viernes, 4 de diciembre de 2009

Jordi Solé Tura, una historia optimista


Ha muerto Jordi Solé Tura. Para quien esto escribe, quien ha muerto hoy fue -es difícil escribirlo en tiempo pasado- no ya un referente intelectual, sino la persona que más ha influido en mi formación política y en mi visión del mundo. Y eso que jamás crucé una sola palabra con él, aunque le vi de cerca bastantes veces en los años 80 y 90.

Para mi generación Solé Tura fue el intelectual catalán que nos enseñó a muchos a pensar Catalunya desde la izquierda. Solé Tura nos desasnó del nacionalismo "de izquierdas" precisamente por la vía de buscar un perfil político-jurídico real para nuestro país, lejos de los mitos del nacionalismo catalanista. Desde sus tiempos en el PSUC, luego en Bandera Roja, de nuevo en el PSUC y por fin en el PSC, Solé Tura fue marcando un camino político y jurídico hacia el Estado federal, un camino cuyos trazos finos dibujó en numerosos libros y artículos. Federalismo e izquierda, izquierda y federalismo. Naturalmente nadie, ningún político de izquierdas en ejercicio, se ha molestado en seguirlo, aunque casi todos lo hayan elogiado.

Los recuerdos se me agolpan. Solé Tura, incansable luchador antifranquista a pesar de las compañías políticas que hubo de sufrir en el PCE. Solé Tura, fundador de la innovadora Bandera Roja, a cuyos militantes los izquierdistas furibundos de entonces llamábamos "los banderas blancas". Solé Tura y la candidatura psuquera al Ayuntamiento de Barcelona llamada "Los Tres Jordis". Solé Tura hablándonos en las Cotxeres de Sants en la Conferència d'Homes i Dones d'Esquerra. Solé Tura aclamado por militantes de base del PSC que acababan de silbar a otros dirigentes socialistas. Solé Tura preguntando a su hijo Albert, desde las profundidades del alzheimer, al verse en una foto encarcelado en la Modelo: "¿pero yo he estado en la cárcel?". Solé Tura y su sonrisa tímida. Solé Tura y su capacidad para la paciencia y el optimismo.

Otro día haré un post "com cal" en memoria de Jordi Solé Tura. Hoy no puedo, lo siento.

6 comentarios:

Celemin dijo...

El día que escribas ese post más calmado, haré una crítica constructiva a un concepto de lo que hoy has puesto. Hoy no es el momento. Ambos estamos demasiado afectados por la muerte de este hombre bueno, que además de padre de la Constitución, fue padre de una nueva forma de pensar en la izquierda.

Salud, Joaquim

Diego Fernández Magdaleno dijo...

Descanse en paz.
Saludos,

Diego

Silviacas dijo...

Firmo ahora mismo cuanto has dicho. LO que siento es desolación. Era lo que yo defino como un político "a pie de calle" y otros llaman un político del pueblo. Su cercanía y su sencillez no eran comunes. PUde conocerlo antes del alzheimer y disfrutar de su afable conversación. MI orgullo es haber coincidido en el tiempo, y haber podido aprender de él, desgraciadamente nuestros hijos no pueden decir lo mismo. La juventud se ha perdido uno de los grandes.

Anónimo dijo...

Yo no le conocí mucho, pero comprendo muy bien tu tristeza, Cuando desaparece un referente tuyo, alguien a quien has querido y admirado, una parte tuya muere con él.

Sin duda lo conoceré mas, a través del retrato que tu hagas de esta persona que tanto has comprendido.

Un fuerte abrazo
Marian

ximo dijo...

Si emocionante me resultó la primera vez que vi el documental "Bucarest, la memória perdida" de su hijo Albert, más emocionante fué la noche que lo emitió TV3 i al dia siguiente TVE por la 2. Lo quise volver a ver los dos dias. A modo de raquítico homenaje y recuerdo.
Munuda paradoja: ahora que se habla de la recuperación de la memória histórica y algunos no pueden tener ni la suya propia.

Joaquim dijo...

Disculpad mi retraso en subir vuestros comentarios, pero estos días un servidor ha hecho puente. Sí, yo también he pecado, amigos míos...