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domingo, 19 de junio de 2011

Izquierda Unida elige el suicidio político



La verdad es que personalmente no soporto al señor Fernández Vara, el candidato del PSOE a la Junta de Extremadura. El tipo en cuestión es un trapacero, desideologizado y catalanófobo burócrata carpetovetónico, digno heredero de su inventor, Rodríguez Ibarra, el tosco y aguerrido presidente extremeño que durante décadas no dejó de disparar verbalmente contra Jordi Pujol mientras procuraba imitar en todo -sobre todo en lo mucho malo- al casi eterno presidente catalán.

Pero entre echar a Fernández Vara de la política y entregar Extremadura al Partido Popular (PP) debería mediar un abismo, al menos para gente que dice ser comunistas, aunque cada vez dé más risa oírlos definirse así. Había otras soluciones obviamente, como exigir al PSOE que cambiara a su candidato. Pero no, los "komunistas" de Izquierda Unida (IU) han preferido reeditar la pinza y dejar al pobre Cayo Lara, el supuesto coordinador del cada vez menos partido y más grupúsculo, con el culo al aire. En realidad hace apenas unos días que la maquinaria estalinista de IU -es decir, lo que queda del PCE- ya se había puesto en marcha, pactando con el PP unas decenas de alcaldías en Andalucía y Extremadura. Detrás de toda esta mierda está naturalmente la mano del "kamarada" Anguita, el mismo canalla que en los noventa llevó a IU a la miseria moral y política pactando con los franquistas del PP la pretendida destrucción del PSOE; tan ingenuo como soberbio y prepotente, el grandísimo idiota creyó sinceramente a los Aznar, Anson y Pedro J. Ramírez cuando le prometían que la pinza IU-PP liquidaría al PSOE y que diez millones de votos de izquierda caerían inexorablemente en el cesto de IU.

De todos modos la atracción de Anguita por el franquismo no es nueva. Es bien conocida su tardía incorporación al PCE, luego de haber militado durante años en el falangismo de camisa azul y correaje y haber intentado ser guardia civil. Durante años el tipo disfrutaba leyendo en voz alta pasajes de obras de José Antonio Primo de Rivera, el ideólogo del fascismo español, para pasmo de los comunistas obligados a oírle. Un pobre diablo arrogante y pretencioso, maestrillo de escuela huero de conocimientos y empachado de retórica, armado intelectualmente con cinco céntimos de marxismo-leninismo alcanforado, trufado con el fascismo elemental joseantoniano. Este es el hombre que de nuevo conduce con paso firme a IU a la ruina, esta vez definitiva; detrás le sigue un cada vez más escúalido rebaño de borreguillos dispuestos a contentarse con las migajas que el partido franquista les arroja al suelo. Yo que Cayo Lara cogía la puerta y me iba a mi casa, antes de que le enmierden del todo.

La fotografía que ilustra el post corresponde a los años noventa, en plena conspiración para llevar al PP al Gobierno español, infamia en la que participó la IU dirigida por Julio Anguita (en la foto conversando con José María Aznar).

sábado, 25 de abril de 2009

La crucifixión de Rosa Aguilar


Nunca me gustó Rosa Aguilar. En tiempos fue la niña bonita y heredera in pectore de Julio Anguita, al que sucedió en la alcaldía de Córdoba, la ciudad que ha sido buque insignia municipal de Izquierda Unida (IU), y la única capital de provincia española con alcalde teóricamente comunista desde 1979, creo. Aún me gustó menos cuando empecé a oírla en su condición de "tertuliana dialogante" de plantilla de la Cadena SER, y menos todavía cuando me enteré de que es católica practicante (cada cual tiene derecho a creer en lo que le de la gana, obviamente, pero a mi juicio de un tiempo a esta parte empiezan a haber demasiados católicos, o gente que dice serlo, en puestos dirigentes de partidos de izquierda españoles, y eso se nota).

Ahora Rosa Aguilar acaba de dar un giro significativo a su carrera política, aceptando un puesto como consejera independiente en la Junta de Andalucía, gobernada con mayoría absoluta por el PSOE. Cualquiera diría que la fuga de Rosa Aguilar de IU, tiene que ver con el gris presente y el más negro futuro que todo el mundo augura a la coalición que piadosamente podríamos decir que lidera el PCE, o lo que queda de él. No parece que la continuidad de Aguilar o de cualquier otro candidato de izquierda al frente de la capital cordobesa sea posible más allá de las próximas elecciones municipales, cuando muy probablemente el PP ganará esa ciudad con mayoría suficiente para gobernar.

Con todo, alguna simpatía empieza a despertarme esta mujer, a la que hay que reconocer cierto talento y una innegable condición de luchadora. Y es que el torrente de insultos y descalificaciones que le han llovido desde la formación política a la que teóricamente aún pertenece, la hacen sino más atractiva desde el punto de vista político al menos sí más comprensible desde el puramente humano. Resulta difícil imaginar la capacidad de aguante que hay que tener para haber convivido tantos años con gente que es capaz de soltar sobre una tanto veneno, como han hecho y siguen haciendo de Anguita al último de sus secuaces en respuesta al plantón que les ha dado Rosa Aguilar. Entre paréntesis, me sorprende y duele que a ese coro infame se haya unido Gaspar Llamazares, un hombre que me merece el mayor de los respetos desde el punto de vista político y humano; quizá Llamazares haya intentado hacerse perdonar su distanciamiento -a la fuerza ahorcan- en relación con el núcleo dirigente actual de la coalición. En todo caso, Gaspar Llamazares ya sabe qué clase de cosas van a decir de él el día no lejano en que se marche de IU.

La fuga de Rosa Aguilar desnuda la crisis irrecuperable en que vive sumida IU. Las descalificaciones contra una persona, incluso en el más que hipotético caso de que fueran merecidas, no van a ayudar en nada a recomponer una organización y un espacio políticos que se descomponen por momentos. Crucificar y devorar a la alcaldesa de Córdoba no va a aportar a su Saturno más satisfacción que el gozar unos días de atención por parte de los medios de comunicación de la extrema derecha, esos mismos desde los que en los años noventa se le jaleaba como el "representante de la verdadera izquierda". Ya hemos visto el precio que pagó IU por aquellos alabanzas interesadas.

viernes, 24 de abril de 2009

Julio Anguita en su orilla. Respuesta a Elisa Serna a propósito de un artículo de Javier Pradera

Elisa, convendrá usted conmigo en que el hecho de que Javier Pradera haya sido comunista no le invalida para opinar sobre los comunistas, sobre quienes dicen serlo e incluso sobre Julio Anguita. Espero que no sea eso lo que quiere dar a entender usted en su primer párrafo, porque si así fuera no vale la pena que siga leyendo.

Evidentemente considero el artículo (no “articulito”, mal que le pese) de interés, de mucho interés, porque desvela algunos mecanismos mentales que mueven la personalidad y las acciones de un individuo, Julio Anguita, que ha ocupado un lugar destacado en eso que el profesor Ramón Cotarelo llamó en su día “el golpe de Estado difuso”, la conspiración que allanó el camino al poder de la derecha neofranquista española, entonces encabezada por José María Aznar. Y además lo hace dando referencias que permiten saber de dónde sacó originalmente Anguita esas ideas: de su adhesión a la ideología falangista primero, y después al más sobado de los estalinismos (falangista temprano y tardío leninista, ya sabe). Y naturalmente no puede menos que referirse a la cópula final de ambas ideologías en ese esperpento llamado “teoría de las dos orillas”, coartada ideológica mediante la cual Anguita y sus secuaces intentaron justificar su papel vicario en la “pinza” que llevó al PP al gobierno en 1996.

Y en fin, efectivamente el anticomunismo está completamente anticuado… tanto como los comunistas de estricta observancia, suponiendo que quede alguno tras la caída del Muro de Berlín y el conocimiento urbi et orbe de en qué consistía de verdad eso que fatuamente sus intelectuales orgánicos llamaban antaño “el socialismo realmente existente” (sic): tiranías, corrupción, mentiras, fracasos… todo eso que resume perfectamente la Cuba de los hermanos Castro, para entendernos.

Obviamente, mi respeto para todos los comunistas que en nombre de un ideal que sentían dentro de sí (y nada tenía que ver con lo “realmente existente”) se dejaron la piel luchando contra el fascismo, de Madrid a Stalingrado. Y también para cuantos como Javier Pradera, Jorge Semprún, Fernando Claudín, Jordi Solé Tura y tantísimos otros descubrieron un día que su ideal nada tenía que ver en realidad con el “socialismo realmente existente”, y obraron en consecuencia.

Es por todos ellos precisamente que me repugna el que Anguita se llame comunista. ¿Me entiende usted, doña Elisa Serna?.

La fotografía que ilustra este post muestra al ministro nazi de Exteriores, von Ribbentrop, recibiendo al Comisario del Pueblo para Asuntos Exteriores soviético, Molotov, en la estación de Anhalt (Berlín), el 12 de noviembre de 1940..

lunes, 15 de diciembre de 2008

Izquierda Unida regresa a los años noventa


La elección final del Coordinador de IU no ha deparado sorpresas. En el estado preagónico en que se halla la coalición, el golpe de mano dado por el PCE en la última Asamblea -largamente preparado, y ejecutado al más puro estilo de los viejos tiempos-, no podía sino triunfar del modo en que lo hecho. El tal Cayo Lara, un absoluto desconocido y un al parecer no muy preparado dirigente regional de IU (un miembro de ésa coalición me comentaba ayer por teléfono: "¿Sabes? han hecho Coordinador de IU a Magdalena Álvarez"), era el candidato oficial de un PCE que insiste en retrotraer la coalición a los años noventa, aquellos tiempos de la famosa teoría de "las dos orillas" anguitista que tan bien sirvió a la conquista del poder por el PP en 1996, y que para IU supuso la destrucción de su credibilidad política ante su propio electorado.

De momento ayer el señor Lara ya se despachó a gusto diciendo que "ellos" (la nueva/vieja IU) son una "cosa distinta" del neoliberalismo que a su juicio abanderan por igual el PSOE y el PP, y que su electorado les pide que marquen distancias con el PSOE (¿qué electorado? ¿el que mediante el "voto útil" ha huido en masa al PSOE, o el que se ha refugiado en la abstención asqueado por las continuas pugnas internas por el poder en la coalición?). Eso sí, según declara hoy en El País este señor Lara -cuya oratoria escasa, tosca y de catequista, resulta tan característica del anguitismo en estado puro-, "IU no va a tener nunca más un gobierno y una oposición en su seno"; cuando la periodista le recuerda que ésa oposición interna la organizó el PCE, el señor Lara desvía la responsabilidad de las pugnas internas al anterior "gobierno" de IU. Un sutil dialéctico no parece pues el nuevo Coordinador de IU.

De paso, Cayo Lara avisa de que, de seguir así las cosas, se hará "inevitable" una huelga general. Seguro que en Génova, 13, sede del PP, ya se están frotando las manos ante esa perspectiva. Claro que para montar una huelga general hay que contar con sindicatos que la lancen. Y en eso están los mentores políticos del señor Lara: en desestabilizar CCOO, moviéndole la silla a José María Fidalgo, su secretario general, al que acusan -horror de los horrores- de "prosocialista".

Decía Marx que cuando la historia se repite, lo que primero fue tragedia regresa como farsa. Y efectivamente, si la infamia de los años noventa, con el pacto entre Anguita y Aznar para desalojar al PSOE del gobierno y quedarse IU con el espacio electoral socialista, provocó un desastre político en España cuyas consecuencias aún las estamos pagando -empezando por la propia IU, cuya credibilidad política se hundió en el fango-, repetir la jugada significará además de la caída de IU en el mayor de los ridículos políticos, su segura autodestrucción a corto plazo.