viernes, 31 de diciembre de 2010

2010, el año de la crisis que nunca existió y pagamos los de siempre


Titular en las páginas de economía de El País del lunes 27 de diciembre de 2010:

LA BOLSA ESPAÑOLA ES LA MÁS RENTABLE DE LA DÉCADA A PESAR DEL MAL AÑO

No están soñando. A pesar que 2010 haya sido un año con un "ejercicio pésimo", durante la última década (primera del siglo XXI), "el mercado español es el más rentable entre las principales Bolsas mundiales". Átenme esa mosca por el rabo.

Dice El País que "en los últimos 10 años la rentabilidad total del Ibex 35, es decir, si a la revalorización de las acciones se le suman los dividendos pagados por las empresas, alcanza el 53,5%, según datos de Bloomberg. Este rédito supera con holgura al que ofrecen el resto de índices. Tras el Ibex 35 se sitúan desde el punto de vista de la rentabilidad total el Footsie 100 británico (38%), el Dow Jones estadounidense (35%) y el BEL 20 belga (23%)". Alucinante.

Más, según el diario madrileño: "si no se tienen en cuenta los dividendos distribuidos y solo se calcula la rentabilidad bursátil por la variación en el precio de las cotizaciones, solo cuatro entre los principales índices bursátiles mundiales logran rentabilidades en el período 2001-2010. El Ibex 35 vuelve a ser, según este parámetro, el más rentable con una ganancia del 8,65%, seguido por el Dax alemán (8,5%) y los índices estadounidenses Nasdaq (6,98%) y Dow Jones (6,54%)". ¡Arsa!.

He aquí las ganancias en la última década de los valores más significativos que componen el Ibex 35, siempre según El País: "los que más se han revalorizado en la última década son los títulos de dos compañías ligadas al sector de la construcción. Las acciones de OHL se revalorizan un 480% en el periodo y las de ACS un 326%. Tras estas empresas se sitúan en términos de rentabilidad (sin incluir dividendos) Red Eléctrica (261%), Abertis (144%) y Abengoa (127%)". Por el contrario, las acciones de grupos bancarios han ido significativamente a la baja: "las cotizaciones que peor lo han hecho en la década han sido las de BBVA (-48,7%), Banco Popular (-45,4%), Banesto (-43,1%), Bankinter (-35,7%) y Gamesa (-31,7%)".

¿Saben los beneficios (plusvalías generadas en ese mundo de economía-ficción) que han distribuido entre sus accionistas las empresas del Ibex 35 en esta década prodigiosa? Nada menos que 153.777 millones de euros en dividendos. "La rentabilidad por dividendo actual del mercado es del 5,5%, lo que convierte a la Bolsa española en la más generosa de entre los principales mercados regulados desarrollados", remata El País.

Y ahora díganme: ¿DÓNDE ESTÁ LA FAMOSA CRISIS ESPAÑOLA QUE ESTAMOS PAGANDO LAS CLASES TRABAJADORAS Y POPULARES?.

En la imagen, Forges resume genialmente 2010.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Oligarquía y sociovergencia en Catalunya



El regreso del poder político en Catalunya a sus amos de siempre, la oligarquía local, se ha producido con esa exquisita ausencia de incidentes reseñables que hicieron famoso el otrora llamado "oasis catalán", y que aquí sabemos más fruto del anestesiamiento en que viven las clases populares y trabajadoras catalanas que de una "civilidad" encarnada por una burguesía rapaz como pocas, cuyos verdaderos valores se muestran en el saqueo sin escrúpulos de uno de sus tótems tribales, el Palau de la Música Catalana.

La asunción de poderes por CiU ha sido por tanto un proceso tan breve y fino como cabía esperar, en un país en el que sus élites acostumbran a manejar más la daga florentina que la cimitarra sarracena en la resolución de sus disputas. El Tripartito se ha ido sin hacer ruido, y nadie parece echarle de menos por el momento. Tiempo habrá.

El gobierno que ha formado el señor Artur Mas -un consejo al que con su fanfarronería habitual calificó como "el gobierno de los mejores" aún antes de tener cerrada la lista de quienes lo componen-, ha resultado un apaño a varias bandas entre sectores de la "sociedad civil catalana" es decir, de la burguesía oligárquica local. Junto a los viejos pujolistas enfangados en el Sector Negocis de CDC, el partido de Jordi Pujol, sobrevivientes a los sucesivos escándalos financieros que azotan el pujolismo desde los tiempos de Banca Catalana, se alinean jóvenes cachorros que ostentan apellidos históricos convergentes pero que en su mayoría se organizan tras el príncipe heredero de Pujol, su hijo Oriol Pujol Ferrusola, ungido portavoz de CiU en el Parlament catalán, gente para la cual Artur Mas no es más que una especie de regente a la espera de que al príncipe Oriol le llegue el momento de sentar sus posaderas en el trono; se podría decir que a Mas le tienen en libertad vigilada. Finalmente el ya president de la Generalitat cuenta con un grupo de adictos e "independientes" que le deben el cargo directamente a él, y que por tanto serán su sostén (probablemente el único) en las duras batallas internas que se preveen.

Entre los personajes que forman este gobierno, esencialmente revanchista en materia política, económica y social, figuran individuos tan infames como el "soberanista" Felip Puig, flamante conseller de Interior, un fanático xenófobo y racista que llega dando: ya ha anunciado que, "a fin de prestigiar a los Mossos d'Esquadra" (sic), de inmediato se van a retirar las cámaras que vigilan el interior de sus comisarías y que será asimismo abolido el código de conducta para la policía catalana, ambas medidas dictadas por el Tripartito para controlar comportamientos indeseables en ese cuerpo policial. No se queda a la zaga desde luego el nuevo responsable de la Sanidad pública catalana, cargo para el que Mas ha nombrado... ¡al presidente de la patronal sanitaria privada! Este caballero ya se ha asomado en repetidas ocasiones a los medios con propuestas tan destructoras como que los pacientes paguen el menú que consumen durante sus ingresos hospitalarios, las medicinas que allí se les suministran y el transporte en ambulancias. Un genio, el conseller de Sanidad. En Economía le han colocado a Mas a un señor catedrático de pura ortodoxia neoliberal; de todos modos ése es un departamento que podrían suprimir sin que se notara mucho, dado que quienes verdaderamente dirigen la economía de este y de cualquier otro país en nuestro hemisferio jamás pondrán los pies en los despachos de la Generalitat de Catalunya.

Quizá el nombramiento más sorprendente para sentimentales y gente poca avisada en general ha sido el del ¡todavía! miembro del PSC, Ferran Mascarell como conseller de Cultura, en un modesto remedo un tanto esperpéntico de la "abertura a la izquierda" de Sarkozy cuando llegó a la presidencia francesa. Ya sé que la comparación entre la Administración francesa y el gobiernito de la Generalitat de Catalunya provoca risa, pero así de provinciano es el nacionalismo catalán, siempre buscando referentes fuera de la Península Ibérica. A Mascarell le han dicho de todo, y en general sin razón. Que este señor es un ambicioso trepador político y social ya lo dejó claro en su breve y fulgurante carrera política, repartida entre el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalunya. Mascarell fue un buen técnico y un desastroso político, un personaje por lo demás enfeudado desde siempre al sector chauvinista de las industrias culturales catalanas, del que evidentemente es arte, parte e ideólogo; no por otra cosa lo ha fichado/comprado Artur Mas. Que hasta 24 horas antes de aceptar la cartera que le ofrecía Mas estuviera peleando Mascarell por lograr la cabeza de lista del PSC al Ayuntamiento de Barcelona, da una idea cabal de la pasta humana y política de la que está hecha esta gente, que se tiene a sí misma por la crème de la crème de Catalunya. Con todo, hay que decir en favor suyo que finalmente Mascarell ha sido coherente yéndose a formar parte de un gobierno de la derecha oligarca catalana, él, un "socialista", que ni siquiera se ha molestado en devolver el carnet del partido; es alucinante que la dirección del PSC no se haya atrevido a echarlo a patadas ni siquiera después de la toma de posesión como conseller (con lo cual tenemos técnicamente en estos momentos un gobierno de Catalunya en coalición entre CiU y el PSC) .La lástima en fin, es que Mascarell se haya ido solo y no se haya llevado consigo un buen puñado de los "catalanistas" que siguen acampando en los órganos de dirección del PSC; así de paso, inspirados por el gesto, los "españolistas" del partido podrían tomar ejemplo y comenzar a emigrar hacia su espacio político natural, el PP triunfante que se avecina.

El término sociovergencia designa ese espacio político-social de encuentro entre burgueses catalanes que comparten el mismo "modelo" de país y por supuesto, el mismo amor por la supuestamente según ellos intocable "economía de mercado". Sería pues bueno que como digo, cunda el ejemplo y en el PSC y en las otras organizaciones de izquierda catalanas empiece a desfilar gente hacia los jugosos prados del neopujolismo reconstituido. En definitiva que la gente como Ferran Mascarell sea políticamente coherente por primera vez en su vida, y actúe en consecuencia.

En la imagen, Artur Mas celebra con su mujer la victoria de CiU en las pasadas elecciones autonómicas catalanas.

martes, 28 de diciembre de 2010

Carlos Fabra y la gusanera valenciana


En el País Valenciano pasan cosas como que haya policías que dispersen manifestaciones llevando una foto de Franco prendida en el uniforme (El Cabanyal), que el presidente del Tribunal Supremo local sea "más que amigo" (sic) del presidente autonómico encausado por corrupción (según declaración de éste), o que a los funcionarios de la Agencia Tributaria en la región se les pase por alto que un tipo al que la declaración de renta anual le sale negativa haya ingresado 3'6 millones de euros en un plazo de tiempo obscenamente corto, y que además deba 1'7 millones de euros al fisco (caso Carlos Fabra).

La corrupción en Valencia es pues no tanto un fenómeno económico sino sobre todo moral. Es imposible que la especulación urbanística, que ha arrasado por completo el litoral levantino, haya podido actuar sin la complicidad de los políticos locales, de elementos de los aparatos del Estado en la región y de una buena parte de la ciudadanía valenciana. Los beneficios de la corrupción riegan sectores sociales muy amplios, ya que como aseguraba El Roto en una de sus radiografías dibujadas, "la corrupción crea empleo". El resultado final es un clima de degradación general, una gusanera infecta en la que florecen todo tipo de fraudes y negocios ilegales.

Uno de los cabecillas destacados -aunque no el único protagonista- de este tinglado mafioso es Carlos Fabra, presidente de la Diputación provincial de Castellón. Cuatro generaciones de Fabras se han sucedido al frente de la Diputación castellonense, desde que el bisabuelo del actual, un campesino que iba en alpargatas, se hiciera multimillonario vendiendo suministros durante la última guerra carlista, en pleno siglo XIX. Llamar caciques a los Fabra es pues poco descriptivo; habría que buscar un término nuevo y más cercano a la realidad.

Durante años Carlos Fabra y su partido, que naturalmente no podía ser otro que el Partido Popular (PP), han maniobrado para hacer naufragar las múltiples causas judicales abiertas contra Fabra por corrupción, cohecho, fraude fiscal y tráfico de influencias. Un rosario de jueces y fiscales se han sucedido al frente de la causa que ahora se acaba de ventilar sin que ninguno de ellos se atreviera o quisiera sacar adelante el caso, hasta que finalmente se encontró el juez adecuado, uno cuya afinidad al PP (por decirlo finamente) debería inhabilitarle para entender en este proceso. La consecuencia final ha sido la absolución de Fabra de la mayoría de cargos no porque se le considere inocente, sino porque contra toda evidencia se asevera que sus delitos "han prescrito". Ocurre que efectivamente han pasado más de 5 años desde que se le abrió proceso por fraude fiscal, pero cualquier estudiante de Derecho sabe que al abrirse investigación pericial se paraliza el reloj y no cuenta el tiempo transcurrido hasta que se cierra dicha investigación. Escandalosamente, el juez no ha tenido en cuenta esta circunstancia, y da o intenta dar carpetazo al asunto, que naturalmente la Fiscalía Anticorrupción va a recurrir ante instancias superiores.

No estaría de más por tanto someter a investigación la actuación del juez en este caso. El auto que ha parido, según oí anoche en la SER, no es que resulte inconsistente y barroco, es hasta ilegible en su torpeza por intentar legalizar lo que a todas luces no es una sentencia sino un traje cortado a medida del encausado.

La eufórica reacción del PP ante la sentencia -exultantes han estado González Pons, Arenas, el propio Rajoy- confirma hasta dónde llegan las complicidades con Carlos Fabra. Máxime si se tiene en cuenta que lo ahora proclamado no es la inocencia del acusado, sino la supuesta prescripción de sus delitos. Pero ya se sabe que en Gürtel-PP estas son las sentencias que les gusta celebrar: aquellas que proporcionan impunidad a sus compinches.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Cajasur y las diócesis andaluzas: omertá a la española


Dice El País de hoy que el cura Santiago Gómez Sierra ha sido nombrado obispo auxiliar de Sevilla, evidentemente con el plácet del Papa o de su delegado directo para estos menesteres.; es sabido que los nombramientos en el seno de la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana se producen no por elección ni oposición, sino directamente vía el santo dedo. ¿Bueno, y a nosotros, qué? dirán mis amables lectores, ateos o creyentes ¿a qué viene traer a colación el nombramiento de un obispo en España? ¡Será por obispos en este país!. No se impacienten, lo resumiré en un momento.

Resulta que el cura Santiago Gómez Sierra no es un cura cualquiera. El páter Gómez Sierra presidía Cajasur, la entidad financiera administrada -es un decir- por el Cabildo catedralicio cordobés, intervenida por el Banco de España a mediados de 2010 y vendida luego en subasta a la vasca BBK como consecuencia de la ruina a la que la llevaron sus gestores de años. Si en un principio las pérdidas generadas se creía que sumaban unos 200 millones de euros, apenas seis meses después y una vez revisadas las cuentas por los nuevos propietarios se calculan en casi 1.000 millones de euros y subiendo.

Las razones de semejante agujero radican en el saqueo de fondos llevado a cabo por los curas gestores -recuerden que según los informes de los organismos de intervención, llegaron a autoasignarse suculentas dietas por asistir a oficios religiosos-, y la continuidad de la concesión de créditos/regalo a conocidos gánsters del ladrillo de la costa andaluza cuando hacía muchos meses que ya había estallado la burbuja inmobiliaria española. Como resultado de tan brillante gestión, dice el diario madrileño, "Gómez Sierra, junto al anterior presidente de Cajasur (Juan Moreno) y otros 38 miembros de los dos últimos Consejos de Administración se encuentran expedientados por el Banco de España, que les acusa de tres faltas muy graves y una grave, con sanciones de hasta 150.000 euros y de penas de inhabilitación". En realidad todo esto debería tener una concreción judicial por la vía penal, lo contrario abre expectativas muy razonables sobre aquel viejo dicho que afirma que la forma más segura e impune de robar un banco es hacerlo desde dentro en lugar de atracarlo desde fuera.

Y sin embargo, ahí tienen al cura Gómez Sierra, convertido por el Vaticano en obispo en la tierra de María Santísima. En Francia o Alemania ya estaría en la cárcel, y eso que allí también hay católicos. La explicación de este hecho diferencial español tal vez resida en que el nombramiento, según el comunicado oficial al que remite El País, "proviene de la mano de Dios". Y es que al parecer a Dios le tienen al pairo fruslerías como la honradez de su curas españoles: qué tío, Dios. O quienes dicen hablar en su nombre, claro.

Uno, que es un descreído como ustedes ya se habrán barruntado, empieza a atar cabos cuando finalmente se entera de que el actual arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, el que en definitiva ha promocionado a Gómez Sierra llevándoselo a su vera, era el titular de la diócesis de Córdoba mientras Gómez Sierra y sus compinches del cabildo catedralicio arrasaban Cajasur. Vamos, que el arzobispo Asenjo era el jefe de Gómez Sierra en Córdoba en el orden eclesiástico, y por tanto también en cuanto gestor de Cajasur, ya que ésta era una institución directamente administrada por la Iglesia cordobesa. Como dice El País, "ya están juntos, otra vez, jefe y empleado". Convertido en obispo Gómez Sierra, su ascenso en la jerarquía le asegura la impunidad por los escasamente presuntos delitos que cabe atribuirle a la vista de la catástrofe de Cajasur. Omertá absoluta: la Santa Mafia continúa pues funcionando a todo vapor en pleno siglo XXI.


miércoles, 22 de diciembre de 2010

Por la refundación del espacio político de la izquierda catalana (2)

El espacio político que ocupan las izquierdas catalanas está en crisis. Tal realidad no constituye precisamente un hecho diferencial catalán, antes al contrario, ya que en España y en toda Europa sucede exactamente lo mismo: crisis y decadencia de la izquierda, no ya como práctica política sino incluso como concepto.

Ocurre sin embargo que la crisis de las izquierdas catalanas va mucho más allá de la que acontece en nuestro entorno natural. Porque aún viviendo asimismo una crisis profunda, en el nivel español, por ejemplo, hay un partido, el PSOE, que hegemoniza el espacio de la izquierda y, victorioso o derrotado ahora, el año próximo o cuando sea, va a seguir siendo así por mucho tiempo. Incluso en Francia y Alemania, donde los viejos partidos socialistas/socialdemócratas son cuestionados por alternativas a su izquierda creadas por militantes que no han querido despeñarse en la renuncia a la identidad y los valores propios del socialismo, existen referentes organizativos claros a los que acogerse y un debate político vivo en el espacio político y social, que permiten decir que esas izquierdas viven en crisis pero que ésta en modo alguno tiene carácter terminal. Sólo el desmigajamiento y la impotencia italianas se asemejan a lo que viene sucediendo en Catalunya desde hace tiempo, un proceso de descomposición que a raíz de las últimas elecciones autonómicas se ha acelerado de modo notable.

Al final de este blog campea una frase que aún siendo cosecha propia de un servidor de ustedes, en realidad matiza una célebre sentencia del pensador marxista renovador Cornelius Castoriadis: "El comunismo fracasó y la socialdemocracia está agotada. Hoy más que nunca, la alternativa es socialismo o barbarie". Que la experiencia comunista -con su capitalismo de Estado, su dictadura represiva, su desprecio de los valores humanos y ciudadanos y su ineficacia económica y social-, fue un fracaso tan rotundo que resulta inimaginable concebir su resurrección ni siquiera como mera hipótesis, está fuera de toda duda. Como igualmente está fuera de duda que la socialdemocracia, hija del ayuntamiento del temor capitalista al comunismo durante la Guerra Fría y de la fuerte expansión de la economía productiva tras la Segunda Guerra Mundial, está periclitada y obsoleta, al haber cerrado los patronos el grifo con el que se alimentaba el Estado del Bienestar y sobre todo, al producirse el cambio en el modelo de relaciones de producción y la desaparición del capitalismo centrado en la manufacturación de bienes materiales, substituido por el que basa sus beneficios en la especulación financiera.

En Catalunya esta destrucción del tejido productivo y su substitución por un universo de economía-ficción, viene produciéndose desde principios de los años ochenta. Una de sus consecuencias buscadas ha sido la extinción de los modelos mentales y teóricos tradicionales de las fuerzas de izquierdas -que remiten a la lucha contra el capitalismo productivo-, paralela a la introducción del pragmatismo desideologizado como método de gestión allá donde la izquierda gobierna. Así, las clases trabajadoras han quedado progresivamente desarmadas ante el asalto de la derecha económica y política; no es tanto que éstas hayan impuesto la aceptación razonada de sus ideas y sus políticas, sino que a través de los medios de generación de consenso social y sus altavoces han conseguido hacer creer que no hay otras posibles. Otro mundo no es posible, podría ser el eslogan del pensamiento único derechista. El aburguesamiento de los mandarines que gobiernan las organizaciones sindicales, políticas, sociales y culturales de la izquierda, y la deserción en masa de sus intelectuales rumbo a los cómodos prados en los que ahora pacen (cátedras, diarios, premios literarios...) han hecho el resto, posibilitando esa imposición.

Como consecuencia, el desconcierto del antiguo votante de izquierdas catalán es total. Desde hace tiempo sus dirigentes pertenecen en su mayoría a los estratos menos exitosos de la burguesía media catalana, y están impregnados de los valores y esquemas mentales propios de esa clase social; en su mayoría continúa teniendo como referente mítico al PSOE, un partido centenario al que se vota más por su pasado que por su presente, ya que actualmente vive en fase de transformación en una fuerza liberal cuyas políticas de gobierno y cuyos posicionamientos ideológicos están cada vez más desconectados de los intereses de las clases trabajadoras y populares; y en fin, el consumismo, la alienación, la competitividad y la insolidaridad, valores preconizados y difundidos por la derecha como recetas para desarticular las bases sociales de la izquierda, han cuajado de modo muy sólido en grandes sectores de las clases trabajadoras y populares, en Catalunya y en cualquier otra parte, mucho antes de que el fenómeno de la globalización les de consistencia de leyes universales.

Ante semejante panorama, el votante de izquierdas tradicional se refugia en la abstención. No cambia su voto llevándolo fuera de su espacio, porque entiende que no es la realidad la que ha cambiado en perjuicio de sus ideas; al contrario el mundo contemporáneo, sobreexplotador y extremadamente alineante como en ninguna otra etapa anterior del capitalismo, les dan la razón, las hace más vigentes que nunca. Es la incapacidad para encarnarlas que sufren las organizaciones de izquierdas, singularmente los partidos que hasta fecha reciente se reclamaban de esa ideología y que ahora prefieren calificativos eufemísticos y políticamente correctos como progresistas, verdes, demócratas sociales, etc, como nuevas identidades de conveniencia, la que hace imposible el voto a la fuerza de siempre e incluso a las otras fuerzas próximas pertenecientes al mismo espacio político.

La imagen que ilustra el post corresponde a un cartel llamando al voto a las izquierdas en las elecciones de febrero de 1936. Muchas familias habían quedado rotas por la salvaje represión que siguió a los movimientos revolucionarios en defensa de la República de octubre de 1934.

lunes, 20 de diciembre de 2010

La muerte, esa demócrata insobornable



(en memoria de Sebas)


En un solo día recibo tres noticias de esas que nos recuerdan que además de humanos, somos frágiles y perecederos.

De buena mañana dos correos casi simultáneos me informan del no por esperado menos doloroso fallecimiento de Sebastián, nuestro SMG310 del blog "Fuego Amigo", en Público. Al mediodía en un vermut navideño me encuentro con Jesús, compañero laboral y político de hace casi 30 años, que me cuenta que le acaban de hacer un cateterismo en la aorta después de que tras un desmayo descubrieran los médicos que tenía tres arterias casi taponadas. Se libró por los pelos. Y en fin, a la caída de la tarde paso por delante de la Pl. Sant Jaume y me encuentro a M.A. saliendo del Ayuntamiento, otro viejo rockero a quien conozco desde los tiempos de Convergència Socialista de Catalunya, en los últimos años cargo de cierta relevancia orgánica municipal y a quien veo de uvas a peras; le felicito las fiestas, y me deja helado al comentarme inmediatamente con enorme tristeza que su mujer acaba de fallecer hace poco por causa de un derrame cerebral.

Los protagonistas de estos tres casos tenían o tienen entre cincuenta y tantos y sesenta y muy pocos años. Evidentemente solo se mueren los vivos, pero en días así es fácil pensar que la vida es una porquería y que al final, lo realmente absurdo no es morirse sino estar vivo. Nuestro hilo vital es tan sutil, delicado y quebradizo, que el que se rompa de manera inopinada no debería sorprendernos demasiado.

De todos modos lo verdaderamente sorprendente es lo que suele costarles morirse a los hijos de perra bípedos. Ahí tienen al general Franco, sin ir más lejos, a quien tuvo que ultimarlo su propio yerno en funciones de médico de cabecera/matarife despiadado: la carnicería que le hizo no llegamos a deseársela entonces ni sus peores enemigos. ¡Lo que le costó a Franco morirse, y en qué condiciones lo hizo!. Pero vivió sus buenos ochenta y tantos años. Y bueno, por ahí corre todavía el carcamal que ejercía de ministro de Propaganda del régimen franquista, copartícipe de las penas de muerte que firmaba el Consejo de Ministros de la dictadura (militar, por supuesto), y que más tarde como ministro del Interior asistió impertérrito y siempre de viaje (¡qué casualidad!) a las cacerías de rojos organizadas por los "incontrolados" controlados por sus subalternos en el ministerio: Montejurra, catedral de Vitoria, Térmica del Besós...

De todos modos, ni siquiera él se librará. Al final la muerte es lo único verdaderamente democrático, y todo lo iguala con su guadaña. Y es que estaría bueno que los ricos o los hijos de perra se libraran, sólo por ser de derechas y darse muchos golpes de pecho en un confesionario.

La ilustración es un fotograma de la película El séptimo sello (1957), del director sueco Ingmar Bergman.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Guerra a muerte contra Wikileaks



El sector más irremediablemente cafre de los aparatos del Estado y de la sociedad norteamericana quieren ver a Julian Assange muerto. Ahí está Sarah Pallin, la autocalificada como "perra con pintalabios" (ella sabrá el porqué de ese autorretrato, aunque no cuesta mucho imaginarlo), que ha pedido a gritos que le peguen unos cuantos tiros en cualquier esquina. Acabará ocurriendo, no lo duden. Tal vez de aquí a que pase algún tiempo, nos enteraremos de que el señor Assange se ahogó con un hueso de pollo tras mantener relaciones sexuales culpables con él o algo por el estilo. La derecha ultraneoliberal norteamericana es así, no solo capaz de llegar hasta el asesinato si lo estima necesario; además procura escarnecer ante la opinión pública a quienes le plantan cara y acaban convertidos en sus víctimas.

Así que mientras siguen maquinando cómo callar para siempre a Julian Assange -si es que no lo han hecho ya-, los EEUU del "progresista" Obama andan movilizando a los medios de comunicación adictos en el universo mundo -que los hay a patadas: véase la perrera mediática española, sin ir más lejos-, para intentar restar credibilidad a las toneladas de mierda producida por los servicios secretos yankis que Wikileaks ha hecho aflorar, y que estamos conociendo plasmadas en unos documentos que muestran a las claras la arrogancia, ignorancia, obcecación y asombrosa vagancia en que viven esos funcionarios públicos a los que llaman "servicio diplomático estadounidense" (en realidad, meras terminales esparcidas por el mundo de las docenas de servicios secretos norteamericanos.) Hace un par de días un pariodista barcelonés mostraba su perplejidad y escándalo ante el hecho probado de que la famosa alarma de los EEUU porque Barcelona sea según ellos algo así como la "capital europea del terrorismo islamico", se basaba exclusivamente en un artículo suyo publicado en el diario La Vanguardia, del que el cónsul de EEUU en Barcelona había copiado párrafos enteros luego enviados por cable como "alto secreto" a la CIA. Así trabaja cualquiera de espía, señores: basta con comprar la prensa local y seguir los telediarios.

De todos modos con Assange o sin él lo que Wikileaks ha aportado es imparable incluso para los poderosos tentáculos del Imperio. Pueden destruir la organización, perseguir y eliminar a sus miembros, generar propaganda intoxicadora sobre su trabajo: ya da exactamente igual. Wikileaks no ha sido más que la primera chispa, los precursores de un movimiento emergente y que se va a multiplicar de modo exponencial. Esto va a seguir cada vez con más fuerza, van a aparecer organizaciones más complejas, eficaces y difíciles de batir, que suministrarán información de mayor calado y más destructiva para los intereses dominantes. Esta guerra la han perdido definitivamente las "alcantarillas del Estado" (y no sólo las yankis), y eso que apenas ha comenzado.