domingo, 18 de noviembre de 2007

Antifascistas, provocadores y una policía de pueblo


En Madrid, una manifestación antifascista celebrada en el centro de la ciudad y a la que han asistido miles de personas se ha desarrollado sin ningún incidente, una vez que se denegó autorización gubernativa a la marcha fascista que bajo el lema “José Antonio, asesinado por los socialistas”, se pretendía desarrollar en sus proximidades en homenaje al fundador de Falange, el partido fascista español. En relación con la marcha antifascista la policía española ha estado relativamente discreta, y desde luego se ha abstenido de intervenir contra los participantes en una demostración pacífica y responsable.

Por el contrario, en Barcelona una manifestación no autorizada de unos pocos centenares de individuos “antisistema” ha degenerado en una batalla campal con destrozos desproporcionados, habida cuenta el reducido número de participantes en esta acción de verdadero terrorismo callejero. La responsabilidad última del desbarajuste vivido compete a los “mossos d’esquadra”, que se han mostrado incapaces de controlar la situación a pesar de que sus efectivos sobre el terreno eran similares o superiores a los reunidos por los manifestantes. Decenas de agentes han resultado contusionados, y alguno herido de cierta gravedad; incluso ha habido un intento de asalto a la sede de la Conselleria d’Interior.

La diferencia entre los efectos de una y otra concentración radica en un hecho diferencial fundamental: mientras que en Madrid se manifestaban pacíficos ciudadanos corrientes, quienes lo hicieron en Barcelona no eran más que la versión local de la “kale borroka”: grupúsculos de gamberros que usan la contestación política para cometer desmanes; fascistas, en suma, aunque ellos alardeen de ser contrarios al sistema. Por si esto fuera poco, hay que añadir en el debe barcelonés un dato muy preocupante: una vez más, como decía antes, a los “mossos d’esquadra" se les han ido de las manos unos incidentes callejeros urbanos, y para sofocarlos han tenido que recurrir de nuevo a una violencia extrema.

Otro fracaso estrepitoso pues de la policía autonómica en Barcelona y su área metropolitana, y una muestra más de su incapacidad para dar respuesta adecuada a las exigencias que toda gran urbe plantea a un cuerpo policial con competencia exclusiva en el mantenimiento del orden público.

Por desgracia para los barceloneses, la policía autonómica catalana sigue siendo un cuerpo policial ruralista y comarcano, al que la complejidad de los problemas que debe afrontar en entornos urbanos como el nuestro le viene grande. Barcelona no es Vic, pero nuestros rectores políticos y policiales siguen al parecer sin entenderlo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha sorprendido muy desagradablemente lo ocurrido en Barcelona, sobre todo teniendo en cuenta que siempre he tenido a Cataluña como lo mas civilizado de nuestro pais. Quizá es que he tenido una simpatia especial por ella dado que cuando era jovencita fuí muchas veces a Barcelona pues una hermana mia se fué a vivir alli, se casó y tengo sobrinos catalanes, no se, quizá es que ha cambiado y se ha contagiado del clima antipatico que hay en todo el reino borbónico alentado por el PP y por los extremistas de uno y otro bando.

En fin, lo cierto es que me ha apenado y que me parece que estamos viviendo un momento de violencia sin sentido.

Un fuerte abrazo

Joaquim dijo...

No es la primera vez que pasan estas cosas aquí, aunque desde luego sus protagonistas son casi siempre los mismos y bastante reducidos en número.

En todo caso, es la continua chapuza policial catalana la que está dando alas a esta gente.

Un abrazo.