lunes, 26 de noviembre de 2007

Marcelino Pan y Casino


El anuncio de que existe un proyecto para levantar un megacomplejo dedicado al juego y al ocio en la comarca aragonesa de Los Monegros, no sólo ha dejado estupefactos a lugareños y forasteros sino que amenaza con convertirse en una de las polémicas de moda en toda España.

No es para menos, pues los detalles del proyecto parecen arrancados directamente del guión de "Bienvenido, mister Marshall". Al parecer, y según se ha anunciado desde los aledaños del gobierno regional que preside el socialista Marcelino Iglesias (en coalición con la derecha regionalista, el PAR), un grupo internacional formado básicamente por "emprendedores" británicos estaría dispuesto a invertir en el sur de la provincia de Huesca 17.000 millones de euros a lo largo de los próximos 10 años, a fin de levantar allí 32 hoteles-casino, 5 parques temáticos, un hipódromo y una plaza de toros entre otras iniciativas semejantes, que se ubicarían en una superficie total en esta fase de 10.000 hectáreas.

No hay que ser muy espabilado para deducir que si esto se lleva adelante no tardarán en haber otras fases sucesivas, en las que florecerán alrededor urbanizaciones formadas por decenas o centenares de miles de viviendas de lujo, con sus jardines privados, sus campos de golf y el resto del acompañamiento que revaloriza estas operaciones especulativas. El negocio sería redondo, porque el metro cuadrado de terreno en Los Monegros debe ser ahora de los más baratos en España. Las plusvalías resultantes serían gigantescas.

Lo primero que cabe preguntarse es quiénes son realmente los "emprendedores" que crearán y explotarán el invento, caso de que cuaje, y de dónde saldrá ese diluvio de dinero que dicen invertirán. Ya sabemos que en todas partes detrás del juego están las mafias y el blanqueo de dinero. Sería rarísimo pues que tras una megaoperación como ésta, que sus mismos promotores dicen dejará en mantillas a Las Vegas, no hubiera dinero sucio a espuertas.

Y es que 17.000 millones de euros no caen del cielo por ensalmo.

Luego hay que evaluar el disparate que supone arrasar una comarca entera y terminar para siempre con un modo de vida que, mejor o peor, ha llegado hasta hoy. Porque no les quepa duda de que si esa bestialidad se lleva a cabo, de Los Monegros no quedará ni el recuerdo; es imposible que un ecosistema frágil y ya bastante machacado sobreviva a un desembarco así. Claro que como Los Monegros es una comarca "desértica", como se hartan de explicar medios de comunicación, políticos profesionales y otros gurús sociales, pues a saco con ella; total el "desierto" está para eso, para montar casinos cuando no hay petróleo.

El que Los Monegros constituya un ecosistema único en Europa carece pues de importancia. Y el que vivan allí -todavía- algunas decenas de miles de personas -0'7 por km, se nos informa-, aún tiene menos. Al cabo ya nos anuncian de entrada la creación de 30.000 empleos, y esa es la golosina que debería fulminar todas las resistencias.

La verdad es que no sé si los 30.000 puestos de trabajo son sólo para el levantamiento de esa fantasmagoría a lo Sodoma y Gomorra del siglo XXI, o incluyen también los múltiples empleos que luego serán necesarios para que todo funcione y a los que probablemente puedan optar los monegrinos de modo preferente; ocupaciones tan atractivas como aparcacoches, prostituta, "segurata" o señora de la limpieza, por poner sólo unos puestos básicos en ese tipo de negocios. En todo caso, esos ya famosos 30.000 empleos no son más que la calderilla de la operación.

Con todo, lo grandioso del asunto es que según cuenta la prensa estos días, el señor Marcelino Iglesias y su gobierno "ven con buenos ojos" (sic) este super-mega-hiper pelotazo. Quién lo hubiera dicho del compañero Marcelino, en cuyas manos tantas esperanzas de renovación socialista aragonesa se pusieron en su día. Luego ya nos empezó a sorprender con su enfoque patriotero a lo Jordi Pujol del tema del agua; pero con esto de ahora nos deja de piedra, como cabezo monegrino, al verlo apostar todo su capital político en la ruleta de los "inversores internacionales" que amparan el descomunal pelotazo.

Habrá que volver sobre este asunto, para ver cómo evoluciona. De momento, crucemos los dedos y a esperar que como en "Bienvenido, Míster Marshall" los americanos, una vez más, pasen de largo.

5 comentarios:

Marian dijo...

¿Y qué mas les da de donde proceda el dinero, con tal de llenarse los bolsillos los capitostes de siempre?.
Como esto siga así, nos van a dejar sin terreno donde poder respirar.
Los de siempre viviendo a lo grande y el resto esclavizados para poder subsistir.
Y nadie los para.
Es muy triste, los mandatarios cada vez mas ambiciosos y llevando su locura a extremos nunca sospechados.
Se vuelve uno de lo mas pesimista, aunque de natural, como es mi caso, se sea optimista.
Todo lo que está ocurriendo ultimamente es espantoso, repugnante, inhumano.

Editor dijo...

Bueno, Marian, tampoco nos pongamos tan pesimistas :)

Lo que me duele de este asunto es que una persona en quien mucha gente depositó (depositamos) toda la confianza, caso de Marcelino Iglesias, finalmente haya salido rana como si fuera un presidente autonómico cualquiera del PP, apuntándose a un proyecto urbanístico macroespeculador.

Eso es lo peor de esta historia, que por otra parte, como todos los proyectos megalomaníacos, supongo que pronto embarrancará y nunca llegará a concretarse en nada.

Marian dijo...

Los dioses te oigan.
Un abrazo

Jesus dijo...

Bueno , si Monegros progresa a su aire, lo más normal es que sigamos instalando granjas de cerdos mientras la densidad lo permita (una cada 400 m); con lo que huelen...
Como mucho, los parques eólicos o los huertos solares podrán aprovechar nuestro espacio y nuestro sol.
En cuanto a Gran Scala, posiblemente se quede como mucho en un parque temático y un casino;
lo que si es seguro es que a los monegrinos , la idea de que la gente venga cuando llevamos 100 años de emigración, es una idea que no nos da miedo.
Por otra parte, si nos dejaran elegir, posiblemente preferiríamos un Silicon Valey pequeñito...

Editor dijo...

Lo del Silicon Valley en Los Monegros no estaría nada mal, Jesús, pero me temo que eso requiere esfuerzos e inversiones públicas en I+D, y por éstos pagos al sur de los Pirineos nuestras administraciones siguen en aquello de "que inventen ellos".