domingo, 21 de diciembre de 2008

Cuento de Navidad: caviar para los pobres y para sobrellevar la crisis


Dice la prensa de hoy que el Ayuntamiento de Milán repartirá 40 kilos de caviar beluga a los pobres de la ciudad. Y luego diremos de Berlusconi.... Al parecer, los 40 kilos de las famosas latas azules son un cargamento ilegal capturado por la policía italiana, que los encontró hace un mes en un frigorífico de esa ciudad del norte de Italia. Como el caviar es un alimento perecedero, urgía encontrarle un destino, y al parecer un jefe policial tuvo la idea de repartirlo entre los asilos de ancianos y los comedores de caridad milaneses.

Al recibir el regalo, un tal Virginio Colmegna, responsable del albergue la "Casa della Carità" de Milán, dio las gracias en el Corriere de la Sera, pero matizó que habría que recordar que "los pobres tienen necesidad de derechos y de dignidad, más que de ningún tipo de lujo"(sic). Un tipo duro, el tal Colmegna.

Lo más raro de esta historia es que el caviar requisado no haya desaparecido en el interior de una organización tan corrompida como la policía italiana. O que "il cavagliere" Berlusconi no se lo haya apropiado para revenderlo a alguno de sus amigos multimillonarios o regalárselo a una de sus incontables "poulettes".

En la misma noticia (El País 21-12-2008) nos enteramos de que en Granada se han vendido ya los 50 kilos de caviar de piscifactoría obtenidos en la campaña de este año del pueblo de Loja, en plena Sierra Nevada. Aunque no nos dicen el precio imagino que no debe tratarse de ningún regalo, por más que el caviar de piscifactoría española se parezca al auténtico beluga lo que un huevo a una castaña. De todos modos, que en la España de la crisis el caviar corra como el agua aunque sea caviar de menor calidad, no deja de resultar una noticia tan sorprendente al menos como la referida a la generosidad de Il Berlusca (el Ladrón, o sea Berlusconi) y la policía italiana para con los menesterosos milaneses.

Será que la Navidad ablanda incluso los corazones más insensibles. Será.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Bon Nadal, família Borbón


Dice el diario electrónico "El Plural" que los Príncipes de Asturias han felicitado las fiestas en castellano e inglés, y que la Infanta Elena, ha añadido de propina a la suya el francés. Así que por la parte más joven de la familia real española, parece que vamos superando ese viejo defecto carpetovetónico que llevaba a tanto españolito a responder bravíamente al extranjero que osaba dirigirse a él en lengua distinta a la de Cervantes: ¡"Si viene a España, aprenda usted español!".

Ocurre, sin embargo, que a príncipes e infanta se les ha olvidado que junto al idioma oficial del Estado, en España también son oficiales en sus respectivas comunidades autónomas el catalán, el vasco y el gallego, y que esa población con dos lenguas oficiales representa un tercio del total de ciudadanos del país, además de tener "súbditos" que hablan otras lenguas como el provenzal en el valle de Aran, el aragonés en núcleos pirenaicos, el portugués en Olivenza, el bereber en Melilla, y desde luego el caló gitano, una lengua cuyos hablantes en España se cuentan por cientos de miles.

Dice El Plural que "Zarzuela ha restado importancia al hecho y ha destacado que las traducciones son una mera cortesía hacia los extranjeros que reciben las tarjetas". Al parecer pues, los remitentes de esas felicitaciones navideñas se preocupan sólo por ser corteses con sus "súbditos" monolingües y con los extranjeros. Tamaña falta de sensibilidad y delicadeza habla bien a las claras del aprecio real que la singular familia siente por quienes les pagamos el sueldo además de soportar sus opiniones, fastos y hasta disputas internas.

Se diría que lo único que a esta gente le interesa del tercio largo de sus "súbditos" ahora ninguneados (y probablemente de los dos tercios restantes), es el color de nuestro dinero, el mismo que les permite vivir como dios sin aportar a la comunidad nada más que su presunta campechanía y supuesta sencillez, amén de la considerable falta de cultura y educación que acaban de acreditar una vez más.

jueves, 18 de diciembre de 2008

A Franco lo bajan del caballo, por fin


La última estatua ecuestre del que fuera el mayor asesino de la historia de España, ha sido retirada esta mañana por operarios municipales de su ubicación en la plaza del Ayuntamiento de Santander. Para que el rastro de esta bestia desaparezca por fin del paisaje urbano español, han tenido que transcurrir 72 años desde el golpe de Estado militar que le llevó al poder tras una salvaje guerra contra su propio pueblo, y 33 desde que el dictador falleciera en su cama de muerte natural.

De todos modos, no canten victoria todavía: el callejero de un buen racimo de ciudades y pueblos españoles continua teniendo vías y espacios urbanos dedicados a la memoria de este criminal y de sus secuaces y sicarios más destacados. Y muy cerca de Madrid, sigue en pie y abierto al público el mastodóntico mausoleo que este faraón rechoncho y de voz atiplada se levantó en vida a mayor gloria propia y en el que sus cenizas reposan bajo toneladas de mármol, para escarnio de tantos miles de compatriotas asesinados y arrojados a fosas comunes anónimas cavadas en las cunetas de todo el país.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Joan Baptista Humet, cantautor


Anoche se celebró en Montjuïc un homenaje al recientemente fallecido cantautor Joan Baptista Humet. Según la prensa de hoy, asistieron unas 2.000 personas a pesar del mal tiempo y la escasa publicidad de la convocatoria.

Joan Baptista Humet murió hace unos días, sin poder llegar a ver la realización de este acto de reconocimiento que sus compañeros de profesión acordaron rendirle en cuanto se hizo público su gravísimo estado de salud. Humet fue una persona querida y respetada, pero quizá menos conocido popularmente que la mayoría de nombres que ayer subieron al escenario para homenajearle. Y es que este valenciano, residente en Catalunya desde niño, fue un cantautor especial, en el sentido de que voluntariamente permaneció siempre al margen de cierta corriente mayoritaria, la que dominaba el mundillo de los cantautores catalanes 30 años atrás. Humet cantó indistintamente en castellano y en catalán, y eso, como ocurrió también en su momento con Joan Manuel Serrat, le atrajo antipatías de medios políticos, mediáticos y empresariales relacionados con la música catalana en el tardofranquismo y la transición, y sobre todo un cierto ostracismo por parte de las discográficas "de casa nostra" que por entonces dominaban el panorama musical catalán.

Además, Joan Baptista Humet, adelantado a su tiempo, huyó de las letras burdamente de combate, y apostó por un compromiso que no obviara la calidad en los textos y en la música. Cuando la "gente comprometida" que subía a los escenarios o grababa discos se limitaba a aporrear una guitarra por todo acompañamiento, Humet ya creaba orquestaciones que añadían valor a su canciones, cuidando la producción como no hacían entonces otros artistas.

Entre su temas más conocidos en castellano están el optimista "Hay que vivir", "Que no soy yo", su declaración de principios, y "Clara", una canción que hace treinta y tantos años ya hablaba de modo tan delicado como firme de las consecuencias de las drogas para los jóvenes enganchados; de sus temas en catalán destaca "Gemma", que siempre que oigo me recuerda a mi querida Gemma Piquer, vecina, amiga y compañera del grupo parroquial donde nos hicimos mayores y "rojos", y a quien le encantaba que se la pusiéramos en los guateques que organizábamos muchos domingos de nuestra adolescencia.

Y en fin, Humet, hombre sensible, honesto y de izquierdas, nos ha legado "Layetana abajo", esa maravilla de canción que hace décadas ya hablaba a las claras del problema del maltrato femenino, y que termina con aquella frase animosa dirigida a una mujer que padece ese problema : "Coge tu carnet, tu dinero, y ves Layetana abajo"; es decir, rompe con todo y rehaz tu vida.

Que la terra et sigui lleu, Joan Baptista, company.

martes, 16 de diciembre de 2008

Georges Moustaki y España



A principios de los años ochenta, el cantautor greco/egipcio/francés Georges Moustaki solicitó la nacionalidad española al recién constituido gobierno de Felipe González (noviembre de 1982). Recuerdo que me desagradó profundamente la negativa que obtuvo el gesto de Moustaki; más cuando al cabo de algunos años, ése mismo gobierno concedió la nacionalidad a personas como por ejemplo Mario Vargas Llosa, quien además de ser ciertamente un grandísimo escritor es también un notorio reaccionario.

Nacido en Alejandría de Egipto, Georges Moustaki tiene sangre judía (sefardita) y griega. Ya antes de venir al mundo, tuvo una tía que a la edad de cinco años hablaba inglés a la perfección... a pesar de que en su pueblo natal griego, en pleno siglo XIX, nadie conocía una sola palabra de ese idioma; cosas de la magia mediterránea. Siendo casi un adolescente, Moustaki fue amante de Edith Piaf, y autor de sus letras más celebradas. Al contrario que Vargas Llosa, Moustaki hace ya más de medio siglo que es un referente ético y estético de la izquierda europea y global, incluso desde muchos años antes de que se inventara éste último término. Del amor que siente "Le méteque" (el extranjero vagabundo) por España, dan cuenta sus infinitos gestos de solidaridad con la oposición antifranquista en los años sesenta y setenta del pasado siglo. Así que Moustaki se merecía ése reconocimiento como nadie.

A pesar del rechazo inicial -que desconozco si fue subsanado en años posteriores-, el sentimiento proespañol de este hijo de la diáspora hispanojudía jamás ha cedido un ápice. Y en justa correspondencia, en ningún otro país fuera de Francia arrastra Moustaki multitudes como en España. A lo largo de los años, Georges Moustaki ha enviado a España -a "su" España, obviamente- muy bellos mensajes, como esta "Espagne al coeur" cuya letra les traigo hoy aquí, y donde se dicen cosas tan hermosas como este verso: "Tierra desconocida y familiar, donde surgen en el polvo mis recuerdos bimilenarios, mis recuerdos bimilenarios".

Esta es la letra íntegra en francés:

Espagne au coeur

Fils de Tolède ou de Grenade,
Tous mes ancêtres séfarades
Ont pris la route des nomades
Ont pris la route des nomades

[Refrain:]

L'Espagne au coeur de ma guitare
Des Asturies à Gibraltar
L'Espagne au fond de ma mémoire
De la Galice aux Baléares
Ma soeur latine et africaine,
Ma soeur méditerranéenne,
Le même sang coule en nos veines
Le même sang coule en nos veines

[au Refrain]

Terre inconnue et familière
Où surgissent dans la poussière
Mes souvenirs bimillénaires
Mes souvenirs bimillénaires

[au Refrain]

Impératrice sans empire,
Pasionaria, sainte et martyre,
Ivre de vivre et d'en mourir
Ivre de vivre et d'en mourir

[au Refrain]

lunes, 15 de diciembre de 2008

Izquierda Unida regresa a los años noventa


La elección final del Coordinador de IU no ha deparado sorpresas. En el estado preagónico en que se halla la coalición, el golpe de mano dado por el PCE en la última Asamblea -largamente preparado, y ejecutado al más puro estilo de los viejos tiempos-, no podía sino triunfar del modo en que lo hecho. El tal Cayo Lara, un absoluto desconocido y un al parecer no muy preparado dirigente regional de IU (un miembro de ésa coalición me comentaba ayer por teléfono: "¿Sabes? han hecho Coordinador de IU a Magdalena Álvarez"), era el candidato oficial de un PCE que insiste en retrotraer la coalición a los años noventa, aquellos tiempos de la famosa teoría de "las dos orillas" anguitista que tan bien sirvió a la conquista del poder por el PP en 1996, y que para IU supuso la destrucción de su credibilidad política ante su propio electorado.

De momento ayer el señor Lara ya se despachó a gusto diciendo que "ellos" (la nueva/vieja IU) son una "cosa distinta" del neoliberalismo que a su juicio abanderan por igual el PSOE y el PP, y que su electorado les pide que marquen distancias con el PSOE (¿qué electorado? ¿el que mediante el "voto útil" ha huido en masa al PSOE, o el que se ha refugiado en la abstención asqueado por las continuas pugnas internas por el poder en la coalición?). Eso sí, según declara hoy en El País este señor Lara -cuya oratoria escasa, tosca y de catequista, resulta tan característica del anguitismo en estado puro-, "IU no va a tener nunca más un gobierno y una oposición en su seno"; cuando la periodista le recuerda que ésa oposición interna la organizó el PCE, el señor Lara desvía la responsabilidad de las pugnas internas al anterior "gobierno" de IU. Un sutil dialéctico no parece pues el nuevo Coordinador de IU.

De paso, Cayo Lara avisa de que, de seguir así las cosas, se hará "inevitable" una huelga general. Seguro que en Génova, 13, sede del PP, ya se están frotando las manos ante esa perspectiva. Claro que para montar una huelga general hay que contar con sindicatos que la lancen. Y en eso están los mentores políticos del señor Lara: en desestabilizar CCOO, moviéndole la silla a José María Fidalgo, su secretario general, al que acusan -horror de los horrores- de "prosocialista".

Decía Marx que cuando la historia se repite, lo que primero fue tragedia regresa como farsa. Y efectivamente, si la infamia de los años noventa, con el pacto entre Anguita y Aznar para desalojar al PSOE del gobierno y quedarse IU con el espacio electoral socialista, provocó un desastre político en España cuyas consecuencias aún las estamos pagando -empezando por la propia IU, cuya credibilidad política se hundió en el fango-, repetir la jugada significará además de la caída de IU en el mayor de los ridículos políticos, su segura autodestrucción a corto plazo.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Anarquismo y revisionismo histórico. La historiografía burguesa catalana ajusta cuentas con el movimiento obrero


De algunos años a esta parte se ha incrementado de modo notable la producción historicista revisionista destinada a legitimar el franquismo y en definitiva, a avalar las posiciones y actuaciones de la derecha española a lo largo del siglo XX. Se trata de una producción de nula calidad científica y muy escaso interés en cuanto a aportación de ideas, que suele beber con todo descaro en las "fuentes documentales" (manipuladas, obviamente) de los clásicos de la historiografía franquista, y cuya obsesión omnipresente es, además de la autoreivindicación derechista, la descalificación compulsiva de las izquierdas españolas en particular y del movimiento obrero en general, a quienes se presenta como amenazas constantes para el orden social instaurado e incluso para la propia identidad nacional.

Al contrario que en Madrid y en otras partes de España, en Catalunya todo este esfuerzo ha obtenido una mínima repercusión, proporcional al escaso peso social, político y cultural que tiene la derecha española en éste país. La hegemonía del pensamiento científico y de izquierdas en la producción historiográfica ha sido aquí abrumadora desde siempre, y ello a pesar de los esfuerzos hechos desde el pujolismo (el populismo nacionalista burgués catalán) para contrarrestarla, al promover desde los aparatos de poder que ha controlado durante un cuarto de siglo una interpretación del pasado acorde con los intereses del bloque de clases a los que esta ideología -esencialmente conservadora en lo político, reaccionaria en lo social y mítica en lo ideológico- ha servido con dedicación y eficacia.

No es por tanto novedoso que la burguesía catalana intente legitimar su propio papel ante la Historia y ante la colectividad humana a la que pastorea. Lo que sí constituye toda una novedad es que comience a cargar frontalmente no ya contra su enemigo natural político, las izquierdas catalanas, sino contra la base sobre la que éstas han descansado históricamente, el movimiento obrero catalán, y sobre todo contra la versión local del anarquismo, que como es sabido hegemonizó el pensamiento y la acción de los trabajadores catalanes durante casi la primera mitad del siglo XX, dejando una impronta en su mentalidad colectiva que ha llegado hasta nuestros días. Es así que desde hace poco tiempo pero con una intensidad creciente, la historiografía burguesa catalana ha desplegado una verdadera guerra sin cuartel contra el anarquismo catalán, al que se define en función de supuestas características de orden negativo y excluyente: radicalidad politica ultrarrevolucionaria (impuesta a sangre y fuego), marginalidad social y cultural en relación a la "bona gent" catalana (cuyos valores y creencias despreciaría y habría perseguido con saña), y una cosmovisión explicitada ajena al país y propia de gentes ignorantes y foráneas.

En ese marco se inscriben obras como una recientemente aparecida biografía de Joan Garcia Oliver, el verdadero "hombre fuerte" de la FAI catalana en los años treinta y durante la Guerra de España. Su editor, Isidor Cònsul, avisa en el Quadern de Cultura (edición Barcelona) de El País: "Había una seducción romántica del tema ácrata, y ahora, con la recuperación de la memoria histórica, la nueva visión deja al descubierto la falsedad y los crímenes de gente como la de la FAI". Toda una declaración de principios, como puede verse. En este "Retrat d'un revolucionari i sindicalista" se dispara a mansalva sobre la CNT y el anarquismo, y por elevación, contra las izquierdas catalanas de obediencia "no nacional". La CNT y sus hombres, Garcia Oliver entre ellos, serían los responsables del pistolerismo que asoló Barcelona durante los años veinte, al menos en pie de igualdad con los sicarios instrumentados por la patronal (a las órdenes del gobernador civil, Martínez Anido), que asesinaron a centenares de sindicalistas por el mero hecho de serlo; con el mayor de los desparpajos pues, se iguala a víctimas y verdugos. Por lo demás, los revisionistas catalanistas olvidan intencionadamente el pistolerismo antisindicalista igualmente homicida que en los años treinta comandó el conseller de Interior de la Generalitat, Josep Dencàs (el mismo que tras el 6 de octubre de 1934 halló refugio en la Italia de Mussolini, con quien apareció en el balcón de Piazza dei Popolo desde el que éste acostumbraba a mitinear) y organizaban los hermanos Badía (ejecutados en venganza por la FAI) y otros significados cuadros de Estat Català relacionados con dirigentes de la ERC de la época.

A Garcia Oliver en concreto, no se le perdona que tras aplastar a los militares rebeldes el 19 de julio de 1936, los trabajadores organizados tras la CNT y en menor medida el POUM, se hicieran con todo el poder e inauguraran el que más tarde fue llamado "corto verano de la anarquía", es decir, un experimento revolucionario autogestionario que llenó de pavor a la burguesía catalana, quien simplemente desapareció de las calles y de las instituciones. En su "Cuaderno Rojo de Barcelona", la entonces joven revolucionaria inglesa Mary Low narra que fue durante el entierro multitudinario de Durruti (noviembre de 1936) cuando la burguesía barcelonesa y sus partidos empezaron a salir a la calle, sumándose a la inmensa manifestación y en el caso de ERC llevando una gigantesca corona de flores; Mary Low escribió entonces que "si Durruti hubiera levantado la cabeza en ese momento, seguramente hubiera requerido una metralleta para liquidarlos a tiros". Es en ese contexto de pugna de clases en el bando republicano catalán en el que hay que enmarcar los "fets de maig" de 1937 en Barcelona, cuando los partidos burgueses (apoyados por las fuerzas de Orden Público controladas por la Generalitat) y las milicias del PSUC, el partido comunista catalán (que hasta su desaparición fue siempre un partido de "ley, orden y moderación"), pusieron punto final a tiro limpio a la experiencia revolucionaria. Más tarde, la llegada de las tropas franquistas sería acogida por esos burgueses como un mal menor, que definitivamente les libraba del "peligro revolucionario" (obrero y "xarnego"), y restablecía el supuesto orden natural de las cosas y las personas.

Han tenido que transcurrir setenta años, sin embargo, para que por fin la burguesía catalana aborde la tarea de realizar el ajuste de cuentas historiográfico con la izquierda anarquista catalana y los terrores que en ella sigue despertando, en parte porque ése era un trabajo que ya realizaba la historiografía franquista (véase Ricardo de la Cierva, entre otros), y en parte porque la proximidad de los hechos grabados a fuego en la memoria de las clases populares y trabajadoras catalanas dificultaba grandemente la manipulación ahora emprendida. Transcurrido el tiempo, y con una izquierda intelectual y organizativamente debilitada, creen llegado el momento de empezar a atacar y derruir el icono que durante tantos años han observado con temor. Y en ello están.