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jueves, 4 de agosto de 2011

No es lo que debemos, es lo que no producimos, estúpidos



Ayer oí en la radio una información que me dejó en suspenso. Resulta que la relación entre el conjunto de la deuda pública y privada española y el Producto Interior Bruto, PIB (es decir, todo aquello que produce el país en un año), es del 60%, bastante inferior a la relación entre ambas variables existente en Francia (el 80%) y en Alemania (el 85%), e incomparablemente menor -la mitad- de la que hay en Italia, que es nada menos que el 119% (lo que dicho en cristiano significa que Italia debe un quinto más de lo que produce; en teoría la "ruina caracolera", como dicen en Aragón).

Así que aparentemente no estamos tan mal. Entonces ¿por qué somos objetivo central de los especuladores financieros y otros delincuentes en general acosadores del euro? Pues porque somos una economía extraordinariamente débil y asequible a sus ataques, y ello por dos razones:

La primera, porque la española es la única economía de la zona euro descontada Irlanda en la cual la economía productiva fue substituida en su momento por la burbuja financiera y sus burbujas dependientes, entre las cuales la más destacada fue el ladrillo especulador desenfrenado; en esto consistió realmente el famoso "milagro español" de la época en que gobernó Aznar.

Mientras que el aparato productivo de países como Alemania y Francia no solo ha sido capaz de ir respondiendo por la deuda de sus países, y hasta de comenzar una franca recuperación en la producción de bienes de consumo -los que verdaderamente tiran del carro de las economías productivas capitalistas avanzadas-, España por contra se encuentra con su aparato productivo desmantelado, por causa de la irresponsabilidad de una clase empresarial que en los noventa y los primeros dos mil se lanzó en tromba a una acumulación de capital salvaje basada exclusivamente en el "pelotazo" urbanístico-inmobiliario, las finanzas-basura, el blanqueo de capitales "negros" y el fraude fiscal masivo.

La segunda razón, porque mientras que los países citados, incluidos la "ruinosa" Italia e incluso el "atrasado" Portugal, tienen unos índices de paro sostenibles, el paro español supera el 20% (la media europea es del 10%), y alcanza una cifra de récord mundial en paro juvenil, superando ampliamente el 40%.

¿Cómo va a funcionar en España la economía productiva -la única economía real de un país-, si al menos una quinta parte de su fuerza de trabajo está en el paro o malvive de la economía sumergida, y casi la mitad de quienes están en edad de aportar las mayores energías al proceso productivo no tienen empleo?. Con esos datos, es asimismo imposible que pueda existir un consumo de calidad en el que participen las clases trabajadoras y populares, que representan la inmensa mayoría de la ciudadanía, con lo cual la pescadilla infernal termina mordiéndose la cola.

El desastre español es fruto pues de dos políticas enormemente irresponsables desarrolladas por el extraordinariamente rapaz capitalismo local: la volatilización de la producción industrial y la extensión en metástasis del paro. Todo ello a mayor gloria de unas plusvalías delirantes y fulminantes, allegadas precisamente gracias a la destrucción de la economía y el territorio (véase una vez más la especulación urbanística e inmobiliaria). Un signo: según datos del segundo trimestre de este año, ha caído en picado la matriculación general de automóviles pero se ha disparado la matriculación de coches de empresa para directivos y de vehículos privados de lujo.

La clase adinerada española está devorando literalmente el país.

viernes, 25 de junio de 2010

La banca suiza, refugio de patriotas españoles


Hace dos noches, se me cayó el alma a los pies mientras oía hablar a un inspector de Hacienda español en una emisora de radio. Le entrevistaban en relación con el caso de los 3.000 granujas, ciudadanos españoles, que tienen cuentas multimillonarias en Suiza que no tributan en España (ni evidentemente, tampoco en Suiza). La mayoría de cuentas están abiertas en el banco HSBC, en el que según informa El País de hoy "el importe mínimo (para abrir una cuenta) es de 1'6 millones de euros)".

El montante de este dinero evadido lo cifra Hacienda en seis mil millones de euros, pero el inspector lo elevaba hasta ocho mil millones de euros. Lo peor con todo, es la pasividad del Gobierno español en este caso de ladrones de guante blanco que manejan dineros más negros que su alma. Resulta que el asunto se destapó no por investigación alguna de la Hacienda española, sino porque su homóloga francesa le pasó una lista de los 3.000 defraudadores españoles, a los que descubrió cuando perseguía (ella sí) a defraudadores franceses con cuentas en Suiza. Al parecer un empleado bancario suizo "infiel" vendió a la Hacienda francesa listados con nombres, cuentas y movimientos de miles de ladrones europeos, entre ellos como digo 3.000 españoles, todos según este inspector, empresarios y directivos situados al frente de lo más selecto de nuestras corporaciones y empresas. El Gobierno español recibió la lista hace tiempo, pero ya se sabe que Hacienda no tiene nunca prisa en investigar nada salvo cuando se trata de embargar cuentas de trabajadores que cobran por nómina y a quienes se les embarga por cantidades miserables.

El caso es que finalmente el asunto ha empezado a rodar, más que nada porque una parte de los inspectores de Hacienda ha montado un escándalo en los medios denunciando tanta sospechosa pasividad (entre paréntesis, no todos los inspectores de Hacienda trabajan para que los ricos no paguen o tributen lo menos posible). Denuncian por ejemplo que sabiendo quienes son los ladrones propietarios de esas cuentas, Hacienda no ponga estos casos de defraudación en la vía penal, que es la que corresponde cuando lo defraudado supera los 120.000 euros; denuncian que en éste y en el resto de casos semejantes, Hacienda se limite a intentar cobrar la deuda y a aplicar un recargo del 20%, cuando en el caso de contribuyentes asalariados con deudas ridículas se les llegan a embargan las cuentas, como decía antes; denuncian que el Gobierno español se niegue a publicar la lista con nombres y apellidos de estos sinvergüenzas que nos roban a todos, cuando cualquier ladronzuelo de barrio sale fotografiado de frente y de perfil en los medios.

Lo peor con todo, es que según hacía público este inspector, cada año se defraudan en España ochenta y ocho mil millones de euros (¡nada menos que 6 veces lo que Zapatero recaudará rebajando los salarios de los funcionarios y las pensiones de los jubilados!), y que de todo ese dinero Hacienda sólo recupera el 8%. A quien le extrañe cómo pueden pasar estas cosas en la España del siglo XXI, que recuerde que hace apenas una semana nos enterábamos de que el propietario del mayor grupo hotelero de las Islas Baleares, ha resultado ser un "emprendedor" que jamás había hecho la declaración a Hacienda. ¿Qué complicidades son necesarias para que sucedan cosas así?.

En definitiva, ¿por qué el fisco da trato de favor a estos canallas, tal como se pregunta la Organización de Inspectores de Hacienda del Estado?. No dan respuesta concreta, pero creo que las posibles están en las mentes de todos. A mi juicio caben dos, no excluyentes entre sí: una, porque la corrupción interna y el encubrimiento a los delincuentes debe tener podrido casi por completo el aparato fiscal español; la segunda, porque los nombres de estos sinvergüenzas, tal como sucede en el caso de las 3.000 cuentas "descubiertas" en Suiza, son tan conocidos y sobre todo, tan fundamentales en el tejido empresarial y financiero español, que el Gobierno no se atreve a actuar contra ellos.

Si alguna vez se publican esos nombres, veran ustedes qué lucida colección de patriotas españoles guardan en Suiza lo que nos roban a todos en España.

La fotografía que ilustra el post muestra la sede central en Suiza de la cueva de Alí Babá y los 3.000 Ladrones "emprendedores".

jueves, 24 de diciembre de 2009

Díaz Ferrán, presidente de la patronal CEOE, modelo de empresarios españoles


Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la patronal española, la CEOE, esa especie de Sindicato del Crimen de la plutocracia carpetovétonica y nacionalidades estatutarias adyacentes, se ha convertido de golpe en un personaje hiperfamoso donde los haya, de esos que dan para hablar y no callar. Motivos hay sobrados para ello.

Como seguramente sabrán este señor, patrón de patrones españoles, se dedica a los negocios de altura. Y no sólo por poseer una aerolínea -Air Comet- que acaba de irse literalmente a la mierda dejando a miles de usuarios tirados en aeropuertos españoles y latinoamericanos, sino porque al parecer al tipo le ponen las cifras macro y las frases imbéciles. Como ejemplo de las segundas, ayer declaró a un micrófono radiofónico que "él no hubiera volado con Air Comet". Un lince el señor presidente de la patronal y eximio empresario, sí señor.

En cuanto a sus habilidades con el dinero ajeno, resulta que las empresas del señor Díaz Ferrán le deben 16 millones de euros a la Seguridad Social. O sea que los "problemas" de "gestión de la crisis" de este caballero vienen de lejos, y no de ayer como pretende hacer creer. Más: el señor Díaz Ferrán debe en créditos impagados a Caja Madrid la bonita cifra de 26 millones de euros, obtenidos gracias a su condición de miembro del Consejo de Administración de esa entidad bancaria (a ver quién le niega un crédito o los que sean a un consejero, venía a decir ayer Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid).

Sobre Díaz Ferran y sus apoyos (¿complicidades?), cuenta El País de hoy: "su aerolínea se adjudicó en la era Aznar, en 2001, y por concurso de la SEPI (el antiguo INI) Aerolíneas Argentinas, ex filial de Iberia. Obtuvo una ayuda estatal de 955 millones de euros que no destinó a lo comprometido (compra de aviones, ampliación de capital, pago de deudas), según denunció el Tribunal de Cuentas en 2006". Y sigue un poco después el diario madrileño: "También su compañía de autobuses madrileña, TRAPSA, ha sido puesta a la venta dos meses después de que el Gobierno de Aguirre prorrogase 15 meses sus concesiones, revalorizando sus activos. Y otra entidad pública, Caja Madrid, de la que es consejero (¿dónde quedan las incompatibilidades?), le concedió un crédito, impagado, de 26,5 millones de euros. Y ha expedientado a Díaz Ferrán por poner en su garantía acciones de Marsans que ya había pignorado a Banesto".

¿Entienden de dónde le viene la impunidad de la que ha gozado Díaz Ferrán?. Al final todo es lo mismo y va a parar al mismo pudridero.

La relación de Gerardo Díaz Ferrán con José María Aznar viene de lejos, de los tiempos en que un pool de empresarios castellano-leoneses (no todos vinculados a la D.O. Ribera de Duero) pusieron el dinero necesario para impulsar la carrera política de aquél niñato "postfalangista" hacia primero la presidencia de la Junta regional castellana, luego a la conquista del liderazgo en el Partido Popular y por fin al asalto de La Moncloa. Aznar les recompensó a todos ampliamente. En 2001, Viajes Marsans, propiedad de Díaz Ferrán, recibió del ya presidente del Gobierno español Aerolíneas Argentinas por el precio de una peseta. La operación todavía colea, y más que lo hará en un futuro próximo. En relación a este caso, un informe pericial ordenado por el Juzgado núm. 35 de Madrid no sólo ratifica imputaciones anteriores contra el presidente de la CEOE y su socio, Gonzalo Pascual, sino que las amplía. El caso abre una nueva etapa, dado que ahora no sólo se investiga el destino del dinero público destinado a pagar pasivos de Aerolíneas sino el que el Gobierno Aznar pagó a Marsans para reflotar ARSA a través de un plan industrial, que como se demuestra no se cumplió, llevando a la aérea suramericana a la situación en que finalmente quedó, hasta el punto de obligar al gobierno de los Kirchner a pagar las nóminas de los empleados. A los implicados se les acusa de haber malversado fraudulentamente cientos de millones de euros de dinero público español, como denunció el PSOE en su día. No es broma: los delitos que el Juzgado 35 de Madrid imputa a Díaz Ferrán y a sus socios son: desvío de fondos públicos, estafa procesal y delito fiscal.

En fin, como ven otro caso de "emprendedor" español ejemplar, aunque en esta ocasión se trata nada menos que del Primer Empresario de España, lo cual refuerza la moraleja a extraer. Y es que los empresarios españoles en su conjunto parece que se toman tan al pie de la letra aquello que explicaba Marx, acerca de que los beneficios del capital se logran mediante la expropiación de las plusvalías a sus legítimos propietarios, los trabajadores, y le han llegado a tomar tal gusto a la cosa del afane, que como nos descuidemos un poco nos van a a robar hasta la calderilla de los bolsillos.

En la fotografía que ilustra el post, el hombre que encarna la alternativa política (Rajoy) y el que encarna la economía productiva (Díaz Ferrán) españolas caminan juntos pisando alfombra roja.


domingo, 1 de noviembre de 2009

Catalunya convulsa, España resignada


Mientras que los dos aldabonazos recibidos en las últimas semanas por la sociedad catalana - el estallido del caso Millet o caso Palau de la Música, que amenaza con convertirse en un proceso público a la burguesía catalana, y el caso Santa Coloma, que ha desvelado conexiones entre tramas corruptas de muy distinto signo incluso sociológico-, han resonado en toda su potencia en la prensa mesetaria, continúa por el contrario el interés de esos mismos medios por aguar el vino del caso Gürtel, nombre que se está demostrando limitado para abarcar la compleja red de corrupción político-administrativa-empresarial directamentamente vinculada al Partido Popular (PP) español.

Gürtel se extiende ya por toda la geografía española, incluido ese lugar entrañable para tantos "emprendedores" que es la isla Jersey, paraíso fiscal cuya soberanía debería reclamar un próximo gobierno de la derecha peninsular e isleña en cualquiera de sus facetas, incluida, según dicen lenguas maledicentes, la que esgrime como excusa ideológica para su dominación local la representación mayoritaria del nacionalismo vasco.

La corrupción política no es en España un fenómeno reciente. Hay rastros de que se practicaba con verdadera fruición en época romana, y desde luego durante los siglos del Imperio español y su decadencia arroja ejemplos contundentes y masivos. Todos los intentos regeneracionistas del país han tenido siempre como bandera la lucha contra la corrupción, y en ése enfrentamiento cabe situar buena parte de la responsabilidad de su fracaso, en la medida que los intereses atacados en ese combate purificador se han defendido una y otra vez con fuerza, revolviéndose como panteras contra los intentos de lavar la mancha, y en definitiva, de liquidar su poder. En las raíces del golpe de Estado militar del 17 de julio de 1936 hay dos actuaciones contra la corrupción que forzaron la respuesta de los afectados: la publicación del informe del general Picasso, sobre el modo corrompido hasta la traición a sus propios soldados en el que la oficialidad militar española condujo la guerra en Marruecos durante los años veinte, y el proceso por el escándalo llamado el Straperlo, que implicaba a los principales dirigentes de la derecha española durante los años treinta.

Ahora las investigaciones del juez Garzón han llevado al PP hasta la raya que señala el comienzo del desguace irreversible de un partido creado para gobernar, y que al parecer en estos años se ha convertido en una máquina de enriquecimiento ilegal de un número impresionante de dirigentes y militantes de esa formación política. También está muy cerca de reventar el ya muy tocado proyecto político de la derecha nacionalista catalana, a causa de un trabajo de investigación iniciado hace ya 20 años desde otras instancias judiciales, y cuyo arranque y mascarón de proa fue el caso Banca Catalana. Por el camino parece que Garzón se va a llevar por delante la estructura de poder municipal del Partido Socialista de Catalunya, en la que al olor del dinero fácil procedente de la especulación urbanística han acampado en las últimas dos décadas un buen puñado de granujas, que ahora muy a pesar empiezan a salir a la luz pública aunque dentro del partido sean viejos conocidos de muchos.

Frente a tal despliegue de actividad justiciera, la prensa mesetaria duerme el sueño de los cómplices. Unos finjen ignorar por completo el asunto, otros intentan como sea minimizarlo al máximo y algunos se desgañitan para hacernos creer que en realidad, los corruptos son "los otros", la izquierda en general y en particular, los socialistas. En el colmo de la desvergüenza y contra toda evidencia documental recolectada por la investigación policial y judicial, algunos dirigentes del PP han llegado a declarar y la perrera mediática a publicar que los negocios de Correa y compinches "emprendedores" eran con La Moncloa de Zapatero. Intoxicado por sandeces como esa, el ciudadano español medio apenas oye un cierto runrún del que no entiende nada y quiere saber menos.

Mientras en Catalunya la gente se escandaliza y patea exigiendo responsabilidades y desde luego cabezas, el resto de España se lo toma con una resignación casi italiana y en el fondo, hasta con cierta escasamente secreta envidia de los protagonistas. Y es que la corrupción en España se ha nteriorizado como parte inevitable de la vida pública, en tanto en Catalunya aún se percibe como una afrenta al resto de los ciudadanos que inevitablemente acarreará consecuencias electorales A nivel español, sin embargo, como digo, se la considera como parte del sistema de vida en cualquiera de sus niveles de una sociedad desencantada y poco dada a pelear en estas batallas, y se preveen por tanto escasas repercusiones electorales; alguna encuesta incluso atribuye, en unos futuros comicios, más escaños de los que tiene hoy el PP valenciano de Francisco Camps.

De cómo evolucione el modo en el que el conjunto de los españoles ve la corrupción y no sólo en el plano político de aquí a las próximas generales, dependen muchas cosas muy importantes, entre ellas el futuro de la democracia española. En cuestión de semanas vamos a tener señales decisivas en ese sentido.

domingo, 27 de septiembre de 2009

No diga empresario español, diga defraudador a Hacienda



En la edición de El País de hoy se intenta explicar el pandemónium de la subida de impuestos aprobada ayer por el Gobierno español.

De toda la información, hay un párrafo que me ha dejado helado. Lo he tenido que leer varias veces para convencerme de lo que estaba leyendo.

"La única novedad que se atiene claramente al principio de que las rentas altas hacen el mayor esfuerzo corresponde a la tributación del capital. Este impuesto recupera cierta progresividad respecto a los cambios introducidos en 2007, pues quienes declaren rendimientos del ahorro inferiores a 6.000 euros (el 94% de los contribuyentes con rentas del capital, según los datos de Hacienda) pagarán desde 2010 un 19%, frente al 18% actual. Para los de mayores ingresos, la subida llegará al 21%. La incidencia será escasa; esos cambios elevarán la recaudación sólo 800 millones de euros".

Traducido al lenguaje común: el 94% de quienes perciben rentas del capital en España, declaran que los beneficios que les generan los ahorros provenientes de éstas son inferiores a 6.000 euros al año. ¡Tenemos la clase empresarial más pobre del mundo, más pobre que la de Haití y Gambia juntas!.

¿O será más bien que el empresariado español es en realidad una banda de ladrones que se lucran defraudando a Hacienda, es decir a todos los ciudadanos de este país?. ¿Dónde meten el dinero generado por las plusvalías?.

Y una última pregunta: ¿para qué sirve la inspección de Hacienda?.

lunes, 24 de agosto de 2009

Terrorismo empresarial


Este año, en España, abundan los trabajadores que al regresar de sus vacaciones veraniegas encuentran que no se les permite el acceso a la empresa en la que vendían su fuerza de trabajo. Sencillamente la empresa ha echado el cierre y desaparecido rumbo a uno de esos paraísos de la "deslocalización", o en el mejor de los casos, ha decidido prescindir de "sólo" una parte de su plantilla. Véase estos días en algunas televisiones el muy sonado caso en Barcelona de la multinacional japonesa Nissan, con centenares de trabajadores pegados a la verja exterior de la fábrica a la que se les impide retornar.

Nada sucede porque sí, obviamente. Apenas se iniciaba el verano, el jefe máximo español de los creadores de riqueza y paro - vulgo empresarios, y entre los social liberales hispanos, "emprendedores"- proponía que los trabajadores aceptaran una reducción del 1% de sus salarios como modo de colaborar para salir de la presunta crisis en la que supuestamente vivimos inmersos todos. Nada decía tan importante señor acerca de qué había que hacer con los patrimonios amasados durante los años de bonanza económica española gracias al casino bursátil global, la especulación urbanística arrasadora, la explotación de la mano de obra inmigrante, el blanqueo de toda clase de capitales y otras "inversiones" semejantes, mediante las cuales los "emprendedores" españoles han reunido fortunas como jamás antes se habían visto en este país, y todo ello mientras los salarios a duras penas mantenían el poder adquisitivo de los trabajadores mediante cláusulas de revisión salarial en los convenios colectivos como las que ahora quiere hacer desaparecer la patronal.

Naturalmente, para aplicar "soluciones" a la crisis como la propuesta por el patrón de los patrones españoles hacen falta políticos sin escrúpulos que las lleven a cabo. En España cuentan con la ultraderecha rampante que encarna el Partido Popular, y en Alemania con los muy cristianos miembros de la CDU-CSU. Allí, el patrón de los patrones alemanes acaba de proponer que cesen los despidos de trabajadores hasta que pasen las próximas elecciones, a fin de no perjudicar las aspiraciones de la derecha alemana de ganar esos comicios con la mayoría suficiente como para romper la gran coalición con los socialdemócratas del SPD, y poder tener así en adelante las manos libres para aplicar sus recetas económicas, ésas que cualquiera de ustedes puede imaginar sin hacer mucho esfuerzo, y que por ejemplo pasan por despidos masivos de trabajadores y "deslocalizaciones" a tutiplén.

Y en fin, está el caso de Grecia, donde comienza a ser un clamor popular, político y mediático que los incendios que están arrasando la provincia del Ática, y que tienen especialmente en su punto de mira los alrededores de Atenas, son provocados por avispados "emprendedores", que contarían si no con la connivencia sí al menos con la dejadez más o menos interesada del gobierno ultraconservador griego. Y es que lo que está ardiendo alrededor de la capital helénica son sus suburbios, los barrios y poblaciones del cinturón urbano ateniense. Atenas es una metrópoli a la que mediante el fuego se está "liberando" desde hace años de su anillo de barrios populares y de bosques y espacios naturales no habitados, cuya existencia impide la que el día que se realice será la mayor reurbanización especulativa de una ciudad en el mundo.

Con seguridad, debe haber miles de multimillonarios caprichosos dispuestos a pagar lo que sea por vivir a minutos del centro histórico ateniense. Pero primero han de desaparecer los bosques y los barrios que rodean la capital, ocupando el terreno en el que se levantarán esas urbanizaciones de lujo. Esa es una música que en España nos suena de antiguo, aquí ya estamos acostumbrados a que los "emprendedores" urbanísticos hagan arder bosques y lo que haga falta para que aparezcan "promociones inmobiliarias" por doquier. Por cierto ¿han caído en la cuenta de que tras la crisis del ladrillo español han cesado los incendios masivos de bosques españoles y tierras comunales, al menos con la intensidad con la que tuvieron lugar en los últimos tres o cuatro lustros?. Será una coincidencia.

Son sólo unos ejemplos de cómo los sectores más vanguardistas y desacomplejados de la clase empresarial europea se han pasado con armas y bagajes al puro terrorismo, actividad que como es sabido no consiste sólo en usar pistoleros asesinos o en ordenar poner coches bomba (actos a los que patronales como la española o la alemana tampoco han sido ajenas en sus respectivas historias, por otra parte; recuérdese el pistolerismo empresarial español del primer tercio del siglo XX , o el ascenso patrocinado del nazismo en Alemania). Hay muchas formas de practicar el terrorismo, y algunas son incluso bendecidas por Administraciones públicas inclinadas a hacer favores a emprendedores, conseguidores, comisionistas y otros canallas que por lo demás, suelen saber agradecer las facilidades que reciben de sus compinches políticos.

En la fotografía, la Acrópolis con el fondo de los incendios que rodean Atenas, agosto de 2009.

viernes, 5 de junio de 2009

Se abre la guerra contra el cáncer de las empresas: los altos ejecutivos


Una modesta columna de El País de ayer informaba en apenas diez líneas que "el grupo SOS presentará una querella contra los hermanos Jesús y Jaime Salazar, ex ejecutivos de la empresa alimentaria". La querella se fundamenta en que, a juicio de los demandantes los Salazar cometieron "apropiación indebida y administración fraudulenta".

La iniciativa ha partido del consejo de administración, el cual según el diario español "acordó ayer por unanimidad emprender esta acción judicial contra el ex presidente y el ex vicepresidente de la compañía" y contra "otras personas físicas y jurídicas" relacionadas con ellos. Concluye El País diciendo que los hermanos Salazar fueron destituidos de sus cargos como ejecutivos el pasado 30 de abril "después de que el consejo conociera que habían transferido en 2008 más de 200 millones de euros a una sociedad vinculada a ambos".

En su imprescindible y postrer libro "La economía del fraude inocente", John K. Galbraith denunciaba cómo los altos ejecutivos de empresas y corporaciones norteamericanas estaban saqueándolas en beneficio propio, trasfiriendo el capital empresarial y los beneficios regulares o atípicos a sus bolsillos y a sus inversiones en el Gran Casino en que convirtieron el sistema de Bolsas mundial. Para ello previamente habían atacado el poder de los trabajadores (sindicatos) y arrebatado el control a los consejos de Administración.

En efecto, en la era económica neocon, inaugurada por Ronald Reagan en los ochenta, la autoridad de facto en empresas y corporaciones la ejercen los ejecutivos, luego de haber desplazado del mando a los órganos representativos de los accionistas y haber machacado a los trabajadores "desregularizando" el llamado "mercado laboral". Las consecuencias de este proceder irresponsable hasta el delirio las estamos comenzando a vislumbrar ahora, cuando empieza a hacerse recuento del nivel sobrecogedor de descapitalización a que ha sido sometida la economía real de países como EEUU, y en menor nivel pero no por ello menos cierto, otros como España y algunos otros países europeos.

Tras la implosión de la economía virtual en 2008 la situación ha llegado a tal nivel de degradación, que los accionistas de empresas arruinadas empiezan a considerar el tomar medidas contra los criminales estafadores que las han llevado a la situación actual. Ya que los poderes publicos no toman la iniciativa, son los ciudadanos quienes pasan a la ofensiva. Lo novedoso -y peligroso para la gente como los Salazar y compinches- , es que son los teóricos dueños del capital empresarial quienes han decidido hacerles pagar el estropicio ocasionado por su actuación fraudulenta.

Sería paradójico y hasta divertido que se empezara a hacer justicia en este campo precisamente a impulso de los propietarios de las empresas, estafados por quienes en su día fueron contratados como empleados de lujo. En todo caso, bienvenidas sean iniciativas como la del consejo de administración de SOS si contribuyen a acabar con el cáncer que representan los ejecutivos en la empresa capitalista contemporánea.

La ilustración que acompaña el post es un monumental graffiti londinense que juega con las palabras crac y crack, una relacionada con la crisis financiera y la otra con la droga. “Let them eat crack” (Que coman crack), asociando la imagen de una rata drogadicta con la de los ejecutivos de Wall Street.

jueves, 7 de mayo de 2009

Los ladrones van a la Universidad


Dice la prensa de estos días que Julián Muñoz, ex alcalde de Marbella, ex hombre de confianza de Jesús Gil y uno de los mayores ladrones que ha alumbrado España, amén de ex pareja de la folklórica Isabel Pantoja y por tanto personaje habitual de la prensa del bajo vientre, ha sido contratado por la Universidad Rey Juan Carlos I como ponente en un curso sobre "La corrupción política en España".

No hay duda de que para lograr que se hable con conocimiento de causa sobre un tema lo mejor es confiar en los expertos, y quién como Julián Muñoz puede hablar en este país sobre corrupción política e incluso sobre corrupción a secas. Además Muñoz no estará solo al frente de ese curso. La Universidad organizadora cuenta así mismo con otros prestigiosos bandidos, todos ellos convictos de corrupción en grado superlativo, en calidad de integrantes del equipo ponente. Destacan entre otros los nombres del conocido showman-estafador José María Ruiz Mateos y de Juan Hormaechea, ex presidente de Cantabria; Jesús Gil no puede asistir por razones obvias (lleva muerto unos cuantos años), pero estará representado por alguien que conoce a fondo sus andanzas. También estará Esperanza Aguirre, la dirigente del PP a quien los gánsters del ladrillo madrileño compraron el cargo que ocupa tras sobornar a dos diputados socialistas; seguro que junto a Muñoz, Ruiz-Mateos y los otros, la Aguirre se encontrará a sus anchas. Y en fin, al parecer no han sido invitados Correa, el Dioni y El Pocero; quizá los reserven para el curso máster.

La noticia es realmente asombrosa. Es de admirar la jeta de cemento armado que lucen los responsables de la Universidad Rey Juan Carlos I, en su imaginativa búsqueda de temas atractivos mediante los cuales competir con la pléyade de cursos organizados en verano por las instituciones universitarias españolas. Los cursos de verano se han convertido en una forma de recaudar dinero y de conseguir "visibilidad" en los medios; ganchos lamineros en suma, para atraer nuevos estudiantes. En esa loca e interesada carrera, aproximar los contenidos y los protagonistas de los cursos a los ofrecidos desde los programas televisivos rosas -también llamados del corazón o, más precisamente, del bajo vientre- como modo de atraer la atención universal, resulta de una impudicia y una falta de ética escandalosas.

Puestos a invitar a ponentes de solvencia en estas lides, los de la Juan Carlos I deberían haber encargado la coordinación del curso a José María Aznar, que como todos sabemos está muy puesto en eso de dar clases en universidades. Aznar podría explicar allí su política de privatizaciones, mediante la que entregó el patrimonio empresarial público español a gente de su confianza política, y también cómo malversó fondos públicos para comprar voluntades de congresistas norteamericanos a fin de que el Congreso de EEUU le concediera su medalla (lo que finalmente, ni siquiera logró). Además, Aznar como ponente en una universidad tiene una ventaja insuperable: los organizadores siempre le pueden exigir que en vez de cobrar sea él quien pague por dar clases, tal como se ha acreditado que ocurrió en Georgetown durante su breve período como "profesor invitado" con cargo al erario público español.

Ya que se invita a ladrones para que den clases, al menos que lleven al de mejor currículum.
En la fotografía que ilustra el post, aparece Aznar disfrazado con arreos universitarios y escoltado por la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y Francisco Camps, el presidente autonómico valenciano imputado en la trama Correa de corrupción en las Administraciones públicas gobernadas por el PP.