Mostrando entradas con la etiqueta democracia interna. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta democracia interna. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de mayo de 2011

La piscina de Chacón no tenía agua


La renuncia de Carmen Chacón a optar al liderazgo del PSOE proferida entre hipidos y amagos de pucheros, ha desatado toda clase de especulaciones sobre sus posibles motivos, amén de una cariñosa cascada de elogios más o menos interesados a su "inteligencia y generosidad", dos virtudes que en realidad le son tan propias a la señora Chacón como la decencia y la dignidad al valenciano Francisco Camps, por poner un ejemplo conocido.

La brutal campaña en su favor desatada por la perrera mediática (es decir, la prensa de extrema derecha/derecha extrema española) más el grupo que integran la cadena de televisión La Sexta y el diario Público (tras cuyas bambalinas anda Miguel Barroso, marido de Chacón), más los diarios catalanes La Vanguardia y El Periódico, no ha servido finalmente para que la actual ministra de Defensa por gentileza de Zapatero haya conseguido colmar su ambición de hacerse con la nominación como candidata socialista a la presidencia del Gobierno en las próximas generales, su intención primera, ni forzar al aspirante mejor situado, Pérez Rubalcaba, a cargar con ella como número dos, en lo que constituía el Plan B de la ambiciosa y desproporcionada maniobra. Finalmente el numerito de ayer de la Chacón se gestó cuando veinticuatro horas antes, al quejársele a Zapatero de que dentro del partido le estaban cerrando el paso, el todavía presidente del Gobierno le vino a decir que bastantes problemas tiene ya como para tener que atender sus pataletas y que allá te las compongas, chica.

Anoche, en la Tertulia de la Cadena SER, el periodista Miguel Ángel Aguilar además de denunciar la feroz campaña mediática "Chacón for President", preguntaba a qué había renunciado realmente la ministra, contestándose él mismo que a nada, ya que ni siquiera se ha convocado todavía un Congreso ni las primarias. ¿Entonces?. Es obvio que lo que Chacón pretendía era desencadenar el "dedazo" de Zapatero según el conocido estilo Aznar, a refrendar luego en un Congreso que se limitara a dar palmas al estilo de los Congresos del PC chino. De lo que se deduce que o la ambición la cegó o se ha equivocado de partido, porque esos no han sido nunca los métodos del PSOE.

En realidad, Chacón ha tirado la toalla cuando ha constatado que la piscina a la que pretendía lanzarse no tiene agua. Ahí sí ha estado lista, o lo ha estado su asesor de cabecera, que para algo lo tiene en casa. Nadie en el partido iba a dar la cara por ella, salvo algunos dirigentes catalanes tan quemados como la doña y que en vez de decir tonterías (Montilla estuvo anoche especialmente penoso en la SER), deberían dimitir de una vez y abandonar la política.

La puntilla finalmente se la dio Patxi López, el lehendakari vasco, cuando pidió un Congreso extraordinario del partido que "regenere la socialdemocracia". Pero resulta que a la señora Chacón el Congreso no le interesa para nada, pues sabe que ahí no tiene nada que ganar y que Rubalcaba y casi cualquier otro candidato la laminaría. De lo que se deduce el aprecio que la señora Chacón tiene por la democracia interna.

Descabalgada de la carrera por el liderazgo del PSOE antes de que esta haya comenzado, el futuro de Chacón pinta negro. Mucho me temo que pronto busque refugio en Catalunya entre los Montilla, Iceta, Zaragoza y compañía. La Ambición Caqui no va a cejar para seguir en cargos públicos, y menos ahora que tiene hasta un programa "de izquierdas" y todo, el que esbozó ayer durante su renuncia pública a liderar el PSOE. Claro que como decía Aguilar anoche, habría que saber por qué ese ataque de izquierdismo no le entró a la señora Chacón en ningún momento de sus siete años como ministra de Defensa y miembro del Comité Federal del PSOE, donde jamás se oyó a esta pija de suburbio defender posturas de izquierda.

En la imagen que ilustra el post, Carmen Chacón posa entre un grupo de señoras guerreras con uniformes diseñados siguiendo las indicaciones de la ministra (2008).

lunes, 28 de marzo de 2011

Esperando a los bárbaros. La lista municipal del PSC por Barcelona



La lista de candidatos por Barcelona ciudad que presenta el PSC a las próximas elecciones municipales es aún más descorazonadora de lo que cabía esperar. Argumento casi desde el desconsuelo:

1. Se prescinde de la mayoría de los concejales actuales más experimentados y con más trayectoria en la gestión municipal, entre ellos varios concejales de distrito bien conocidos y valorados por los vecinos y las asociaciones.

2. Se promocionan a puestos seguros algunos candidatos cuya único haber político general -por no hablar solo en términos de política municipal-, es simpatizar más o menos abiertamente con la derrotada candidata en las primarias del PSC y con los planteamientos del sector nacionalista del partido.

3. Se sitúa en "puestos de futuro" a verdaderos aficionados de la política ansiosos de profesionalizarse, casi todos en línea con el perfil efebócrata que el zapaterismo ha convertido en religión a la hora de promocionar políticos: candidatos muy jóvenes (y mejor si son de sexo femenino por aquello de la paridad), sin oficio ni beneficio pero ambicionando convertir la política en su fuente de ingresos permanente; gente carente de ideología, formación, experiencia y bagaje político y personal, cuyo único mérito real es garantizar fidelidad perruna al mando que les coopta.

4. Salvo algún nombre muy concreto, no se vislumbra entre los candidatos la más mínima representación no ya de alguna variante del pensamiento de izquierdas sino de cualquier forma de pensamiento político que no sea un abstracto "progresismo" positivista burgués.

5. En la lista no hay un solo sindicalista o cosa parecida. Tampoco ninguna persona conectada con la sensibilidad de las clases trabajadoras y sus tradiciones, o al menos identificada con sus intereses. Es una lista integrada por miembros de las clases medias-altas autóctonas y por desclasados provenientes de la pequeña burguesía y las clases populares inmigrantes.

6. Es una lista que prepara al partido para un pacto de "sociovergencia", ese "compromiso histórico" bufo por el que suspiran desde hace años las clases hegemónicas catalanas y sus instrumentos de acción política y social y que ahora parecen más cerca que nunca de alcanzar (algún ensayo se está haciendo ya en el Govern de la Generalitat con "semitránsfugas" del PSC).

7. Amplía y refuerza el abstencionismo de los barrios obreros y populares: lo que evidentemente beneficia electoralmente a la derecha en su conjunto, abre la puerta de la alcaldía de Barcelona a la derecha catalanista y prepara el terreno para la victoria de la española en las elecciones generales próximas, se celebren el año próximo o este otoño.

Les dejo unos versos célebres, que creo describen perfectamente la situación:

¿Qué esperamos aquí, en la plaza reunidos?

A los bárbaros, que hoy llegan.


¿Por qué tal calma en el Senado?
¿Por qué los senadores, sentados, no legislan?

Porque hoy llegan los bárbaros.
¿Qué leyes van a hacer los senadores?
Los bárbaros ya nos darán sus leyes cuando vengan.

(de Esperando a los bárbaros, poema de Konstantinos Kavafis)

En la imagen que ilustra el post, billete de 1'50 pesetas acuñado por el Ayuntamiento republicano de Barcelona en 1937, en los años en que los barceloneses también estaban como ahora "esperando a los bárbaros".

Como puede observarse el billete muestra el escudo auténtico de la ciudad, de origen medieval: cuatro cuarteles con dos cruces de Sant Jordi, y los cuatro palos de la enseña condal distribuidos entre dos cuarteles y no reunidos en un doble cuartel, según impusieron recientemente los concejales de ERC contemporáneos para hacerlo coincidir con el escudo oficial de Catalunya.

lunes, 21 de febrero de 2011

Jordi Hereu descalabra al aparato del PSC



La victoria de Jordi Hereu en las primarias para decidir el cabeza de lista del PSC, estaba cantada. Lo corrobora el cómodo margen por el que se ha producido (un 60% de los votos para Hereu y el 40% para Tura), que deja en evidencia al aparato central del PSC, patrocinador en la sombra de la candidatura de Montserrat Tura. En última instancia el resultado de las primarias significa sobre todo una derrota sin paliativos para el sector nacionalista del partido, el valedor público de Tura, cuyos personajes más significativos andan estos días dudando entre reorganizarse en el PSC o huir hacia los verdes pastos de CiU, como ya han hecho los más consecuentes de ellos.

En lo que hace al resultado de los comicios, mientras que la señora Tura sólo ha ganado en tres distritos, los tres significativamente correspondientes a barrios burgueses (Sarrià-Sant Gervasi, Gràcia i Eixample), Hereu ha ganado en siete distritos, arrasando en los barrios obreros, donde ha obtenido el 79% de los votos en Sant Andreu, el 75% en Nou Barris, el 73% en Sant Martí y el 66% en Horta-Guinardó. Hereu recibió el voto de casi dos de cada tres militantes y de casi el 40% de los simpatizantes que acudieron a votar. El descalabro de la señora Montserrat Tura ha sido pues total, lo cual no es de extrañar a poco que se conozca el mundo del socialismo barcelonés y hechos tan significativos como el de que la candidata ni siquiera pudo votar, ya que no está afiliada al partido en Barcelona.

Se trata ahora de sumar fuerzas para cerrar el paso a que la derecha reaccionaria en sus versiones/disfraces españolista y catalanista logre su sueño conjunto de 32 años: hacerse con la alcaldía de Barcelona para desactivarla. De momento la señora Tura, como era previsible, ha dicho no a figurar en una candidatura de integración socialista. Con todo, es probable que a diferencia de la Comunidad de Madrid se acabe pactando una lista con cierta integración de elementos afines a la señora Tura y al aparato central de la calle Nicaragua; el principal problema será encontrar esos afines, pues en la política municipal barcelonesa brillan por su ausencia.

Jordi Hereu ha demostrado tener redaños y cierta capacidad para maniobrar en las procelosas y estancadas aguas del PSC. La pena es que a su vez se halla rodeado de personajes en su mayoría de segunda fila, y de algunos individuos a los que más valdría jubilar de la política lo antes posible en aras del bien común. Un detalle significativo ha sido que durante la pasada campaña de las primarias, Hereu ha conseguido agrupar en torno a su candidatura a un cierto número de cuadros y técnicos del Ayuntamiento barcelonés afiliados al PSC o próximos a la izquierda local en cualquiera de sus variantes, aunque ciertamente lejos de las proporciones que tuvo ese fenómeno en tiempos del alcalde Pasqual Maragall.

En cualquier caso las primarias han servido para desperezar al electorado de izquierdas sobre todo en los barrios periféricos barceloneses, lo que ha debido empezar a preocupar y mucho en esos ambientes de la derecha catalanista que encuestas en mano pero contra toda evidencia política y sociológica, daban por cazado el oso municipal barcelonés. En realidad, la partida por Barcelona no ha hecho más que empezar.

En la imagen que ilustra el post, Mntserrat Tura i Jordi Hereu escenifican, probablemente de modo inconsciente, su desencuentro.

domingo, 6 de febrero de 2011

Primarias socialistas en Barcelona: Jordi Hereu, el mal menor



La campaña previa a la votación para elegir cabeza de lista del PSC a la alcaldía de Barcelona ha empezado con más pena que gloria. El entusiasmo que sienten militantes, simpatizantes y ciudadanos en general por los dos candidatos en liza, resulta perfectamente descriptible y a la altura de sus respectivos merecimientos. Cabe apuntar eso sí, que mientras que el actual alcalde, Jordi Hereu, inició su rueda de mitines por barrios ante 300 personas en el distrito Sant Martí (una de las barriadas obreras de la ciudad), su oponente, la sra. Montserrat Tura, lo hizo -cómo no- en el superburgués Eixample, ante apenas un centenar de ciudadanos.

Es cierto que la trayectoria profesional y política del señor Hereu no deja de ser la de un cuadro de la Administración discreto y grisáceo, eficaz a su manera pero carente no ya de carisma, sino siquiera de un asomo de liderazgo que concite en torno suyo voluntades listas para la acción. Un servidor, que tuvo el honor de conocer en vivo y en directo la época de Pasqual Maragall al frente del Ayuntamiento barcelonés y ha vivido lo que vino después, los mandatos de Jordi Clos primero y ahora de Jordi Hereu, no puede menos que hacerse cruces ante la merma que venimos sufriendo en cuanto a la calidad del personal político, circunstancia que obviamente resulta homologable en las respectivas escalas de la política catalana, española y europea en general; donde antes había gigantes ahora nos tenemos que conformar con enanitos más o menos aplicados.

Claro que todo esto resultan disquisiciones más o menos entretenidas, si consideramos la oponente que le ha salido al alcalde Hereu. Y es que toda la experiencia municipal de la señora Montserrat Tura se concentra en sus años como alcaldesa de Mollet, una pequeña población de la periferia barcelonesa. Su conocimiento de la ciudad de Barcelona no debe diferir mucho del que tienen los turistas europeos que nos invaden los fines de semana, al menos por lo que hace a la Barcelona popular y trabajadora, la de los barrios periféricos. Francamente no me extraña que la señora Tura haya comenzado su campaña por el Eixample, el centro bienestante de la ciudad, ya que dudo que sepa siquiera dónde están la Vía Julia, la plaza Valentí Almirall o el Paseo Torras i Bages, por poner sólo unos ejemplos de lugares ubicados en zonas populosas de las barriadas obreras barcelonesas. Yendo un poco más allá, dudo incluso que la carrera política de la señora Tura hubiera llegado siquiera a iniciarse de no ostentar el dignísimo y admirado apellido que lleva. Pero dejemos eso; aquí de lo que se trata al parecer es de encontrar ahora un puesto de trabajo de altura a una persona que ha perdido el que tenía en la Generalitat de Catalunya. Pues bien, señora Tura, si tanto le gusta la política municipal esta es una ocasión pintiparada para volver a presentarse como candidata a alcaldesa de su pueblo, Mollet, y dejarnos en paz a los barceloneses.

Y es que en contra lo que hoy mismo se afanan en hacer creer la mayoría de medios, la señora Tura no tiene la más mínima posibilidad de vencer al candidato de la derecha nacionalista, CiU, el señor XavierTrias. Y eso que el señor Trias es un candidato verdaderamente penoso: un anciano con graves problemas de salud física y mental, que encabeza la lista de un partido corrupto y trapacero como probablemente no haya otro en toda la Península Ibérica, incluido su más que probable futuro socio municipal, el Partido Popular español, la extrema derecha españolista. Ocurre que en los barrios obreros de Barcelona los últimos votantes que le quedan al PSC ya están haciendo saber indignados que en modo alguno van a votar por una posible candidata que representa el establishment burgués nacionalista catalán, una persona que en caso de fracasar en el intento (lo que como digo parece inevitable), no seguirá como concejala y acabará un día u otro yéndose al pesebre que en CiU han habilitado para "catalanistas desencantados" del PSC (véase el caso Ferran Mascarell y otros), es decir, para tanto cuadro y dirigente "socialista" sin expectativas de seguir viviendo de la política en el ámbito de la izquierda.

Es por todo ello que Jordi Hereu representa un mal menor para quienes, a pesar de todo seguimos creyendo en un proyecto de izquierdas para la ciudad de Barcelona. El nuestro es un voto sin entusiasmo alguno, ya que hace tiempo que sabemos bajo mínimos la credibilidad política de quienes presuntamente lideran este proyecto, en Barcelona desde luego y también en toda Catalunya; para el caso, lo mismo da la Federación de Barcelona que la sede de la calle Nicaragua (el aparato central del partido). Pero también es cierto que votaremos con la firmeza de quienes saben que el apoyo a otras opciones significa entregar inerme nuestra ciudad al enemigo de clase.

domingo, 12 de septiembre de 2010

De encuestas torticeras y manipulación de masas. El caso de Madrid


En ocasiones anteriores ya les he comentado mi poca confianza no en las encuestas, sino en el uso torticero que se hace de ellas. Las encuestas se encargan para corroborar aquello que interesa difundir al cliente que paga. Por tanto la encuesta más que auscultar un estado de ánimo o de opinión lo que hace es promoverlo y aún fabricarlo, según casos.

Algunas encuestas son más limpias que otras, eso es evidente. Generalmente se trata de encuestas que contradicen la "opinión publicada". Por ejemplo, los Barómetros trimestrales que realiza Demoscopia para El País, demoledores para el conjunto de lo que se ha dado en llamar "la clase política". Según la publicada el domingo pasado, el 75% de los españoles considera que tanto Zapatero como Rajoy no deben presentarse a las próximas elecciones generales. Es decir, las tres cuartas partes de la ciudadanía manifiesta públicamente que tanto el presidente del Gobierno como el teóricamente llamado a substituirle en caso de victoria del principal partido de la oposición, deben desaparecer de la vida política española antes de 2012. Demoledor, como digo.

Hay otro resultado del mismo Barómetro que llama la atención por su persistencia trimestre tras trimestre. A la pregunta de cómo ven la situación económica española, el 85% de los encuestados contestan que es mala o muy mala. Sin embargo, cuando les preguntan por la situación de la economía doméstica en su casa casi la mitad la consideran buena o muy buena y sólo un 30% mala o muy mala. Es decir, cuatro de cada cinco españoles consideran que la economía española vive en estado agónico, y sin embargo apenas un tercio cree que su economía particular está en consonancia con ése desastre. ¿Qué ocurre aquí? Pues que nos han vendido hasta la extenuación la existencia de una "crisis global" que, si embargo, a quien ha golpeado por el momento es únicamente a los estratos más débiles de las clases trabajadoras. Pero el truco está en intentar hacernos creer que la crisis es general, que nos afecta a todos... para que todos nos sintamos partícipes de soluciones como congelar pensiones o rebajar salarios. La responsabilidad de los grupos mediáticos en la fabricación de esta crisis-ficción, es enorme; son ellos quienes la están difundiendo por todos los canales posibles a todas horas, con la irresponsable colaboración en España del partido del Apocalipsis, también llamado Partido Popular, de las organizaciones patronales y otros significados voceros del neoliberalismo en versión dura o social-liberal.

También por la izquierda las cosas circulan por esos caminos infames a la hora de ventilar ciertos asuntos. Fíjense en el despliegue continuo de la dirección suprema del PSOE, que inunda los medios informativos con presuntas encuestas (que nadie ha visto) y sesudas valoraciones de "enteraos" especialistas, en el sentido de que Trinidad Jiménez puede desalojar al PP del gobierno de la Comunidad madrileña y que en cambio con Tomás Gómez ganaría de calle la derecha. Mienten, y lo saben, pero a las gentes del PSOE-fashion nada les importa con tal de alcanzar su objetivo, que en este momento es triturar al "disidente" Tomás Gómez. En realidad la movilización popular que está logrando Gómez dentro y fuera del partido madrileño está completamente fuera del alcance de Jiménez, quien a falta de apoyo popular debe recurrir a la presión mediática y al despliegue de cargos dirigentes del partido para intentar contrarrestar la campaña de su adversario. En Madrid el riesgo inmediato para la "beautiful people" es que Gómez arrase en las primarias a una de las barbies emblemáticas de Zapatero, y que subido en la ola de entusiasmo que se desataría en las bases del partido y en las masas de votantes desencantados, pudiera echar a Esperanza Aguirre de la presidencia de la autonomía madrileña; si eso llegara a suceder, Zapatero estaría políticamente muerto en ése mismo instante. En realidad, bastaría conque Gómez batiera a Jiménez en las primarias (algo que parece más que probable sino hay pucherazo por en medio), para que en toda España se abrieran procesos de primarias en cadena en los que cuadros inferiores e incluso verdaderos desconocidos retaran a los candidatos de Ferraz (la sede central del PSOE).

De aquí a las elecciones generales de 2012 vamos a ver muchas más encuestas tramposas, y más untuosos llamamientos a la "unidad" del señor José Blanco. En el PSOE hay vientos de rebelión y la constatación de que el ciclo Zapatero se acaba. No se dejen engañar, ésta es la oportunidad de echarlos antes de que se reciclen.

En la fotografía que ilustra el post, imagen del acto de presentación de la candidatura de Tomás Gómez en la sede de UGT. A la izquierda de Gómez el antiguo dirigente del PSOE, hoy fuera de la dirección, Gregorio Peces-Barba.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Madrid le mata. Zapatero, entre la Trini y el Tomás



A Zapatero acaba de estallarle en Madrid un conflicto tan lamentable como perfectamente previsible, cuyos orígenes se remontan tres años atrás, cuando el presidente se empeñó personalmente en promocionar a Tomás Gómez como máximo dirigente de la Federación Socialista marileña, reconvertida en Partido Socialista de Madrid. Gómez tenía a sus espaldas una buena gestión como alcalde y un amplio respaldo ciudadano en su municipio, pero nada más. Pronto el flamante líder madrileño se mostró como un político plano y robotizado, de esos que se fabrican ahora por docenas en los Cursos de Formación (sic) del partido.

Tomás Gómez dedujo que con el cargo de primer secretario madrileño venía aparejada, según costumbre, la condición de candidato in pectore a la presidencia de su comunidad autonómica, tal como suele suceder en todos los partidos políticos españoles. Ocurre que en algún momento de los últimos meses Zapatero decidió cambiar de caballo para correr esa carrera, lo que por cierto cuadra perfectamente con sus continuas rectificaciones sobre la marcha en cualquier materia (recuerden la lapidaria frase de Felipe González al respecto durante el acto de homenaje a Pablo Iglesias). Así que Gómez se vio compuesto y despojado de su condición de candidato socialista que debía disputarle a Esperanza Aguirre el gobierno de la autonomía madrileña. El lío ha aumentado considerablemente cuando el presidente español se ha sacado de la manga una candidata que automáticamente convierte en la mejor opción a Tomás Gómez, por poca cosa que éste sea.

Y es que Zapatero ha apostado nada menos que por su sempiterna Trinidad Jiménez, una de las más características barbies de su Gabinete. La señora Jiménez ya fracasó hace unos años como cabeza de lista en el asalto socialista a la alcaldía de Madrid, ciudad en la que reina como monarca absoluto Alberto Ruiz Gallardón desde hace años, y tuvo la desfachatez de dejar al poco tiempo el sillón municipal al que le auparon los votantes socialistas; al parecer ejercer como concejala de un Ayuntamiento es poco cargo para ella. Una falta de respeto de la que seguramente muchos madrileños de izquierdas tomaron nota en su momento. Rápidamente Zapatero la nombró Secretaria de Estado para Latinoamérica, y todavía se andan preguntando en las cancillerías americanas cúal era exactamente el papel de aquella señora tan pizpireta y dicharachera como carente de preparación y discurso. Más tarde la hizo ministra de Sanidad, y ahí la señora Jiménez ha cosechado la aprobación general, seguramente por dos razones: nada tenía que gestionar, habida cuenta de que las competencias del ministerio están traspasadas casi íntegramente a las autonomías desde hace muchos años, y ha sido capaz de mantener la boca cerrada durante (casi)todo su mandato.

La única mancha negra de Jiménez en su trayectoria al frente de la sanidad pública española ha sido la famosa estafa internacional del presunto virus de la gripe A, organizada entre varias prestigiosas firmas de la narcofarma y funcionarios corruptos de la Organización Mundial de la Salud, con la colaboración altruista o interesada según casos de importantes grupos mediáticos. Una estafa mundial que sólo en España ha costado cientos de millones de euros en la compra de vacunas que no se han usado, y que como dicen los médicos hay que tirar ya a la basura, pues ninguna vacuna contra la gripe sirve para la siguiente campaña. Trinidad Jiménez, que en los inicios de la "pandemia" aparcó su estrenada discreción para chupar cámara televisiva a todo trapo, ha callado luego como una muerta sobre este asunto. Es obvio que la señora ministra de Sanidad del Reino de España nos debe una explicación, como nos la deben el resto de ministros de Sanidad del mundo mundial; tan obvio como que vamos a quedarnos con las ganas de conocerla.

Con semejantes candidatos a las primarias del PSOE madrileño, doña Esperanza Aguirre se apresta a repetir con cierta holgura nueva mayoría absoluta para el partido de la extrema derecha parlamentaria española. La picardía de Zapatero al buscar una mujer cuyo perfil no anda tan lejano del de Aguirre -Jiménez es tan descarada, vacua, y pagada de sí misma como la actual presidenta madileña-, puede atraer algunos de esos míticos votos "centristas" que dicen dudan permanentemente entre uno y otro partido (dudas que deben haberse acrecentado hasta la tortura últimamente, vistas las medidas económicas neoliberales implementadas recientemente por el Gobierno español), pero seguro que no le da ni un voto más entre esas masas de trabajadores y clases populares que desde hace un siglo constituyen la base del electorado socialista, y que en la Comunidad de Madrid como en todas partes huyen a chorro hacia la abstención desde hace años.

El fracaso de "la Trini" en las elecciones madrileñas está cantado, y eso en el caso de que venza a Gómez en las primarias del PSOE, algo que vista la reacción de las agrupaciones locales y los grupos municipales socialistas en la Comunidad madrileña no está claro, ni mucho menos. Una derrota de su candidata en las primarias dejaría a Zapatero a los pies de los caballos del aparato del partido, y ahí Pepiño Blanco empezaría a relamerse los bigotes de cara incluso a las elecciones de 2012. En todo caso, parece difícil superar la manera en la que Zapatero está conduciendo los prolegómenos de la pomposamente llamada "Batalla de Madrid": difícil meterse en más líos y con menos garantías de salir bien librado.