martes, 31 de marzo de 2009

Caja Castilla La Mancha, otro juguete roto


A menudo los políticos con mando suelen comportarse como la mayoría de los niños, que apenas ven a un vecinito con un juguete nuevo se ponen a exigir otro igual. Así fue como en su momento proliferaron por toda España las autonomías de régimen común. Si catalanes, vascos y gallegos iban a tener parlamento, bandera e himno propios nosotros también, exigieron a principios de los ochenta los políticos regionales de los partidos grandes o pequeños, de alcance estatal o local, aunque para ello tuvieran que convocar concursos de dibujo para crear la bandera autonómica (La Rioja), encargar el himno a un conocido vate regional (Madrid), o resucitar denominaciones institucionales de cuando las guerras napoleónicas (Junta del Principado de Asturias).

Crear Cajas de Ahorros que entre otras funciones más o menos necesarias financiaran los proyectos extraordinarios y los gastos corrientes de los entes político-administrativos autonómicos y de paso dieran cierto empaque a la economía regional, se convirtió en una carrera entre las diferentes "clases políticas" autonómicas. Se trataba lisa y llanamente, de ver quién la tenía más grande (la caja, en este caso).

Que en Castilla La Mancha hubiera una caja de ahorros regional "potente", parece que fue un capricho de José Bono secundado por "fuerzas vivas" locales interesadas en las ventajas que reportan esta clase de instituciones a ciertos empresarios llamémosles "emprendedores". El sucesor de Bono, Barreda, asistió satisfecho a la expansión del tingladillo financiero manchego fuera del ámbito territorial regional. Caja Castilla la Mancha llegó a poner la pica en Flandes, abriendo oficinas -pocas, es cierto- en la fenicia Catalunya, patria de la caja de ahorros por antonomasia. ¡Qué satisfacción debió sentir Barreda cuando les coló a los catalanes ese símbolo del supuestamente imparable "crecimiento económico" castellano-manchego!.

En realidad, toda esa expansión financiera era un bluff alimentado por -cómo no- el ladrillo local. Caja Castilla La Mancha no ha sido más que una pura fachada tras la que manejaban un puñado de constructores, y en el que otro puñado de políticos manchegos semijubilados se repartían jugosos sueldos, que duplicaron en apenas tres años. Entre tanto desmadre, lo que ha rematado a la entidad ha sido la crisis del ladrillo sumada a las consecuencias de la absurda expansión fuera de la región, que apenas ha servido para captar fondos y en cambio ha aportado abundantes deudas inmobiliarias y en contratación de personal.

La crisis de la caja manchega estaba cantada desde hace tiempo. Que Unicaja, la principal caja andaluza, entrara al rescate era una operación política destinada a salvar los muebles que quedaban. La operación ha sido fulminantemente abortada por los andaluces cuando se han dado cuenta de que los directivos manchegos habían maquillado con toda desfachatez las cuentas reales de Caja Castilla La Mancha, que según la prensa de hoy (El País, 31-3-2009) en vez de ganar 30 millones de euros en 2008 como ellos afirman, ha perdido en realidad cientos de millones durante ese período. Finalmente ha tenido que intervenir el Banco de España para evitar la quiebra económica y el escándalo público. De todos modos a fecha de hoy es el propio Banco de España quien está cuestionando las cuentas de Caja Castilla La Mancha, con lo que el futuro judicial de los directivos de esta entidad, empezando por su presidente, Hernández Moltó, puede ponerse muy turbio.

Alguien debería enseñar a nuestros políticos que con las cosas de comer no se juega. Que una cosa es tener coche oficial blindado, banderita autonómica de diseño y hasta policías propios que se cuadren en primer tiempo de saludo, y otra hacerle un agujero a la economía regional que finalmente habremos de pagar entre todos los españolitos. Un escarmiento por vía judicial quizá sirviera para que otros émulos de Bono, Barreda, Moltó y resto de la tropa se tentaran la ropa antes de montar nuevos tinglados tipo Caja Castilla La Mancha.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

MUY BUENO EL TRABAJO , PERO EL DESENLACE ES DESALENTADOR, O SEA QUE TODOS ESTOS PAJAROS PUEDEN ATACAR DE NUEVO.

Editor dijo...

Digamos que hay varias bandadas de pájaros, sí. De momento todos están con el pico cerrado, pero en cuanto se les pase el miedo empezarán a armarla: fusiones, absorciones, fugas...

Por desgracia, la geografía española está bien surtida de cajas de ahorros de la Señorita Pepis.

Rafael del Barco Carreras dijo...

CAJA CASTILLA LA MANCHA

VERSUS BANCO GARRIGA NOGUÉS.



Rafael del Barco Carreras



Me he propuesto comparar vidas y milagros entre pares, antiguos y nuevos. Pero me desbordan las cifras, y al paso iniciado, los casos. Parecido guión y filosofía. Si Javier de la Rosa invierte la mitad del pasivo del banco en Tierras de Almería SA, 53.000 millones de pesetas de los primeros 80, ¡se podía comprar TODA ALMERÍA!, y el resto entre unos cuatro quebrados empresarios, la Caja Castilla lo hace en el aeropuerto de Ciudad Real, repitiendo lo de los pocos amiguetes, tan aparentemente quebrados como los de De la Rosa. “¡Sevicia contra el banco!” gritó el “hombre” del Banco de España en Banesto, López de Letona, “de juzgado de guardia”. Lo de “sevicia” se traduce por “atraco desde dentro”.

Básicamente esas cifras son falsas, un saco sin fondo donde cargar robos y fracasos. La única verdad es que así están reflejadas en balance. En si mismas van más allá de un simple fracaso financiero o irregularidad administrativa, que en principio el Banco de España ni corrige ni menos “interviene” a tiempo. Ya en el Instituto Bancario nos enseñaban por los 60 la reglamentación del Banco de España imponiendo el tope máximo de inversión en una persona o grupo empresarial en máximo del 5% del CAPITAL Y RESERVAS DE LA ENTIDAD. En teoría ninguna quiebra afectaría ni el capital del banco ni menos el dinero de sus impositores. Y es evidente que el Banco de España a través de su Central de Riesgos conocía las inversiones de esa y todas las cajas.

Leer en tres páginas de un libro lo sucedido en ese Banco hace unos 25 años y comparar, no solo puede ser una distracción, es la evidencia que el Sistema Financiero Español no ha corregido sus errores, ni con el poder absoluto regulador e inspector del Banco de España ni menos por la regulación de la Bolsa por el CNMV. Los directivos, parecido a si uno de sus empleados de caja robara los ingresos, saquean impunemente las instituciones. En el Aeropuerto de Ciudad Real, donde si leemos las primeras noticias se invierten 400 millones de euros por el 25% del capital de la sociedad anónima creada para el proyecto, el resto, dicen, es financiado por la Caja en dos vertientes; las obras, certificaciones, y el porcentaje en acciones de los cuatro amiguetes. Resumiendo, si se gana, ¿¿??, las acciones suben o se hacen subir, en teoría se paga el crédito y el grupito “contento”, y si se pierde, paga la CAJA. ¿Cómo se seleccionan los amigos para esos negocios donde nadie invierte un duro? Un interesante “concurso-oposición”.

La traca final. Tenemos al igual que entonces, y ahora en todas las comprometidas y problemáticas inversiones, UNOS ÁRABES comprando, pero cuando preguntan al ÁRABE… no sabe ni donde está CIUDAD REAL. España y sus “genios financieros” son tan conocidos en toda la Península y alrededores del Oriente Medio que seguro corren chistes sobre invertir en ese país de chorizos… donde no solo no cortan la mano a los ladrones ¡qué salvajada!... es que ni entran en prisión.

Y otra similitud, si nadie fue detenido por el Banco Garriga Nogués, por el momento no existen ni rumores de que lo vayan a ser los de la CAJA CASTILLA LA MANCHA. ¿Cuánto reparto y connivencias son necesarias para no ordenar a la Fiscalía y Policía intervenir? Si se detuviera a alguien se destaparía el tarro de las esencias, como ha sucedido en el caso de los macroprostíbulos Riviera-Saratoga, y sucede en general en cualquier caso penal. Y el Estado seguirá pagando… porque en definitiva el desmadre es el propio Estado.

Ver en www.lagrancorrupcion.com y www.lagrancorrupcion.blogspot.com