianos se digne visitar esta lejana y secundaria provincia del Imperio!.

En cualquier caso, mañana llega a Madrid Condoleezza Rice, y antes de aterrizar ya ha enseñado sus perfectos y afilados caninos de loba. Le reprocha al gobierno español doña Condoleezza su posición respecto a Cuba, o mejor dicho, respecto al régimen cubano y las posibilidades de diálogo con él. Mejor así. Peor sería que nos alabara una política de presión salvaje sobre el régimen castrista o en cualquier otro asunto, como las que ejercía la diplomacia española en tiempos de aquél mindundi vallisoletano al que el Emperador permitía poner sus cortas patitas sobre una mesilla del imperial palacio.

Realmente, nadie sabe a ciencia cierta a qué viene a Madrid la señora Rice. De todos modos seguro que ella despejará las dudas enseguida, haciendo gala de paso de su proverbial arrogancia y mala educación. Esta empleada de las compañías petroleras norteamericanas -a las que representa en un gobierno formado por una coalición de las grandes corporaciones, que son quienes realmente manejan USA- si alguna virtud tiene es la de la claridad a la hora de transmitir sus mensajes. A Madrid viene a leerle la cartilla a Zapatero, eso es obvio.

Ojalá el presidente español no se achante, y la reciba desde la dignidad y el orgullo que da el haber llegado al Gobierno aupado por los millones de votos de hombres y mujeres libres que dijeron no a la guerra y no al Imperio.

miércoles, 30 de mayo de 2007

El hecho diferencial madrileño


De las elecciones del 27-M ha surgido un poderoso e inédito "hecho diferencial", que dibuja una nueva "nacionalidad" en eso que algunos llaman el "Estado Español": el Madrid del dúo Aguirre-Gallardón.

En ese territorio el triunfo arrollador de la ultraderecha española ha tenido lugar por partida doble: en su versión "hard" (Esperanza Aguirre) en la Comunidad de Madrid) y en versión supuestamente "light" (Ruiz Gallardón) en el Ayuntamiento madrileño. Son cientos de miles los votos que han separado a los candidatos del PP a las instituciones madrileñas de los que han obtenido los candidatos de izquierdas; dejando para más adelante el análisis de los deméritos de estos últimos, que en parte han favorecido o como mínimo allanado el triunfo de los derechistas, intentaré explicar por qué el PP ha ganado en Madrid del modo tan rotundo en que lo ha hecho.

En realidad, en ninguna otra autonomía, ni siquiera en aquellas en las que el PP ha reforzado su apoyo popular (País Valenciano y Murcia), se manifiestan con tanta potencia los rasgos que definen a esta "nueva derecha", surgida del maridaje entre el casticismo socio-político españolero más ranciamente reaccionario y los intereses financieros especulativo-delirantes cuando no abiertamente delictivos de los neocons anglosajonizados. El "Madrid de derechas" suma, resume y ejemplifica toda esa podredumbre económica, social, política y cultural, bifronte como un Jano perverso pero con un solo rostro en lo esencial.

Existe en Madrid una amplia base social que da apoyo a ese proyecto, cuya proyección al conjunto de España ha fracasado, salvo en zonas muy concretas al encontrar perfiles sociológicos no receptivos. Las razones del éxito obtenido en la capital del Estado y su entorno tienen que ver precisamente con el perfil sociológico y hasta antropológico del Madrid creado por la "Longa Noite de Pedra" a la que aludía el poeta Celso Emilio Ferreiro: la dictadura franquista. Con todo, ya antes de la guerra de España, Madrid había sido una ciudad dividida entre el impulso democrático y revolucionario de un lado y el casticismo reaccionario del "¡Vivan las caenas!", del otro (basta recordar episodios tan significativos como el motín de Esquilache o, más próximamente a nuestros días, el apoyo en la calle a las guerras coloniales en Cuba, Filipinas y Marruecos).

Sin embargo, es tras la victoria franquista cuando Madrid será definitivamente moldeado a gusto al convertirse en la ciudad-residencia de las castas funcionariales ligadas al Nuevo Estado. La burocracia estatal corrupta y sus parásitos asociados (empresarios venales, comerciantes sin escrúpulos, financieros especuladores... buscavidas de toda laya, en suma), toman posesión de la ciudad y se van extendiendo por ella hasta poseerla e impregnarla. Con todo, por razones obvias, un fuerte componente obrero y popular siguió habitando los barrios viejos, y sobre todo pobló los nuevos barrios periféricos en los años de la inmigración del campo a la ciudad.

Es al dispararse la especulación inmobiliaria durante los años noventa del pasado siglo cuando Madrid se convierte finalmente en lo que socialmente es hoy, al verse expulsadas de la ciudad las clases sociales con rentas inferiores y sobre todo, los jóvenes, forzados a buscar vivienda fuera de una urbe donde el coste de la vida en general y el de la vivienda en particular ya sólo están al alcance de las clases adineradas.

Es así como Madrid se ha convertido en un feudo, en un castillo fortificado para la derecha. Alrededor de la ciudadela se va extendiendo la metástasis que devora los municipios adyacentes, convertidos en urbanizaciones de lujo y colonizados por los nuevos ricos una vez se ha expulsado a sus antiguos habitantes. Al sur de la capital queda el "Madrid pobre", cuyos ayuntamientos han de pelear a brazo partido con el gobierno autonómico para conseguir recursos con los que mejorar la vida de sus ciudadanos, cuando unos pocos kilómetros más al norte se entierran miles de millones de euros en obras faraónicas que publicitan la pugna entre dos egos enfrentados a muerte, el de la presidenta regional y el del alcalde de la capital.

Pronto este hecho diferencial irá adquiriendo dimensión político-institucional, a medida que Madrid vaya distanciándose del modelo que sigue el resto del país. Es así como en breve vamos a ver el surgimiento de un "regionalismo madrileño" con connotaciones que se piensa sólo poseen las "nacionalidades históricas": reivindicación de una fiscalidad propia, del control autonómico total sobre los servicios públicos, de la proyección exterior de la comunidad al margen del Estado...

Al cabo, en el fondo de todo nacionalismo subyace el deseo de la burguesía local de hacerse por completo con el control de los recursos generados en "su" territorio, y el Madrid actual no tendría por qué ser la excepción a ese esquema universal.

martes, 29 de mayo de 2007

Crispadores y angelistas


El PP ha obtenido un éxito rotundo no porque en realidad ese partido haya avanzado un centímetro, que no lo ha hecho (en el cómputo global, los votos que la extrema derecha parlamentaria ha obtenido el 27-M son prácticamente los mismos que en las municipales de 2003), sino porque ha logrado que un gran número de votantes de todo el resto de formaciones políticas tiren la toalla y engorden resignadamente la abstención.

El discurso exasperado del PP, generador del clima de crispación política que vivimos, no es casual ni gratuito. Está cuidadosamente planificado, y tiene un doble objetivo: movilizar a los suyos y desmovilizar a los adversarios. Lo han logrado plenamente, ya que han conseguido llevar
a las urnas hasta el último de sus votantes, y a la vez, sembrar la abstención entre la izquierda y los nacionalistas.

Como que la estrategia les funciona a pedir de boca seguirán machacando con ella, fomentando la crispación, el enfrentamiento personal, el insulto, la difamación y la calumnia; seguirán insistiendo en que la política es una mierda y en que todos los políticos son iguales. Es decir, el PP seguirá profundizando en el discurso fascista, que es el que le da réditos electorales y le permite -sorprendentemente para cualquier mente racional- atrincherarse en feudos inexpugnables, reeligiendo para cargos políticos a gánsters como Carlos Fabra, el presidente de la Diputación de Castellón, que acaba de proclamar que "los electores le han absuelto con sobresaliente" de los procesos judiciales en los que se halla incurso.

Es así como el PP gana en localidades donde la corrupción chorrea hasta del escudo municipal (Marbella, Andratx, Alicante, Torrevieja, Orihuela, etc), tras una campaña en la que se ha denunciado cómo elementos de ese partido han manipulado censos electorales, comprado votos a cambio de vales de comida o expulsado de su trabajo a empleados públicos por negarse a votar por el candidato derechista de su localidad. La corrupción tiene premio, pues.

En síntesis, el PP no intenta convencer y ganar nuevos votantes: simplemente acoraza su electorado y busca destruir el del adversario, incitándole a alejarse de la participación política. Su objetivo es liquidar toda oposición política y dividir el país en dos bloques estancos: el de los votantes de la derecha (extrema derecha, en realidad) española, y el de los abstencionistas, voluntariamente situados al margen de la política. Se trata en suma de repetir el esquema vigente en la época franquista, cuando los súbditos (que no ciudadanos) se dividían entre los "adictos al Régimen" y los que "no se metían en política"; el resto, quienes se oponían a tal estado de cosas, eran etiquetados como "rojos" y objeto por tanto de persecución.

Si la izquierda y sobre todo el PSOE no recupera pronto músculo y capacidad de confrontación, vamos dados. Pero el problema no es sólo de las organizaciones políticas. Ocurre también que el electorado de izquierdas acostumbra a tener la piel tan fina, que basta con airear a fondo el caso de un concejal socialista pringado en un caso de corrupción para extender el desánimo entre votantes y simpatizantes, al tiempo que se tapan mediáticamente los casos de mil alcaldes derechistas que nadan en la cloaca desde que nacieron para la política y tal vez biológicamente; no en vano casi todos son hijos de antiguos munícipes franquistas.

Cierto angelismo de izquierdas resulta un eficacísimo aliado de la extrema derecha aznariana.

lunes, 28 de mayo de 2007

Después del 27-M: seguirá la corruPPción


Todos han perdido, pero los ciudadanos más.

Sólo subrayar un detalle: el PP se refuerza allá donde la simbiosis entre corrupción inmobiliaria y políticos corruptos es más fuerte: Madrid, País Valenciano, Murcia y Baleares.

Son especialmente significativas las amplias victorias derechistas en municipios como Marbella y Andratx, donde la corrupción es capilar y alcanza todos los estratos sociales. De lo que se deduce que las moscas no pueden vivir sin los fabricantes de mierda.

viernes, 25 de mayo de 2007

¡Lléveme a Frankfurt, conseller!


Enterado de que en la Feria del Libro de Frankfurt de este otoño habrá una amplia representación de los escritores catalanes, y de que decidir quién irá allá a gastos pagados es competencia de usted, Honorable señor conseller de Cultura, a quien Dios guarde la salud y el President de la Generalitat el cargo durante muchos años, he decidido presentar mi candidatura a viajar a la susodicha Feria por el morro (así lo dicen en mi barrio: ya sabe como se expresan "els altres catalans").

Paso a exponerle a continuación los motivos en los que fundamento esta petición de ser incluido en el séquito oficial de la cultura catalana, con el razonable convencimiento de que sin duda veré atendida mi petición dada la importancia de mis méritos:

1. Soy escritor y tengo un libro publicado, que no le ha costado ni un duro al contribuyente catalán. Tampoco tuvieron que reescribir mi libro en la editorial cuando me lo publicaron.

2. Hace años que terminé el bachillerato, por lo que estoy exento de recibir premios literarios en Catalunya. Otra ventaja para ustedes.

3. Conozco bien los lugares comunes de la cultureta catalana versión Països Catalans, y hasta puedo dar charlas en torno a ella pues no en vano en mi juventud comulgué con esas retóricas, en épocas por cierto en que desde las instancias oficiales llovían palos en vez de subvenciones.

4. Sé decir de carrerilla aquello de "Setze jutges mengen fetge d'un penjat, etc etc", y en alguna ocasión me han dicho que cuando hablo en catalán tengo acento de Lleida. Hablando en castellano me han tomado más de una vez por vasco, pero como ustedes los de la cultura oficial catalana son tan suyos no sé si eso puntuará favorablemente o no.

5. Soy limpio, educado, y no eructo en la mesa, por lo que quedo bien en cualquier comida o cocktail oficial, algo que no todos los escritores catalanes pueden decir de sí mismos. Tampoco consumo drogas, ni siquiera porros, y en las pocas recepciones oficiales a las que he asistido jamás me he emborrachado ni he intentado ligar con la amante de un político con cargo.

6. Tuve una efímera novia de Hamburgo, y sé por tanto lo que es el "humor alemán" y lo que significa realmente el grito Un Pueblo, Una Patria, Una Sola Lengua, lo que me faculta para poder mantener amenas conversaciones con Max Cahner (alguien tiene que entretenerlo entre coktail y coktail).

7. Considero que lo condenable de todo soborno no reside tanto en la finalidad para la que se da, sino en aquello en lo que se acaba invirtiendo. Dado que mi interés en viajar a Frankfurt es simplemente pasarlo de puta madre (un buen fin en sí mismo), no veo yo qué puede haber de malo en que me añada usted a la lista oficial.

Reconozco la pega de que yo soy escritor en lengua castellana, pero no se preocupe usted por eso: los alemanes ni se van a dar cuenta. ¿O cree usted que los alemanes leen nuestros libros en lengua original?.

Es gracia que espero alcanzar de vuecencia, a quien Dios y el Tripartit guarden muchos años. Suyo afectísimo, el abajofirmante.

jueves, 24 de mayo de 2007

La espada más herrumbrosa de Occidente


Muy desesperado debe andar el PP cuando en este final de campaña sacan a pasear la Momia Incorrupta de Ánsar.

Ante un Rajoy superado por su propia irrelevancia, el Cruzado de la Causa ha desenfundado la tizona y se ha lanzado al combate como un guerrero enfurecido. Si hace una semana Aznar reivindicaba en público su derecho a beber lo que le diera la gana, y a conducir luego bajo el influjo simultáneo del alcohol ingerido y de su estupidez congénita, ahora nos advierte de que todo voto que no vaya al PP es un voto a favor de ETA. De paso, responsabiliza a Zapatero de estar llevando al país a las vísperas de una nueva Guerra Civil.

Por lo que se vé, al Asombro de Valladolid aún no se le han pasado los efectos de la última sobredosis de Ribera del Duero.

En fin, que Aznar parece cada vez más cerca de reclamar abiertamente una intervención militar que salve a los españoles de sí mismos.

No sé si llegado el caso las incitaciones aznaristas encontrarían eco en los cuarteles o no, pero probablemente haya llegado el momento de que la Fiscalía General del Estado tome cartas en el asunto antes de tener que comprobarlo empíricamente. La salud de la democracia española y la seguridad de todos los ciudadanos lo exigen así.