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viernes, 10 de junio de 2011

Presentaciones de "Un castillo en la niebla" en Barcelona y Huesca



El pasado día 6 de junio se presentó "Un castillo en la niebla" en Barcelona, en la sala Goya del Centro Aragonés. Abrió la presentación Jacinto Bello, presidente del Centro Aragonés, quien dijo unas palabras de bienvenida. Le seguimos en el uso de la palabra el editor Salvador Trallero, el historiador Juan Manuel Calvo y un servidor de ustedes. Finalmente tuvimos un coloquio con los asistentes y un pica-pica ofrecido por gentileza de la entidad que nos acogía.

El acto tuvo una buena concurrencia de público, obviamente interesado en el tema. Asistieron amigos y familiares, personas relacionadas con la Amical de Mauthausen y socios del Centro Aragonés, principalmente. Entre los asistentes estuvo Teresa Relach, uno de los dos últimos testigos directos relacionados con Mariano Carilla Albalá que quedan con vida, y Arturo Morera, nacido en Sariñena y superviviente del exilio, quien narró su experiencia en la Francia ocupada por los nazis.

El día 6 de junio finalizó la rueda de presentaciones en Huesca. La presentación se hizo en el salón de actos del Instituto de Estudios Altoaragoneses (IEA), y corrió a cargo de Carlos Escartín, presidente del Círculo Republicano de Huesca. Entre los asistentes estuvo Jesús Inglada, profesor e impulsor de la recuperación de la memoria de los deportados aragoneses en la provincia de Huesca. Hablamos Escartin, Salvador Trallero y yo, y luego de los parlamentos hubo el acostumbrado coloquio con el público.

En la presentación de Huesca ocurrió un detalle conmovedor. La tarde anterior había fallecido un hermano de Carlos Escartín, tras una rápida y cruel enfermedad. Carlos tuvo la extrema amabilidad de venir al acto directamente desde el tanatorio, hacer la presentación y marchar de nuevo al velatorio, donde le aguardaban familiares y amigos. No puedo menos que reiterarle desde aquí mi más profundo agradecimiento por su gesto, tan propio por otra parte de la civilidad de un viejo republicano.

Finalizada como digo la rueda de presentaciones concertadas, quedamos a la espera de las gestiones que se están haciendo para presentar "Un castillo en la niebla" en septiembre en algunas localidades del sur de Francia.

La fotografía que encabeza el post corresponde a la presentación en Huesca, y fue publicada por Diario del Alto Aragón en su reseña del acto. De izquierda a derecha, Carlos Escartín, un servidor y Salvador Trallero.


miércoles, 8 de junio de 2011

Jorge Semprún se despide de ustedes



La muerte ha alcanzado finalmente a Jorge Semprún, tras haberle seguido como un perro fiel más que como una amenaza durante la mayor parte de su larga e intensa vida. En realidad el primer Semprún murió a los 20 años en Buchenwald, casi en el mismo momento en que se presentaba en sociedad Federico Sánchez.

El joven Semprún había nacido en una familia de la gran burguesía madrileña, gente liberal, ilustrada y republicana, una verdadera rara avis en un país en el que la burguesía maridó pronto con la aristocracia en vez de enviarla al cadalso de la Historia. Jorge Semprún fue hijo de embajador de la República, exiliado temprano, resistente antifascista precoz y comunista de hierro forjado. Que en aquella Europa barrida por el tsunami nazi (aquello sí era un tsunami con todas las de la ley, y no las victorias electorales del PP español), Semprún acabara en un campo nazi de exterminio por el trabajo, parece una consecuencia inevitable. Ocurre que allá adentro se inició y creció un filósofo, político y sobre todo escritor gigantesco, que algunos años después, de vuelta a la lucha clandestina, esta vez contra el Régimen de Franco, tomaría el nombre de Federico Sánchez, un mito en la pelea por derribar el carro de mierda que era la España de aquél general de piernas cortas y voz aflautada, y una de las cumbres de las literaturas española y francesa, porque Semprún-Sánchez era más que un afrancesado un verdadero francés espiritual, y ello sin renunciar un ápice a su condición de español integral.

En 1964 Santiago Carrillo les echó a él y a Fernando Claudín del PCE. Suerte tuvieron de que en aquellos tiempos en el PCE y en su casa matriz, la URSS, ya se contentaran simplemente con excomulgar a los disidentes. En realidad a Semprún y a Claudín les echaron del PCE precisamente por ser comunistas, pero esa es otra historia. Luego Semprún evolucionó políticamente, se distanció de las siglas sin moverse del ámbito de las izquierdas, y en 1988 recibió una oferta de Felipe González para ser ministro de Cultura; para asombro de propios y extraños la aceptó, y fue un excelente ministro. Para entonces Federico Sánchez había muerto asesinado por un Jorge Semprún redivivo, que después de años de cargar a sus espaldas con la memoria de Buchenwald había comenzado a desgranarla en libros que da escalofríos leerlos. Un poco antes había dejado constancia de que seguía en la brecha de la lucha política desde la izquierda, "muertas las certidumbres pero vivas las ilusiones" como solía decir, en guiones de películas tan emblemáticas como "La guerra ha terminado" y "Z".

Su memoria vital y política, fijada por escrito a a modo de testamento anticipado, la repartió finalmente en dos libros, verdaderos ajustes de cuentas consigo mismo y con su tiempo político: "Autobiografía de Federico Sánchez" y "Federico Sánchez se despide de ustedes". Son libros ácidos, descarnados y llenos de ironía, que conviene leer para dimensionar adecuadamente en su estatura humana -a veces, miserablemente humana- a los dioses políticos del último medio siglo español.

Escribe hoy Javier Pradera en El País que según algunos viejos camaradas de los años cincuenta, fue Federico Sánchez quien creó a Jorge Semprún y no al revés. Es posible. En todo caso, Semprún y Sánchez acaban de desaparecer de escena para siempre, dejándonos un poco más pobres espiritualmente y más desnortados políticamente en esta Europa cuya idea, como dijo Semprún el año pasado durante su último viaje a Buchenwald, comenzó a forjarse precisamente tras las alambradas nazis, cuando hombres de todos los rincones del Viejo Continente se reconocían como camaradas de infortunio y se aprestaban a darse apoyo mutuo. Decía Semprún que fue la lucha antifascista la que creó la idea de la Europa unida. Jorge Semprún se ha ido cuando politicastros y juntaletras están demediando esa hermosa y sagrada idea, hasta dejarla irreconocible; Semprún se ha ido en suma, cuando más necesitamos su insobornable lucidez.

En la imagen, Jorge Semprún hablando en Buchenwald el 12 de abril de 2010, en los actos conmemorativos de la liberación de ese campo.

martes, 31 de mayo de 2011

Presentación de "Un castillo en la niebla" en Oloron


Los pasados 28 y 29 de mayo, sábado y domingo, el editor Salvador Trallero y un servidor de ustedes viajamos invitados al Salon du Livre de Oloron-Saint Marie, en el Bearn francés.

La verdad es que la organización nos trató de maravilla, y pasamos un fin de semana de lo más agradable. Oloron es una pequeña ciudad (12.000 habitantes) situada en una zona casi virgen del departamento de los Pirineos Atlánticos, entre enormes montañas y campos siempre verdes, atravesada por dos ríos que se unen bajo el edificio de la impresionante mediateca en forma de cubo de madera suspendido en el aire sobre ellos, y que fue inaugurada hace apenas un año.

Ya en el Salon, el sábado por la tarde se organizó una mesa redonda con Salvador Trallero, un servidor y José Antonio Adell Castán, investigador en etnografía y folklore aragonés y ahora también novelista de éxito. Pasamos un rato estupendo de conversación e intercambio en la mesa y con el público. Durante nuestra estancia en Oloron, fuimos atendidos en todo momento con simpatía y eficacia por miembros de la Asociación por la Memoria local, la mayoría de cuyos componentes por cierto hablan un castellano muy superior al francés de Salvador y el mío.

También tuve el placer de conocer en persona a José Castejón, hijo de deportado, excelente pintor y combatiente por la recuperación y salvaguarda de la memoria histórica de los republicanos españoles en Francia. José me llevó en su coche el domingo por la mañana al cercano campo de Gurs, que pude visitar y conocer al detalle gracias a sus expertas explicaciones. Luego me regaló dos cd's cargados de fotografías y textos relacionados con la deportación de republicanos españoles en campos franceses y especialmente, relacionados con Gurs.

La única nube fue que la asistencia de público al Salon de Oloron no haya sido la que cabía esperar, dado el entusiasmo de sus organizadores y el trabajo que se tomaron en esta ya quinta edición de la muestra. Esperemos que el año próximo la gente de la zona atienda más el llamado de la cultura y los libros.

En la fotografía que encabeza el post, tomada en Huesca de camino a Oloron, imagen del escaparate de la librería Masdelibros, la más importante de la ciudad, mostrando "Un castillo en la niebla" en una posición central entre las novedades.

martes, 10 de mayo de 2011

Presentación en Lanaja de "Un castillo en la niebla"


La mesa durante la presentación de "Un castillo en la niebla. Tras las huellas del deportado Mariano Carilla Albalá", en Lanaja, el pueblo oscense donde nació Mariano, el pasado sábado día 7 de mayo.

De izquierda a derecha: Roberto Mateo, documentalista y escritor, autor de "Las batallas de Lanaja", presentador de mi libro; Cecilio Boned, alcalde de Lanaja, que presidió el acto; un servidor de ustedes, en plena intervención; y Salvador Trallero, editor, responsable de Sariñena Editorial.

Una tarde magnífica, pasada en una compañía muy grata.

La fotografía que ilustra el post es de Cayetano Cipriano.

domingo, 8 de mayo de 2011

Presentaciones de "Un castillo en la niebla" en Aragón



Maratoniano fin de semana en Aragón, con presentaciones y firmas de libros encadenadas:

- Jueves 5 de mayo en Zaragoza, sala de actos de la Biblioteca de Aragón.

- Viernes 6 de mayo en Sariñena, sala de actos del Ayuntamiento.

- Sábado, 7 de mayo en Lanaja, sala de actos del Ayuntamiento.

A destacar la asistencia de público en Lanaja, el pueblo donde nació Mariano Carilla Albalá: más de setenta personas en una población de apenas un millar de habitantes, con el salón de actos prácticamente lleno y decenas de ejemplares firmados. Y eso que en la calle llovía a mares y en la tele daban el partido del Real Madrid.

Durante estos días grabé entrevistas para Radio Monegros y Radio Sariñena-Cadena SER e hice otra en directo para Aragón Radio. La corresponsal local en Sariñena del Heraldo de Huesca nos hizo fotos a Salvador Trallero, el editor, y a mí para su periódico. Queda pendiente una entrevista vía correo electrónico para "Despertad", veterana publicación de Lanaja.

domingo, 30 de enero de 2011

Barcelona retira el último símbolo civil franquista


El último símbolo civil del franquismo en Barcelona ha sido desmontado esta mañana. Trabajadores del Ayuntamiento de Barcelona han retirado la estatua de la Victoria (sic), en el cruce entre el Passeig de Gràcia y la avenida Diagonal. Se cumple así la Ley de la Memoria Histórica, liberando por fin a la ciudad de un infame y muy visible símbolo del oprobio al que fue sometida tras ser invadida por el Ejército fascista del general Franco en enero de 1939.

Centenares de personas han asistido al momento portando banderas republicanas. Muchos han aplaudido cuando la grúa ha levantado en el aire la figura, que por increíble que parezca seguía en su pedestal saludando al estilo fascista treinta y cinco años después de la muerte del criminal cuya victoria sobre su propio pueblo celebraba.

A muchos nos hubiera gustado que esa basura en bronce hubiera sido destruída allí mismo. Sin embargo parece que será relegada a un almacén del Museo de Historia de la Ciudad. Quizá el sitio más adecuado para ubicarla fuera alguna cloaca ciega o un basurero municipal.

Ahora, en Barcelona ya solo algunos edificios militares exhiben emblemas franquistas en sus fachadas. Veremos quién le pone el cascabel al gato y libera de una vez el paisaje urbano de gallinas coronadas, yugos, flechas y demás simbología fascista, habida cuenta lo que ha costado terminar con los símbolos colocados en mitad de la calle.

En la fotografía de El País que ilustra el post, banderas republicanas ondean mientras es levantado en el aire el símbolo fascista desmontado hoy en Barcelona.

viernes, 13 de agosto de 2010

Contra la ideología de la reconciliación


Un magnífico artículo del historiador Ricard Vinyes en El País de ayer desmonta el mito ideológico de la reconciliación como un bien en sí mismo que ha de prevalecer por encima de todas las cosas. Cuando la reconciliación se convierte en ideología, viene a decir Vinyes, su utilización política deviene un modo de acallar la reivindicación de justicia e imponer el silencio a los agraviados.

Nada tienen que ver pues las políticas de reconciliación con la imposición de la ideología de la reconciliación. cuya función principal es que los responsables de los crímenes o sus herederos directos o putativos puedan escapar a la acción de la justicia y sobre todo, del conocimiento de los hechos reales. En España sabemos mucho de esto, visto el modo en que se cubrió con el manto del olvido los crímenes del franquismo, y el modo en que los sedicentes herederos de aquél régimen aprovecharon tal circunstancia. No es extraño por tanto que pasados 30 años de "silencio administrativo" sobre los crímenes de la forma española de fascismo, la derecha franquista más o menos "aggiornada" que encarna el Partido Popular se atreva a reivindicar por boca de Mariano Rajoy, su máximo dirigente, aquellos años en que todo horror fue posible, ya que "durante el franquismo muchos españoles vivían espléndidamente"; y es que visto que una guerra de exterminio contra su propio pueblo y 40 años de feroz dictadura les han salido gratis, ¿por qué no dar un paso más y reivindicar las presuntas bondades del régimen y hasta su actualidad, tal como se ha comenzado a hacer con total impunidad desde medios de comunicación ultrareaccionarios?.

Es así como en España se ha negado el conflicto histórico en vez de resolverlo, y sobre esa ausencia se ha construido un sistema político y de convivencia que se pretende además ejemplar. Mayor ingenuidad o mayor cinismo, según casos, resulta imposible. Lo que a estas alturas ya resulta meridianamente claro es que el invento no puede seguir funcionando durante más tiempo; la mascarada ya resulta insostenible. Es como si Alemania en vez de haber saldado cuentas con el nazismo a partir de 1945, hubiera pretendido meterlo debajo de la alfombra con la aquiescencia de todas las fuerzas políticas, y se sostuviera su reivindicación como fenómeno histórico positivo por parte del partido democristiano, la derecha alemana.

Según Ricard Vinyes, en España el Estado nunca ha considerado como parte constitutiva del bienestar ciudadano "el conocimiento y responsabilidades de la devastación humana y ética que había provocado el franquismo, ni la restitución social y moral de la resistencia (al régimen franquista), ni el deseo de información y debate que sobre aquél pasado inmediato iba expresando la ciudadanía más participativa". Al cabo esas demandas eran y son juzgadas desde las instancias gubernamentales "como un peligro de destrucción de la convivencia", remata Vinyes. A la luz de este planteamiento se entiende mejor la Ley de Memoria Histórica y su nula eficacia política y administrativa. En ese marco político-jurídico viciado se ha creado en los últimos años la figura del "sujeto-víctima", como "institución moral y jurídica" que elimina el problema del contexto y se centra en exclusiva en el sufrimiento personal, "desde el principio de que todos los muertos, torturados y ofendidos son iguales". Es obvio que lo son en tanto que seres humanos, ilumina Vinyes, pero extraer conclusiones de carácter político general a partir de esa circunstancia es simplemente un modo de oscurecer la cuestión y en definitiva, de llevar el agua al molino de los verdugos. Como ya he escrito en ocasiones anteriores aquí mismo, no puede compararse en cantidad y calidad a los victimizados por el franquismo entre 1936 y 1975 con quienes padecieron esa misma suerte en la zona republicana entre 1936 y 1939. Y no sólo porque el número es incomparablemente mayor en el primer caso, sino porque asesinatos, torturas, detenciones y exilio eran modalidades de un plan de acción perfectamente orquestado desde los aparatos del Estado franquista, ejecutado con toda precisión. Véanse las declaraciones del capitán Aguilera, uno de los jefes de prensa de Franco durante la guerra, recogidas por Antony Beevor en su "La guerra civil española", en el sentido de que los franquistas se proponían "exterminar a un tercio de la población masculina de España, como modo de acabar con el proletariado" (sic). Por el contrario, los crímenes acaecidos en la zona leal durante los primeros meses de la guerra respondían a la quiebra del Estado republicano, acontecida precisamente como consecuencia de la rebelión militar de julio de 1936, y su práctica era llevada a cabo por sectores populares que actuaban por su cuenta; así fue hasta que meses más tarde, ya bajo el gobierno encabezado por Juan Negrín el Estado republicano pudo retomar el control en su zona y restaurar la legalidad.

Se trata pues precisamente de oponer políticas activas de reconciliación a lo que no es más que retórica vacua ideológica cuyo objetivo último es el encubrimiento de la verdad. Para que se produzca una real reconciliación entre los ciudadanos de este país y de todos ellos con su pasado histórico, es imprescindible el ajuste de cuentas jurídico, político y cultural con éste. De lo contrario la herida lejos de cicatrizar, continuará manando indefinidamente entre aquellos que 70 años después de los hechos, siguen reivindicando ante los poderes públicos que les permitan sacar los huesos de sus parientes arrojados a las cunetas de las carreteras de España, para poder darles sepultura digna donde ellos quieran.

lunes, 19 de julio de 2010

19 de julio de 1936, el día en que vencimos a los dioses



Domingo, 19 de julio de 1936. Bajo un calor sofocante y pegajoso, durante la mañana tropas sublevadas y elementos monárquicos y falangistas han salido de los cuarteles de Pedralbes y bajado por la Diagonal, camino del centro de la ciudad. Ya desde el comienzo mismo de la marcha empiezan a desertar numerosos soldados, a los que los oficiales rebeldes han intentado engañar diciéndoles que iban a sofocar otra rebelión separatista como la de octubre de 1934 o que los anarquistas pretendían tomar la ciudad. El despliegue Diagonal abajo se ha hecho inicialmente bajo la bandera tricolor y dando gritos a favor de la República, aunque luego han comenzado los vivas al rey y los ¡Arriba España!, que desenmascaran a los arteros traidores.

Contra sus previsiones iniciales y a medida que avanzaban, los rebeldes han encontrado una resistencia armada progresivamente más dura y organizada. Masas cada vez mayores de trabajadores se han ido incorporando a la pelea, apoyados por Guardias de Asalto y policías de paisano. En la lucha participan en grupos organizados miembros de la CNT, FAI y en menor medida del POUM, pero son decenas de miles los obreros y empleados sin afiliación política que armados con cualquier cosa atacan los flancos de las columnas rebeldes, hostigándoles desde azoteas, balcones, portales, y parapetados detrás de automóviles y tranvías.

Hacia el mediodía llega en hidroavión desde Mallorca el general Goded, que inmediatamente se encierra en la Capitanía General, donde los sublevados tienen secuestrado al jefe de la División, general Llano de la Encomienda. Los rebeldes que avanzaban por las calles son finalmente cercados y se refugian en la plaza Catalunya, donde se parapetan en el hotel Colón y en la Telefónica: otros se atrincheran en el cuartel de Drassanes, junto al puerto. Los cuarteles de Sant Andreu, Lepanto y otras instalaciones militares son abiertas al pueblo por soldados leales. En la avenida Icaria, obreros armados usan como parapetos enormes bobinas de papel y derrotan y ponen en fuga a la columna que había salido del cuartel cercano. Durruti, los hermanos Ascaso, Joan García Oliver, Abad de Santillán, Josep Rovira... son los líderes y estrategas que dirigen la resistencia al golpe.

A primera hora de la tarde, decenas de guardias civiles suben mosquetón en mano y en doble columna por Via Laietana. Al llegar a la Comisaría de Orden Público, el president Companys sale al balcón, acompañado del comandante Guarner, del coronel Escofet, jefe de los Mossos d'Esquadra, y de otros militares leales; el general Escobar, que avanza al frente de la columna pistola en mano, se cuadra y le saluda militarmente. La lealtad de Escobar, que es católico practicante y aunque republicano no resulta muy de fiar, la garantiza el general Aranguren, jefe territorial de la Guardia Civil en Catalunya y militar de firmes convicciones republicanas. Cuando las fuerzas de la Guardia Civil llegan a la plaza Catalunya, varios oficiales rebeldes se suicidan y sólo los más desesperados disparan contra los del tricornio. En unos minutos y tras rápida negociación, se rinden la Telefónica y el hotel Colón.

En Capitanía General, Llano de la Encomienda, al que un grupo de tenientes y capitanes sublevados borrachos y ahora muertos de miedo han insultado y vejado durante las horas pasadas, convence a Goded para que llame a Companys y se rinda. Aeroplanos de la base militar de El Prat, que manda el coronel Díaz Sandino, socialista, sobrevuelan la ciudad, controlando desde el aire con su presencia los últimos focos rebeldes. El cuartel de Drassanes resistirá 24 horas más.

Radio Barcelona EAJ 1 emite continuamente, dando cuenta de los hechos y de la victoria popular. Las noticias vuelan desde la emisora barcelonesa a toda España, y contribuyen a que en Madrid, Valencia y otras ciudades las masas salgan a la calle en las horas siguientes y derroten o cerquen a los rebeldes.

En Barcelona, al caer la tarde, una muchedumbre abigarrada y eufórica invade La Rambla, comenzando una verbena popular que convierte la ciudad en una fiesta que durará todo el "corto verano de la anarquía". Se baila, se bebe y se come en la calle, hay altavoces colgados de los árboles que amplifican música y noticias, todo el mundo se abraza y se llama "compañero", los guardias civiles posan con pañuelos de la FAI anudados al cuello, jóvenes obreras besan a agotados soldados leales, los oficiales republicanos son llevados a hombros por las calles, las sirenas de los barcos atruenan el puerto...

Barcelona ha derrotado en la calle la sublevación militar fascista.

La fotografía que ilustra el post, tomada por Robert Capa en Barcelona en julio de 1936, muestra a un miliciano y a su compañera descansando en unas sillas de La Rambla.

domingo, 25 de abril de 2010

España marcha contra la impunidad de los crímenes franquistas


Una imagen de la manifestación de ayer en Madrid contra la impunidad de los crímenes franquistas. Decenas de miles de personas de todas las edades cubrieron el centro de la ciudad.

En otras veinte ciudades españolas y seis extranjeras hubo marchas y concentraciones de denuncia de los crímenes fascistas en España y de sus cómplices actuales políticos, judiciales y mediáticos.

sábado, 24 de abril de 2010

Se fue Valentín Carilla


Anoche murió Valentín Carilla Callén. Tenía noventa y muchos años, y hasta hace unos meses estaba en plena forma. Dos derrames cerebrales sufridos en poco tiempo le fueron apagando, hasta que ayer se fue definitivamente.

Valentín era hijo de Manuel Carilla Sarrate y de su segunda mujer, Petra, y por tanto hermanastro de Manuel Carilla Albalá, el que fuera deportado a Mathausen, y primo hermano de mi abuelo Mariano. Como todos sus familiares directos nació y vivió en la dura comarca de Los Monegros aragoneses, trabajando en el campo desde niño. Como aragonés era de humor socarrón y un poco salvaje, y le gustaba sobremanera chinchar con sus bromas a los Carilla más jóvenes y en general a quien se le pusiera a tiro, lo que le valió una reputación de bromista un tanto sarcástico pero con buen fondo que le acompañó toda su vida.

El 20 ó 21 de julio de 1936, Valentín estaba trabajando en el monte, en las tierras de su primo y abuelo materno mío, Mariano Carilla Salillas, en compañía de éste, de Mariano Carilla Albalá y de un muchacho de su mismo pueblo, cuando se enteraron del golpe de Estado militar, fracasado en las calles de Barcelona un día antes pero triunfante en Zaragoza. Inmediatamente los cuatro bajaron a Lanaja, el pueblo de mi abuelo, a tiempo de participar en la resistencia al que sería el primero de los tres asaltos que en menos de una semana intentaría una columna de asesinos falangistas contra la población, y que sólo tendría efímero éxito el día de Santiago cuando recibieron refuerzos militares rebeldes desde Zaragoza.

Luego de la guerra Valentín se sumergió en el silencio de una vida discreta. Mantuvo siempre una relación muy estrecha con mi abuelo Mariano, ayudándole cada verano en la cosecha, y cuando murió mi abuelo siguió ayudando a sus hijos. Según mi madre la relación entre ambos primos era volcánica y hasta divertida de observar, porque tan pronto se peleaban a gritos como estaban abrazándose. De hecho, dado el carácter de Valentín y la seriedad de mi abuelo no era raro que chocaran de continuo, aunque se quisieran como hermanos. Al decir de mi madre una de esas discusiones, sostenida en los años cuarenta o cincuenta, estalló por causa de la memoria de Mariano Carilla Albalá.

Hace aproximadamente un año, cuando tuvo el primer derrame cerebral, Valentín contó a su sobrina Rosa algunas circunstancias referidas al hermanastro deportado, en relación con su presencia en el frente de la sierra de Alcubierre primero y luego en el cerco de la ciudad de Huesca después. Fueron los últimos y casi primeros recuerdos que desgranó, acaso porque al ver la muerte cercana pensara que aquellos escasos pero valiosos datos podían ayudar a mejorar la información que Rosa y yo teníamos sobre el deportado, y que en definitiva ha ido concretándose en "Un castillo entre la niebla. Tras las huellas del deportado republicano Mariano Carilla Albalá". El libro saldrá después del verano, pero ya no será posible que Valentín Carilla presida su presentación.

Que la tierra te sea leve, tío.

viernes, 23 de abril de 2010

Declaración de la Fundación Nin sobre el procedimiento judicial contra el juez Garzón


LA FUNDACIÓN ANDREU NIN, ORGANIZACIÓN QUE TIENE POR OBJETO LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA REVOLUCIONARIA EN NUESTRO PAÍS Y POR EXTENSIÓN LA DE LOS DERROTADOS EN LA GUERRA CIVIL ASÍ COMO LA DE LOS PERSEGUIDOS Y REPRESALIADOS POR EL FRANQUISMO, QUIERE PONER DE MANIFIESTO:

1º. Expresar nuestro rechazo a los procedimientos judiciales incoados contra el juez Baltasar Garzón que, de acuerdo con la legislación vigente (Ley de Memoria Histórica), ha pretendido reparar, en la medida de lo posible, los derechos que asisten a los familiares de las miles de víctimas esparcidas por todo el territorio de este país.

2º. El objeto de este atropello, impropio de una sociedad democrática, no es otro que evitar el conocimiento por parte de la sociedad civil de los crímenes cometidos por la dictadura franquista.
3º. Pero las medidas judiciales que se pretenden aplicar al juez Garzón son, igualmente y sobre todo, un ataque anti-democrático a las miles y miles de víctimas y familiares del régimen franquista. Con ello se vulneran los derechos elementales a la localización de los asesinados, al recuerdo honroso de los mismos y a la necesaria reparación hacia sus familiares.

4º. Denunciamos la Ley de Amnistía de 1976 que con la contrapartida de la liberación de los presos políticos, perseguía la impunidad para los beneficiarios, torturadores y criminales al servicio de dicho régimen. Como recuerda la legislación internacional, los crímenes contra la humanidad no pueden ser nunca objeto de ninguna amnistía.

5º. Manifestar nuestra indignación por el comportamiento pre-democrático de la Justicia española y de sus más altas instancias, elevada por gracia de sus decisiones, a protectora de la indecencia más descarnada: la protección de delincuentes responsables de delitos contra la humanidad y de grupos mafiosos vinculados a las fuerzas políticas y sociales herederas del antiguo régimen.

6º. Repudiamos la conformación en nuestro país de un bloque social anti-democrático, organizado y orquestado por el Partido Popular (brazo político de GÜRTEL) y del que forman parte instituciones como la Justicia, la patronal CEOE, la Iglesia y los numerosos medios de comunicación afines a los mismos, todos ellos portadores de un proyecto político y social autoritario y restrictivo para las libertades democráticas.

7º. Solicitar de las fuerzas políticas democráticas, anti-fascistas y progresistas la tramitación de medidas legales a fin de facilitar la prohibición de grupos, partidos, asociaciones y entidades de carácter fascista.

8º. Llamamos a la “mayoría social” de este país, a los trabajadores, a los partidos democráticos y de izquierda, organizaciones sindicales, movimientos sociales, asociaciones cívicas y culturales y en especial a las que trabajan en la recuperación de la memoria histórica, a preparar y articular una contundente respuesta cívica en defensa de la DEMOCRACIA y contra la pervivencia de todo residuo fascista en la sociedad española.

9º. Por último expresar nuestra identidad con los objetivos de las personas encerradas en la Escuela de Relaciones Laborales de la Universidad Complutense. Hacemos nuestros sus motivos. Hoy como ayer:

¡DEMOCRACIA SÍ! ¡FASCISMO NUNCA MÁS! ¡FUERA FASCISTAS DE LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA!

Madrid, 14 de Abril de 2010 (¡Viva la República!)

JUNTA DIRECTIVA DE LA FUNDACIÓN ANDREU NIN

viernes, 26 de marzo de 2010

El Estado de derecho le debe una disculpa a FAES

Hace bien Falange en querellarse contra el juez Baltasar Garzón e intentar acabar con él por la vía que le facilita la democracia. La complicidad y compadreo que encuentra en la "clase judicial" y la estulticia cobarde de la "clase política", se lo ponen a huevo. Tontos serían de no aprovecharse.

Ya suponemos, claro, que esto de las querellas judiciales y demás procedimientos del sobado "Estado de derecho" deben constituir irrisión para los señores de Falange, cuya ideología y práctica política históricas están en las antípodas de la democracia, y que si tuvieran ocasión volverían a terminar con ella a tiros y bombazos cometiendo luego esos crímenes de masas que el pobre Garzón intentaba investigar. Al cabo Garzón pretendía nada menos que recordar a los señores de Falange quiénes son y de dónde vienen, y eso en democracia no se le puede hacer a una organización política legal, un partido que tiene sus estatutos depositados en el Registro de Asociaciones Políticas y todo.

Porque Falange es un partido político legal en España. Repítanlo en voz alta despacio varias veces seguidas, y a continuación piensen por ejemplo en que el partido nazi de Hitler fuera legal en Alemania. ¿A qué es un pensamiento disparatado? Lo que no significa que en Alemania no hayan nazis, ni mucho menos: se calcula que uno de cada cuatro policías alemanes está relacionado con alguna asociación de carácter nazi encubierto. Eso sí, al funcionario del Estado alemán al que pillan es inmediatamente expulsado de su trabajo, y si no recuerdo mal, policías y militares afiliados a organizaciones nazis pueden recibir condenas de hasta cinco años de cárcel.

Pero en España, Falange es legal. Y lo es porque hay miles de personas que comulgan con sus ideas y están insertadas en la política, la judicatura, el ejército, la policía, la Iglesia católica, las finanzas, el empresariado, la administración civil del Estado, los medios de comunicación, las grandes organizaciones delictivas (tipo Gürtel, para entendernos), y casi en cualquier sector donde se maneje poder y no haga pie la izquierda timorata en cualquiera de sus versiones que nos representa. Entiéndase, no estoy diciendo que toda esa gente tenga carnet de Falange y vista camisa azul, correajes y vaya a las sesiones del Tribunal Nosecuantos con la pistola debajo de la toga; el carnet, los correajes y la pistola los llevan por dentro, debajo de la piel. A veces se les nota más, a veces menos. Recuerden que hace cuatro días como quien dice tuvimos un presidente de Gobierno elegido democráticamente que está tan orgulloso de su pasado falangista (del que nunca a adjurado ni en público ni en privado), que a la fundación ideológica que creó le puso FAES, un acrónimo evidente de Falange Española.

Así que Falange hace bien en querellarse contra Garzón, ya digo; si les dejan, por qué no hacerlo. Si son legales tienen todo el derecho de reírse de la democracia, usando los mecanismos de ésta en beneficio de la destrucción del sistema democrático. Mientras, estúpidos de nosotros, andamos discutiendo si las parodias de juicios que llevó a cabo el franquismo antes de asesinar por miles a sus opositores deben anularse en bloque o ser reabiertos uno a uno, o sencillamente mejor no menearlos no sea que los señores del Tribunal Supremo, la Conferencia Episcopal, la Junta de Jefes de Estado Mayor y la patronal empresarial, por poner sólo unos ejemplos, se enfaden y nos líen otra.

El caso es que en España hay una Ley de Partidos, que ha servido para ilegalizar el mundo político del fascismo vasco. ¿Por qué no se aplica a las organizaciones de extrema derecha española, cuyo balance histórico criminal (centenares de miles de españoles perseguidos, encarcelados, torturados y asesinados) deja en mantillas los ochocientos y pico muertos producidos por ETA en 50 años?. Si en Alemania sí se hace ¿por qué aquí no?.

En fin que si no tienen gónadas para perseguirlos como merecen, sacándolos primero fuera de la legalidad obviamente, que les pidan disculpas porque un juez chiflado intentó esclarecer las acciones pasadas, presentes y futuras de una gente tan absolutamente legal, que nos da lecciones a los demás de Estado de derecho. Y de paso se parten de risa a costa nuestra y de nuestros muertos, los mismos que en nombre de su ideología fueron asesinados por cientos de miles en este país no hace tantos años.

En la imagen, cartel de la Guerra de España sobre los llamados "nacionales" y sus apoyos extranjeros.

viernes, 20 de noviembre de 2009

MEMORIA Y DIGNIDAD, mi nuevo libro


Por fin tengo en las manos el primer ejemplar impreso de MEMORIA Y DIGNIDAD.

Son 31 artículos breves, 102 páginas de textos a contracorriente reivindicando la verdad histórica y el reconocimiento debido a quienes sufrieron la historia reciente de este país. Originariamente fueron publicados en Aventura en la Tierra, pero todos ellos han sido corregidos y mejorados para la presente edición.

Los pedidos pueden formularse a:
memoriaydignidad@hotmail.com

Para recibir el libro, deberán enviar un mensaje a ese correo electrónico con su nombre y apellidos, dirección postal y el número de ejemplares que se desean.

El precio de cada ejemplar será de 5 euros, más los gastos de envío (especifiquen por favor si desean recibirlo por correo ordinario o certificado), que se concretarán en cada caso.

lunes, 26 de octubre de 2009

El triunfo de Negrín


La rehabilitación oficial de Juan Negrín y 35 compañeros de su fracción, expulsados del PSOE por impulso de Indalecio Prieto recién finalizada la guerra de España, nos deja un sabor agridulce a muchos. Al fin y al cabo devolver el carnet a Negrín a través de sus descendientes es un gesto que a quien rehabilita realmente no es al interesado sino al partido que injustamente le arrojó de sus filas entre calumnias y mentiras, sin haberle dado siquiera la oportunidad de defenderse.

Hace años que la verdad histórica sobre Negrín y su actuación al frente del Gobierno de la República está perfectamente establecida, gracias al trabajo de historiadores del prestigio de Angel Viñas, Helen Graham, Gabriel Jackson, Ricardo Miralles, Enrique Moradiellos, Paul Preston y otros, cuyos trabajos han contribuido a limpiar la mierda que sobre este socialista eminente y estadista como ha habido pocos en España, lanzaron en su día la propaganda franquista y un puñado de traidores en el interior mismo del que fuera su partido de siempre.

A Juan Negrín se le odia porque este hombre enérgico, incansable, de un talento excepcional y una capacidad de trabajo sin límites fue el principal obstáculo para la victoria franquista en la guerra. El lema que acuñó en esos años, "resistir es vencer", no sólo probó su eficacia poco después en la Francia de De Gaulle y la Gran Bretaña de Churchill, sino que en España pudo haber dado un desenlace diferente a la contienda contra el fascismo de no haber mediado el golpe de Estado de la Junta de Defensa del coronel Casado, con Julián Besteiro como cabeza de la trama civil golpista. De Negrín la propaganda franquista-prietista dice que prolongó la guerra inútilmente. "Falso. Contaba con informaciones de que los franceses ayudarían" cuando llegara el estallido de la Segunda Guerra Mundial -el conflicto atroz que en 1939 todo el mundo sabía inevitable que comenzara dentro de ése año-, tal como cuenta Angel Viñas en sus investigaciones más recientes.

En marzo de 1939, la República española disponía de hombres y recursos sobrados para aguantar seis meses más. Lo que muchos ya no tenían, especialmente en los estratos militares y políticos, era la moral de lucha y la fe en sí mismos necesarias para seguir combatiendo. Frente a esos -derrotistas como Azaña, pusilánimes como la mayoría del generalato, traidores como Besteiro y Casado-, se alzó Juan Negrín como un muro, al que naturalmente había que abatir no sólo para lograr el objetivo de la "paz" supuestamente negociada con Franco, sino sobre todo para justificar ante la historia el tremendo papel de quienes conscientemente, acabaron con la resistencia popular contra el fascismo mediante la misma técnica que empleara Franco para alzarse contra la legitimidad democrática: el golpe de Estado cuartelero.

En esa línea de descalificación desaforada de Negrín hay que inscribir la infamia besteriana luego adoptada por los prietistas de que el presidente del gobierno español era "el hombre de Moscú". Angel Viñas acaba de enterrar toda esa porquería con su magnífico libro "El honor de la República", que cierra su trilogía sobre el período de la Guerra de España. Como Viñas y los historiadores citados anteriormente demuestran, Negrín fue un socialdemócrata keynnesiano, patriota español y nada proclive al estalinismo. Ocurre que frente a la farsa que contra los intereses de la República española supuso la política de No Intervención de las democracias occidentales, la URSS de Stalin fue el único Estado que aceptó convertirse en suministrador de armamento y subsistencias de la República, lo que como demuestra Viñas el Estado soviético se cobró con creces, actuando un verdadero animal de rapiña y según los usos más estrictos en las relaciones comerciales capitalistas entre Estados. El gobierno español pagó a precio no precisamente de amigo ni solidario hasta el último céntimo de la supuesta "ayuda" soviética.

Con Negrín han sido rehabilitados otros 35 socialistas "maltratados por la historia y también por otros socialistas", como señaló Alfonso Guerra durante el acto. Sus nombres son: Ramón Lamoneda y Ramón González Peña (dirigentes de la Revolución Asturiana de octubre de 1934), Julio Álvarez del Vayo (intelectual marxista y andando el tiempo fundador del FRAP), Max Aub (gloria de la literatura en castellano del siglo XX), Amaro del Rosal (historiador del movimiento obrero), Jerónimo Bugueda Muñoz, Juan Simeón Vidarte, Julia Álvarez Resano, Matilde de la Torre, Edmundo Lorenzo, Antonio Pasagili Lobo, Ángel Galarza Lago, Vicente Ruiz Sarmiento, Mariano Moreno Mateo, Miguel Amilibia, Nicolás Jiménez Molina, Veneranda García Manzano, Adrián García Anfreu, Leandro Pizarro González, José Rodríguez Vega, Antonio Huerta, Gabriel Morón Díaz, Vidal Rébora, Suárez Guillén, Carlos Abad López, José Moreno Remacha, César Rodríguez González, , Modesto Moyro, Juan Bautista Alvarado, Saturnino Gimeno, Matilde Cantos Fernández, Juan Pablo García, Jesús Ibáñez Rodríguez, Jesús Vallina González y Felipe García Álvaro. La mayoría murió en el exilio.

viernes, 23 de octubre de 2009

Un libro desvela el rastro de George Orwell en Aragón


Sariñena Editorial, ése pequeño milagro que gestiona Salvador Trallero desde el centro de Los Monegros oscenses, acaba de publicar "Orwell en las tierras de Aragón", de Manuel Benito. Se trata de un nuevo título de esa estupenda colección en torno a la recuperación de la memoria histórica referida a la Guerra de España en tierras aragonesas, que viene lanzando el editor Trallero desde hace apenas tres años y que ya ha dado frutos importantes.

Tras "Alas Rojas Sariñena", el extraordinario volumen en gran formato (premio del Gobierno aragonés al libro mejor editado del año 2006), sobre el aeródromo militar español más famoso de la contienda, y "Cartas de Grossi", el trabajo sobre la correspondencia de Manuel Grossi, dirigente poumista, exhumada por el propio Trallero en el Centro de Historia Social de Amsterdam, un libro que ilumina el papel que jugó el POUM en el frente de Aragón durante los primeros meses de la guerra, aparece ahora este título, que sigue los pasos del escritor británico George Orwell en Aragón aportando un texto preciso y clarificador (entre otras aportaciones se establecen incluso las cotas y lugares que Orwell describe en "Homenaje a Cataluña", dando incluso sus coordenadas geográficas).

En todo caso y como ocurre con la restante producción de Sariñena Editorial, éste no es un libro lugareño: en él se equilibran armónicamente lo local (la descripción y reconocimiento de paisajes muy concretos) con lo global (el descubrimiento del rastro de un escritor e intelectual universal). Por lo demás, y como es costumbre de la casa, el texto va acompañado de un buen número de fotografías, muchas inéditas y algunas tan poco conocidas y hermosas como la que ilustra su portada.

Además de aportar un contenido imprescindible el libro es un objeto bello en sí mismo, una pequeña joyita que apetece acariciar y guardar, algo que también constituye marca reconocible de la casa: tapa dura, papel satinado, buenas reproducciones fotográficas, y un texto con tipografía limpia y legible. Una verdadera rara avis en estos tiempos de ediciones apresuradas y de ínfima calidad, y no solo en los textos. A Trallero se le nota que le gustan los libros como seres con personalidad y viva propias, y que su enfoque de la edición se asienta en la labor artesana y no en la producción industrial. A uno no le cuesta demasiado deducir por su cuenta que el oficio originario de Trallero está en el obrador en el que se miman las cosas que se crean, y no en la adocenada cadena de producción de las llamadas "industrias culturales".

miércoles, 21 de octubre de 2009

MEMORIA Y DIGNIDAD, artículos sobre memoria histórica publicados en AVENTURA EN LA TIERRA


En breve aparecerá el volumen MEMORIA Y DIGNIDAD, una recopilación de artículos publicados en el blog AVENTURA EN LA TIERRA.

Los 31 artículos breves que componen este libro han sido revisados y mejorados por el autor expresamente para esta edición. El volumen tendrá 104 páginas, y de su preparación se ha encargado la editorial Grafein.

El libro se distribuirá a petición de los interesados. Pronto se informará del modo y de los costes del envío.

La fotografía que encabeza el post es Niño vestido de miliciano en las calles de Barcelona, 1936, de Robert Capa.

domingo, 11 de octubre de 2009

Robert Capa y Gerda Taro, fotografía y lucha antifascista


Gerda Taro y Robert Capa llegaron juntos a España en 1936, en los albores de la mal llamada Guerra Civil española. Gerda era una chica de origen judío, alemana de nacimiento y polaca de ascendencia. Tenía 25 años, y vivía y trabajaba como fotógrafa de prensa en París. Alli conoció a un muchacho llamado André Friedmann, un judío húngaro de 22 años sin oficio ni beneficio refugiado en Francia, al que Gerda hizo pasar por un afamado fotógrafo norteamericano para que le dieran trabajo en su agencia, inventándole un nombre que pronto se haría famoso en todo el mundo: Robert Capa.

En España Gerda Taro y Robert Capa se convirtieron en privilegiados e implacables testigos y notarios de la tragedia, y sus fotos pronto llenaron las portadas de las principales revistas ilustradas de Europa y América. Con verdadera pasión por la causa democrática y cierta ingenuidad propia de sus pocos años, los dos apátridas hicieron de la lucha republicana contra el fascismo el eje de sus jóvenes vidas. La mirada de ambos quedó plasmada en fotografías que son iconos del siglo XX (más delicadamente femeninas y atentas a la realidad cotidiana las de Gerda Taro, grandiosas y en ocasiones terribles las de Robert Capa). Formaron una curiosa pareja, en la que al parecer el amor ocupaba un lugar secundario en su relación, marcada por los acontecimientos que vivieron y por su lucha por dar a conocer la realidad de la España en guerra contra el fascismo.

Gerda murió en 1937, aplastada por un tanque durante la batalla de Brunete. Robert Capa siguió trabajando solo en España, y luego fotografió la Segunda Guerra Mundial, la guerra de China y la lucha en Indochina contra la colonización francesa, hasta morir en 1954 tras pisar una mina puesta por el Vietmin en un sendero perdido.

Recientemente El Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) ha dedicado una espléndida exposición conjunta a las obras de Robert Capa y Gerda Taro, cada uno en su propia sala independiente pero tan próximas entre sí que es inevitable observar las respectivas producciones como una unidad (de hecho, algunas fotografías que se muestran fueron tomadas al alimón por los dos desde perspectivas idénticas o muy cercanas). El contenido de la exposición se recoge en dos magníficos catálogos absolutamente imprescindibles para los amantes de la fotografía y desde luego, para quienes andamos empeñados en la reivindicación de la memoria histórica de este país. Seguramente esta doble exposición recorrerá España durante los próximos meses, así que procuren no perdérsela; visítenla sin dudar, e inviertan unos euros en adquirir los catálogos. Es un consejo que me van a agradecer.

En la imagen que ilustra el post, Gerda Taro y Robert Capa en París.

jueves, 27 de agosto de 2009

El Gobierno de Aragón amenaza con sancionar la exhumación de republicanos asesinados durante la guerra civil española


El pasado 25 de agosto, el diario El País publicaba una noticia de esas que hay que leer dos veces para creerse que algo así sea posible. El titular es demoledor: "Aragón estudia sancionar la exhumación de dos fusilados".

Resulta que el Gobierno aragonés ha enviado una carta a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de esa comunidad, advirtiéndoles de que al desenterrar los restos de dos ciudadanos asesinados por los franquistas durante la mal llamada guerra civil han podido cometer una "infracción grave", por la que se le podría imponer una multa cuyo importe oscilaría entre un mínimo de 60.000 y un máximo de 300.000 euros.

La presunta "infracción grave" la cometió la ARMH cuando decidió abrir una fosa común en Valderarnero (Calatayud) el pasado 17 de julio. La carta del gobierno aragonés requiriendo un informe "detallado" de la actuación llevada a cabo y amenazando con "la posible incoación de un expediente sancionador", está fechada el 24 de julio.

Llama la atención tanta diligencia en una administración autonómica española, que si por algo suelen caracterizarse no es precisamente por su prontitud en la respuesta al menos cuando actúan a instancia de parte. Por ejemplo, uno tiene algo más que dudas de que en el territorio de Aragón se haya llevado a cabo la total retirada de símbolos franquistas, prescrita en su día por una ley de ámbito español (y por tanto superior y obligatorio para el nivel autonómico).

El vicepresidente de la ARMH, Santiago Macías, manifestaba al diario su confianza en que el Gobierno de Aragón no cumpla su amenaza. "Si lo hace, estará castigando a los familiares de las víctimas, que son los que promueven la apertura de ésta y de todas las fosas". Dice el señor Macías que ellos pidieron permiso al Ayuntamiento de Calatayud, que además, "era propietario del terreno donde se encontraba el enterramiento clandestino y nos lo dio".

No conozco de nada a don Santiago Macías, pero me parece un hombre dotado de una buena fé inagotable. Uno hace tiempo que dejó de hacerse ilusiones en relación a don Marcelino Iglesias, presidente del gobierno regional aragonés, y de la gente que le rodea. Recuérdese el feo asunto de Gran Scala, el presunto proyecto de convertir la comarca de Los Monegros en un macro Las Vegas a la española, impulsado por unos "inversores" de quienes lo poco que se sabe no es precisamente bueno y en el que el Gobierno de Aragón se ha implicado de hoz y coz, cambiando incluso la legislación autonómica en materia de ordenación territorial para facilitar a los supuestos inversionistas la presunta compra de terrenos. Si alguien que dice ser de izquierdas es capaz de actuar así, no puede extrañar mucho que haga suyas las decisiones de un burócrata que se atreve a amenazar por carta a unos familiares de ciudadanos asesinados, que sólo pretenden recuperar los restos de sus deudos setenta y tantos años después de que fueran arrojados a una zanja ("enterramiento clandestino", lo llama hiperbólicamente el señor Macías).

Si a don Marcelino Iglesias le queda algo de socialista -es una posibilidad retórica, obviamente- o incluso simplemente de gestor preocupado por el bienestar moral y material de sus administrados y el respeto a quienes murieron por defender principios que se supone él comparte, debería inmediatamente echar a patadas de su Gobierno aragonés al imbécil que firmó la carta dirigida a la ARMH el 24 de julio de 2009. Y seguidamente, disculparse por escrito ante el señor Macías y esa Asociación.

martes, 30 de junio de 2009

El honor del FRAP


Luis Sánchez-Bravo tenía 21 años cuando fue asesinado junto a otros dos compañeros por un pelotón de policías y guardias civiles voluntarios, cuando el franquismo vivía sus últimos días como régimen político. En un hospital madrileño agonizaba la Bestia, vieja y podrida pero no ahíta de sangre, así que antes de expirar decidió llevarse con él a cinco hombres jóvenes, tres del FRAP y dos de ETA, fusilados exactamente 23 días antes de que el Caudillo por la Gracia de Dios cesara su reinado de terror sobre España. Ni la intercesión del Papa Pablo VI sirvió para que conmutara la pena que él mismo había dictado tras sendas bufonadas de juicios sumarísimos, militares por supuesto.

Una canción de Luis Eduardo Aute, "Al alba", dejó testimonio estremecedor de aquella jornada de luto horripilante. Como dice la canción, aquél 27 de septiembre de 1975 comenzó la noche más larga para cinco hombres jóvenes a los que ni siquiera se pudo probar su participación en los hechos imputados, pero de algún modo también, paralelamente a aquél suceso empezó a desvanecerse la larga noche franquista.

Treinta y cuatro años después, Silvia, la viuda de Luis Sánchez-Bravo, ha acudido a los tribunales para reivindicar la memoria de su marido. Como relataba ayer El País, Sánchez-Bravo tuvo una parodia de juicio en la que la sentencia estaba decidida antes de comenzar. Fue "detenido, torturado, acusado, condenado y ejecutado en el plazo de un mes, sin ninguna de las más elementales garantías de un juicio justo". ¿Y qué juicio justo iban a realizar aquellos carniceros, si su papel desde el 17 de julio de 1936 había sido el de ser verdugos de su propio pueblo?. Luis Sánchez-Bravo, José Humberto Baena y Ramón García Sanz fueron acusados de pertenecer al Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico (FRAP), organización en la que efectivamente militaban, y de haber matado a un teniente de la Guardia Civil franquista, lo que jamás se pudo probar. En realidad, su condena fue simplemente un acto de venganza, una represalia ciega. Para aquél remedo de juicio la "jurisdicción militar" se constituyó como "tribunal de excepción", al modo de los peores tiempos de la represión franquista en los años inmediatos de la postguerra. Todo el proceso fue una farsa representada por un puñado de marionetas vestidas de uniforme, que finalmente dictaron una sentencia contra la que no cabía recurso alguno, tal como les había encargado la "superioridad".

Dice El País que la viuda de Luis Sánchez-Bravo, Silvia, "se ha acogido a la Ley de Memoria Histórica, en cuyo artículo 2 se reconoce "el carácter radicalmente injusto de todas las condenas (...) producidas por razones políticas, ideológicas (...) durante la dictadura", y que en su artículo 3 declara "la ilegitimidad de los tribunales (...) creados con vulneración de las más elementales garantías del derecho a un juicio justo". Sin embargo se le ha denegado la indemnización que reclama, "porque "las pruebas que obran en el expediente" señalan que su marido participó en el asesinato de un guardia civil". En realidad, no hay ni una sola prueba que identifique a ninguno de los tres miembros del FRAP asesinados como autores de la muerte del guardia civil. Pero eso es pecata minuta, comparado con la bestialidad de que en la España de 2009 se dé carta de naturaleza a una sentencia de un tribunal político franquista, formado por tanto por criminales a sueldo de una dictadura fascista. Esa sentencia, de haberse emitido en Alemania durante el período nazi, por ejemplo, sería hoy nula de pleno derecho, y sus autores habrían sido reos de un crimen nazi, y por tanto juzgados y en el mejor de los casos para ellos expulsados de la carrera militar y judicial.

"Es humillante y esperpéntico", afirma indignada Silvia, la viuda. En realidad, es mucho más: es la prueba que demuestra el grado de complicidad con el franquismo que persiste en poderes y aparatos del Estado a los 35 años de la muerte del dictador.

La contribución a la democracia de hombres como Sánchez-Bravo, Baena y García Sanz no puede seguir escondida. El FRAP, fundado en París en 1971 por el antiguo dirigente socialista negrinista Julio Alvarez del Vayo, fue un grupo que luchó generosamente y con las armas en la mano contra la dictadura fascista al modo en que la Resistencia francesa lo hizo contra los nazis y los colaboracionistas en su país. El FRAP nunca fue un grupo terrorista, aunque sus atentados indiscriminados contra esbirros del régimen franquista fueran criticables, en la medida que mataban gente que en la escala de la represión ocupaba lugares muy secundarios y además, en su inmensa mayoría, los guardias civiles y "grises" víctimas de sus acciones procedían de los sectores más ignorantes y atrasados de las clases populares. Más tarde, en 1978, los componentes del FRAP entendieron que la llegada de la democracia significaba el final de la lucha armada, y muchos de ellos pasaron a la acción política; a partir de 1982 un cierto número de dirigentes, militantes y simpatizantes del FRAP ingresaron en el PSOE, donde algunos han ocupado cargos destacados y accedieron a puestos de responsabilidad en la Administración pública en la época del gobierno de Felipe González.

Les aseguro que si se publicara la relación de nombres de antiguos militantes del FRAP que siguen en primera línea de la política y la cultura, sorprendería a más de uno. Tal vez vaya siendo hora de que esta gente empiece a movilizarse reivindicando el honor de los compañeros caídos, y el derecho a que sus deudos, como es el caso de Silvia, reciban una reparación por todo lo vivido y sufrido.

Honor a quienes resistieron al fascismo.

jueves, 25 de junio de 2009

Ley de Fosas en Catalunya

En medio del fragor político carpetovetónico habitual, ha pasado totalmente desapercibido un hecho significativo y de gran calado, aunque "periférico": el Parlament de Catalunya acaba de votar la Ley de Fosas catalana. Según El País del pasado 23 de junio, "la Generalitat de Cataluña se ha convertido en la primera Administración española en asumir plenamente la localización e identificación de los desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo".

La Ley de Fosas catalana obliga al Gobierno autónomo catalán a actuar cuando sea requerido expresamente por los familiares. Dichas actuaciones podrán substanciarse bien mediante la exhumación de los cuerpos ilegalmente enterrados, o bien señalizando dignamente el lugar donde estos yacen. En definitiva, y como dice el diario madrileño "la Generalitat crea un marco jurídico para identificar y localizar los restos". Veremos si cunde el ejemplo en otras Administraciones españolas.

Alguno dirá que ya hora de que se diera un paso al frente. La verdad es que la tan manida Ley de la Memoria Histórica -la montaña que parió un ratón, recordarán- ha dejado la cuestión casi donde estaba: es decir, en nada. Por eso tiene su mérito que aunque sea en un parlamento autonómico, todas las fuerzas políticas democráticas presentes en él se pongan de acuerdo para sacar adelante un proyecto que viene a reparar la injusticia más salvaje que sigue enquistada en España.

Habrán notado que acabo de escribir que la Ley de Fosas catalana ha sido votada en el Parlament por "todas las fuerzas políticas democráticas presentes en él". Evidentemente, el PP y Ciutadans se han autoexcluido de ése acuerdo, lo que habla bien a las claras de la verdadera naturaleza fascista de esos dos partidos. Y sin embargo la ley es tan suave que para no ofender "sensibilidades", aplica el mismo procedimiento en el caso de los desaparecidos en la retaguardia catalana en el verano de 1936; pues ni por ésas. Dice El País que "el PP catalán insistió en equiparar en la ley catalana la represión republicana a la de los incontrolados. Pero no es justo. Hubo abusos en ambos bandos, pero los producidos en la España republicana lo fueron contra la legalidad y la voluntad de las autoridades".

Abundando en ello y en última instancia, los actos criminales incontrolados en la retaguardia republicana respondían a la quiebra momentánea del Estado y a la ira popular ante la rebelión militar. En Catalunya en concreto alcanzó a algunos centenares de lo que entonces se llamaba "prohombres" de la (ultra)derecha: militares, políticos, jerarquías eclesiáticas, grandes propietarios... amén de varias decenas de pistoleros falangistas, monárquicos, carlistas y de otras bandas. Restablecida la autoridad del Estado en la zona republicana, cesaron esas actuaciones criminales. Por contra, en el bando franquista, y como atestiguan las miles de fosas comunes existentes en toda España, la represión salvaje y masiva respondió a un plan genocida perfectamente planificado y ejecutado por los sublevados, con la colaboración de eclesiásticos, políticos y gente afín similar. El capitán Aguilera, uno de los jefes de prensa de Franco durante la guerra de España, llegó a decir en público que los sublevados se proponían "exterminar a un tercio de la población masculina española", para así acabar de una vez con los rojos (citado por Antony Beevor, en su obra "la Guerra Civil española", editorial Crítica).

Intentar "equiparar" actos de unos y otros es simplemente, hacerse cómplice consciente en el ocultamiento de la verdad histórica y por tanto, en la perpetuación impune de los crímenes del fascismo español.