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lunes, 23 de marzo de 2009

Nos iremos de Kosovo cuando nos lo permitan


La sensacional metedura de pata de la ministra española de Defensa y postulante a sucesora del presidente Zapatero, doña Carmen Chacón, ha servido para algo más que dejar con el culo al aire la política exterior española en materia de seguridad y cooperación internacional. Gracias a ella, vista la reacción de la nueva administración norteamericana, ya podemos ir haciéndonos a la idea de que en lo sustancial nada ha cambiado en esas esferas de la era Bush a hoy, salvo los gestos corteses y las sonrisas que ahora prodigan Obama y sus muchachos.

Ocurre que el Ejército español no pinta nada en Kosovo, país de opereta que a su condición de lacayo del departamento de Estado estadounidense une la singular condición de estar gobernado por verdaderos delincuentes internacionales. Tal calificación no es gratuita, y quizá resulta corta. En un reportaje de Cuatro emitido hace unos meses, nos enterábamos de que policías y militares albanokosovares pasan parte del año en España e Italia dedicados a toda clase de robos y tráficos ilegales, retornando luego con total tranquilidad a Kosovo. Este santuario de la delincuencia internacional, es además un "chupadero" de los servicios secretos norteamericanos que deja en pañales a Guantánamo; en fin, en Kosovo quien dicta la política es la embajada USA, pero probablemente ni ellos saben lo que hacen allí la CIA y otras agencias.

La decisión de irse de Kosovo tomada por el gobierno español es correcta, pero debió haber sido gestionada con más prudencia. Claro que tratándose de Carmen Chacón y sus ambiciones, no hay prudencia que valga. La ministra de Defensa española tenía prisa por dar a conocer la noticia, y al darla hizo saltar la liebre antes de tiempo. El gobierno Zapatero ni siquiera había comenzado contactos con sus socios de la OTAN para explicar el por qué y el cómo de la retirada, cuando la indiscreción de la señora Chacón ya estaba en las portadas de los diarios de todo mundo.

Carmen Chacón tiene prisa. Demasiada. Y en su atolondramiento estúpido, acaba de hacerle un roto considerable al gabinete ministerial en el cual se sienta y al que aspira dirigir algún día. La lección que debería sacar del suceso esta señora es que en adelante, deberá aprender a mantener la boca cerrada y a no apresurarse tanto para colgarse medallas que en realidad no le corresponden.

Para todos nosotros la lección es muy distinta: nos iremos de Kosovo si Obama quiere. ¡Qué desagradable despertar tras las pasadas celebraciones por su recién estrenada presidencia!.

sábado, 2 de junio de 2007

Homenaje a un héroe


Leo esta mañana en El País la necrológica de Manuel Montilla, as de la aviación republicana, que acaba de fallecer en México, a los ochenta y nueve años.

Montilla nació en 1918 en el seno de una familia de la burguesía liberal ilustrada, en la que muchos de sus miembros optaron por la profesión militar. La rebelión de una parte del Ejército en julio de 1936 se produjo siendo cadete él mismo y contando apenas 18 años. Manuel se puso de parte del gobierno legítimo de España, llegando a ser el piloto de caza republicano más famoso tras José María Bravo, su jefe y amigo, pilotando sucesivas versiones del legendario Polikarpov I-16, el aparato de fabricación soviética llamado Mosca en argot de la aviación.

Joven, guapo, inteligente y conquistador, Montilla fue un verdadero héroe popular cuando sólo contaba 20 años. Como piloto Manuel Montilla estuvo en todos los frentes de la guerra, y su último destino fue la escuadrilla de protección aérea de Barcelona, que peleó denodadamente para frenar en lo posible las oleadas de bombarderos fascistas italianos que despegaban de Mallorca para machacar los barrios populares de la capital catalana. Como decía la necrológica de El País, Montilla y sus pilotos salvaron la vida de miles de barceloneses, a pesar de que la proporción entre sus aparatos y los de los asesinos lanzabombas era de 1 a 15.

Tras la guerra Montilla se refugió en México, donde emprendió diversos negocios y vivió el resto de su larga vida sin olvidar nunca los años generosos de su juventud. Hubo de esperar nada menos que hasta la llegada del gobierno Zapatero para que le reconocieran su grado de coronel del Ejército del Aire.

Ayer Montilla se fue en su Mosca para siempre. Larga vida a su recuerdo.

Nota: en la foto, Montilla es el sexto por la derecha. La reproducción es cortesía de la Asociación de Aviadores de la República.