jueves, 18 de junio de 2009

La información es poder, también cuando se usa contra el poder


En el mundo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación no es posible mantener oculto un autogolpe de Estado como el llevado a cabo en Irán por los sectores clérico-fascistas que dominan el país. Manolo Saco cita un precendente ilustre, la llamada Noche de los Transistores, el famoso 23-F de 1981, que enseñó al mundo y desde luego a España entera la verdadera catadura incluso ética de aquella banda de cerdos con tricornio o gorra de plato que pretendían retrotraernos a la más negra noche franquista. Les derrotaron las ondas, la imposibilidad de esconder ante la opinión pública la ejecución del acto criminal que estaban llevando a cabo.

Hay otro precedente aún más ilustre, en el cual la radio jugó un papel igualmente decisivo. Ocurrió el 19 de julio de 1936 cuando las masas supieron en toda España el desenlace del enfrentamiento en las calles de Barcelona entre los militares rebeldes y los trabajadores y fuerzas de Orden Público que defendían la legalidad y la dignidad, y se lanzaron a la calle abortando en la mayoría de ciudades y pueblos del país el golpe de Estado fascista en marcha. Madrid, Valencia, Bilbao .. y tantos otros núcleos de población se movilizaron gracias a la radio. El golpe fracasó en sus objetivos centrales, y los fascistas hubieron de recurrir a una guerra de 3 años contra su pueblo para lograr finalmente hacerse con todo el poder.

Hoy es Internet, la Red de redes, quien todavía con mayor rapidez y eficacia impide que esos actos criminales puedan llevarse a cabo antes de que la ciudadanía pueda reaccionar. Blogs, webs, foros, el correo elctrónico..., más la captación y transmisión de imágenes y textos -de información, en definitiva- a través de móviles, cámaras digitales, PDA.... Artilugios individuales, fáciles de manejar y transportar y al alcance prácticamente de cualquier persona, que convierten a cada ciudadano en un emisor y receptor autónomo y simultáneo de información, capaz por tanto de contestar eficazmente los esfuerzos del poder por intoxicar a su población y a la opinión pública mundial. La pugna que hoy se libra en las calles de Irán la ha perdido ya el Régimen de los ayatolas, al no poder cegar la transmisión de información hacia el exterior ni impedir que los iraníes reciban el retorno desde fuera.

Seguro que a estas horas muchos especialistas en manipulación informativa andan en todo el mundo analizando esto, y buscando modos de cercenar o al menos controlar esos canales informativos con retroalimentación incontrolados. Y desgraciadamente, pienso que eso no debe ocurrir sólo en los regímenes dictatoriales que todos tenemos en mente, sino también en la mayoría de nuestras viejas, satisfechas y consolidadas democracias parlamentarias.

A ningún poder, en suma, le agradan los canales de información que no controla directa o indirectamente.

En la fotografía, jóvenes iraníes navegan por Internet.

6 comentarios:

Sergio G. Rabadá dijo...

Aún cuando Internet sea un sistema de comunicación y divulgación aún carente de controles, también es un medio que exige, a quien lo usa, una gran dosis de criterio a la hora de analizar a la información que accede ya que, quiérase o no, la información que compartimos proviene de fuentes subjetivas, no libres de influencias tanto propias como externas.

Este artículo del blog Impulso http://im-pulso.blogspot.com/2009/06/las-elecciones-iranies-y-el-simplismo.html, al que suelo visitar y gracias al cual conocí tu blog, da una visión más acertada, desde mi punto de vista, de lo que ocurre en Irán.

Quise compartirla contigo porque sé que lo apreciarás (aunque probablemente la conozcas).

Un abrazo.

Joaquim dijo...

Estimado Sergio, todas las revoluciones con mayúscula comienzan con una fractura dentro del sistema y el enfrentamiento entre dos sectores de las clases que hegemonizan el poder. Una de ellas, frecuentemente la más "aperturista", recurre a las masas descontentas, como modo de reforzar su candidatura al poder mediante el apoyo popular.Ocurre entonces que lo que comenzó siendo un disenso palaciego se transforma, por mor de la intervención de las masas, en una lucha por derrocar al poder existente, que termina por llevarse por delante tanto al sector "bunker" como al reformista. Así ocurrió en la Revolución Francesa, en la Rusa de Febrero de 1917 y en cierto modo, en la Transición española.

En Irán se reproduce una vez más el fenómeno descrito. En la lucha por el poder desatada entre las élites clérico-fascistas, el sector "aperturista" ha soltado en su auxilio a los demonios populares (es decir, a las masas hastiadas), y éstos se van a llevar por delante todo el tinglado, Jamenei y Musavi incluidos. Y probablemente más radical e irreversible será el cambio cuanto más sangre cueste.

El artículo que citas... francamente, me parece que debe haber sido escrito por algún clérigo de la embajada de Irán, o quizá por Chávez en persona.

Respecto al pucherazo: sólo hay que ver las miles de personas que en las calles de Teherán y otras ciudades gritan "dónde está mi voto" y se preguntan cómo es posible que en sólo cinco años el candidato del régimen haya doblado sus votos, cuando la participación se ha disparado al 85% precisamente por la voluntad de masas de jóvenes, mujeres y clases ilustradas de echarlo del poder.

En ese sentido, esta misma semana la autora de "Persépolis" (cuyo nombre no recuerdo ahora, disculpa) enseñó en París una copia de una comunicación del ministro del Interior iraní al Gran Ayatola Jamenei con los resultados candidato por candidato. El palanganero de los ayatolas sector "bunker" quedaba tercero, triplicado en votos por Musavi y ampliamente superado por el segundo candidato en número de votos.

En última instancia, las imágenes tomadas con móviles estos días en las calles de Teherán en las que los sicarios del Régimen disparan y apalean a multitudes indefensas, califican perfectamente a la banda de criminales que están luchando desesperadamente por retener el poder ante una revolución que está en la calle y que hasta ahora se había limitado a pedir respeto para su voluntad electoral.

Y por favor, no nos dejemos enlucernar por ciertos "izquierdistas" de salón y sus estupideces escritas al servicio del diablo sabe qué intereses.

Un saludo cordial.

Sergio G. Rabadá dijo...

Joaquim:
Puedes, o no, disentir con el artículo al que hice referencia pero quien lo escribe es un buen periodista al cual sus ideas políticas no inhabilitan para dar su opinión.

Debemos recordar que el fenecido Sha de Irán, a quien derrocó la revolución que instaló en el poder al ayatolá Jomeini, fue ayudado, a su vez, por la C.I.A. para tomar el poder en su momento, por lo que no es conspiranoico temer que los EE.UU. estén, de alguna forma, involucrados con los hechos que hoy suceden en ese país.

También hemos de considerar que es cierto que Musavi fue parte activa en el gobierno de Jomeini, que jamás se caracterizó por su respeto a la libertad o por su defensa de los derechos de la mujer, por lo cual no creo que sea una opción válida frente a Ahmadineyad sino más de lo mismo.

Coincido también con Félix cuando expresa que el problema de Irán no es Ahmadineyad ni Musavi, sino la teocracia (Consejo de los Guardianes)que decide quien puede presentar su candidatura y quien no puede hacerlo. Extraño es el suponer reformista a un candidato que ha sido aprobado por este Consejo.

Coincido plenamente con vos en cuanto a que las revoluciones tienden a llevarse por delante tanto a quienes intentan aprovecharse de ellas como a quienes intentan reprimirlas, pero también terminan por desnaturalizarse (al menos sí se desnaturalizaron la Revolución Francesa y la Rusa del 17). Sin embargo, la revolución anti-Sha liderada, al menos espiritualmente, por Jomeini no arrasó a quienes la propugnaron sino que terminó poniendo en el poder al ayatolá Jomeni y sus sucesores siguen hoy en el poder.

De esto saco varias lecciones:

La primera es que cada vez que se ha mezclado gobierno y religión el resultado ha sido nefasto.

La segunda, que mientras el perro siga siendo el mismo no importa el collar que le pongas, con esto digo que lo importante, en Irán, sería quitar a los ayatolás del poder y no solo luchar para que Musavi sea el presidente.

Tercero, que todo puede verse de mil maneras distintas y puede venderse con distintas envolturas y que si bien Internet facilita la comunicación y difusión a niveles nunca vistos también es cierto que sin saber la fiabilidad de la fuente toda información ha de ser tomada con pinzas.

Un abrazo.

Joaquim dijo...

Interesante debate Sergio, pero propones tantas cosas y tan densas que es muy difícil sintetizar posiciones en sólo unas líneas.

1. Evidentemente, todo el mundo tiene el derecho a defender sus ideas, sean éstas cuales fueren. Precisamente eso es lo que está reclamando en Irán la gente que sale a la calle. Cosa distinta es que todas las ideas tengan el mismo valor; el artículo al que te refieres me sigue pareciendo extraordinariamente sesgado en favor del poder clérico-fascista iraní.

2. Obvio que los norteamericanos intentarán pescar en río revuelto. Y cualquier otra potencia que se precie, hará lo mismo. Y los islamistas, seguro; y posiblemente hasta el Vaticano tenga algo que sacar de ahí... Por no hablar de las corporaciones multinacionales y los centros financieros. Así es el mundo de hoy, complejo y manoseado. ¿Descalifica eso la lucha de los iraníes? Yo creo que no. Al contrario, la hace más valiosa sobre todo si saben enfrentar todos esos condicionantes y no dejarse manipular.

3. Ciertamente, poder religioso y poder político son un cóctel indigesto para los pueblos y a menudo, una combinación criminal. En España tenemos una experiencia de siglos de eso. Cierto que Jameini y Musavi sólo representan dos facciones del bloque hegemónico iraní, en lucha entre ellas por el poder; pero es precisamente por esa grieta por donde se ha colado la marea. Y no la van a parar.

4. la revolución de 1979 la lideró espiritualmente Jomeini, sí, pero la hicieron las izquierdas iraníes, y significativamente el Partido Comunista. Luego, ya en el poder, los ayatolas lograron el control absoluto pasando a cuchillo no sólo a la oposición al cambio sino también y sobre todo, a quienes lo habían propiciado.

5. Acabo de oír esta mañana en la radio que el Consejo de los Guardianes de la Revolución (el Consejo Nacional del Movimiento, diríamos en España rememorando los órganos institucionales franquistas), ha reconocido que hubo "más votos que votantes" en Teherán y en otras 50 ciudades del país, y cifra el fraude en 3 millones de votos. Está claro que están intentando negociar, pero esto ya no lo para nadie. Sobre todo habiendo 13 muertos encima de la mesa. Acabarán asesinando a Musavi o llamándolo a formar gobierno, para el caso de igual: los días de Luis XVI están contados.

Un saludo cordial.

Sergio G. Rabadá dijo...

Esta noticia es interesante, sobre todo por venir de quien viene: http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2009/06/14/AR2009061401757.html

Aquí la traducción realizada por Argenpress:

http://www.argenpress.info/2009/06/la-verdad-sobre-las-encuestas-en-iran.html

Joaquim dijo...

Pues sí, Sergio esas encuestas seguramente serán una porquería, pero resulta que el mismo Consejo de Guardianes de la Revolución ha reconocido esta semana que han habido 3 millones de votos más que votantes.

Lo que no extraña demasiado cuando se sabe que en Irán las garantías en esto de votar no tienen nada que ver con las existentes en el podrido Occidente: resulta que los iraníes pueden votar en la mesa electoral que les plazca, simplemente presentando un documento de identidad que les acredite y del cual los miembros de la mesa se limitan a tomar nota, así como a conservar la matriz de una especie de certificado de haber votado que le extienden al votante en el momento; ocurre que ni dios sabe que se ha hecho de la mayoría de esas matrices. Para rematar la cosa, al parecer hay como 20.000 "urnas volantes" que en jornada electoral se desplazan por territorios donde no hay colegios fijos; ¿quién porta esas urnas y recuenta los votos?: pues "pasdarán", los famosos paramiltares del régimen. Ni en los referendums que Fraga montaba para Franco se le echaba tanto morro.

En cualquier caso y más allá de la limpieza o no de unas elecciones, lo que se está cuestionando es si en el pueblo iraní hay voluntad de cambio de régimen o no, y si el actual régimen merece que personas progresistas malgasten su tiempo defendiéndolo. Las respuestas a esas dos preguntas las debe dar cada cual en conciencia.

Un saludo cordial.