jueves, 17 de junio de 2010

Israel, racismo entre judíos


Explica la edición digital del diario israelí Haaretz que 100.000 manifestantes judíos ultraortodoxos protestaron hoy en Jerusalén contra una decisión del Tribunal Supremo de Israel, que obliga a escolarizar conjuntamente a las hijas de judíos de origen europeo (askenazíes) con las hijas de judíos de origen árabe y mediterráneo (sefardíes).

La bronca nació en un asentamiento israelí en Cisjordania, y al parecer se ha convertido en un asunto de importancia nacional. Los partidos de momento no se pronuncian, pero la olla hierve en la calle cada vez con mayor presión.

Confieso de entrada mi desconfianza ante los fanáticos de cualquier credo, incluido el ateísmo a ultranza. Pero he de reconocer que los ultraortodoxos israelíes me provocan una repugnancia especial, quizá porque durante mi viaje a Israel y Cisjordania en 1997 me tocó sufrir de cerca su intolerancia y por qué no decirlo, su profunda estupidez. Ya de entrada ver a unos tipos que en el clima de Oriente Próximo se disfrazan de residentes siberianos provoca perplejidad, y más cuando te enteras que visten así para seguir las supuestamente antiguas costumbres indumentarias de su pueblo; en realidad, si verdaderamente siguieran al pie de la letra las tradiciones ancestrales del pueblo judío vestirían ropas muy ligeras, como es lo sensato en un clima tan caluroso. Es sólo un detalle, pero creo que califica a los personajes en cuestión.

Y luego está la cuestión del racismo. Los sefardíes en Israel vienen ocupando desde antiguo una posición subordinada respecto a sus teóricos hermanos askenazíes, que son quienes ocupan los puestos dirigentes en el país desde su misma fundación. Pocos sefardíes hacen carrera en la política, la ciencia o la empresa, por poner sólo tres ejemplos; el grado de discriminación hacia ellos es tal que a partir de los años 70 comenzaron a crear partidos propios para defender sus fines. Uno de ellos, el Shas, un partido sefardí de carácter religioso, ha adquirido gran fuerza en los últimos años, al punto de llegar a condicionar los sucesivos gobiernos laboristas y del Likud, partidos tradicionalmente dirigidos por askenazíes.

Tengo predicho que Israel se encamina a una guerra civil entre laicos y ultrareligiosos, del mismo modo que sucederá otro tanto entre esos dos bandos en versión palestina, y que hasta que estos conflictos internos no tengan lugar y se impongan los sectores laicos y progresistas, no habrá paz en Oriente Próximo. De momento las potentes movilizaciones racistas de los ultraortodoxos askenazíes contra sus propios hermanos de fé pero de "sangre impura", anuncia claramente que la semilla del fanatismo, la intolerancia y, en resumidas cuentas, del fascismo, ha arraigado con fuerza en Israel.

En la imagen que ilustra el post dos ultraortodoxos toman el sol, mientras una muchacha se baña en bikini en una playa de Israel.

4 comentarios:

pena dijo...

Interesante y crítico, como siempre. Hago el enlace, gracias.

Anónimo dijo...

No quiero sentirlo y sin embargo no puedo remediarlo, me repugnan cada vez mas los judios. Lo que estan haciendo con los Palestinos supera a lo que hicieron los nazis con ellos.
Ya que no se que es peor, si vivir en la miseria absoluta y con un miedo horrible permanente, temblando porque en cualquier momento te maten o maten a tu hijo, padre etc. y así durante muchos años o el que te maten de una vez y punto.

Y con todo esta monstruosidad está la mayoria de los judios, ya que sacan esos gobiernos nazis adelante con sus votos.

Tu siempre genial e ilustrando al que te lee.

Un abrazo
Marian

jorge schussheim dijo...

Joaquim: quizá sea una guerra civil o un cisma poco violento, pero lo que es cierto es que la sociedad israelí nonora puede vivir más así. Lamentablemente los sectores laicos, progresistas y pacifistas hace años que pierden las elecciones y el rumbo y, por tasa de crecimiento, los ultraortodoxos seguirán siendo mayoría cada vez más numerosa del lado israelí tanto como del lado islámico.

Marian: tu imbecilidad no merece réplica. Probablemente eres uno de esos antisemitas ignorantes que sigue confundiendo (o quizá sin ignorancia alguna) a los israelíes con los judios.
Espero que tengas una muerte lenta y dolorosa.

Joaquim dijo...

Marian, sinceramente creo que te dejaste llevar por la pasión en tu comentario. Estoy seguro de que lo que escribiste ahí no es lo que piensas.

Jorge, tienes razón, la tasa de crecimiento demográfico de los sectores onscurantistas tanto israelíes como palestinos condena cualquier evolución pacífica. Por eso creo inevitable (no deseable, obviamente)una ruptura violenta en el seno de cada una de las dos comunidades.