jueves, 17 de julio de 2008

Dios los cría y el "modelo de sociedad" los junta


Comida familiar celebrando mi cumpleaños en un viejo y popular restaurante barcelonés. En una mesa cercana come un grupo de personas, pura "sociedad civil catalana". De repente se aparece a los presentes el politico más guapo -o eso se creen él y su madre- que respira en la política nacionalista catalana; saluda efusivamente a la mesa de burgueses sesentones, y sigue su camino a toda velocidad rumbo a un reservado. Les juro que por su gestualidad y expresiones, he pensado durante unos segundos que el tipo en cuestión era en realidad el sosias que sale en el programa humorístico "Polònia", y no la aparición en carne mortal del político presuntamente heredero del legado patriótico catalán.

Terminada la comida, nuevo revuelo en la sala. Esta vez es un político del PP el que cruza el comedor desde el reservado, saliendo a escape. Para más señas, añadiré que este caballero acaba de ser defenestrado en el recientemente celebrado congreso pepero catalán. El tipo gana la calle con buen juego de piernas en medio de cierta rechifla general y algún conato de silbido, al que él responde con la más idiota de sus sonrisas.

Lo verdaderamente interesante del asunto es que el defenestrado pepero y el guaperas nacionalista han comido juntos. Como quien dice, uno viene de ganar su congreso y él otro de perderlo. ¿Qué diablos tendrán que decirse estos dos? ¡Qué andarán conspirando? Seguramente alguna putadita contra el gobierno tripartito catalán de izquierdas. Ya sabemos que les une "el modelo de sociedad" -en cristiano: que ambos son lacayos del capitalismo en su versión más cutre y provinciana-, pero se supone que uno de ellos ama a España por encima de todas las cosas y el otro muere por una Catalunya soberana. ¿No será que esos amores son una filfa?. ¿No será que ambos no son más que dos guiñoles televisivos que fingen patrias enfrentadas, cuando lo único que verdaderamente les interesa a ellos y a sus amos es el sonido de la caja registradora?.

5 comentarios:

Desencanto dijo...

Hola, totalmente de acuerdo con tu reflexión, siempre he pensado que el argumento de la persecución linguística ha dado de comer a muchos y muy bien, y que la gente se lo cree todo.

Editor dijo...

A la hora de la verdad siempre aparcan las presuntas diferencias, en beneficio de lo que les une, que es lo realmente importante. Recuerda el "Pacto del Majestic" tras las elecciones de 1996, cuando aún no habían pasado 24 horas de los gritos "¡Pujol enano, habla castellano!" y "¡al bote, al bote, catalán el que no bote!".

Y es que por más que se empeñen en desmentirlo, siguen habiendo izquierdas y derechas...

Un saludo.

Anónimo dijo...

Me parece que te fastidiaron la comida esos dos granujas.

Muchas felicidades ¿Se puede saber cuantos cumple mi periodista favorito?. Si te parece una incorrección preguntartelo dalo por no hecho.

Un fuerte abrazo
Marian

P.D. Acabo de verlo en "Todos los blancos son feos" 52 ¿no?. Me corroia la curiosidad. Eres un pipiolo.

Marian dijo...

Se me ha escapado el comentario anterior sin firmar,aunque supongo que sabias de quien era.
Marian

Editor dijo...

Auuhhhh..... corramos un tupido velo sobre el tema de la antigüedad, ¡que uno empieza a tener más mili hecha que el Capitán Trueno!.

Respecto a la comida, no se vio afectada por la aparición del simpático dúo de payasos. Fue como cuando en las bodas sale la tuna: un motivo para el cachondeo y la risotada general.