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miércoles, 2 de marzo de 2011

Enrique Curiel es de toda la izquierda


Hoy es un día triste para la izquierda española en su conjunto. Ha muerto Enrique Curiel, un valor compartido. Luchador antifranquista, profesor universitario y dirigente político de altura, Curiel todavía era un hombre joven. Le ha abatido un cáncer, una tragedia más en una vida marcada por un cúmulo de desgracias personales casi encadenadas, que sin embargo no lograron romper su compromiso con su pueblo y con su tiempo.

Enrique Curiel, de origen gallego, se inició en política de la mano de Enrique Tierno Galván y su intento de crear un socialismo español fuera del foco del PSOE. Del llamado Partido Socialista del Interior, Curiel pasó al PCE liderado por Santiago Carrillo, convirtiéndose en mano derecha del veterano dirigente comunista. Con el tiempo llegaría a ser vicesecretario general del partido. Sufrió innumerables detenciones y "hábiles interrogatorios" a manos de la policía secreta y de la Guardia Civil franquistas.

En 1976 Enrique Curiel es ya un personaje de relevancia política pública, lo que no le libró de recibir un disparo de la policía del Régimen en el curso de una manifestación convocada con motivo de la detención de Santiago Carrillo, que acababa de regresar clandestinamente a España. Desde el sector del partido llamado eurocomunista, Curiel luchó a brazo partido contra los nostálgicos del estalinismo. Al mismo tiempo intentaba preservar la identidad del proyecto comunista español, cada vez más cuestionado políticamente y falto de apoyo real en unas clases trabajadoras y populares que ya empezaban a volcarse en favor del PSOE renovado dirigido por el entonces joven Felipe González. Curiel terminará por irse del PCE tras los desastres electorales y organizativos de los años ochenta, y recalará en el PSOE a partir de 1990. Diputado, senador y dirigente orgánico socialista, su carrera hacia la cúspide se vio truncada por un coma metabólico, que en 1995 le llevó a las puertas de la muerte dejándole sin habla y con la salud muy afectada. Consiguió recuperarse, en un despliegue de voluntad y energía que dice mucho de la clase de hombre que era. Desapareció luego, sin embargo, de la primera línea política durante años. Finalmente, tras un breve retorno a la política parlamentaria, en los últimos años se dedicó a la actividad docente universitaria. Hoy ha muerto víctima de un cáncer, la última de las batallas que libró este hombre de maneras suaves y educadas, de aspecto simpático y relajado, negociador flexible pero nada blando, y siempre enemigo de involucrarse en broncas y algaradas internas en los partidos en los que militó, lo que le valió el aprecio unánime de unas bases hartas de banderías y capillitas.

Enrique Curiel ha sido un valor sólido de la izquierda española. Pertenecía a la raza de los activistas políticos que trajeron la democracia empujando la Historia hacia la libertad en la calle y en los despachos "para que pudiera ser", como cantaba Labordeta. Aunque solo fuera por eso, su recuerdo merece el respeto y el cariño de quienes más allá de siglas concretas hemos sido sus compañeros y compañeras. Que la tierra te sea leve, compañero.

En la imagen que ilustra el post, Enrique Curiel en una foto oficial del PSOE.

sábado, 25 de abril de 2009

La crucifixión de Rosa Aguilar


Nunca me gustó Rosa Aguilar. En tiempos fue la niña bonita y heredera in pectore de Julio Anguita, al que sucedió en la alcaldía de Córdoba, la ciudad que ha sido buque insignia municipal de Izquierda Unida (IU), y la única capital de provincia española con alcalde teóricamente comunista desde 1979, creo. Aún me gustó menos cuando empecé a oírla en su condición de "tertuliana dialogante" de plantilla de la Cadena SER, y menos todavía cuando me enteré de que es católica practicante (cada cual tiene derecho a creer en lo que le de la gana, obviamente, pero a mi juicio de un tiempo a esta parte empiezan a haber demasiados católicos, o gente que dice serlo, en puestos dirigentes de partidos de izquierda españoles, y eso se nota).

Ahora Rosa Aguilar acaba de dar un giro significativo a su carrera política, aceptando un puesto como consejera independiente en la Junta de Andalucía, gobernada con mayoría absoluta por el PSOE. Cualquiera diría que la fuga de Rosa Aguilar de IU, tiene que ver con el gris presente y el más negro futuro que todo el mundo augura a la coalición que piadosamente podríamos decir que lidera el PCE, o lo que queda de él. No parece que la continuidad de Aguilar o de cualquier otro candidato de izquierda al frente de la capital cordobesa sea posible más allá de las próximas elecciones municipales, cuando muy probablemente el PP ganará esa ciudad con mayoría suficiente para gobernar.

Con todo, alguna simpatía empieza a despertarme esta mujer, a la que hay que reconocer cierto talento y una innegable condición de luchadora. Y es que el torrente de insultos y descalificaciones que le han llovido desde la formación política a la que teóricamente aún pertenece, la hacen sino más atractiva desde el punto de vista político al menos sí más comprensible desde el puramente humano. Resulta difícil imaginar la capacidad de aguante que hay que tener para haber convivido tantos años con gente que es capaz de soltar sobre una tanto veneno, como han hecho y siguen haciendo de Anguita al último de sus secuaces en respuesta al plantón que les ha dado Rosa Aguilar. Entre paréntesis, me sorprende y duele que a ese coro infame se haya unido Gaspar Llamazares, un hombre que me merece el mayor de los respetos desde el punto de vista político y humano; quizá Llamazares haya intentado hacerse perdonar su distanciamiento -a la fuerza ahorcan- en relación con el núcleo dirigente actual de la coalición. En todo caso, Gaspar Llamazares ya sabe qué clase de cosas van a decir de él el día no lejano en que se marche de IU.

La fuga de Rosa Aguilar desnuda la crisis irrecuperable en que vive sumida IU. Las descalificaciones contra una persona, incluso en el más que hipotético caso de que fueran merecidas, no van a ayudar en nada a recomponer una organización y un espacio políticos que se descomponen por momentos. Crucificar y devorar a la alcaldesa de Córdoba no va a aportar a su Saturno más satisfacción que el gozar unos días de atención por parte de los medios de comunicación de la extrema derecha, esos mismos desde los que en los años noventa se le jaleaba como el "representante de la verdadera izquierda". Ya hemos visto el precio que pagó IU por aquellos alabanzas interesadas.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Izquierda Unida regresa a los años noventa


La elección final del Coordinador de IU no ha deparado sorpresas. En el estado preagónico en que se halla la coalición, el golpe de mano dado por el PCE en la última Asamblea -largamente preparado, y ejecutado al más puro estilo de los viejos tiempos-, no podía sino triunfar del modo en que lo hecho. El tal Cayo Lara, un absoluto desconocido y un al parecer no muy preparado dirigente regional de IU (un miembro de ésa coalición me comentaba ayer por teléfono: "¿Sabes? han hecho Coordinador de IU a Magdalena Álvarez"), era el candidato oficial de un PCE que insiste en retrotraer la coalición a los años noventa, aquellos tiempos de la famosa teoría de "las dos orillas" anguitista que tan bien sirvió a la conquista del poder por el PP en 1996, y que para IU supuso la destrucción de su credibilidad política ante su propio electorado.

De momento ayer el señor Lara ya se despachó a gusto diciendo que "ellos" (la nueva/vieja IU) son una "cosa distinta" del neoliberalismo que a su juicio abanderan por igual el PSOE y el PP, y que su electorado les pide que marquen distancias con el PSOE (¿qué electorado? ¿el que mediante el "voto útil" ha huido en masa al PSOE, o el que se ha refugiado en la abstención asqueado por las continuas pugnas internas por el poder en la coalición?). Eso sí, según declara hoy en El País este señor Lara -cuya oratoria escasa, tosca y de catequista, resulta tan característica del anguitismo en estado puro-, "IU no va a tener nunca más un gobierno y una oposición en su seno"; cuando la periodista le recuerda que ésa oposición interna la organizó el PCE, el señor Lara desvía la responsabilidad de las pugnas internas al anterior "gobierno" de IU. Un sutil dialéctico no parece pues el nuevo Coordinador de IU.

De paso, Cayo Lara avisa de que, de seguir así las cosas, se hará "inevitable" una huelga general. Seguro que en Génova, 13, sede del PP, ya se están frotando las manos ante esa perspectiva. Claro que para montar una huelga general hay que contar con sindicatos que la lancen. Y en eso están los mentores políticos del señor Lara: en desestabilizar CCOO, moviéndole la silla a José María Fidalgo, su secretario general, al que acusan -horror de los horrores- de "prosocialista".

Decía Marx que cuando la historia se repite, lo que primero fue tragedia regresa como farsa. Y efectivamente, si la infamia de los años noventa, con el pacto entre Anguita y Aznar para desalojar al PSOE del gobierno y quedarse IU con el espacio electoral socialista, provocó un desastre político en España cuyas consecuencias aún las estamos pagando -empezando por la propia IU, cuya credibilidad política se hundió en el fango-, repetir la jugada significará además de la caída de IU en el mayor de los ridículos políticos, su segura autodestrucción a corto plazo.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Más de lo mismo en IU


Después de la Asamblea-Congreso-akelarre de este fin de semana, IU está más muerta que el PCUS. Dicho sea con todos los respetos para la buena gente que queda en IU y ninguno para el PCUS y sus adoradores españoles, que como se ha visto estos días y por increíble que pueda parecer, aún quedan unos cuantos.

Resulta extremadamente alucinante ver cómo, contra todas las enseñanzas del freudomarxismo, es el padre (el PCE) quien mata al hijo (IU), y encima se queda tan pancho. Lo más siniestramente divertido es que ese PCE que ahora reclama identidades pleistocénicas lo mangonean señores que llevan como quien dice cuatro días en el partido, comenzando por el ¿ex?falangista Julio Anguita. O Felipe Alcaraz, quien antes de afiliarse al PCE en los años setenta lo intentó en el PSOE y le negaron la entrada. Por ahí anda también Paco Frutos, experto dinamitero, prolífico creador de corrientes y enterrador oficial del PSUC. La lista de ejemplos es tan larga como aburrida. Por cierto, penoso oír hablar al candidato que pretendían parachutar sobre IU, un tal Cayo Lara, cuya claridad de ideas y capacidad oratoria convierten en comparación a la ministra Magdalena Alvarez en un Demóstenes con acento andaluz.

Y luego están los “alternativos”, las terceras y cuartas vías, el chiflado Profeta de Marinaleda y un sinfín de mínúsculos grupillos, a cual más patéticamente aislado de la realidad social y política. Entre todos le han hecho la vida imposible a Gaspar Llamazares, empeñados en aquello del perro del hortelano, que ni come ni deja comer. ¿La acusación contra él? la más terrible para la actual tropa dirigente pecera: “entreguismo” al PSOE.

IU no tiene pues otra salida que la refundación, con la inclusión de nuevos colectivos y sobre todo, con la previa extinción de los que la lastran ahora. El primero de todos un PCE que debería estar hace años en un museo paleontológico, anclado como vive en la revanchista y rencorosa teoría de las “dos orillas”, la misma que ayudó a a propulsar al PP al gobierno en 1996 en aquél "Golpe de Estado difuso" (Ramón Cotarelo) en el que tan lucido papel jugaron los anguitistas.

El espacio que ocupa IU no va a desaparecer. Otra cosa es quién, qué siglas, lo va a gestionar durante los próximos años.