lunes, 17 de agosto de 2009

Usain Bolt, el ciclón jamaicano


Lo que el jamaicano Usain Bolt acaba de hacer en el Mundial de Atletismo de Berlín, corriendo los cien metros lisos en 9'58 segundos, es una hazaña de la que se hablará durante mucho tiempo. Hace justamente un año, el 16 de agosto de 2008, Bolt había marcado un nuevo récord mundial de la especialidad, bajándolo a 9'69 segundos. En aquella ocasión Bolt corrió como le dio la gana. Unos 30 metros antes de llegar a la meta comenzó a celebrar su triunfo levantando los brazos, mirando al público y a sus rivales; haciendo toda clase de gestos entró en meta dejándose ir, casi andando. Sólo le faltó girarse y saludar a los atletas que resoplaban tras él.

En Berlín Usain Bolt se ha empleado a fondo, no sólo porque sus competidores eran de mayor nivel sino sobre todo porque él estaba decidido a pulverizar el récord. Y así ha sido. Su compatriota Asafa Powell -tercero ayer en la línea de meta- y el estadounidense Tyson Gay -que fue segundo y batió el récord de EEUU-, no pudieron ni acercársele y se tuvieron que conformar con el papel de sparrings de Bolt.

Usain Bolt es un prodigio desatado de la Naturaleza, una especie de ciclón que barre las pistas de atletismo. Como sólo tiene 22 años es lógico pensar que va a dar muchos días de gloria al atletismo mundial, y también unas cuantas lecciones de humildad a los corredores de ciertas superpotencias deportivas. Lo mejor de él, con todo, son su simpatía y espontaneidad y la sencillez con la que hace su trabajo, que es correr como el viento en la distancia olímpica preferida de los dioses.

3 comentarios:

Juan dijo...

Para mí lo mejor de Usain Bolt es la elegancia que tiene corriendo, sin descomponerse, sin un gesto de sufrimiento como si él mismo portara el viento en sus brazos. A mí, más que por los récords, me gusta por cómo corre.
También creo que Isinbayeva es tremendamente elegante al pasar el listón aunque hoy no haya tenido su día. Los dioses también son humanos y bajan a veces del Olimpo.

Sergio dijo...

Lo que me cautiva de Usain Bolt (que coincidencia su apellido ¿No?) es su absoluta falta de teatro a la hora de correr, mientras los demás se concentran (o aparentan concentrarse) el habla con la cámara, se pasea, sonríe a todo el mundo...

Una forma de desmitificar ciertas cosas.

Un abrazo.

Joaquim dijo...

Juan, a mí también me ha sorprendido el fracaso de Yelena Isinbayeva. Quizá le pueda ya más la ambición crematística de los grandes mitines y el glamour de las portadas y las fiestas, que el afán de proponerse nuevos retos y superarse a sí misma en cada ocasión. En los deportes espectáculo, las grandes estrellas suelen acabar desgraciadamente así.

Sergio, La gente que realmente hace cosas muy grandes suele ser gente sencilla. Los pavos reales raramente hacen cosas grandes; véase a Tyson Gay huyendo de la final de 200 metros lisos, herido en su vanidad tras haber sido fulminado por Bolt en los 100.