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miércoles, 11 de enero de 2012

La mayor operación de especulación urbanística en la Historia de España


Para quienes crean que la especulación urbanística de largo alcance y la corrupción política de altos vuelos son asuntos recientes en España, les relato a continuación un viejo y asombroso caso que acabo de oír esta mañana en la radio, y que nos remite nada menos que a los albores del siglo XVII.

Resulta que tal día como ayer, 10 de enero, pero de 1601, la Corte castellana se trasladó de Madrid a Valladolid. El cambio de ubicación se debió a una maniobra especulativa, un verdadero pelotazo urbanístico sin parangón en la Historia de España, impulsado por el duque de Lerma, a la sazón valido (primer ministro) de Felipe III. En los años anteriores Lerma se había dedicado a comprar edificios y solares por todo Valladolid, y cuando prácticamente ya era el dueño de la ciudad se puso a presionar al rey para conseguir el traslado de la Corte. Al instalarse el rey en Valladolid hubo que alquilar palacios y mansiones y construir otros nuevos para la nobleza y el aparato del Estado; todo era propiedad de Lerma, quien cobraba tales alquileres y vendía a tales precios que pronto fue el principal acreedor del rey y de sus cortesanos.

Pero la jugada de Lerma no acababa ahí. Al marchar la Corte de Madrid se derrumbaron los precios de la propiedad  inmobiliaria en la ex capital, por lo que Lerma pudo comprar muy baratos toda clase de edificios de gran empaque, sabedor de que tarde o temprano el rey regresaría a Madrid. En efecto, solo cinco años después, en 1606,  Felipe III ordenó volver a la que desde entonces no ha dejado de ser  capital del Estado español, generando así nuevas plusvalías disparatadas en beneficio de su valido. 

Esta historia tuvo un corolario en consonancia con los hechos narrados. Al morir Felipe III, al duque de Lerma le aguardaban la cárcel y el verdugo. Escapó a ambos gracias a que le compró al Papa el cargo de cardenal. Al convertirse en un príncipe de la Iglesia, Lerma se garantizó impunidad absoluta de por vida.

Y es que la corrupción no la han inventado Gürtel y el Partido Popular: es consustancial con las clases dominantes españolas.

En la imagen que ilustra el post, una vista de Madrid en el siglo XVII.

lunes, 24 de octubre de 2011

¿Para esto Hipercor?




Después de 52 años y 829 muertos, ETA ha decidido tirar la toalla. Se acabaron unas siglas que, como ciertos equipos deportivos, tenían más pasado que presente. Se acabó el último residuo franquista de importancia en España, y la última trinchera contra la modernidad en el País Vasco; se acabó una organización que hunde sus raíces en las carlistadas del siglo XIX (Dios y Leyes Viejas), en las sacristías de pueblo más purulentas, en una lectura interesada de Franz Fanon, en el mito guevarista idealizado, en el oxímoron "nacionalismo + marxismo = revolución" y sobre todo, en la nostalgia de una Arcadia Feliz que jamás existió, una Euskal Herria que ni siquiera Sabino Arana llegó a delirar en sus peores momentos. Toda esa amalgama indigesta ha sucumbido finalmente ante la globalización imparable y la verdadera eficacia policial, que nada tiene que ver con la ciega y brutal represión franquista, combinada con la apertura de espacios políticos nuevos (el palo y la zanahoria, que Pérez Rubalcaba ha manejado de manera extraordinaria durante su etapa como ministro de Interior). Decisiva ha sido también la colaboración de países como Francia, que finalmente entendieron lo que había en juego cuando les tocó a la fuerza bailar en un salón donde nunca quisieron verse. En ese sentido, la esperpéntica aparición en escena del GAL sirvió al menos para que los franceses fueran conscientes de que el mal sueño de la OAS, con su cortejo de bombas indiscriminadas y salvaje caza del hombre, podía volver a repetirse en cualquier momento en su territorio sino se clausuraba el "santuario francés".

ETA ha durado tanto porque las sucesivas hornadas de sus miembros jamás han entendido que la guerra de España acabó el 15 de junio de 1977. Lo entendieron otras organizaciones que lucharon contra Franco con las armas en la mano, caso del FRAP, pero no ETA. Esa fecha acabaron también las guerras carlistas, un fenómeno profundamente vasco (más que catalán) aunque de innegable origen español. Pese a ello ETA persistió aferrada al patético neoruralismo medievalizante del nacionalismo vasco extremista, tan semejante por otra parte a su correspondiente Némesis español en razón de su común origen carlista.

Sin embargo, la explicación última de la pertinaz contumacia en la supervivencia de ETA corresponde más que a una ideología aberrante y variable en función de los tiempos, al hecho de que quienes controlaron ETA desde sus inicios y la manipularon durante décadas (véase la voladura de Carrero Blanco) no quisieron nunca prescindir de un eficaz instrumento de presión sobre el gobierno y la sociedad españolas. Así, hasta que no ha habido más remedio que echar el cierre a un negocio que además de hacer aguas por todos lados estaba ya fuera de tiempo y casi de espacio. En la Era de la Cruzada contra el Terror Global fabricada por los neocons, el terrorismo de ETA resulta casi entrañable por casero y artesano.

En resumidas cuentas, ETA ha resultado un instrumento completamente inútil para el logro de los fines que en última instancia decía perseguir, aunque terriblemente eficaz para mantener en vilo a la democracia española.

Llegados a este punto cabe preguntarse: ¿Hipercor para qué? ¿Para qué los 21 muertos y el medio centenar de heridos de aquella jornada infame? Absolutamente para nada. Nunca llegó la Arcadia Feliz a Euskal Herria ¿Cómo iba a llegar si debía asentarse sobre los miembros destrozados de los hombres y mujeres asesinados en Hipercor, trabajadores residentes en un barrio popular de otra "nación oprimida"?  

Todas las contradicciones de ETA explotaron en Hipercor. En Hipercor, ETA se voló la cabeza a sí misma; su retórica "liberadora" quedó hecha cenizas en público.

Tanta sangre y tanto dolor finalmente para nada que no haya sido tenernos acogotados durante medio siglo.

viernes, 3 de junio de 2011

La Historia asesinada. Un basurero franquista llamado Real Academia de la Historia



Resulta que la Real Academia de la Historia es un cubo de basura en el que se han atrincherado un puñado de ratas infectadas de puro franquismo. Resulta que esta gente ha defecado un Diccionario Biográfico Español que nos ha costado 6 millones de euros a los contribuyentes, en el que se dicen gilipolleces fascistas del estilo de que el Régimen de Franco no era una dictadura sino acaso un sistema un tanto autoritario y al mismo Franco se le describe como "católico, inteligente y moderado"; la presidencia de Negrín, por el contrario, es calificada como "casi una dictadura", en tanto del intento de Golpe de Estado militar del 23-F se dice que fue apenas un "suceso". El número de estupideces apolilladamente fachas que contiene el Diccionario de marras parece no tener fin.


Lo bueno del caso es que el tipo que ha dirigido el invento, un tal Luis Suárez, un "intelectual" franquista de larga y notoria trayectoria (miembro del Opus Dei, máximo responsable de la Hermandad del Valle de los Caídos y miembro del consejo editorial de la publicación ideológica fascista Razón Española), pretende hacerlo pasar como fruto del pensamiento "liberal" que según él reina en la institución en la que acampan él y sus secuaces. Y es que la Real Academia de la Historia es en realidad, más que una gozosa y gozada sinecura, un putrefacto nido de fachas insolentes que pretenden tomarnos el pelo a todos. Respecto a la altura intelectual del chinguito y a lo que se puede esperar de sus beneficiados dan fe los nombres de sus miembros, en su mayoría afectos a la pura extrema derecha política más radical: pseudohistoriadores como Carlos Seco Serrano, jerarcas eclesiásticos como el portavoz de la Conferencia Episcopal Española Antonio Cañizares, poetastros como Luis Alberto de Cuenca, militares y aristócratas de rancio apellido como Hugo O'Donnell, y en fin, una lucida colección de especímenes por el estilo.


En tales manos anda en España la elaboración del discurso oficial sobre nuestra Historia.


Se impone la exigencia de la retirada inmediata de esa obra inmunda y la dimisión urgente de sus responsables. Y un camión de recogida de basura que despeje tanta mierda acumulada en ese tenebroso reducto franquista, para que de una vez por todas se abran sus ventanas y entren allí la luz y el sol.

En la fotografía que ilustra el post, el "moderado" general Franco saluda al modo fascista mientras pasea al lado del hombre al que le debía su poder en España, según escribió Goebbels en sus diarios ("Franco ha subido al poder sobre nuestras espaldas"), tal como recoge Paul Preston en su "Franco, caudillo de España").

jueves, 17 de marzo de 2011

Las penas de un viajante de comercio. Una carta de Lanaja a Barcelona fechada en 1820



El lunes pasado recibí en casa un tesorito que compré hace unos días en una subasta de Internet.

Se trata de una carta fechada el 11 de octubre de 1820. La carta está escrita en Lanaja (en La Naja, dice), provincia de Huesca, por un señor llamado Manuel Lasala y va dirigida a su "querido amigo" y al parecer jefe en Barcelona, Joseph Brufau y Piqué "del Comersio" (sic).

La carta es prefilatélica, y no tiene por tanto sello de correos (no se comenzaron a usar hasta el reinado de Isabel II, sobre 1840 o 1850). Va dirigida como digo a un tal señor Brufau y Piqué "en Barselona" por "Saragosa y Lleida". Seguramente la debió transportar alguien en mula de Lanaja a Zaragoza, y desde allí en diligencia hasta Barcelona.

Primera sorpresa: está escrita en catalán. Y en un catalán prenormativo, lógicamente, lleno de resonancias antiquísimas y con algunos términos de cuyo significado no tengo ni idea. La caligrafía es buena, de alguien acostumbrado a escribir para que le entiendan.

Segunda sorpresa: del contenido se deduce que su autor debía ser una especie de viajante de comercio que da cuenta al "Amich Carido" (amigo querido) de sus desgracias por tierras oscenses. Y es que al parecer el pobre hombre aterrizó en aquellos lares en una época poco apropiada para vender nada. Dice Lasala que los najinos "No quieren comprar ni un poco de grano, ni caro ni barato" (traducido por mí del catalán). Y sigue textualmente " "lo quadern de las comandas de La Naja diu el Sr. Ynasio que fara costat ab tot lo que puga pero que no es tems de aixo que vol tems y pasiensia ara tots son per les aldeias sambran com lo samante es lo que no ses vist de bo sembran de nit i dia no tornan en casa en tota la samana".(sic). La traducción es: "con el cuaderno de los pedidos de Lanaja dice el señor Ignacio que ayudará en todo lo que pueda pero que no es tiempo de eso, que necesita tiempo y paciencia, ahora todos están por las aldeas sembrando la simiente, es lo que nunca se ha visto, siembran de día y de noche y no regresan a casa en toda la semana".

En la misiva se mencionan de pasada otras poblaciones de la zona como "Panijalba", "Guesca" y "St. Garren", por las que el pobre Lasala había pasado o pensaba visitar en breve. Se refiere seguramente a Peñalba, Huesca y Sangarrén.

Acaba la narración de forma tragicómica, ya que en sus últimas líneas el redactor dice literalmente que (en mi traducción): "Mi desgracia me ha transtornado y perjudicado y no tiene remedio. Dios lo quiere, cúmplase Su Voluntad".

En resumidas cuentas, a través de la carta Lasala se está disculpando ante el "amich Brufau" de que no haber conseguido un solo pedido en Lanaja ni al parecer en todas las poblaciones oscenses que había visitado.

Divertido y curioso ¿no les parece?.

En la imagen que ilustra el post, azulejos populares catalanes de los siglos XVIII-XIX representando diferentes faenas que se realizaban en el campo.

lunes, 19 de julio de 2010

19 de julio de 1936, el día en que vencimos a los dioses



Domingo, 19 de julio de 1936. Bajo un calor sofocante y pegajoso, durante la mañana tropas sublevadas y elementos monárquicos y falangistas han salido de los cuarteles de Pedralbes y bajado por la Diagonal, camino del centro de la ciudad. Ya desde el comienzo mismo de la marcha empiezan a desertar numerosos soldados, a los que los oficiales rebeldes han intentado engañar diciéndoles que iban a sofocar otra rebelión separatista como la de octubre de 1934 o que los anarquistas pretendían tomar la ciudad. El despliegue Diagonal abajo se ha hecho inicialmente bajo la bandera tricolor y dando gritos a favor de la República, aunque luego han comenzado los vivas al rey y los ¡Arriba España!, que desenmascaran a los arteros traidores.

Contra sus previsiones iniciales y a medida que avanzaban, los rebeldes han encontrado una resistencia armada progresivamente más dura y organizada. Masas cada vez mayores de trabajadores se han ido incorporando a la pelea, apoyados por Guardias de Asalto y policías de paisano. En la lucha participan en grupos organizados miembros de la CNT, FAI y en menor medida del POUM, pero son decenas de miles los obreros y empleados sin afiliación política que armados con cualquier cosa atacan los flancos de las columnas rebeldes, hostigándoles desde azoteas, balcones, portales, y parapetados detrás de automóviles y tranvías.

Hacia el mediodía llega en hidroavión desde Mallorca el general Goded, que inmediatamente se encierra en la Capitanía General, donde los sublevados tienen secuestrado al jefe de la División, general Llano de la Encomienda. Los rebeldes que avanzaban por las calles son finalmente cercados y se refugian en la plaza Catalunya, donde se parapetan en el hotel Colón y en la Telefónica: otros se atrincheran en el cuartel de Drassanes, junto al puerto. Los cuarteles de Sant Andreu, Lepanto y otras instalaciones militares son abiertas al pueblo por soldados leales. En la avenida Icaria, obreros armados usan como parapetos enormes bobinas de papel y derrotan y ponen en fuga a la columna que había salido del cuartel cercano. Durruti, los hermanos Ascaso, Joan García Oliver, Abad de Santillán, Josep Rovira... son los líderes y estrategas que dirigen la resistencia al golpe.

A primera hora de la tarde, decenas de guardias civiles suben mosquetón en mano y en doble columna por Via Laietana. Al llegar a la Comisaría de Orden Público, el president Companys sale al balcón, acompañado del comandante Guarner, del coronel Escofet, jefe de los Mossos d'Esquadra, y de otros militares leales; el general Escobar, que avanza al frente de la columna pistola en mano, se cuadra y le saluda militarmente. La lealtad de Escobar, que es católico practicante y aunque republicano no resulta muy de fiar, la garantiza el general Aranguren, jefe territorial de la Guardia Civil en Catalunya y militar de firmes convicciones republicanas. Cuando las fuerzas de la Guardia Civil llegan a la plaza Catalunya, varios oficiales rebeldes se suicidan y sólo los más desesperados disparan contra los del tricornio. En unos minutos y tras rápida negociación, se rinden la Telefónica y el hotel Colón.

En Capitanía General, Llano de la Encomienda, al que un grupo de tenientes y capitanes sublevados borrachos y ahora muertos de miedo han insultado y vejado durante las horas pasadas, convence a Goded para que llame a Companys y se rinda. Aeroplanos de la base militar de El Prat, que manda el coronel Díaz Sandino, socialista, sobrevuelan la ciudad, controlando desde el aire con su presencia los últimos focos rebeldes. El cuartel de Drassanes resistirá 24 horas más.

Radio Barcelona EAJ 1 emite continuamente, dando cuenta de los hechos y de la victoria popular. Las noticias vuelan desde la emisora barcelonesa a toda España, y contribuyen a que en Madrid, Valencia y otras ciudades las masas salgan a la calle en las horas siguientes y derroten o cerquen a los rebeldes.

En Barcelona, al caer la tarde, una muchedumbre abigarrada y eufórica invade La Rambla, comenzando una verbena popular que convierte la ciudad en una fiesta que durará todo el "corto verano de la anarquía". Se baila, se bebe y se come en la calle, hay altavoces colgados de los árboles que amplifican música y noticias, todo el mundo se abraza y se llama "compañero", los guardias civiles posan con pañuelos de la FAI anudados al cuello, jóvenes obreras besan a agotados soldados leales, los oficiales republicanos son llevados a hombros por las calles, las sirenas de los barcos atruenan el puerto...

Barcelona ha derrotado en la calle la sublevación militar fascista.

La fotografía que ilustra el post, tomada por Robert Capa en Barcelona en julio de 1936, muestra a un miliciano y a su compañera descansando en unas sillas de La Rambla.

miércoles, 2 de junio de 2010

Jinetes mongoles en el Ampurdán




Cuenta Eduardo Punset en su libro "Viaje al poder de la mente" que sus hijas nacieron todas con una mancha azulada en el cóccix (coxis o rabadilla, se decía años atrás). Según dice el mismo Punset, tal señal de nacimiento no es rara entre los habitantes de una pequeña población de la comarca del Ampurdán, de la que proceden los Punset. La explicación se le dieron los médicos en Washington, tras el nacimiento de su tercera hija: esa mancha azulada la tiene la mayoría de la población de Kazajistán, y es herencia genética de los antiguos mongoles.

Resulta que los mongoles se pasaban la vida a caballo, y fruto de esa circunstancia fue la aparición de esa pequeña mancha, originada por el frotamiento del trasero humano con la montura. Hacia el siglo X los mongoles se desparramaron hacia Occidente, y algo más tarde se les cerró el paso, dicen, tras una descomunal batalla en las llanuras húngaras, lo que al parecer no evitó que alguno de aquellos legendarios jinetes llegara hasta el norte de Catalunya y dejara allí su impronta genética.

Claro que Punset no es el único que puede presumir de herencia asiática. Hace tantos años que no quiero ni contarlos, a un servidor le revisó la vista el doctor Ignasi Barraquer, oftalmólogo de fama mundial. Tenía yo cinco años. El hombre me diagnosticó rápidamente astigmatismo miópico, y me recetó llevar gafas de por vida. Luego llamó a su hijo, el doctor Joaquim Barraquer, y le invitó a echarme una ojeada, mientras murmuraba algo así como "qué curioso, qué curioso" . Resulta que según descubrió el doctor Barraquer sólo con examinarme visualmente y palpar mi rostro, la configuración de la estructura ósea que rodea mis ojos proviene al parecer directamente de Extremo Oriente.

Hay infinidad de anécdotas de este estilo. En la provincia de Sevilla existe una comarca donde abundan los hombres altos y rubios: descienden de mercenarios eslavos importados en la época de los Reinos de Taifas hispanomusulmanes, en plena Alta Edad Media. En el norte de Castilla la Vieja y sobre todo en León, en los pueblos se dan desde siempre y con cierta frecuencia tipos pelirrojos y membrudos, muy diferentes de aspecto al tradicional campesino ibérico, chaparro y moreno: son gente en los que dominan genes visigodos, es decir, germánicos, llegados a la Península Ibérica hace milenio y medio.

Pero se puede ir mucho más atrás, incluso más allá de las decenas de miles de años a los que seguramente se remonta el gen extremo-oriental que heredó un servidor. Al parecer los científicos que se dedican a estudiar estos asuntos han comenzado a rastrear, y a encontrar, la presencia de genes neanderthales en poblaciones europeas contemporáneas. Lo cual conduce de cabeza a una verdadera revolución en la Paleontología, y sobre todo en el conocimiento de nosotros mismos y de nuestros orígenes. Resultaría que el Homo Sapiens actual (o Cromagnon, en mis tiempos de estudiante) no sería un "humano" aparecido sobre la Tierra tal como somos ahora, sino que en algún momento de su evolución se habría cruzado con el hasta hace poco considerado semihumano Neanderthal. De ese cruce comienzan a haber algo más que indicios, como los restos fosilizados de un niño descubiertos en Portugal hace algunos años, restos que inequívocamente corresponden a un mestizo directo, probablemente de primera generación, de Homo Sapiens y Neanderthal. En realidad tal vez los Neanderthales no se extinguieron sino que quedaron subsumidos en la nueva especie, mejor adaptada a los nuevos tiempos del mundo posterior a las grandes glaciaciones.

Así que ya ven. Mientras algunos presumen de raza pura quizá haya un bisabuelo suyo que les esté observando muerto de risa, mientras se balancea en el árbol de la Evolución colgado de la cola y está pelando un plátano con sus manitas prensiles.

En la ilustración del post, fragmento de la representación de un combate entre mongoles y rusos, siglo XIII.

martes, 1 de junio de 2010

Esperando un Annual en Afganistán


Dice El País que el presidente federal de Alemania, Horst Köhler, democristiano, "presentó ayer su dimisión". El motivo para tal decisión radica al parecer en unas declaraciones recientes, "en las que se refirió a la presencia del Ejército alemán en Afganistán y a la protección de los intereses económicos de Alemania".

Resulta que durante una visita que giró recientemente el ya ex jefe del Estado alemán a las tropas de su país estacionadas en Afganistán, se conoce que el hombre tuvo un ataque de sinceridad y declaró a la radio pública de su país que "En casos extremos es necesaria la fuerza militar para asegurar nuestros intereses, por ejemplo la salvaguarda de nuestras rutas comerciales", refiriéndose a la presencia de militares alemanes en el país asiático. A partir de ese instante el presidente Köhler recibió palos de todo el espectro político, hasta que ayer mismo decidió tirar la toalla.

Aunque prácticamente desconocido por la prensa y el público fuera de Alemania, Horst Köhler no es precisamente un recién llegado ni un político de segunda fila. Hace unos años fue director del Fondo Monetario Internacional, y gozaba hasta ahora de la plena confianza y el completo apoyo de la canciller Angela Merkel, quien propició su candidatura en los dos mandatos que Köhler llevaba en la presidencia de su país.

Evidentemente esta es una noticia a la que los medios le están poniendo toda la sordina del mundo. Que un político de derechas del nivel del ex presidente alemán reconozca en público que Alemania -y por consiguiente, el resto de países que la acompañan en la aventura- está en Afganistán defendiendo sus intereses comerciales, revela el calado real de la "misión humanitaria" que los ministros, ministras, y alguna ministrita del ramo europeos nos intentan vender, con fortuna decreciente eso sí. Afganistán sólo engorda las cuentas corrientes de los de siempre, y los soldados profesionales que van allí deberían saber que si mueren lo estarán haciendo por la paga mercenaria que perciben, desde luego, pero sobre todo defendiendo los intereses de empresas que por ejemplo construyen carreteras donde no hay vehículos que las recorran (salvo las patrullas militares extranjeras).

En fin que como en los tiempos de las viejas guerras coloniales en el Rif marroquí a principios del siglo pasado, los soldados españoles matan y eventualmente mueren para que accionistas de Madrid y de otras capitales occidentales acumulen más beneficios a los ingentes que ya perciben. En aquellos años la guerra contra las cábilas marroquíes se hacía a mayor gloria de España y protección de los dividendos de la compañía Minas del Rif, entre cuyos principales accionistas figuraban Alfonso XIII, verdadero arquetipo de monarca español, y el general Silvestre, el inútil responsable directo del Desastre de Annual, en el que dejaron la piel 11.000 soldados (reclutas forzosos) españoles.

Por lo visto, habrá que esperar a otro desastre similar en Afganistán para que el presidente español, el FMI, Obama o quien sea que realmente mande en Moncloa, decrete el final de la aventura española en los secarrales y colinas afganos.

En la fotografía que acompaña el post, cadáveres de soldados españoles en la posición Annual /Marruecos, 1921.

jueves, 11 de febrero de 2010

De Jaume Vicens Vives al Palau de la Música Catalana


Este año 2010 se cumplen en el espacio de unos pocos meses dos hitos estrechamente relacionados: el centenario del nacimiento y el cincuentenario de la muerte de Jaume Vicens Vives, historiador catalán cuyo nombre probablemente nada diga a la mayoría de mis amables lectores, lo que en el caso de los catalanes y los españoles cultos en general resulta poco excusable aunque sí comprensible.

Ocurre que Vicens Vives es el hombre que renovó la historiografía hispana, sacándola del menendezpelayismo ultrareaccionario españolero, centrado en el conocimiento enciclopédico de los reyes godos, las batallas célebres y las hazañas de los Conquistadores, todo a mayor gloria propagandística de las eternas élites dominantes españolas (Monarquía, aristocracia, clero, militares). Vicens puso el foco sobre los elementos reales cuya suma conforma la historia y nos ayuda a interpretarla (el trabajo, la propiedad, las estructuras sociales, la cultura propia y asimilada, los imaginarios colectivos y hasta la psicología de los pueblos). La manera de narrar de Vicens le acerca a las escuelas modernas de origen francés que en los años 50 y 60 del pasado siglo alumbraron la historiografía contemporánea, y anticipa en cuanto a técnica lo mejor de la narrativa histórica catalana de hoy.

A primera vista los libros de Vicens Vives desvelan un pensamiento hondamente burgués, aparentemente progresista y catalanista sin estridencias. Hombre mesurado y prudente, todo en Vicens destila toneladas de "seny" de la mejor cosecha. Republicano liberal, dicen de él que llegó a soñarse presidente de la Generalitat en ese futuro que no alcanzó a vivir. Todo muy democrático y suavón. Y enormemente burgués, como pueden ver.

En realidad los textos de Jaume Vicens Vives -brillantes, novedosos- tienen un aroma profundamente reaccionario. En su obra capital, "Noticia de Catalunya", Vicens Vives se muestra como un alérgico a las revoluciones, en un país, el suyo y el mío, que lleva cinco siglos de sobresalto revolucionario en sobresalto revolucionario, aunque hasta los historiadores de izquierda nacionales pretendan orillarlos. Así, Vicens despacha la revolución catalana del siglo XV como un enfrentamiento entre el buen sentido y las mejores intenciones de las élites catalanas de un lado, y la embestida ciega de un populacho airado e ignorante, alineado tras el rey "castellano" (aragonés, en realidad) en lucha con las instituciones oligárquicas y su instrumento de entonces, la Diputació del General o Generalitat. Algún día habrá que volver sobre este episodio de la Historia, una sangrienta y decisiva revolución que duró década y pico, cuya conclusión con la victoria de las armas populares supuso la abolición legal del feudalismo por primera vez en un país europeo (Sentencia Arbitral de Guadalupe), y durante la cual el partido llamado La Busca desarrolló una insólita experiencia de gobierno municipal verdaderamente socialista en Barcelona en plena Edad Media.

Más radicalmente antipopular todavía se manifiesta Jaume Vicens Vives cuando en esa misma obra escribe acerca de los "rectos propósitos de las clases dirigentes catalanas" durante las décadas a caballo de los siglos XIX y XX, es decir durante la época en que la patronal catalana pagaba pistoleros para que asesinaran dirigentes sindicales y apoyaba cuando no incitaba (Prat de la Riba) las intervenciones imperialistas armadas del Estado español, primero en Cuba y más tarde en Marruecos. Con todo, la cima de su conservadurismo elitista (y prefascista) la alcanza Vicens cuando responsabiliza a la masa popular catalana, "ineducada y veleidosa" además de "cegada por espejismos revolucionarios", de las sacudidas políticosociales de 1934 y 1936, al haber abdicado de la "madurez" propia de los catalanes y haber dejado "a los otros pueblos de España" sin la guía para seguir los caminos que supuestamente les indicábamos "desde 1901". Hablando en plata, Vicens Vives acusa a las clases trabajadoras y populares catalanas de abandonar la aceptación del liderazgo de las clases dominantes del país y correr en pos de sueños de emancipación, amén de ser los responsables de que sus patronos hubieran de renunciar a su propósito de dirigir España desde las fábricas de la cuenca del Llobregat. Para quien crea que esta es una interpretación sesgada, un último párrafo de Vicens Vives a propósito de esa cuestión: "Bien es cierto que la inmigración reciente había introducido en Catalunya una cuña de insolidaridad e intolerancia, que explica, aunque no justifica, el hundimiento de 1936". Elitismo, clasismo, xenofobia. De creer a Vicens, la responsabilidad última del desastre que fueron la guerra y la larga postguerra en Catalunya habría que cargarla en las espaldas de las masas obreras inmigrantes; sin embargo, fueron ellos los verdaderos y únicos perdedores de la guerra de España en Catalunya, como es sabido. El Vicens ideólogo acaba liquidando al Vicens historiador.

Podemos ahora entender mejor la ideología que segregan y hasta el descaro en el modus operandi de los saqueadores del Palau de la Música. Y es que es gracias a faros del pensamiento burgués catalanista como Vicens Vives, las élites de este país viven convencidas de tener derecho de pernada sobre él. Todo ello, eso sí, bañado en mares de "seny".

En la fotografía, una vista interior del Palau de la Música Catalana, templo principal de la burguesía del país.

lunes, 8 de febrero de 2010

A Hitler no sólo le hedía su verborrea


Una odontóloga alemana ha tenido la humorada de hacerle un chequeo a Adolf Hitler cuando falta poco para que el interfecto cumpla sus primeros 65 años muerto. Transcurrido tanto tiempo desde su fallecimiento es obvio que la salud general del paciente es francamente mala, a Dios gracias y por suerte para el género humano.

Con todo, la doctora Menevse Deprem-Hennen, que así se llama la odontóloga, ha descubierto varias cosas interesantes en relación con el Führer nazi, a saber: que tenía halitosis, que sentía pánico cuando debía ir al dentista, que se alimentaba muy mal y que sufría parodontosis (piorrea, en cristiano). Semejantes conclusiones las publicaba este fin de semana el dominical alemán Bild am Sonntang, junto a informaciones no menos curiosas como que el dentista personal de Hitler fuera un general de las SS, lo que dicho sea de paso explicaría los terrores del susodicho a la hora de ponerse en sus manos; y es que Adolf Hitler sería un asesino de masas, pero de tonto no tenía ni un pelo. La información la extrajo la doctora Deprem-Hennen de las actas odontológicas del Führer, que al parecer se han conservado cuidadosamente, así que sus conclusiones parecen estar bien fundamentadas.

Que el aliento de Hitler hedía a muerto, es algo que muchos nos barruntábamos desde hace tiempo. La Naturaleza tiene su propia manera de hacer las cosas, y una de ellas es desvelar las miserias de los presuntos grandes hombres con pequeños ensañamientos en sus carnes o en su psicología: César era calvo sin remedio desde joven, cosa que al parecer le afligía bastante; Napoleón sufría de fuertes dolores intestinales, quizá porque queriendo o sin querer le estuvieron envenenando durante años con algún tipo de medicamento; Franco iba por la vida con un testículo menos y vocecilla de vicetiple, consecuencia de un balazo recibido en África; y en fin, el propio José María Aznar debe usar gafas graduadas para leer esos magníficos discursos en los que sitúa a su país en la diana de los especuladores financieros internacionales. Defectos los tiene cualquiera, de acuerdo, pero cuando uno es un dios viviente el hecho de ser calvo, sufrir de la tripa, tener voz amariconada, ser corto de vista o como en el caso de Hitler, padecer halitosis, reduce al personaje en cuestión a una dimensión tan de estar por casa que acaba moviendo a la risa.

Y eso, el reírse de tipos como Adolf Hitler, al que por cierto todavía algunos imbéciles veneran como el especímen culminación de la raza humana, es un impagable y sanísimo ejercicio que nos devuelve la exacta proporción de las cosas. Que a Hitler le apestara el aliento le convierte en un hombre como otro cualquiera; lo peor que le puede ocurrir a un personaje como él.

De modo que Adolf Hitler era un ser humano hecho de barro, en su caso maloliente. De lo que se entera uno gracias a la ciencia.

La imagen que encabeza el post es una ilustración anónima que anima a los seguidores de Hitler a imitar el último gesto de su líder.


viernes, 20 de noviembre de 2009

MEMORIA Y DIGNIDAD, mi nuevo libro


Por fin tengo en las manos el primer ejemplar impreso de MEMORIA Y DIGNIDAD.

Son 31 artículos breves, 102 páginas de textos a contracorriente reivindicando la verdad histórica y el reconocimiento debido a quienes sufrieron la historia reciente de este país. Originariamente fueron publicados en Aventura en la Tierra, pero todos ellos han sido corregidos y mejorados para la presente edición.

Los pedidos pueden formularse a:
memoriaydignidad@hotmail.com

Para recibir el libro, deberán enviar un mensaje a ese correo electrónico con su nombre y apellidos, dirección postal y el número de ejemplares que se desean.

El precio de cada ejemplar será de 5 euros, más los gastos de envío (especifiquen por favor si desean recibirlo por correo ordinario o certificado), que se concretarán en cada caso.

lunes, 26 de octubre de 2009

El triunfo de Negrín


La rehabilitación oficial de Juan Negrín y 35 compañeros de su fracción, expulsados del PSOE por impulso de Indalecio Prieto recién finalizada la guerra de España, nos deja un sabor agridulce a muchos. Al fin y al cabo devolver el carnet a Negrín a través de sus descendientes es un gesto que a quien rehabilita realmente no es al interesado sino al partido que injustamente le arrojó de sus filas entre calumnias y mentiras, sin haberle dado siquiera la oportunidad de defenderse.

Hace años que la verdad histórica sobre Negrín y su actuación al frente del Gobierno de la República está perfectamente establecida, gracias al trabajo de historiadores del prestigio de Angel Viñas, Helen Graham, Gabriel Jackson, Ricardo Miralles, Enrique Moradiellos, Paul Preston y otros, cuyos trabajos han contribuido a limpiar la mierda que sobre este socialista eminente y estadista como ha habido pocos en España, lanzaron en su día la propaganda franquista y un puñado de traidores en el interior mismo del que fuera su partido de siempre.

A Juan Negrín se le odia porque este hombre enérgico, incansable, de un talento excepcional y una capacidad de trabajo sin límites fue el principal obstáculo para la victoria franquista en la guerra. El lema que acuñó en esos años, "resistir es vencer", no sólo probó su eficacia poco después en la Francia de De Gaulle y la Gran Bretaña de Churchill, sino que en España pudo haber dado un desenlace diferente a la contienda contra el fascismo de no haber mediado el golpe de Estado de la Junta de Defensa del coronel Casado, con Julián Besteiro como cabeza de la trama civil golpista. De Negrín la propaganda franquista-prietista dice que prolongó la guerra inútilmente. "Falso. Contaba con informaciones de que los franceses ayudarían" cuando llegara el estallido de la Segunda Guerra Mundial -el conflicto atroz que en 1939 todo el mundo sabía inevitable que comenzara dentro de ése año-, tal como cuenta Angel Viñas en sus investigaciones más recientes.

En marzo de 1939, la República española disponía de hombres y recursos sobrados para aguantar seis meses más. Lo que muchos ya no tenían, especialmente en los estratos militares y políticos, era la moral de lucha y la fe en sí mismos necesarias para seguir combatiendo. Frente a esos -derrotistas como Azaña, pusilánimes como la mayoría del generalato, traidores como Besteiro y Casado-, se alzó Juan Negrín como un muro, al que naturalmente había que abatir no sólo para lograr el objetivo de la "paz" supuestamente negociada con Franco, sino sobre todo para justificar ante la historia el tremendo papel de quienes conscientemente, acabaron con la resistencia popular contra el fascismo mediante la misma técnica que empleara Franco para alzarse contra la legitimidad democrática: el golpe de Estado cuartelero.

En esa línea de descalificación desaforada de Negrín hay que inscribir la infamia besteriana luego adoptada por los prietistas de que el presidente del gobierno español era "el hombre de Moscú". Angel Viñas acaba de enterrar toda esa porquería con su magnífico libro "El honor de la República", que cierra su trilogía sobre el período de la Guerra de España. Como Viñas y los historiadores citados anteriormente demuestran, Negrín fue un socialdemócrata keynnesiano, patriota español y nada proclive al estalinismo. Ocurre que frente a la farsa que contra los intereses de la República española supuso la política de No Intervención de las democracias occidentales, la URSS de Stalin fue el único Estado que aceptó convertirse en suministrador de armamento y subsistencias de la República, lo que como demuestra Viñas el Estado soviético se cobró con creces, actuando un verdadero animal de rapiña y según los usos más estrictos en las relaciones comerciales capitalistas entre Estados. El gobierno español pagó a precio no precisamente de amigo ni solidario hasta el último céntimo de la supuesta "ayuda" soviética.

Con Negrín han sido rehabilitados otros 35 socialistas "maltratados por la historia y también por otros socialistas", como señaló Alfonso Guerra durante el acto. Sus nombres son: Ramón Lamoneda y Ramón González Peña (dirigentes de la Revolución Asturiana de octubre de 1934), Julio Álvarez del Vayo (intelectual marxista y andando el tiempo fundador del FRAP), Max Aub (gloria de la literatura en castellano del siglo XX), Amaro del Rosal (historiador del movimiento obrero), Jerónimo Bugueda Muñoz, Juan Simeón Vidarte, Julia Álvarez Resano, Matilde de la Torre, Edmundo Lorenzo, Antonio Pasagili Lobo, Ángel Galarza Lago, Vicente Ruiz Sarmiento, Mariano Moreno Mateo, Miguel Amilibia, Nicolás Jiménez Molina, Veneranda García Manzano, Adrián García Anfreu, Leandro Pizarro González, José Rodríguez Vega, Antonio Huerta, Gabriel Morón Díaz, Vidal Rébora, Suárez Guillén, Carlos Abad López, José Moreno Remacha, César Rodríguez González, , Modesto Moyro, Juan Bautista Alvarado, Saturnino Gimeno, Matilde Cantos Fernández, Juan Pablo García, Jesús Ibáñez Rodríguez, Jesús Vallina González y Felipe García Álvaro. La mayoría murió en el exilio.

miércoles, 21 de octubre de 2009

MEMORIA Y DIGNIDAD, artículos sobre memoria histórica publicados en AVENTURA EN LA TIERRA


En breve aparecerá el volumen MEMORIA Y DIGNIDAD, una recopilación de artículos publicados en el blog AVENTURA EN LA TIERRA.

Los 31 artículos breves que componen este libro han sido revisados y mejorados por el autor expresamente para esta edición. El volumen tendrá 104 páginas, y de su preparación se ha encargado la editorial Grafein.

El libro se distribuirá a petición de los interesados. Pronto se informará del modo y de los costes del envío.

La fotografía que encabeza el post es Niño vestido de miliciano en las calles de Barcelona, 1936, de Robert Capa.

viernes, 12 de junio de 2009

Cartas de Grossi. El POUM en las trincheras del frente de Aragón


A finales de julio de 1936 la columna Arquer-Piquer del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), procedente de la Barcelona que el 19 de julio había derrotado en la calle a los militares rebeldes, ayudó a constituir lo que a partir de las siguientes semanas y hasta marzo de 1938 sería el frente de Aragón.

Uno de los dirigentes de los milicianos poumistas era Manuel Grossi. Asturiano de Mieres y minero de profesión, Grossi se había establecido en Barcelona durante los años de la Segunda República. En la capital catalana se adhirió al Bloc Obrer i Camperol (BOC), una formación que amalgamaba de modo confuso pero al parecer atrayente posiciones de izquierda revolucionaria con una clara militancia nacionalista. El BOC se unió a la Izquierda Comunista (IC), otro pequeño partido catalán, éste de inspiración trostkysta, y juntos constituyeron el POUM, partido que en pocos meses, al estallar la llamada guerra civil española, llegó a adquirir un protagonismo probablemente muy superior a sus efectivos reales. El POUM era un partido formado por gente joven y entusiasta, con posiciones revolucionarias que a menudo desbordaban las de los anarcosindicalistas y desde luego, en abierta oposición a la política de mesura y apaciguamiento ante las clases medias llevada a cabo por los comunistas estalinistas.

En ese contexto, el papel de Grossi en el POUM adquirió cierta relevancia durante los primeros meses de la guerra, al convertirse al parecer en el principal responsable militar del POUM en el sector de la sierra de Alcubierre, a pocos kilómetros de la ciudad de Zaragoza, principal objetivo militar de las milicias republicanas durante 1936. Esa posición de mando llevó a Manuel Grossi a duros enfrentamientos con los dirigentes de las otras milicias, como el anarcosindicalista Buenaventura Durruti, el coronel Villalba, militar profesional y jefe de la guarnición de Barbastro, y también con Del Barrio, líder de la columna del PSUC (estalinistas) en la zona. Pero las mayores pugnas las sostuvo Grossi con los dirigentes de su propio grupo político, como Jordi Arquer, Francesc Piquer e incluso con el propio Josep Rovira, el respetado líder poumista que más tarde sería jefe de la mítica 29 División. Entre otros episodios menos conocidos, tuvo Grossi al parecer un papel destacado en la toma de Leciñena (la posición avanzada más próxima a Zaragoza que llegaron a establecer los republicanos), y también en su caída en manos de los rebeldes, aunque cuando se produjo ésta ya había sido destituido por Rovira.

Todas estas peripecias se recogen en el libro "Cartas de Grossi", que acaba de publicar Sariñena Editorial. Salvador Trallero, el joven y audaz editor aragonés que comanda esta editorial, acaba de sacar a la luz un testimonio relevante en forma de 40 cartas escritas por Manuel Grossi a principios de los años setenta, dedicadas en su mayoría a documentar lo sucedido en el frente de Aragón durante el verano y el otoño de 1936 y a explicar la posición de Grossi ante esos hechos, y sobre todo, a justificar sus propias acciones. En sus cartas, Grossi narra lo que él mismo llama "su verdad", que si en ocasiones resulta evidentemente sesgada en otras muchas ayuda a clarificar sucesos oscuros o poco conocidos. Se trata pues de un testimonio de primera mano facilitado por un personaje que se movió en el ojo del huracán durante los inicios de la guerra civil, y que además fue capaz de relatarlo de modo sencillo y coherente, a pesar de la aparente dispersión de temas, momentos y personajes que nos presenta en las cartas.

Salvador Trallero encontró este material precioso en el Centro de Historia Social de Amsterdam, y por lo que cuenta él mismo enseguida pensó en publicarlo. Hay que decir que este no es el primer libro que propone Trallero sobre esos días trágicos. En 2006 Sariñena Editorial consiguió el premio del Gobierno aragonés al Libro mejor editado durante el año en Aragón por su "Alas Rojas, Sariñena", un excelente volumen lleno de imágenes desempolvadas por Trallero en archivos militares, que narra la existencia del que quizá fue el más famoso aeródromo militar republicano de toda la guerra de España, situado precisamente junto a la localidad monegrina de Sariñena. Entre los proyectos editoriales de Trallero para los próximos meses figura la inmediata publicación en el próximo otoño de un libro sobre la presencia de George Orwell en el frente de Aragón, y otro sobre las Brigadas Internacionales en el mismo escenario. En 2010 Sariñena Editorial publicará el libro que estoy finalizando sobre mi pariente Mariano Carilla Albalá, miembro de la sección de caballería de la columna del POUM que comandó Grossi, exiliado en Francia y deportado por los nazis a Mauthausen, donde fue asesinado en agosto de 1941.

Cartas de Grossi, edición de Salvador Trallero. Ed. Sariñena Editorial. Junio de 2009.

En la fotografía, el abanderado de la caballería del POUM enarbola el estandarte en lo que parece la era de alguna población próxima al frente de la Sierra de Alcubierre (verano-otoño de 1936).

sábado, 23 de mayo de 2009

Apaches


En 1880, un fotógrafo desconocido logró que un grupo de apaches posaran para él en Fort Union, Nuevo México, cerca de la ruta de Santa Fé.

Observen con detenimiento la vestimenta ecléctica que llevan, vale la pena: desde la camisa de leñador yanki del hombre de la izquierda a las blusas y faldas mexicanas agitanadas de la mayoría de las mujeres. Fíjense en el tipo del bombín (¿de dónde lo habría sacado?) y en su pelo corto. Y en el hombre que ocupa el centro, una especie de mosquetero vestido de blanco.

Y en fin, reparen en la cara de pocos amigos que gastan todos. Los apaches eran gente feroz, y además tenían hambre; una combinación explosiva. Vean como no se arrugan ante la cámara: miran de frente, incluso con cierta altanería. Gente orgullosa y segura de sí mismos.

Otro día les hablaré de esta etnia, sobre la que se han escrito y filmado tantas tonterías y cuyos jefes se llamaban Victorio, Gerónimo, Mangas Coloradas, Delgadito y otros nombres que denotan una curiosa ósmosis con la cultura o al menos con la lengua española, que los apaches conocían y usaban en su relación con mexicanos y norteamericanos. Ya les presentaré a algunos de estos amigos.

Haz clic sobre la fotografía para verla en mayor tamaño.

martes, 21 de abril de 2009

Historia y mentira


Un excelente artículo de Félix de Azúa en El País de ayer, señala la facilidad conque las mayores mentiras son bien acogidas en la sociedad contemporánea por un público ansioso de nuevas sensaciones "informativas", en un contexto general de banalización del conocimiento y la cultura.

Azúa cita varios casos que conoce de primera mano, alguno francamente divertido. El del fotógrafo que inventa un alter ego femenino a través del cual da salida con gran éxito a su obra más rompedora, aquella que no se atreve a comercializar bajo su verdadera identidad; el del historiador aficionado que harto de no poder publicar sus trabajos bajo su propio nombre, se inventa un erudito alemán como autor de sus obras, e inmediatamente le llueven las ofertas editoriales; y el más esperpéntico de todos, el provocado por el propio Azúa cuando en un artículo de hace apenas unos días publicado en el mismo diario trazaba una más que falsa, delirante biografía del pintor Francis Bacon, al que atribuía la personalidad de un miembro de la más vulgar, gris y conformista clase media inglesa: "felizmente casado, dos hijos, votante del Partido Conservador, empleado de seguros y turista en la Costa Brava". Para acabar de adobar el artículo Azúa convertía a Velázquez en transexual, lo que según confiesa era un guiño a los lectores "por si algún despistado" se tragaba todo lo explicado hasta allí.

Lo increíble, cuenta Azúa, han sido las reacciones posteriores que le han llegado. Hubo quienes creyeron a pies juntillas las falsas informaciones y aún ahondaron en ellas (impagable el "feministo" que felicita a Azúa por "sacar de la oscuridad" a la inventada mujer de Bacon); y también quienes, desde el pedestal de su sesuda formación, le han llenado de improperios por mentiroso, incapaces de percatarse de la broma a pesar de su grosor y evidencia.

La lección que deduce Félix de Azúa es de altura. "He aquí una última enseñanza de por qué es peligroso mentir cuando se escribe la historia: es bastante probable que mucha gente te crea, sobre todo, si es algo por completo increíble".

Ocurre que mentir a sabiendas y hacerlo de modo increíble, y por tanto, según la tesis de Azúa, ampliamente aceptado, es en España oficio de mucha gente, profesionales o simples aficionados, dedicados a escribir/reescribir la historia. Los nombres están en la mente de todos.
En la imagen que ilustra el post, el pintor Francis Bacon.

viernes, 13 de marzo de 2009

Quinto Sertorio, el primer rojo español


Cuando yo era niño, en la Enciclopedia Álvarez, el libro de texto único para los parvulitos en los años sesenta, había un dibujo que representaba a un hermoso joven abrazado al cuello de una cierva blanca, mientras el animal susurraba secretos al oído del muchacho. El joven representado se llamaba Sertorio y a pesar de haber nacido romano, la breve nota que acompañaba al dibujo lo consideraba "el primer español".

En realidad, Quinto Sertorio no tenía nada de "español" y aún menos de "franquista". Hijo de un pequeño propietario rural del centro de la península Itálica, fue uno de los más destacados generales del partido popular romano durante las guerras civiles -en realidad, una larga guerra de clases- que sacudieron la Italia de entonces en diferentes períodos del siglo I a.C. El partido popular ( es decir, la izquierda) estaba acaudillado en ese período por Mario, del que Sertorio fue lugarteniente, y luchaba contra el partido patricio, liderado por Sila, quien con el tiempo llegaría a dictador. La guerra de clases desató matanzas como jamás Roma conoció otras; en su contexto, la dictadura patricia representó el exterminio programado de sus contrincantes de un modo que sólo cabe calificar como nazi. Muchos partidarios de los populares perseguidos por aquel régimen de terror hubieron de exiliarse para salvar la vida.

Uno de esos huidos fue Quinto Sertorio, quien al frente de una tropa de rebeldes y tras una serie de peripecias por el Mediterráneo occidental llegó a tierras de Hispania, donde fue bien acogido por las tribus iberas y lusitanas. Hispania era entonces un puro concepto geográfico (al que denominar "España" resulta un anacronismo) administrado como territorio senatorial romano, y la presencia de Sertorio en ella alentó una amplia rebelión entre los pobladores autóctonos y los colonos romanos pobres. El Sertorio que llegó a España, por cierto, en nada se parecía físicamente al bello adolescente de la Enciclopedia Álvarez, pues ya había rebasado la entonces avanzada edad de 40 años, era de complexión más bien baja y maciza y tenía el rostro surcado por tremendas cicatrices, consecuencia de heridas sufridas en los muchos combates en los que había participado.

En un primer momento parece que Hispania era para Sertorio sólo una etapa más en su huída hacia el oeste. Es seguro que planeó llevar a su gente a las entonces míticas islas Canarias, pero lo que resulta aún más sorprendente es que parece que desde éstas pretendía seguir navegación para alcanzar unas costas mucho más lejanas, hasta donde estaba seguro que no le perseguirían; parece pues que Sertorio conocía o al menos había oído hablar de la existencia de lo que hoy llamamos América, y quizá sabía de una ruta para llegar hasta allí.

Sin embargo, Sertorio permaneció en Hispania durante una década. Preparó un ejército que practicando la guerra de guerrillas derrotó uno tras otro a los ejércitos que el Senado envió contra él, y organizó a sus aliados nativos "hispanicus" en una confederación de pueblos independientes pero unidos en la defensa común de sus territorios. Según costumbre de la época retenía a los hijos de los jefes aliados en su residencia habitual, la actual ciudad de Huesca, a fin de garantizarse la lealtad de los padres. Pero, inteligente como era, Sertorio creó para ellos la primera universidad en territorio hispánico, en la que esos jóvenes fueron formados en la cultura y los principios de la civilización romana. Nunca sin embargo asumió cargo alguno que no fuera el de estratega militar de la confederación, y tampoco creó una estructura estatal que alumbrara una república o un reino en Hispania separado de Roma; de hecho, su ambición era volver a la capital romana tras ser perdonado, e incluso tuvo su momento para haberlo hecho "manu militari" aunque jamás quiso levantar la mano contra su patria; si hubiera invadido Italia al frente de su ejército cual un nuevo Aníbal, seguramente habría provocado en Roma la rebelión de las clases populares contra la dictadura patricia. Finalmente el Senado envió al entonces joven general patricio Pompeyo contra él, quien poco a poco fue desgastando y acorralando a Sertorio hasta lograr aislarlo. Pompeyo compró entonces a algunos de sus lugartenientes, y éstos asesinaron al rebelde en 72 a.C. Sertorio tenía 50 años y estaba viejo, cansado y casi solo.

Parece que las ideas políticas de Sertorio se movían en una izquierda nada socialdemócrata, para entendernos. Sertorio era un verdadero socialista "avant la lettre": tenía conciencia de clase y sabía contra quién y por qué luchaba. Era honesto, íntegro y humanitario. En las tierras de sus padres, antes de que las robaran los patricios, los esclavos recibían un trato humano e integrado en la vida familiar. Sus tropas romanas le adoraban, y lusitanos e iberos le seguían ciegamente. Implacable en la guerra, nunca se ensañó con sus prisioneros, y de hecho muchos de ellos se pasaban a sus filas voluntariamente.

Sertorio dejó tras de sí un aura de prestigio que le convirtió en leyenda; historias como la de la cierva blanca que le aconsejaba, pervivieron hasta mucho después de su muerte. Su memoria traspasó los siglos, acaso porque fue el primero que entendió que Hispania era una entidad territorial pluriforme y multicultural a la que había que insuflar cultura y dejar a sus habitantes un poco a su aire, salvo cuando de defender la vida y la libertad se tratara.

Es curioso que el régimen franquista intentara recuperarle y hacer de él nada menos que el precursor de su "España". A Sertorio, que parece tenía cierto sentido de la ironía, le habría encantado conocer semejante disparate.

Para un mejor conocimiento de Sertorio y su época es imprescindible el libro "Escenas de la guerra contra Sertorio", de Emiliano Fernández (Ediciones Trea SL), una extraodinaria novela que en apenas 150 páginas traza un retrato muy plausible del rico mundo interior y los avatares vividos por este hombre excepcional.

Ilustran este post dos monedas, ambas acuñadas en la antigua Osca: la de la izquierda podría ser un retrato de Quinto Sertorio, y la de la derecha es el famoso jinete ibero de Bolskan, nombre ibero de Huesca.

miércoles, 7 de enero de 2009

Las batallas de Lanaja, un libro modélico de historia local recuperada


La recuperación de la memoria histórica está produciendo una bibliografía historiográfica de gran interés, compuesta no sólo por textos de carácter específicamente científico a cargo de especialistas del tema sino también por aportaciones muy diversas, cuya característica común es haber sido alumbradas por personas cuya dedicación a la investigación histórica tiene carácter puramente aficionado y se desarrolla en el trabajo de campo directo, lo que les permite recuperar testimonios documentales y orales imprescindibles y a menudo fuera del alcance de los historiadores convencionales.

La historia local se ha convertido en la gran beneficiaria de este tipo de investigaciones, cuya proliferación en los últimos años resulta sorprendente por su volumen, calidad e interés general. La mayoría de esos libros constituyen aportaciones valiosas que iluminan zonas oscuras en áreas precisas de la reciente historia contemporánea, y algunos están llamados a servir de referencia en estudios posteriores.

“Las batallas de Lanaja” es, en ese sentido, un libro modélico. Su autor, el zaragozano Roberto Mateo Caballero, reconstruye en él las jornadas en torno al 25 de julio de 1936, el día de Santiago Apóstol, en las que el pueblo oscense de Lanaja se convirtió en escenario de una serie de choques entre quienes sin saberlo aún, eran ya protagonistas de una guerra sin cuartel que habría de incendiar España entera durante tres años. La microhistoria se nos presenta así no como un trasunto a escala reducida de la macrohistoria, sino como su verdadero origen y nervio.

En aquellos momentos iniciales del drama colectivo, los repetidos intentos de los rebeldes golpistas por domeñar esta pequeña población monegrina -enclavada a medio camino entre Zaragoza y Barbastro, en el centro del eje de confrontación que poco después articularía el frente de Aragón-, fracasaron durante días ante la tenaz resistencia popular, hasta que los sublevados terminaron por usar una fuerza muy superior a las posibilidades de resistencia de sus oponentes.

Además del relato de episodios de una épica individual y colectiva que dan para un guión cinematográfico de mucha altura, el texto de Roberto Mateo nos adentra en los mecanismos que inevitablemente conducen a la masa coral que los protagoniza hacia un final inexorable. Por cierto que los propios sucesos narrados cronológicamente, demuestran a las claras cómo fue el estallido del conflicto ocasionado por la rebelión militar lo que precipitó la violencia contra las personas y las cosas y sobre todo quien actuó como desencadenante de la revolución campesina y no al revés, como pretende la historiografía franquista.

El libro se prolonga alcanzando el desarrollo y y la finalización de la llamada Guerra Civil, y las consecuencias que la derrota de 1939 tuvo en forma de represalias para muchos najinos. Con todo, su núcleo duro y su principal interés lo constituye a mi juicio el detallado relato que a la luz de documentos y de testimonios orales de los supervivientes, hace Roberto Mateo de los días cruciales transcurridos entre el 19 y el 26 de julio de 1936.

Por las páginas de “las batallas de Lanaja” desfilan hombres y mujeres del pueblo, najinos y forasteros; hay gestos heroicos, estupideces sublimes, tragedias sangrantes, anécdotas divertidas y en fin, un rosario de sucesos reales vividos por esas “gentes sin Historia” que en momentos como ése son las que verdaderamente hacen historia. Gentes como Adoración, la farmacéutica, cuyo minucioso y humanísimo diario personal ha sido para Roberto Mateo pieza de consulta imprescindible; como Victoriano, el presidente de la colectividad anarquista, empeñado en conseguir que en su pueblo no se mate a nadie; o como el comandante Arce, el militar que liquida la resistencia popular y que en abierto contraste con la animalidad de los falangistas teóricamente a sus órdenes, se muestra como una persona honesta e incluso compasiva.

La estructura del libro es ágil, y permite una lectura fácil incluso simultaneando ésta con la consulta del abundante aparato de notas a pie de página, en tanto el tono narrativo general es ameno y fresco, lo que permite leer las alrededor de 150 páginas de texto de un tirón. Obviamente Roberto Mateo no oculta sus simpatías por la causa popular, lo que no le impide ejercer la objetividad del verdadero historiador ante sucesos en los que sus protagonistas se comportaron como los seres humanos que eran, con toda la grandeza y las flaquezas propias de nuestra especie.

Las batallas de Lanaja, de Roberto Mateo Caballero.
Edición a cargo del proyecto “Amarga memoria” del Gobierno de Aragón y del Consejo Comarcal de Los Monegros (Zaragoza, 2008).

El libro puede pedirse directamente a Libros Aragoneses:
http://www.logi-libros.com/ficha.php?id=3384&b_titulo=lanaja

La fotografía que ilustra el post es una vista de Lanaja desde el Saso, obra de Joaquim Pisa.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Judíos, moros y cristianos


Hace cuarenta y tantos años, siendo yo un crío, me visitó el eminente oculista Joaquim Barraquer (padre). Tras explorarme y diagnosticarme astigmatismo miópico, llamó a varios colaboradores y les explicó en mi presencia que ciertas características oculares y de estructura ósea facial mías remitían a una ascendencia remota originaria de Extremo Oriente. Como digo, yo entonces era un niño que comenzaba el colegio, pero esas palabras del eminente médico se me quedaron grabadas para siempre. En aquellos tiempos aún no se hablaba de genética, al menos para el gran público.

Hoy día la genética está de moda, y algunos estudios que se están realizando vienen a corroborar esas ideas de que los humanos somos gente de culo inquieto, animales migrantes que a lo largo de la historia de nuestra especie no hemos parado de ir de aquí para allá. Recuerden además que los seres humanos compartimos el 99% de nuestro material genético con los chimpancés y el 65% con las moscas; qué no compartiremos pues con otros individuos de nuestra misma especie con los que nos hemos ido cruzando por el camino.

Uno de estos estudios acaba de hacerse público y arroja resultados sorprendentes y apasionantes al tiempo. Resulta que, como titula El País de hoy "El 30% de los españoles tiene huella genética de su origen judío o magrebí". Concretamente, un 11% serían (seríamos) descendientes de norteafricanos y un 20% de sefardíes; estamos hablando de cuatro millones de españoles "moros genéticos" y otros ocho millones de "judíos genéticos". Así que ya ven, de purezas raciales por estos pagos nada de nada.

El estudio lo ha llevado a cabo "un consorcio de científicos británicos, españoles, portugueses, franceses e israelíes". Los datos genéticos que han recogido dan cuenta de "un alto nivel de conversión, voluntaria o forzosa, impulsada por episodios históricos de intolerancia social y religiosa, y que condujo a la integración de los descendientes". Traducido al lenguaje común, resulta que las expulsiones de judíos en época de los Reyes Católicos y de moriscos en la de Felipe III se limitaron a las poblaciones que persistieron en su fé y su cultura originarias, pero no pudieron alcanzar a quienes de grado o por fuerza habían adoptado las cristianas; diluidos entre la población cristiana, éstos pasaron desapercibidos y se mezclaron con el grupo étnico-cultural mayoritario hasta perder la memoria de su origen.

Lo más curioso del caso es que la mayoría de descendientes de "cristianos nuevos" se concentran en zonas donde en principio no se pensaba que la influencia de esos ancestros hubiera sido grande. Por ejemplo, los descendientes de norteafricanos ("moros") se concentran en un 20% en Galicia y en un 22% en Castilla-León, dos de las zonas más aparentemente "arias" de la Península, en tanto los cromosomas de origen sefardí aparecen distribuidos por todo el territorio de forma más equilibrada, salvo en el noreste de Castilla, Catalunya y los Pirineos, donde son casi inexistentes. La explicación de los científicos es que los magrebíes que residían mayoritariamente en Andalucía, Valencia y Murcia fueron expulsados al no adjurar de su fé, y en cambio los pocos que habían en el noroeste peninsular aceptaron el cristianismo y se diluyeron entre la población, a la que en generaciones siguientes fueron traspasando su información genética; del mismo modo, las grandes concentraciones de judíos practicantes en Catalunya debieron salir del país quedando apenas unos pocos conversos, en contraste con el resto de España donde una gran cantidad de conversos, "cristianos nuevos", se habrían mimetizado rápidamente entre el resto de la población, persistiendo su rastro genético hasta hoy.

Un tema apasionante, sobre el que habrá que volver.

jueves, 28 de agosto de 2008

Noticia histórica de un judío llamado Jesús

Que existió un judío llamado Joshua ben Joseph (a quien nosotros llamamos Jesús), nacido unos cuatro o cinco años antes del inicio oficial de la era actual, es un hecho histórico. Las fuentes romanas conservadas apenas se refieren a él, y ello por dos razones: la primera, porque su existencia no tenía el menor interés para los romanos, gente práctica a quienes las disputas religiosas en una lejana y secundaria provincia les traían al pairo; y segunda, porque en los siglos posteriores al triunfo de la Iglesia católica tras su matrimonio de conveniencia con el cesarismo constantiniano, los rectores de la secta se dedicaron afanosamente a borrar cuantas huellas documentales reales habían quedado, dado que en todas ellas quedaba contradicha la tesis de la divinidad del sencillo predicador judío, posteriormente convertido (a partir el siglo III d. C.) en dios enviado a la Tierra.

Cada vez que él Estado de Israel se enfada con la Iglesia católica saca a relucir algún aspecto que documenta la muy terrenal vida de Jesús. Hace un par de años, sin ir más lejos, los arqueólogos israelíes presentaron una arqueta funeraria con la inscripción “Santiago, hermano de Jesús, hijo de José” (la foto salió en todos los diarios), datada como plenamente contemporánea de Jesús y que venía a confirmar algo ya documentado incluso en los mismos evangelios canónicos: que Jesús tuvo hermanos (y también hermanas) carnales. Los israelíes tienen muchas más cosas relacionadas con Jesús, algunas de ellas muy definitivas, pero difícilmente las sacarán a la luz pública si el Vaticano no les obliga.

Como decía, de Jesús se saben muchas más cosas de las que le interesan a la Iglesia católica, sobre todo gracias al casi centenar de evangelios llamados apócrifos, algunos casi contemporáneos de este hombre y la mayoría bastante mejor documentados que los evangelios canónicos, los reconocidos oficialmente por la Iglesia, pues ninguno de éstos últimos fue escrito antes del siglo II (el del supuesto Marcos, el primero, es del año ciento y pico; el resto, muy posteriores).

¿Quién fue realmente Jesús? Para los romanos, un don nadie, uno más de los alrededor de 40 predicadores de todo pelaje que recorrían la Palestina de la época. Le creían hijo de un mercenario griego, un tal Pantheras -lo que explicaría ciertos pasajes acerca de su concepción y el papel jugado por su padre putativo, José-, que le habría transmitido fundamentos de filosofía griega que Jesús habría refundido con una pretensión reformadora de la rama farisea del judaísmo. La inspiración reformista del judaísmo que profesaba Jesús proviene directamente de los esenios, una comunidad que vivía junto al Mar Muerto y que en los Manuscritos de Qunram nos ha legado lo esencial, en sentido literal, de la prédica religiosa de Jesús. El retiro al desierto de Jesús en el comienzo de su predicación sugiere una estancia en algún centro de ese grupo, y desde luego Juan (llamado el Bautista), su primo carnal y guía espiritual, debió de pertenecer sin duda a un sector radical esenio. Uno de esos manuscritos -que los israelíes conservan y administran celosamente en el Museo del Libro de Jerusalén, que visité hace diez años-, contiene, por cierto, literalmente el Sermón de la Montaña… escrito cien años antes del nacimiento de Jesús.

Los judíos religiosos tomaron a Cristo por un hereje que destrozaba algunos fundamentos de su religión, y los judíos nacionalistas por un charlatán pusilánime frente a los romanos. Su futuro ante su gente era pues muy negro. Cuánto tiempo vivió Jesús y cuánto tiempo predicó, no lo sabemos. Parece que efectivamente fue crucificado cuando contaba entre treinta y muchos y cuarenta años, una edad que en la época significaba el tránsito de la madurez a la ancianidad. En ese momento, el pequeño movimiento en torno a Jesús estaba ya en decadencia, abandonado por quienes habían pensado que Jesús podía ser el líder que cambiara las cosas (la fábula de la entrega de Judas parece apuntar en ese sentido); mayor, cansado y fracasado, Jesús fue presa fácil de sus enemigos religiosos y personales, que abundaban entre su propia secta, los fariseos. Cuando fue ajusticiado, Jesús que nunca había sido gran cosa, estaba prácticamente acabado.

Sin embargo, treinta o cuarenta años después de su muerte, Jesús “resucita” de la mano de Pablo de Tarso, un judío helenizado y con nacionalidad romana. Es Pablo quien inventa el Jesús-dios, lo que escandalizó sobremanera al pequeño grupo de seguidores que seguía liderando Pedro, sucesor y guardián de la memoria del Jesús Profeta, aquél que cuando le preguntaban quién era respondía simplemente que el hijo de un hombre. Ese dios encarnado, martirizado y resucitado responde a tradiciones religiosas mesopotámicas y egipcias (los cultos a Mitra y Osiris, respectivamente), lo que explicaría la rápida difusión del culto a Jesús en el Próximo Oriente y Egipto y su dificultosa penetración en Occidente. En suma, Pablo de Tarso fue el inventor de Jesús Cristo (el Jesús Ungido) como Mesías con proyección universal más allá del estrecho margen de la religión judaica, en la que se mantenían Pedro y los suyos.

La lucha feroz entre estas dos tendencias y la victoria de la mundana y universal encarnada por Pablo sobre la judaica y provinciana de Pedro, es lo que determinó el futuro de una religión que años más tarde se llamaría Cristianismo. Pero esa es otra historia, y desde luego nada tiene que ver con el Jesús de carne y hueso que murió en una cruz y cuyos restos, algún día, si las cosas se ponen políticamente muy difíciles para el Estado de Israel por causa de la Iglesia católica, acabarán siendo mostrados públicamente por los arqueólogos israelíes.

Para quien quiera obtener información veraz y contrastada, hay tres libros imprescindibles:

"La sinagoga cristiana", de José Montserrat Torrens, ex cura y especialista de nivel mundial en los orígenes del cristianismo, que presenta y explica con todo detalle y apoyo documental.

"Mentiras fundamentales de la Iglesia católica", de Pepe Rodríguez, un recorrido histórico por la fabricación continua de la doctrina cristiana a lo largo de los siglos.

"Jesús, una aproximación histórica", de Jesús Pagola, sacerdote católico. Un cura especialista se ha atrevido a explicar hacia afuera lo que todos saben dentro de la jerarquía católica: que la Iglesia es una construcción muy posterior a la existencia de un hombre llamado Jesús.

Y un blog apasionante, el del catedrático de lengua y literatura del cristianismo primitivo Antonio Piñero, cuya producción documentada en torno al tema es simplemente inagotable:
http://blogs.periodistadigital.com/antoniopinero.php

La imagen que encabeza el post es la de uno de los manuscritos esenios hallados en Wadi Qumran.