lunes, 8 de junio de 2009

Sobre los resultados de las elecciones europeas de 2009 en España


Pequeñas píldoras para construir meditaciones en los próximos días:

1. La corrupción crea fidelidad electoral. Véase Valencia, Madrid y Murcia. El empleo tiene que ver mucho con eso. En realidad, Sicilia queda mucho más cerca de las costas levantinas de lo que parece.

2. Sin Catalunya, la izquierda pierde. Así de sencillo. La fuerte abstención en esta autonomía (8 puntos superior a la media española) hizo inevitable la derrota de la izquierda en toda España.

3. Fuera del País Vasco y Navarra, hay 35.000 tarados mentales capaces de votar a ETA (en Catalunya, 18.000, la mitad de ellos en la provincia de Barcelona y 4.000 en Barcelona ciudad). Son poquísimos, pero lo increíble es que existan.

4. A la izquierda del PSOE no hay espacio político alguno. Apenas una UCI hospitalaria para una Izquierda Unida que sigue desangrándose, y el desierto más absoluto para las múltiples e irrelevantes “izquierdas transformadoras”.

5. El nacionalismo “periférico” (autonomista o independentista), va de lenta pero progresiva capa caída, disminuyendo su fuerza desde finales de los años noventa. El nacionalismo españolista por el contrario, crece de día en día.

6. Rosita de España (UPD) ha tocado techo a costa de fagocitar todo lo de derechas que no sea PP o “nacionalismo periférico”. Le llega el estancamiento, y luego el declive. Su estrella será tan fugaz como la de Ciutadans y otros inventos similares.

7. En España no hay sitio para un Le Pen. Mejor dicho, no lo hay fuera de las listas del PP español. Hoy por hoy el Partido Popular es el mayor partido de la extrema derecha europea.

8. La crisis económica, bien gracias. Comparen con lo que le ha ocurrido a Gordon Brown, y echen cuentas: en España quienes padecen la crisis no votan, ni ayer ni nunca. Si el PSOE insiste en que la crisis económica le ha pasado factura, estará entrando de lleno a la celada que le tiende la derecha; los problemas de este partido son otros.

9. La perogrullada del siglo, que algunos politólogos dicen no ser cierta (contra toda evidencia): la abstención es de izquierdas. O mejor dicho, quien se abstiene es de izquierdas. Por cada abstencionista de derechas, puede contabilizarse dos o tres de izquierdas. Para comprobarlo una vez más, basta con comparar los diferentes niveles de abstención en los barrios de las grandes ciudades según sea el perfil socioeconómico de éstos.

10. Otra perogrullada: las elecciones europeas son una cosa, y las generales otra bien distinta. Si el PP cree que los resultados son extrapolables es que siguen creyéndose sus propias mentiras , y por tanto corriendo alegremente hacia el desastre. Ojalá sea sí, porque en ese caso el tortazo que se darían en las próximas elecciones generales -para las que faltan 3 años- sería de órdago.

11 Coda final: Efectivamente, como decía ayer Rajoy, estas son las primeras elecciones "nacionales" (es decir, de alcance español) desde el año 2000 que el PP le gana al PSOE. Qué casualidad que las europeas sean precisamente aquellas elecciones de alcance español a las que todo el mundo concede menor relevancia…Si no es tan tonto como parece, el señor Rajoy debería reflexionar acerca de eso antes de prometer un próximo "cambio" de Gobierno de España.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante reflexión. Yo creo que principalmente estos resultados se dan porque: Ni sabemos lo que es Europa ni le damos importancia a lo que se cuece allí y, principalmente, por lo que dices de que la corrupción crea fidelidad. Pasó con Felipe González y pasa ahora con el PP de ¿quién? A Felipe González no lo echó la corrupción que ya existía y, sin embargo, ganó en 1993. Perdió por el pseudoatentado al "don de lenguas", el circo montado alrededor del caso de las niñas de Alcásser y el aprovechamiento de algún partido de "endurecimiento de penas". La gente sólo queremos que se nos aporte seguridad y nos creemos a los que nos la prometan.

desencanto dijo...

Hola, no se si es una perogrullada que los votantes de izquierda en caso de corrupción no votan. Lo que si es cierto es que hay un voto o una acción que es meditada. Much@s no vamos a las urnas votando por ideologia o obediencia de partido. La libertad la utilizamos para apoyar o no a quie nos pide su voto, según sus actuaciones y si tienes claro que no votas derecha el resto, a veces, te lo deja difícil. Saludos

Joaquim dijo...

Juan, no creo que las promesas electorales sirvan de mucho a la hora de decidir el voto. La gente ya está acostumbrada a que luego las promesas no se cumplan, y ni siquiera lo tiene en cuenta.

Sí que tienes toda la razón en que la búsqueda de seguridad es prioritaria para el ciudadano, votante o no. A juicio de éste, la seguridad sólo la proporciona un partido unido, aunque sea una banda de delincuentes. Lo que sacó al PSOE de González del Gobierno fue la imagen de partido dividido y en cuyo interior todos luchaban contra todos. Eso no se perdona.

Pilar, entiendo que en momentos como los vividos a mediados de los noventa una parte significativa del electorado de izquierda dejara de votar por un impulso ético más o menos inducido por causas reales (y otras inventadas por los medios de presión ultraderechistas), pero lo que está ocurriendo ahora es que cuando lo que aflora es la corrupción masiva de la derecha política y social española, esos mismos ciudadanos deciden abstenerse en vez de castigar en las urnas a los corruptos. Los votantes de derecha por el contrario, acuden en masa a votar. En esta ocasión incluso, en Valencia se han llegado a movilizar hasta abstencionistas de derecha.

Un saludo cordial.

Sergio dijo...

Pues, tal vez todo pase por ser una llamada de atención a un gobierno socialdemocrata que no es socialdemócrata en lo económico, además, la movida por el tema derechos de autor que existe hoy en internet le habrá quitado el apoyo de aquella gente que está desilusionada por la actitud del gobierno respecto a este tema.

Desde mi punto de vista desde que ingresaron Gonzales Sinde, Bibiana Aído y Manuel Chávez al gabinete presidencial la imagen de ZP se ha debilitado, demasiados miembros y miembras, demasiados ataques a la neutralidad de la red, y esa subvención de 16 millones de Chávez a una empresa que incluye a su hija entre sus miembros le han pasado factura, por decir solo algunos casos.

Me llama poderosamente la atención, por otra parte, el sólido apoyo que sus votantes le han dado a Camps y Cía., no logro discernr un razonamiento que explique ese apoyo exceptuando el caso de que:

a. Los votantes del PP creyeran que todo es una campaña de desprestigio.
b. Al menos el 40% de los valencianos sea funcionario del gobierno de Valencia y/o de alguna empresa que haya prosperado gracias a una "amistosa relación" con este gobierno.
d. Les hayan dado, a los votantes, algún tipo de boleta de voto mágica que cambiaba a PP una vez introducida en el sobre.
e. Los votantes hayan caído en el nefasto pensamiento de "no me importa que roben mientras hagan"

Y me asusta la "e", porque ese tipo de pensamiento fue del que hizo uso Carlos Menem para sostenerse durante una década en el poder en la Argentina.

Por otra parte, los líderes del PSOE arecen haber olvidado que la socialdemocracia es una política orientada y basada en las clases más humildes, de menores ingresos, y hace gala de una comprensión desmesurada ante los ataques del PP, una comprensión condescendiente que es más dañina que el enfrentamiento franco (perdón por haber usado esa palabra pero si te fijás está en minúscula)

La tibia defensa que el PSOE hace de si mismo es nociva para el PSOE, todos sabemos que, por ejemplo, es natural que un jefe de Estado viaje en aviones y otros vehículos oficiales aún por cuestiones partidiarias y que eso no es un capricho, es la forma en la cual se protege a quien encarna la jefatura del gobierno durante las 24 hs. del día hasta el final de su período.

Pero el PSOE ha de aceptar su propia ideología, ideología que se basa en la ausencia de privilegios, en la equitativa distribución de los costos operativos del Estado de manera proporcional a los ingresos, la protección de los más débiles, la defensa del acceso a la educación, a la sanidad, la protección del trabajador y de su trabajo.

¿Está haciéndose eso? ¿Es coherente decir durante años que debían congelarse los ingresos para evitar una crecida infacionaria y decir ahora que debemos recortar los salarios para evitar la deflación? ¿Es lógico otrgar subvenciones, subsidios, beneficios fiscales, a las grandes empresas dejando que las empresas pequeas y medianas no tengan siquiera acceso garantizado al crédito? ¿Es lógica la curva impositiva que demuestra que a mayores ingresos menos se contribuye, proporcionalmente, a sostener el Estado?

Digo, hoy, que ser socialdemócrata en un mundo principalmente capitalista es difícil, que si subes los impuestos las empresas amenazarán con irse a otra parte, que si luchas contra la conecentración de la riqueza los más ricos huirán a la desbandada hacia lugares más amigables, fiscalmente hablando, pero abandnar una ideología porque su implantación es difícil ¿Es correcto?

Un abrazo.

Joaquim dijo...

Coincido en el análisis de Sergio, que sintetizaría en dos puntos:

1. A los votantes del PP no les importa la corrupción, con la que en cierto modo se solidarizan y practican en la medida de sus posibilidades, en tanto su partido "cree riqueza", es decir, genere empleo y oportunidades para aumentar plusvalías.

2. Al PSOE le da vergüenza reconocer que su único proyecto político consiste en mantenerse en el poder parcheando los aspectos más dolorosos del sistema. Como sus dirigentes carecen de otra ideología que no sea un vago "progresismo", consideran de mal gusto el debate ideológico con la derecha o con quien sea, porque ahí se sienten disminuidos y faltos de argumentos. Incapaces de debatir en función de un proyecto político del que carecen, todo lo fían a la "gestión transparente" y al terror que en amplias capas de la población adulta tirando a mayor genera la derecha española.

Joaquim dijo...

Respecto a tu última pregunta, Sergio, ser socialdemócrata en el mundo actual no es que sea difícil, es que resulta imposible. La socialdemocracia está acabada, porque el mundo que la alumbró -la prosperidad capitalista de la postguerra mundial y el temor al imperio soviético-, ya no existe hace dos décadas. La socialdemocracia nació para hacer digerible el sistema capitalista por las masas obreras, pero el sistema capitalista hoy les niega hasta las migajas que antes repartía.

Socialdemocracia y comunismo ya son conceptos de ayer, historia pura. El futuro es el socialismo o la barbarie.

Joaquim dijo...

Hombre, Rafael, sin ser tan apocalítico, probablemente tienes buena parte de razón cuando responsabilizas de la elevada abstención a la autodenominada "clase política".

De todos modos el problema es mucho más complejo, y pasa también por ejemplo por la deficiente educación cívica y política que tienen las actuales generaciones de electores, que es tanto como decir de ciudadanos. Quien más quien menos vive más pendiente del fútbol o de los programas rosas que de los problemas de la política y la economía, por más que estos últimos afecten directamente a su vida y los otros no. Y en que eso sea así, en que no seamos capaces de establecer escalas de intereses reales, hay que reconocer que no toda la culpa es de los políticos precisamente, sino también de nuestra propia inconsciencia.

Rafael del Barco Carreras dijo...

Editor... gracias por editar... no veo el apocalipsis por afirmar que no me siento ni con Franco ni ahora representado... lo de la capacidad "popular" es tan cierto ahora como antes y con seguridad seguirá así... y es lo malo de una total Democracia, que con razón se dice que es el menos malo de los sistemas políticos...
Un saludo