sábado, 10 de abril de 2010

El Cabanyal, paisaje después de la batalla


La fotografía de la portada de El País en su edición de ayer es de las que rejuvenecen a los que ya tenemos una edad: durante la manifestación vecinal contra el derribo del barrio valenciano de El Cabanyal, en la que las policías Nacional y municipal (!) se emplearon con violencia salvaje contra ciudadanos indefensos, una mujer mayor derribada en el suelo grita de dolor cuando un policía nacional le pisa en el vientre con su botaza de sayón provocador de disturbios. Realmente, la imagen nos devuelve a los tiempos en que los "grises" de Franco intentaban cerrarnos la boca en la calle a golpe de porra y patada. La fotografía ha desaparecido hoy de la edición digital de El País, seguramente para contribuir a mejorar la imagen de los llamados antidisturbios.

El caso es que los vecinos de El Cabanyal, que protestaban contra el macropelotazo urbanístico que en ese antiguo barrio popular pretenden llevar a cabo los chorizos del Partido Popular (PP) saqueadores del País Valenciano en general y de la ciudad de Valencia en particular, no hacían otra cosa que intentar impedir que las máquinas pudieran comenzar a derribar las casas del barrio, por el procedimiento de interponerse entre ellas y los edificios a derribar sin más armas que su cuerpo gentil y la potencia de sus gargantas. A fin de cuentas esas son sus casas, condenadas por el Ayuntamiento en el que reina como monarca absoluta Rita Barberá, la señora alcaldesa con aspecto de verdulera pero con gustos caros (exigía bolsos de Louis Vuitton a la red Gürtel, según consta en el sumario de este caso), a fin de que un puñado de especuladores inmobiliarios puedan edificar en una amplia área urbana que ahora tapona el crecimiento de la Valencia pijo-hortera soñada por estos bandoleros.

Ayer por la tarde un tal Ricardo Peralta, delegado del Gobierno en Valencia, repetía como un robot una y otra vez ante los micrófonos de la Cadena Ser que sus policía nacionales habían tenido una actuación modélica, cuando en todos los telediarios pudo verse la inaudita brutalidad desplegada por esa gente. Se ve que pegar con saña a gente indefensa le parece al señor Peralta (que se supone debe ser "socialista") una "actuación proporcionada". Parece que el Gobierno español va a abrir una investigación; la verdad es que a la vista de las imágenes poco hay que investigar. Se impone el cese fulminante del "socialista" Peralta porque o bien los policías siguieron sus órdenes y el señor delegado del Gobierno es responsable directo del salvajismo policial, o bien actuaron por su cuenta y el señor delegado ni se entera de lo que hacen sus subordinados; en uno u otro caso, el señor Peralta debe ser cesado inmediatamente, ya que es un peligro para la seguridad ciudadana. Y haría bien el Gobierno en destituir asimismo a los mandos policiales tras los que Peralta intenta escudarse, porque ordenar apalear a vecinos indefensos no es propio de guardianes del orden en una democracia y sí de sicarios de una dictadura fascista.

De paso, el tipo cuya pezuña pisaba a la mujer en la fotografía de El País debería estar, ya, en la cola del INEM, buscando un empleo en el que no resulte un peligro público para la integridad de las personas.

La batalla de El Cabanyal apenas ha comenzado. Lo que se ventila en ese espacio urbano es decisivo para la credibilidad de los poderes públicos. De un lado tenemos un Ayuntamiento, el de Valencia, enfeudado a intereses especuladores, que desde hace 12 años practica mobbing contra miles de ciudadanos de El Cabanyal, abandonando el barrio a su suerte y permitiendo conscientemente su degración como modo de expulsar a los vecinos y poder meter las máquinas de derribo cuanto antes; del otro, un movimiento ciudadano que defiende el derecho de una comunidad a no morir y a no ser pisoteados por la misma Administración que debería velar por sus derechos ciudadanos. El disparo de salida del conflicto lo han dado los especuladores y sus cómplices del PP a golpe de porra. Veremos si en su respuesta el Gobierno español está a la altura del desafío, o una vez más se deja acogotar por esa gentuza.

7 comentarios:

eclesiastes dijo...

"ordenar apalear a vecinos indefensos no es propio de guardianes del orden en una democracia" ??????

no se en que democracias habrá vivido usted, pero yo llevo viendo eso desde que empecé a asomarme a ver que pasaba en las calles.

el asombro de la gente que es violentada siempre repetido. oían la tele y se hebían creído que los perros guardianes solo atacaban a los malos, a los violentos.
pues no.
eso es la democracia, y eso son sus guardianes.
triste, pero así.

salut.

Joaquim dijo...

Verá "Eclesiastés", una de las cosas fundamentales que distingue a las democracias es precisamente el hecho de que en ellas, a diferencia del resto de regímenes políticos, cuando un ciudadano decente camina por la calle y se encuentra de frente con un policía no se siente impelido por su instinto de supervivencia a cambiar inmediatamente de acera.

Un saludo cordial.

eclesiastes dijo...

Ese instinto de supervivencia depende de lo que uno haya visto hacer a las policias de las democracias.
Eso no depende de la "decencia" del ciudadano en cuestión, depende de la credibilidad que conceda al mito de que los derechos fundamentales recojidos en las legislaciones tengan aplicación en la vida real, o que haya aprendido, por la lamentable fuerza de la realidad, que los margenes de arbitrariedad, violencia e impunidad se mueven con desparpajo y desverguenza.
En las democracias parlamentarias, en las democracias organicas, y en las democracias populares.
Y yo solo he conocido de primera mano la primera modalidad.
Pero comprendo que hay cosas que son dificiles de creer, tal como está la cosa de la inFormación.

Joaquim dijo...

Querido Eclesiastés, recuerde a Billy Wilder: "nadie es perfecto". Y sí, ya sé, también a mi cada vez que veo un tricornio se me siguen abriendo las carnes y me pregunto cómo es posible que todavía....

Pero en fin, recuerde que hubo la Reconciliación Nacional, la Amnistía para Todos (Todos Todos), el Pelillos a la Mar y el Tó el Mundo é Güeno. Así que lo de Valencia debería ser excepción, y no regla. Yo al menos prefiero apuntarme a la tesis de Wilder, más que nada para seguir en lo de la pacífica convivencia ciudadana...

eclesiastes dijo...

nadie es perfecto. un funcionario no es un santo. vale. perfectamente, eso ya lo comprendo.
pasa como con los sacerdotes. y los politicos. vale también.
ahora, lo que no es comprensible es la impunidad en hechos manifiestamente condenables, y sin ninguna justificación moral.
te aseguro que llevo años viendolo.
los jueces dan más credito a una de las partes, tambien comprensible, a no ser que uno conozca algunos detalles y anecdotas de como se desarrollan los juicios.
podría citarte un rosario continuo y creciente de casos sorprendentes ... y sí, dificiles de creer.
ví lo de la universidad el año pasado. antes hubo el 4-F. y el egunkaria. y ... y ahora hay alfonso, el del kubotan, y tamara, y nuria, y C.I.E.S., y F.I.E.S., y hay una perdida de los limites minimos,
y hay un publico que no sabe y que no se creería lo que está pasando.
que no se lo cree hasta que lo ve en directo y entonces ponen una cara de estupefacción que es un poema.
he visto esas caras, muchas veces.

soy anarquista, pero te aseguro que me encantaría vivir en un estado de derecho digno de ese nombre.

afectuosamente; me alegro de que tengas la capacidad de indignarte.

( y que bueno el Wilder )

Joaquim dijo...

La impunidad tiene mucho que ver con el corporativismo, Eclesiastés, y ése es mal español de vieja raíz y extendido a toda la sociedad: aquí cierran filas rápidamente los policías golpeadores, los médicos que se cargan pacientes, los políticos que gurtelean con el ladrillo y hasta los choricillos que trapichean papelinas de droga por las esquinas (en los últimos tiempos y en más de una ocasión, en algun barrio marginal los colegas han corrido a gorrazos a los policías que habían arrestado a un camello callejero).

Las democracias formales tienen mecanismos para denunciar y a veces hasta corregir estas cosas. Fíjese en la sentencia de Egunkaria, sin ir más lejos. Y en fin, aquí estamos usted y yo paliqueando sobre estos asuntos tan ricamente. Le recuerdo a usted que por mucho menos que lo que llevamos escrito aquí ambos, en tiempos del General Hidráulico a estas horas nos hubieran metido un puro de no te menees. Y en las llamadas democracias populares, ni te cuento.

Ramón dijo...

Joaquim, realmente la policia sigue dando miedo, y lo digo yo, que tan solo tengo 21 años, si seguiste mas aun las noticias del Cabanyal (Yo soy de este barrio) tambien habia un policia con una chapa con la cara de Franco, mira aqui:

http://www.elpais.com/articulo/espana/Interior/investiga/policia/elpepunac/20100413elpepinac_16/Tes

No estamos en una democracia, menos en Valencia, y menos aun en el Cabanyal, donde la GodzRita ya no ofrece ni papeles de obra y ha hechado atras la reforma de El Casinet (La cual desde un principio era para hacer que la gente callara porque quiere tirar La Lonja, pero 'la gente' nunca callaremos)

Ademas, no hace mas que cambiar las leyes a su antojo, saltarselas, y no hacer caso al gobierno central, que está por encima de ella, pero aun asi no hace caso, pero lo peor de todo es que el gobierno central NO HACE NADA TAMPOCO!....

Bueno, como se puede ver, esto no es una democracia, sigue prevaliendo la ley del mas fuerte.