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miércoles, 5 de octubre de 2011

Si usted no evade dinero a Suiza es porque no quiere


Paseando por el centro de Ginebra este pasado verano, en una de las vías principales de la ciudad, a tiro de piedra del lago, me fijé en dos agencias urbanas, de la Caja de Ahorros del Mediterráneo y de Caixa Galicia respectivamente, situadas pared con pared entre ellas. Llama la atención el aspecto cutre que ofrecen ambas, más propio de sucursales bancarias de pueblo o de barrio periférico que de entidades financieras situadas en la capital mundial del dinero opaco. ¿Qué hacen esas dos oficinas ahí?. En toda la zona no hay un solo banco o caja extranjero más, aunque sí hay innumerables y gigantescos bancos suizos.

La respuesta está precisamente en esa proliferación de bancos suizos. A solo unos metros de las dos oficinillas de las cajas españolas y casi tocando el lago, un elegante edificio acoge al banco UBS (que por cierto, gasta un logotipo que recuerda enormemente al de la Ciudad del Vaticano; ¿será una simple coincidencia?). En la puerta de esta entidad bancaria, la más importante de Suiza, figuraba un cartel publicitario: "¿Puedo enviar mi dinero desde aquí a cualquier parte del mundo? Sí puede, y en muy poco tiempo". 

Al leer la publicidad de UBS se me encendió la lucecita en el cerebro y entendí de golpe el por qué de la existencia allí de sendas agencias urbanas de dos cajas españolas arrasadas por gestores sin escrúpulos. Nadie puede impedirle a uno viajar a Suiza o a donde sea con su cartilla de, pongamos, la CAM o Caixa Galicia. Una vez en Ginebra, uno se dirige a la oficina bancaria correspondiente y pide que se le entregue una determinada cantidad de dinero.Obtenida ésta se cruza la calle y se entra en UBS, donde tras abrir una cuenta-puente te transfiere de inmediato el dinero a un paraíso fiscal. Todo limpio y rápido.

Cuando caes en la cuenta de esto comienzas a no extrañarte de las cosas que se cuentan en Galicia acerca de las presuntas "liasons dangereuses" entre la entidad bancaria gallega y ciertos clientes multimillonarios bien conocidos por la Guardia Costera. O que la recientemente dimitida/cesada directora de la CAM alicantina, la caja sobre cuyos fondos cimentó Eduardo Zaplana su carrera política y sus pelotazos urbanísticos (véase Terra Mítica entre otros), se hubiera arrogado un sueldo de 21.000 euros mensuales y una indemnización vitalicia por cese de casi 400.000 euros anuales, y eso que tomó posesión en diciembre último -cuando hasta el Banco de España ya se había enterado de que la CAM estaba saqueada y en la pura ruina-, substituyendo en el puesto al anterior (ir)responsable de la caja ¡al que el presidente de la patronal alicantina ha acusado de robar fondos de esa organización!.

Como ven, las oportunidades que ha ofrecido el sistema bancario español a los "emprendedores" españoles han sido, y de algún modo siguen siendo, muchas y tentadoras.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Viva el déficit público, con perdón


La sesión del Congreso de los Diputados de ayer ha sido uno de los momentos más indecentes de la historia parlamentaria española.  El enjuague entre el actual (y moribundo) Gobierno español y el Partido Popular, viene a culminar la sucesión de disparates a la que se ha entregado el Gobierno Zapatero en su afán de demostrar a los "mercados" que es más papista que el Papa. 

Las "soluciones" ultra-neoliberales del equipo de Economía, encabezado por la inefable Elena Salgado, no solo han agravado la crisis en España en la medida en que le ha cercenado al Estado su capacidad de intervención directa en el enderezamiento de la situación económica, política suicida donde las haya en estos momentos, sino que son un escándalo en sí mismas por su pura irracionalidad. Algunos ejemplos: 

Se prohíbe al Estado invertir, precisamente cuando la famosa "iniciativa privada" (empresarios  y financieros)  prefiere esconder su dinero en paraísos fiscales o invertirlo en "economías emergentes", donde el trabajo esclavo siga multiplicando sus desmesurados beneficios.

Se niegan a cobrar impuestos a quienes ha acumulado fortunas fabulosas en los años de bonanza, haciendo recaer en exclusiva el sostenimiento financiero del Estado, y por tanto de los servicios públicos, sobre las cada vez más menguadas rentas del trabajo asalariado.

Se saquean las nóminas de funcionarios y jubilados supuestamente porque no hay otros ingresos de los que echar mano, mientras se malversan anualmente miles de millones de euros entregados a la Iglesia católica y sus organizaciones satélites. 

Se acumula una deuda de veintiséis mil millones de euros en material militar adquirido para el Ejército en la última década, juguetes absolutamente innecesarios para la "defensa" de este país tal como reconoció recientemente Constantino Méndez, número dos del Ministerio de la Guerra y otros humanitarismos: "No deberíamos haber adquirido sistemas [de armas] que no vamos a utilizar, para escenarios de confrontación que no existen y, lo que es más grave, con un dinero que no teníamos entonces ni tenemos ahora” (El País, 12-8-2011). Millones de euros se malgastan cada mes en el sostenimiento de "misiones internacionales" del Ejército español en países donde los únicos intereses que se defiende son los imperiales norteamericanos.

Se mendiga al Banco Central Europeo que adquiera deuda pública española para que no caiga en manos de especuladores  a sueldo de la Reserva Federal de los EEUU, pero al tiempo se autoriza a las Comunidades autónomas a seguir emitiendo deuda pública por su cuenta, que a falta de otros compradores es adquirida con los ahorros de todos los ciudadanos por las entidades financieras "de confianza" (Cajas de Ahorros)  de los respectivos Gobiernos autonómicos.

Se privatizan las Cajas de Ahorro en una operación que ha lanzado al Casino bursátil español los ahorros de la mayoría de los españoles asalariados y pensionistas, el último dinero real y tangible que quedaba en España, de un modo tan improvisado y chapucero que las acciones de las nuevas/viejas entidades financieras han tenido que ser compradas prácticamente en su totalidad por los propios bancos avalistas (en el caso de Bankia/Caja Madrid, por Morgan y Crèdit Suisse), con lo cual los propietarios de las Cajas de Ahorros españolas son ahora precisamente las entidades bancarias internacionales que llevan años trabajando denodadamente por arruinar el sistema económico español y europeo.

En definitiva, tenemos un Gobierno que está dejando sin trabajo que hacer a los economistas de la escuela de Chicago (en la doble acepción del término: escuela económica y modelo gansteril) que si se cumplen las previsiones, manejarán este país en breve una vez el partido de la derecha franquista española, el PP, haya retornado al poder en noviembre próximo. Y todo ello apenas a dos meses de unas elecciones en las que Zapatero ni se presenta como diputado, y tras las que la mayoría de sus colaboradores económicos deberían si tuvieran vergüenza buscarse otro país donde vivir. ¿A qué estas prisas entonces por hacer algo que de todos modos se hará en unas semanas? ¿tan insaciables son los inductores, que quieren el bocado para ya mismo?

Dicen que Trichet, el presidente del Banco Central Europeo, ha obligado a Zapatero a la "modificación constitucional" que pone fuera de la ley el déficit público, es decir la posibilidad siquiera de que el Estado pueda seguir haciendo frente a la factura de los servicios públicos sin subir los impuestos ni cobrárselos a los ricos, como condición para que el BCE siga comprando deuda pública española. Zapatero ha vuelto pues a bajarse los pantalones en vez de dimitir o pegarse un tiro, que es lo que hubiera hecho alguien realmente de izquierdas y con conciencia de sus actos.  

Mientras, el Gobierno de derechas francés aprueba un aumento del déficit público en ese país, y en la misma Francia y en Alemania decenas de multimillonarios firman cartas colectivas pidiendo que se suban los impuestos a los más ricos. Solo el Gobierno español mantiene que los ricos no tienen por qué pagar impuestos, y que la mejor manera de mantener los servicios públicos es dejarlos sin financiación. De paso, Zapatero acaba de abrasar cualquier posibilidad de que Rubalcaba gane las próximas elecciones, y hasta de regenerar el PSOE a partir de la incipiente conexión con las reivindicaciones de los grupos de perjudicados por esta hecatombe en marcha. El clima social sigue naturalmente degradándose -¿y qué otra cosa cabe esperar si el paro crece sin tasa, se destruyen los servicios públicos de modo calculado y el futuro ya casi presente es la pura ley de la selva?-, y la respuesta de los poderes públicos es la de siempre: más policía y más represión. 

Un dato que facilitaba ayer el propio ministro de Trabajo, Valeriano Gómez: en agosto miles de empresas despiden a sus trabajadores, para volver a contratarlos en septiembre. ¿Por qué? Pues porque así se libran de pagarles las vacaciones y se benefician fiscalmente luego por la recontratación.

La verdad es que cuando lleguen los de Chicago se lo van a encontrar todo hecho.

En la imagen que ilustra el post, un grupo de economistas neoliberales preparándose para una reunión con responsables económicos de un gobierno europeo.

jueves, 4 de agosto de 2011

No es lo que debemos, es lo que no producimos, estúpidos



Ayer oí en la radio una información que me dejó en suspenso. Resulta que la relación entre el conjunto de la deuda pública y privada española y el Producto Interior Bruto, PIB (es decir, todo aquello que produce el país en un año), es del 60%, bastante inferior a la relación entre ambas variables existente en Francia (el 80%) y en Alemania (el 85%), e incomparablemente menor -la mitad- de la que hay en Italia, que es nada menos que el 119% (lo que dicho en cristiano significa que Italia debe un quinto más de lo que produce; en teoría la "ruina caracolera", como dicen en Aragón).

Así que aparentemente no estamos tan mal. Entonces ¿por qué somos objetivo central de los especuladores financieros y otros delincuentes en general acosadores del euro? Pues porque somos una economía extraordinariamente débil y asequible a sus ataques, y ello por dos razones:

La primera, porque la española es la única economía de la zona euro descontada Irlanda en la cual la economía productiva fue substituida en su momento por la burbuja financiera y sus burbujas dependientes, entre las cuales la más destacada fue el ladrillo especulador desenfrenado; en esto consistió realmente el famoso "milagro español" de la época en que gobernó Aznar.

Mientras que el aparato productivo de países como Alemania y Francia no solo ha sido capaz de ir respondiendo por la deuda de sus países, y hasta de comenzar una franca recuperación en la producción de bienes de consumo -los que verdaderamente tiran del carro de las economías productivas capitalistas avanzadas-, España por contra se encuentra con su aparato productivo desmantelado, por causa de la irresponsabilidad de una clase empresarial que en los noventa y los primeros dos mil se lanzó en tromba a una acumulación de capital salvaje basada exclusivamente en el "pelotazo" urbanístico-inmobiliario, las finanzas-basura, el blanqueo de capitales "negros" y el fraude fiscal masivo.

La segunda razón, porque mientras que los países citados, incluidos la "ruinosa" Italia e incluso el "atrasado" Portugal, tienen unos índices de paro sostenibles, el paro español supera el 20% (la media europea es del 10%), y alcanza una cifra de récord mundial en paro juvenil, superando ampliamente el 40%.

¿Cómo va a funcionar en España la economía productiva -la única economía real de un país-, si al menos una quinta parte de su fuerza de trabajo está en el paro o malvive de la economía sumergida, y casi la mitad de quienes están en edad de aportar las mayores energías al proceso productivo no tienen empleo?. Con esos datos, es asimismo imposible que pueda existir un consumo de calidad en el que participen las clases trabajadoras y populares, que representan la inmensa mayoría de la ciudadanía, con lo cual la pescadilla infernal termina mordiéndose la cola.

El desastre español es fruto pues de dos políticas enormemente irresponsables desarrolladas por el extraordinariamente rapaz capitalismo local: la volatilización de la producción industrial y la extensión en metástasis del paro. Todo ello a mayor gloria de unas plusvalías delirantes y fulminantes, allegadas precisamente gracias a la destrucción de la economía y el territorio (véase una vez más la especulación urbanística e inmobiliaria). Un signo: según datos del segundo trimestre de este año, ha caído en picado la matriculación general de automóviles pero se ha disparado la matriculación de coches de empresa para directivos y de vehículos privados de lujo.

La clase adinerada española está devorando literalmente el país.

miércoles, 9 de febrero de 2011

El derecho a la vivienda y el fraude de la justicia española



Hace apenas unos días un juez de la Audiencia navarra sentenció que la devolución del piso hipotecado a la entidad financiera prestamista saldaba la deuda que el fallido aspirante a propietario mantenía con ésta. Fue una sentencia que abrió un rayo de esperanza para tanta gente golpeada por el paro, incapaz por falta de recursos de seguir respondiendo a los compromisos crediticios adquiridos con anterioridad a la pérdida del empleo. Justicia auténtica, en suma, en la medida que libraba de una carga imposible a quien al drama del paro había de sumar el de una hipoteca que ya no estaba en condiciones de seguir afrontando.

Por si no lo saben y para que tengan una idea exacta de la dimensión del problema y de la capacidad de rapiña de bancos y cajas prestamistas españoles, es práctica corriente de estos el enviar abogados y agentes de esas entidades a países latinoamericanos, donde embargan la choza y los campitos de los inmigrantes en España que en su día pidieron un préstamo para comprarse un piso en la ciudad española donde residían, y que ahora al quedarse sin trabajo ni recursos con los que seguir viviendo en España y hacer frente a la hipoteca entregaron las llaves del piso y retornaron a su país.

Pero es sabido que poco dura la alegría en la casa del pobre. Apenas unos días después, otra sala de la misma Audiencia Provincial navarra acaba de sentenciar justo lo contrario. Las aguas vuelven pues a su cauce, y el sacrosanto derecho a hacer negocio con lo que sea prima una vez más sobre un derecho fundamental recogido en la Constitución española cual es el "derecho a una vivienda digna". Contraviniendo flagrantemente ese enunciado, la nueva sentencia viene a decir que la vivienda es para quien la pueda pagar, y punto pelota. Dice El País que el nuevo auto recuerda además que la ley establece que el deudor responde de sus deudas "con todos sus bienes presentes y futuros" y recrimina al juez de primera instancia que eludiera "la aplicación al caso de la preceptiva mencionada". Toma castaña. Con un poco de suerte aún le meterán un paquete al primer juez, el que sentenció a favor de las personas y no del lucro privado.

Lo que más llama la atención, con todo, es que el deudor hipotecado deba responder "con todos sus bienes presentes y futuros", doctrina que sin embargo no parece ser de aplicación a empresarios y banqueros. Vean sino el caso de Díaz Ferran, el estafador internacional ex presidente de la patronal española, la CEOE, que la semana pasada presentó un recurso "rechazando" (sic) la pretensión judicial de embargarle sus bienes para que afronte con ellos sus deudas fraudulentas con los trabajadores y la Seguridad Social. Y es que la responsabilidad de los chorizos con traje italiano se limita a los bienes desbaratados y muy raramente por no decir nunca alcanza al patrimonio personal, por más evidente que sea que este se haya constituido precisamente a partir de lo robado y defraudado.

En resumidas cuentas, en España el patrimonio de los pobres siempre está a disposición para cobrarse mediante él cualquier clase de deuda, en tanto el patrimonio de los ricos es intocable. Y a esto lo llaman justicia.

En la imagen que ilustra el post, manifestación de jóvenes contra el sistema hipotecario impuesto por las entidades financieras en España.

martes, 28 de diciembre de 2010

Carlos Fabra y la gusanera valenciana


En el País Valenciano pasan cosas como que haya policías que dispersen manifestaciones llevando una foto de Franco prendida en el uniforme (El Cabanyal), que el presidente del Tribunal Supremo local sea "más que amigo" (sic) del presidente autonómico encausado por corrupción (según declaración de éste), o que a los funcionarios de la Agencia Tributaria en la región se les pase por alto que un tipo al que la declaración de renta anual le sale negativa haya ingresado 3'6 millones de euros en un plazo de tiempo obscenamente corto, y que además deba 1'7 millones de euros al fisco (caso Carlos Fabra).

La corrupción en Valencia es pues no tanto un fenómeno económico sino sobre todo moral. Es imposible que la especulación urbanística, que ha arrasado por completo el litoral levantino, haya podido actuar sin la complicidad de los políticos locales, de elementos de los aparatos del Estado en la región y de una buena parte de la ciudadanía valenciana. Los beneficios de la corrupción riegan sectores sociales muy amplios, ya que como aseguraba El Roto en una de sus radiografías dibujadas, "la corrupción crea empleo". El resultado final es un clima de degradación general, una gusanera infecta en la que florecen todo tipo de fraudes y negocios ilegales.

Uno de los cabecillas destacados -aunque no el único protagonista- de este tinglado mafioso es Carlos Fabra, presidente de la Diputación provincial de Castellón. Cuatro generaciones de Fabras se han sucedido al frente de la Diputación castellonense, desde que el bisabuelo del actual, un campesino que iba en alpargatas, se hiciera multimillonario vendiendo suministros durante la última guerra carlista, en pleno siglo XIX. Llamar caciques a los Fabra es pues poco descriptivo; habría que buscar un término nuevo y más cercano a la realidad.

Durante años Carlos Fabra y su partido, que naturalmente no podía ser otro que el Partido Popular (PP), han maniobrado para hacer naufragar las múltiples causas judicales abiertas contra Fabra por corrupción, cohecho, fraude fiscal y tráfico de influencias. Un rosario de jueces y fiscales se han sucedido al frente de la causa que ahora se acaba de ventilar sin que ninguno de ellos se atreviera o quisiera sacar adelante el caso, hasta que finalmente se encontró el juez adecuado, uno cuya afinidad al PP (por decirlo finamente) debería inhabilitarle para entender en este proceso. La consecuencia final ha sido la absolución de Fabra de la mayoría de cargos no porque se le considere inocente, sino porque contra toda evidencia se asevera que sus delitos "han prescrito". Ocurre que efectivamente han pasado más de 5 años desde que se le abrió proceso por fraude fiscal, pero cualquier estudiante de Derecho sabe que al abrirse investigación pericial se paraliza el reloj y no cuenta el tiempo transcurrido hasta que se cierra dicha investigación. Escandalosamente, el juez no ha tenido en cuenta esta circunstancia, y da o intenta dar carpetazo al asunto, que naturalmente la Fiscalía Anticorrupción va a recurrir ante instancias superiores.

No estaría de más por tanto someter a investigación la actuación del juez en este caso. El auto que ha parido, según oí anoche en la SER, no es que resulte inconsistente y barroco, es hasta ilegible en su torpeza por intentar legalizar lo que a todas luces no es una sentencia sino un traje cortado a medida del encausado.

La eufórica reacción del PP ante la sentencia -exultantes han estado González Pons, Arenas, el propio Rajoy- confirma hasta dónde llegan las complicidades con Carlos Fabra. Máxime si se tiene en cuenta que lo ahora proclamado no es la inocencia del acusado, sino la supuesta prescripción de sus delitos. Pero ya se sabe que en Gürtel-PP estas son las sentencias que les gusta celebrar: aquellas que proporcionan impunidad a sus compinches.

viernes, 25 de junio de 2010

La banca suiza, refugio de patriotas españoles


Hace dos noches, se me cayó el alma a los pies mientras oía hablar a un inspector de Hacienda español en una emisora de radio. Le entrevistaban en relación con el caso de los 3.000 granujas, ciudadanos españoles, que tienen cuentas multimillonarias en Suiza que no tributan en España (ni evidentemente, tampoco en Suiza). La mayoría de cuentas están abiertas en el banco HSBC, en el que según informa El País de hoy "el importe mínimo (para abrir una cuenta) es de 1'6 millones de euros)".

El montante de este dinero evadido lo cifra Hacienda en seis mil millones de euros, pero el inspector lo elevaba hasta ocho mil millones de euros. Lo peor con todo, es la pasividad del Gobierno español en este caso de ladrones de guante blanco que manejan dineros más negros que su alma. Resulta que el asunto se destapó no por investigación alguna de la Hacienda española, sino porque su homóloga francesa le pasó una lista de los 3.000 defraudadores españoles, a los que descubrió cuando perseguía (ella sí) a defraudadores franceses con cuentas en Suiza. Al parecer un empleado bancario suizo "infiel" vendió a la Hacienda francesa listados con nombres, cuentas y movimientos de miles de ladrones europeos, entre ellos como digo 3.000 españoles, todos según este inspector, empresarios y directivos situados al frente de lo más selecto de nuestras corporaciones y empresas. El Gobierno español recibió la lista hace tiempo, pero ya se sabe que Hacienda no tiene nunca prisa en investigar nada salvo cuando se trata de embargar cuentas de trabajadores que cobran por nómina y a quienes se les embarga por cantidades miserables.

El caso es que finalmente el asunto ha empezado a rodar, más que nada porque una parte de los inspectores de Hacienda ha montado un escándalo en los medios denunciando tanta sospechosa pasividad (entre paréntesis, no todos los inspectores de Hacienda trabajan para que los ricos no paguen o tributen lo menos posible). Denuncian por ejemplo que sabiendo quienes son los ladrones propietarios de esas cuentas, Hacienda no ponga estos casos de defraudación en la vía penal, que es la que corresponde cuando lo defraudado supera los 120.000 euros; denuncian que en éste y en el resto de casos semejantes, Hacienda se limite a intentar cobrar la deuda y a aplicar un recargo del 20%, cuando en el caso de contribuyentes asalariados con deudas ridículas se les llegan a embargan las cuentas, como decía antes; denuncian que el Gobierno español se niegue a publicar la lista con nombres y apellidos de estos sinvergüenzas que nos roban a todos, cuando cualquier ladronzuelo de barrio sale fotografiado de frente y de perfil en los medios.

Lo peor con todo, es que según hacía público este inspector, cada año se defraudan en España ochenta y ocho mil millones de euros (¡nada menos que 6 veces lo que Zapatero recaudará rebajando los salarios de los funcionarios y las pensiones de los jubilados!), y que de todo ese dinero Hacienda sólo recupera el 8%. A quien le extrañe cómo pueden pasar estas cosas en la España del siglo XXI, que recuerde que hace apenas una semana nos enterábamos de que el propietario del mayor grupo hotelero de las Islas Baleares, ha resultado ser un "emprendedor" que jamás había hecho la declaración a Hacienda. ¿Qué complicidades son necesarias para que sucedan cosas así?.

En definitiva, ¿por qué el fisco da trato de favor a estos canallas, tal como se pregunta la Organización de Inspectores de Hacienda del Estado?. No dan respuesta concreta, pero creo que las posibles están en las mentes de todos. A mi juicio caben dos, no excluyentes entre sí: una, porque la corrupción interna y el encubrimiento a los delincuentes debe tener podrido casi por completo el aparato fiscal español; la segunda, porque los nombres de estos sinvergüenzas, tal como sucede en el caso de las 3.000 cuentas "descubiertas" en Suiza, son tan conocidos y sobre todo, tan fundamentales en el tejido empresarial y financiero español, que el Gobierno no se atreve a actuar contra ellos.

Si alguna vez se publican esos nombres, veran ustedes qué lucida colección de patriotas españoles guardan en Suiza lo que nos roban a todos en España.

La fotografía que ilustra el post muestra la sede central en Suiza de la cueva de Alí Babá y los 3.000 Ladrones "emprendedores".

miércoles, 24 de febrero de 2010

El Partido Popular reclama un gobierno de campo de concentración nacional

Definitivamente, España es el país más raro del mundo. A ver dónde encuentran ustedes otro país en el que la patronal y sus compinches de la extrema derecha política, social y mediática aúllen cada día desde sus medios de intoxicación exigiendo a los sindicatos (de izquierda, of course) una huelga general que mande al carajo al actual gobierno español. No conozco grupo trostkysta de la más estricta obediencia a la VII Internacional que proponga tal cosa. Y sin embargo, oigan ustedes día sí y día también a los dirigentes del Partido Popular y a los ventrílocuos que hablan o escriben por ellos, incitando a los trabajadores y a los parados -sí, a los mismos parados creados a millones por sus "mecenas emprendedores", esos que les hacen donativos "anónimos" multimillonarios en euros-, incitando a la revolución social.

Ahora resulta que los "mercados" -el estúpido eufemismo que encubre al selecto grupo de canallas internacionales que han propiciado el actual desastre económico-financiero en su propio y galáctico beneficio-, reprochan a gobiernos como el del blandito Zapatero que no sean capaces de tomar medidas que aumenten el volumen de lo que vienen rapiñando. Hay que "desregular" el "mercado de trabajo" hasta el punto de que los asalariados envidien la condición de esclavos, dicen, único modo al parecer de que la economía patria levante cabeza; hay que acabar con las pensiones, los subsidios a los parados, los servicios públicos y demás dañinos generadores del déficit público, ése maldito freno a la libertad de mercado que ahoga la inversión privada y evita que el presupuesto público se invierta en las únicas áreas que realmente interesan a la derecha patria, que como es sabido son la represión física e ideológica de la ciudadanía mediante la policía, el Ejército, la Iglesia y la judicatura.

Y mientras estos animales arrecian en su ofensiva, por ahí va el antiguo paleta Corbacho, ministro de Trabajo o eso dicen, balbuceando en las emisoras de radio con su pobre vocabulario de Escuela de Verano de partido que por sus gónadas aquí todo Cristo se va a jubilar a los 67 años, le guste o no. Olé el ministro que vino del pueblo. ¿Y tú qué, pedazo de mamón, cuándo vuelves al andamio del que nunca debiste de bajar y te jubilas con el sueldo que te corresponde por tu cualificación profesional y tu coeficiente mental? Te lo dice un socialista que luchó contra Franco cuando a tí ni te había pasado pasado por la cabeza afiliarte a un partido de izquierda, pedazo de nulidad.

Así es normal que luego salga Esperanza Aguirre, la gansteresa presidenta de la Comunidad de Madrid, proponiendo un Gobierno de Concentración Nacional (de campo de concentración "nazional", en realidad), entre el PP y el PSOE en el que don Cristobalito Montoro sea ministro de Economía y Javier Arenas de Trabajo; coño, se le ha olvidado proponer al coronel Antonio Tejero como Defensor del Pueblo y a Belén Esteban como ministra de Cultura. Para mí que la gansteresa se chuta, y no precisamente con los goles de Cristiano Ronaldo.

Cada día que pasa España es un país más raro. Los sindicatos salen a la calle a defender las pensiones y la edad de jubilación, y la extrema derecha española -que es toda la derecha española, en realidad-, les reprocha que no asalten el Palacio de Invierno. ¿Pero dónde infiernos hemos llegado? Los mismos bandidos que nos roban, que nos atracan, que se llevan cientos de miles de millones de euros del erario público como "compensación" a lo mal que lo están pasando sus bancos y empresas, le echan en cara a sus víctimas que no actúen contra un Gobierno al que si algo cabe reprocharle es su papel de don Tancredo, "quieto parao" y con la respiración contenida en medio del redondel hispano. ¿Cabe mayor cinismo?.

Pues oigan, si quieren asaltar Palacios de Invierno vamos a empezar por los bancos, empresas y chalets de toda la gentuza que han amasado fortunas descomunales en la última década y pico gracias a la especulación inmobiliaria salvaje y el blanqueo del dinero proveniente del narcotráfico. ¿Para cuándo ése asalto?.

En la imagen, el general Francisco Franco -verdadero inspirador ideológico del PP español- en compañía de unos amigos, en aquellos tiempos en los que el gobierno español era de verdadera concentración nacional.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Dejen en paz de una vez a los ricos



Hoy pensaba hablarles de las razones que llevaron a que en tal fecha como ésta pero de hace 20 años, el muro de Berlín se fuera al infierno por sí mismo y con él la mierda de sistema político que lo alumbró y al que protegía. También de cómo el pasado fin de semana ese verdadero muerto viviente que es el Partido Comunista de España (PCE) ha cooptado un nuevo secretario general, un pobre diablo cuyas luces parecen aún más escasas que las de su antecesor en el cargo -que ya es decir-, pero que posee un estupendo apellido de superhéroe que parece tomado de un tebeo de la editorial Marvel yanqui. Bromas de la Historia, ya ven.

En lugar de eso voy a hablarles de un señor muy fino y elegante, al que acabo de leerle una entrevista en la contraportada de El País que por poco me corta la digestión. El señor fino y elegante se llama don Juan Suárez de Figueroa, y ya en el titular de la entrevista dice esto: "En este país se está estigmatizando a los ricos". ¡Y qué razón tiene don Juan Suárez de Figueroa!. Si es que en este país al que unos llaman "Estado" y otros simplemente "Paña", ni Dios deja en paz a los ricos; fíjense que hay quien hasta pretende que los ricos españoles empiecen a pagar impuestos. Un acoso, realmente.

Y no crean que la opinión de este señor vale igual que la de cualquier mindundi, incluido este su seguro servidor. El señor Suárez de Figueroa sabe de lo que habla. Presidente de A&G Fondos, este hombre se dedica a gestionar dineros que otros le entregan para que él les haga aún más ricos de lo que son. El señor Suárez de Figueroa es pues un hombre generoso y desprendido, interesado sólo por el bienestar de sus semejantes ricos. La empresa del señor Suárez de Figueroa tiene la calificación triple A, la máxima nota que puede recibir en el mundo mundial un gestor de fondos. O sea que el señor Suárez de Figueroa (¿vieron que apellido de Conquistador?) está profesionalmente cualificado para desempeñar la actividad que realiza con la misma solvencia que, pongamos por caso, un Madoff.

Al señor Suárez de Figueroa le gustan los retos difíciles. Viene a decir que a él lo que le da morbo son los crash bursátiles, y que lo que ha aprendido es que "los mercados mutan". ¡Pardiez, y los meapilas fundamentalistas negando la teoría de la evolución! Dice el señor gestor de fondos con apellido de recio Descubridor que "no vale de nada intentar predecir qué van a hacer las Bolsas. Sólo funciona adaptarse a ellas". Dicho en cristiano: olvídense de intentar entender los mecanismos del sistema, y limítense a disfrutar de las oportunidades que ofrece a las aves rapaces asesoradas por empresas que tienen la triple A (por cierto ¿les suenan esas siglas? ¿será simple coincidencia o pura fijación en el servicio a los más ricos?).

De todos modos no crean que Suárez de Figueroa carece de corazoncito y sea inmune a las emociones, ni muchos menos. El 11-S, por ejemplo, parece que le supuso una "experiencia laboral difícil". De la experiencia laboral que tuvo el 11-M madrileño no dice nada, quizá porque dado que los atentados de ese día afectaron exclusivamente a trabajadores, inmigrantes y otros parias por el estilo quedaban fuera del radio de sus preocupaciones. En fin que según confiesa este experimentado gestor de fondos ajenos, hay momentos en los que se pone difícil pensar en "rentabilidades". Pero no se preocupen, el señor Suárez de Figueroa tiene la receta para hacer frente a esos momentos desde la altura de miras propia del profesional que es: "Hay que dejar las emociones al margen. Como los militares debemos cumplir nuestra misión". Con dos cojones, sí señor.

Por cierto, el señor Suárez de Figueroa gestiona también Sicav, esos vehículos financieros que permiten fiscalidades opacas a los muy ricos. Es decir, nuestro gestor triple A es especialista en el instrumento legal más usado por los que todo lo tienen y que aún así se empeñan en defraudar fiscalmente cuanto pueden. Aunque él lo ve de otro modo: "Hay mucha demagogia. En este país se está estigmatizando a los ricos", dice el señor Suárez de Figueroa. Ya se sabe, la envidia es un verdadero deporte nacional en el Estado español (o Paña, si prefieren), los pobres son así de cabrones. Y prosigue: "Parece que haber acumulado un patrimonio alto es un insulto. Detrás de estas personas hay historias de trabajo y esfuerzo". Bueno, mi abuela solía decir que nadie se hace rico trabajando, pero si el señor Suárez de Figueroa dice que llenándose los pulmones de plaguicidas bajo una carpa de plástico en un invernadero de El Egido uno llega a rico, pues habrá que creerle; al cabo, él es el experto en ricos y mi abuela fue simplemente una campesina pobre.

Naturalmente el señor Suárez de Figueroa tiene muy claro cúal es su papel en esta historia: "Nos pagan para tener un plan B", dice. Y también: "No contratan mis servicios por tener la razón, sino por hacer ganar dinero a mis clientes". Así da gusto, con profesionales como el señor Suárez de Figueroa todo queda meridianamente claro.

Lo que se debe haber reído el señor Suárez de Figueroa cuando haya oído el primer discurso del pardillo que acaban de poner al frente del PCE.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Emprendedores chorizos

Según una información aparecida hoy domingo en El País, la mitad de los empresarios defrauda o justifica el defraudar a Hacienda. O sea, que 1 de cada 2 de nuestros "emprendedores" -que es la forma actual políticamente correcta de llamar a los empresarios- es un chorizo de tomo y lomo, que no contento con apropiarse de las plusvalías que generan sus asalariados le roba cuanto puede al conjunto de la comunidad.

La cosa se ha conocido a partir de una encuesta del ministerio de Economía, según la cual "el 46% de las empresas justifica el fraude fiscal". Son datos del Barómetro Fiscal 2006 realizado por el Instituto de Estudios Fiscales (IEF) del ministerio de Economía y Hacienda.

Según esa información, "la mayor parte de los empresarios ve con buenos ojos este tipo de prácticas cuando éstas se derivan de una situación personal crítica y sirven para "salir adelante".(...) Este colectivo considera el engaño algo "consensual" ya que, en su opinión, todos los contribuyentes lo realizan para conseguir un "cierto equilibrio".

Dado que no parece que la mitad de las empresas españolas estén en crisis y hayan de recurrir a triquiñuelas para sobrevivir -más bien todo lo contrario: sus beneficios no paran de crecer geométricamente, al contrario que los salarios-, la conclusión inevitable es que tenemos una "clase empresarial" integrada al menos en su mitad por verdaderos delincuentes, incluso si se observa el tema desde la manga ancha que en estos asuntos se estila en las "economías de mercado".

Junto a los empresarios, los trabajadores autónomos y los profesionales liberales practican asimismo la evasión fiscal con toda tranquilidad, ya que su control por parte de la Administración es mínimo. En cambio los asalariados, al cobrar por nómina y estar estrictamente controlados, carecen de resquicios a través de los cuales defraudar si fuera su voluntad hacerlo. Es obvio, por tanto que no todos los contribuyentes pueden evadir impuestos, y que los evasores coinciden precisamente con quienes mayores ingresos obtienen: los dueños del capital.

En fin, es sabido que este es el único país del mundo que en cada campaña de la renta arroja sistemáticamente un resultado extraordinario y único en el panorama fiscal mundial: el promedio de ingresos anual declarado por los empresarios es siempre inferior al promedio declarado por los asalariados.

O sea que además de ser unos chorizos, se ríen de nosotros.