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martes, 15 de febrero de 2011

Las mujeres contra Berlusconi



Las mujeres italianas se han echado a las calles para recordar una obviedad: que no son ni quieren que se les considere "o mammas o puttanas". Y es que el país sobre el que se cisca y al que roba Berlusconi (Berluskistán, como denunciaba con gracejo el cartel que portaba una manifestante), se está convirtiendo en el agujero más casposo, cutre y revenido del sexismo machista.

El patético anciano acosado por sus propios errores en el que se ha convertido Il Berlusca (el ladrón) no debe hacernos olvidar que este tipo, cuyos vínculos con la Mafia y los sectores más negros de la sociedad italiana -incluido el Vaticano, que ahora le ha abandonado pero al que tanto debe Berlusconi-, no es solamente un pobre diablo entontecido por su pasión por las chavalas y las fiestas salvajes sino un peligroso delincuente de primer orden. Por retomar el inicio de este post, esa concepción de la mujer limitada a las dos posibilidades denunciadas por las italianas y exhibida sin pudor y de manera machacona por los medios audiovisuales controlados por Berlusconi (que son casi todos los italianos), responde a un preciso y planificado cálculo político, social y cultural de gran calado estratégico y no a las alucinaciones particulares de un pobre idiota dominado por el sexo y la cocaína.

El embrutecimiento de la sociedad italiana a través del monopolio de la televisión, usada como transmisor de modelos de pensamiento y comportamiento social favorables a la ideología e intereses de los sectores dominantes italianos más crudamente reaccionarios y opresores, responde pues a necesidades de control social modernas cuyos antecedentes hay que buscar en la manipulación de masas en tiempos del fascismo y el nazismo y que ahora utilizan como canales tecnologías entonces desconocidas. Tradicionalmente Italia ha sido un país en el que la mujer urbana, fuera trabajadora o de clase media, ha jugado un papel puntero en la lucha por la igualdad no solo entre sexos, sino sobre todo por la transformación de una sociedad capitalista de corte ideológicamente muy conservador (a causa del protagonismo histórico de la Iglesia católica y sus tentáculos, como la DC, en ella), en otra en la que los valores democráticos y verdaderamente progresistas -es decir, de izquierdas- tuvieran primacía. Desgraciadamente hoy la izquierda italiana se halla en plena fragmentación y repliegue, y al socaire de esta indefensión la dignidad de las mujeres está siendo atropellada por quienes pretenden mantener a todo costa las relaciones de poder más ultrareaccionarias en los ámbitos laborales y educativos, sí, solo por poner sólo dos ejemplos sangrantes, pero también y quizá especialmente en la pareja y en general en el terreno de las relaciones entre hombres y mujeres y en sus roles sociales respectivos.

Es la dignidad de las mujeres italianas la que está en juego, y por ello hay que saludar este nuevo frente de lucha que se abre en Berluskistán.
En la imagen que ilustra el post, mujeres manifestantes exhiben un cartel con la leyenda: "Italia no es un burdel".

martes, 10 de febrero de 2009

Eluana ya es libre


Sigue la terrorífica Danza de la Muerte organizada por los poderes más siniestros en torno a Eluana Englaro, la mujer a la que después de 17 años en coma vegetativo no se la dejaba escapar a tanto sufrimiento propio y de sus seres queridos. Dice la Iglesia católica que a Eluana "la han matado", aunque la justicia italiana no encuentra indicios de "crimen" en el modo en que murió, a los tres días de retirársele la alimentación e hidratación asistidas.

Al frente de ese disparate macabro que transgrede todo respeto y piedad debidos a un ser humano, el ¿ex?nazi que manda en el Vaticano y el neofascista que gobierna Italia continúan su indecente y cínica campaña en pro de la "vida", de una vida que sólo existía en sus calenturientas mentes. Afortunadamente Eluana no ha estado sola, su derecho a morir dignamente ha sido defendido por su familia, por algunos médicos valientes, por la justicia italiana no corrompida y por un presidente de la República que ha hecho frente con energía a la ofensiva clérico-fascista. Vergonzoso sin embargo ha sido el papel jugado por toda la izquierda, desde los social-liberales excomunistas del Partito Democratico (¿dónde se ha escondido todos estos días Walter Veltroni?) hasta la extrema izquierda presuntamente radical: ninguno ha salido a la calle ni ha abierto la boca en contra de esa infame condena a (mal)vivir que pretendía (y parece seguir deseando) perpetrar Berlusconi, creando una ley exprofeso para éste caso, un "diktat" que de presentarse sería aprobado por el Senado pero no firmado por el presidente Napolitano.

Beppino Englaro, el padre de Eluana, aseguraba en una reciente entrevista en El País que "la condena a vivir sin límites es peor que la condena a muerte". No sólo eso. Obligar a alguien a vivir contra su voluntad y contra la propia naturaleza de las cosas, es un acto político profundamente fascista, de posesión feudal de los cuerpos y las mentes por parte de instituciones que carecen de todo derecho sobre la persona.

Alguien en Italia debería llevar a los tribunales a los dos canallas, el ¿ex?nazi y el neofascista, por haber intentado violentar el derecho más sagrado e inalienable: el de disponer de uno mismo.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Cuento de Navidad: caviar para los pobres y para sobrellevar la crisis


Dice la prensa de hoy que el Ayuntamiento de Milán repartirá 40 kilos de caviar beluga a los pobres de la ciudad. Y luego diremos de Berlusconi.... Al parecer, los 40 kilos de las famosas latas azules son un cargamento ilegal capturado por la policía italiana, que los encontró hace un mes en un frigorífico de esa ciudad del norte de Italia. Como el caviar es un alimento perecedero, urgía encontrarle un destino, y al parecer un jefe policial tuvo la idea de repartirlo entre los asilos de ancianos y los comedores de caridad milaneses.

Al recibir el regalo, un tal Virginio Colmegna, responsable del albergue la "Casa della Carità" de Milán, dio las gracias en el Corriere de la Sera, pero matizó que habría que recordar que "los pobres tienen necesidad de derechos y de dignidad, más que de ningún tipo de lujo"(sic). Un tipo duro, el tal Colmegna.

Lo más raro de esta historia es que el caviar requisado no haya desaparecido en el interior de una organización tan corrompida como la policía italiana. O que "il cavagliere" Berlusconi no se lo haya apropiado para revenderlo a alguno de sus amigos multimillonarios o regalárselo a una de sus incontables "poulettes".

En la misma noticia (El País 21-12-2008) nos enteramos de que en Granada se han vendido ya los 50 kilos de caviar de piscifactoría obtenidos en la campaña de este año del pueblo de Loja, en plena Sierra Nevada. Aunque no nos dicen el precio imagino que no debe tratarse de ningún regalo, por más que el caviar de piscifactoría española se parezca al auténtico beluga lo que un huevo a una castaña. De todos modos, que en la España de la crisis el caviar corra como el agua aunque sea caviar de menor calidad, no deja de resultar una noticia tan sorprendente al menos como la referida a la generosidad de Il Berlusca (el Ladrón, o sea Berlusconi) y la policía italiana para con los menesterosos milaneses.

Será que la Navidad ablanda incluso los corazones más insensibles. Será.

martes, 15 de abril de 2008

Adiós a la izquierda italiana


Hace justo dos meses titulé un post como La izquierda italiana elige el suicidio

Por desgracia, este pasado fin de semana se ha confirmado cuanto se decía en ese post. Salvo los porcentajes obtenidos por las distintas formaciones de izquierda (en parte como consecuencia del voto útil de última hora en torno al Partito Democrático), todo ha terminado por cumplirse como pronostiqué.

Y no es que un servidor tenga especiales dotes de profeta, ni sea un acreditado especialista en política italiana. Ocurre que el desastre se veía venir de lejos, y sólo era necesario pegar el oído al suelo para captar el rumor creciente: vuelve Berlusconi, triunfador, y más escorado a la extrema derecha que nunca, y de la izquierda italiana no ha quedado ni el rabo, porque ellos mismos, los partidos, partidillos y grupos diversos de izquierda se han aplicado con toda eficiencia a autodestruirse. Il Berlusca (el Ladrón) se ha encontrado el trabajo hecho.

Todas las organizaciones de izquierda han sucumbido a sí mismas: el PD de los liberaldemócratas excomunistas (38% de los votos, muy por debajo de la banda de Berlusconi), el Arcobaleno (única coalición real de izquierdas, el 3'5%), el Partito Socialista (de Boselli y los delincuentes craxianos, un ridículo 0'5%), y las diversas formaciones de extrema izquierda (que en conjunto, han quedado electoralmente reducidas a menos que polvo).

Parece que las primeras consecuencias se han desencadenado ya. Dimite Boselli, y comienza la estampida del PS; dimite Bertinotti (loado sea Berlusconi, si ha logrado ése milagro), y los partidos comunistas post PCI inician el camino a su disolución; Sinistra Democrática, la única opción de izquierdas italiana que parecía tener futuro, aborta y queda en nada; Los Verdes simplemente han dejado de existir.

Como que nadie va a creerse que Walter Veltroni y sus liberaldemócratas son toda la izquierda que queda en Italia -en realidad, nadie va a creerse que "eso" sea de izquierdas-, de aquí a poco van a comenzar a producirse movimientos sobre las ruinas. El panorama es muy inquietante, porque ante la derrota global y hundimiento general de todas las fuerzas que se podían reclamar de izquierdas en Italia, el espacio queda libre y listo para una refundación de la "izquierda armada".

Si las izquierdas sociológicas italianas no se mueven pronto, sobre el desánimo y la frustración colectivos, azuzados por un Berlusconi gobernando con mayoría absoluta y en manos de los sectores de su coalición más abiertamente fascistas (Lega Norde y Alleanza Nacionale), no es descartable a medio plazo que Italia vuelva a sumergirse en unos Años de Plomo impulsados desde nuevos grupos tipo Brigate Rosse. Los próximos meses van a resultar decisivos.

sábado, 16 de febrero de 2008

La izquierda italiana elige el suicidio


La decisión del líder del PD italiano, Walter Veltroni, de presentar sola su formación a las próximas elecciones generales representa el mayor regalo que pudieran recibir Silvio Berlusconi y la extrema derecha parlamentaria italiana, agrupada en la alianza que reúne a Forza Italia, Alleanza Nazionale y Lega Norde. La decisión de Veltroni certifica la desaparición de L'Ulivo, y con ella de toda posibilidad de que la izquierda regrese al gobierno italiano en mucho tiempo.

La sorprendente evolución ideológica de los dirigentes y de una parte de la militancia del antiguo PCI -del eurocomunismo al liberalismo "progresista" en apenas dos décadas- y la fragmentación organizativa del resto de la izquierda, incapaz de construir partidos sólidos y amplios, condiciona gravemente la vida política italiana y regala a la ultraderecha liderada por Berlusconi el poder político, que en breve sumará a los poderes mediático y económico, que ya ejerce en monopolio, además de estar en íntima asociación con la Mafia y la Iglesia Católica. El poder absoluto le aguarda pues al gánster italiano, bendecido por una ley electoral tan repugnantemente sesgada a favor de los intereses reaccionarios, que sus mismos autores berlusconianos la calificaron de "cerdada". El sacrificio de Prodi, lanzado a la hoguera por sus aliados, habrá sido en vano. La expectativa de voto del PD de Veltroni en las próximas elecciones se sitúa en torno al 20 %.

La reciente refundación del PSI tampoco servirá para nada. El grupo que lidera Boselli se ha abanderado en el social-liberalismo más ortodoxo, y en el Congreso de Unidad Socialista ha sumado a sus filas a gente de la catadura ética del hijo de Craxi (cuyo Nuovo PSI fue a las anteriores elecciones generales en la coalición de Berlusconi) y delincuentes de la talla criminal de De Michelis. Fracasada la alianza de los seguidores de Boselli con un Partito Radicale cada vez más escorado a la derecha, los flamantes "socialistas" se han quedado colgados de la brocha: Veltroni no les quiere ni ver como posibles aliados, y la Cosa Rossa les da pánico a los liberales bosellianos. Para mayor inri, la mayoría de las escasas bases del partido apuestan precisamente (ver encuesta en la web del PSI) por ingresar en la coalición de izquierdas Arcobaleno (Arco Iris) que impulsa la Cossa Rossa. Si se presenta solo, las encuestas le dan al PSI el 0'50% de los votos.

El único proyecto serio de reconstrucción del espacio de izquierdas en Italia es la Cossa Rossa (la Cosa Roja) que impulsan Sinistra Democrática, Los Verdes y los dos grupos comunistas que no aceptaron la desaparición del PCI: Comunisti Italiani y Rifondazione Comunista. Sinistra Democrática es a su vez un partido nacido del rechazo al abandono por parte del PD de toda ideología de izquierda para convertirse en el "partido de centro" italiano. La Cossa Rossa ha creado la coalición Arcobaleno, a partir de la cual pretende avanzar hacia un proyecto semejante al que representa Die Linke en Alemania. La diferencia esencial radica en que en Italia no uno sino dos partidos comunistas pretenden contra toda lógica política seguir sobreviviendo sin reconocerse como puros anacronismos, y además uno de ellos está liderado por Fausto Bertinotti, el hombre cuya sandez y falta de criterio ha derribado más gobiernos de izquierdas en toda la historia política de Italia. Las encuestas le dan a Arcobaleno alrededor de un 10% de los votos.

El fin de l'Ulivo es pues el certificado de defunción de una "clase política" de izquierdas incapaz de estar a la altura de los tiempos, sumida en la pura palabrería y que se mueve sin solución de continuidad entre el conchabeo y el enfrentamiento entre grupos, grupitos y grupúsculos cuyo único capital político es la verborrea discursiva.

Quizá sea necesaria una larga travesía del desierto para que pueda alumbrar de nuevo una izquierda italiana potente y organizada. Mientras tanto, el cansancio de los electores está más que justificado.