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lunes, 24 de noviembre de 2008

Cuaderno de mi primera vuelta al mundo: La calle Nueva de Manila


En posts anteriores he escrito acerca de Donato Navarro Mairal, mi bisabuelo materno, que sirvió como soldado español en la guerra de Independencia de las Filipinas, y fue luego prisionero de los tagalos durante casi año y medio. En alguno de ellos he hablado de una fotografía en la que aparece mi bisabuelo de uniforme junto a un grupo de compañeros. La foto fue tomada en Fotografía La Paz, un estudio situado entonces en la calle Nueva, número 32, de la ciudad de Manila, concretamente en el barrio de San Nicolás de Binondo, conocido como "Chinatown".

Cuando año y pico antes del viaje de vuelta al mundo que realicé en 2007 comencé a diseñar el itinerario que iba a seguir, ya pensaba recalar en Manila durante unos días. Pero fue precisamente el descubrimiento de la existencia de Donato y de su aventura filipina lo que hizo aumentar mi interés por la ciudad, y enfocar los días que pasé en ella en la visita de los escenarios que un siglo atrás recorriera mi bisabuelo en aquel lugar, situado a 11.000 km de su casa.

Así fue como conocí el barrio de Intramuros, el viejo y hoy casi en ruinas barrio colonial español de Manila. Y también el pintoresco barrio de Binondo, que hoy como en las postrimerías del siglo XIX sigue siendo "el Barrio Chino" de la ciudad, poblado de toda clase de comercios regentados por chinos, aunque en los últimos años se hayan ido levantando en él modernos edificios de oficinas, que han comido espacio a las viejas casas bajas características del barrio. Muchos años antes de la llegada de empresas extranjeras, la Segunda Guerra Mundial y la brutal destrucción de Manila que llevó a cabo el ejército norteamericano de McArthur, dejaron una fuerte huella en Binondo en forma de calles y edificios destruidos.

Sin embargo, la estructura de la trama urbana permanece intacta. Hoy como ayer, la puerta de acceso a Binondo, su vía principal y a la vez eje comercial, sigue siendo la calle Nueva, llamada desde hace algunos años calle de Quintín Paredes. Esta vía nace en el puente de España (Jones Bridge, en el callejero moderno), un airoso ejemplo de arquitectura civil española del siglo XIX, que une la puerta de Isabel II, en Intramuros, con el arranque de la calle Nueva (hoy Quintín Paredes, como decía) de Binondo a través del río Pasig.

Viniendo pues de Jones Bridge, a mano derecha, y contando las manzanas, islas o cuadras de casas, organizadas de diez en diez números, pude situar aproximadamente el número 32, el número que correspondería al edificio de Fotografía la Paz, en el solar donde hoy se levanta un restaurante de comida rápida de una cadena autóctona muy popular en Filipinas. Para ello antes tuve que asegurarme de que aquella calle, Quintín Paredes, era efectivamente la calle Nueva. Aunque mi plano de Manila de 1898 encajaba perfectamente con el callejero moderno de la Manila histórica, me acerqué hasta un edificio oficial que había en una esquina para preguntar si efectivamente se trataba de la misma calle. Junto a la puerta estaba sentado un joven policía charlando con tres o cuatro mujeres mayores, todos sentados en sillitas bajas a la sombra. Le pregunté al policía dónde quedaba la calle Nueva y si ésta correspondía con Quintín Paredes según se deducía de mis planos. Al tipo el nombre de calle Nueva no le decía nada. Cuando comenzaba a pensar que no lograría confirmación verbal, una de las mujeres del grupo, una anciana, metió baza en la conversación y me aseguró que efectivamente, aquella que discurría junto a nosotros era la antigua "Calle Nueva", y que cuando ella era niña, años después de la independencia filipina, la gente adulta aún seguía llamándola así.

Un poco más arriba del chaflán donde conseguí esa para mí valiosa confirmación, un arco de estilo chino y construcción relativamente reciente celebra la amistad chinofilipina. Detrás de él se abre un mundo que resulta extraño e inquietante aún hoy para un occidental viajado; cuánto más para el muchacho que en 1898 caminó esta calle vestido con su uniforme nuevo, para hacerse una fotografía con un grupo de compañeros en un fotoestudio de la calle Nueva.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Vicente Carilla, un emigrante español en la Argentina de principios del siglo XX


En posts anteriores les he ido hablando de Donato Navarro Mairal, uno de mis bisabuelos por línea materna. Últimamente ando investigando sobre el otro bisabuelo materno, llamado Vicente Carilla. La verdad es que he reunido pocos datos sobre la vida de Vicente, pero lo que voy sabiendo de él resulta apasionante.

Vicente Carilla nació en la ciudad de Huesca, en 1869. Siendo niño su familia su trasladó a Lanaja, un pueblo de la provincia de Huesca, donde su madre se estableció como carnicera. Los Carilla eran varios hermanos, uno de los cuales, Manuel, fue el padre de Mariano Carilla Albalá, el que terminó sus días en la cámara de gas del castillo de Hartheim, en el complejo de campos de Mauthausen.

Vicente se casó y tuvo tres hijos, el menor de los cuales fue Mariano Carilla Salillas, mi abuelo materno, aquél a quien en los años cuarenta del siglo XX abrió expediente el Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo por haber estado circunstancialmente afiliado al PCE. Cuando ya había cumplido los cuarenta, una edad avanzada para la época, Vicente decidió emigrar con su familia a Argentina en compañía de otras familias de su pueblo. Se trataba de un viaje con difícil retorno, pues al llevarse la familia completa aumentaban las posibilidades de echar raíces más rápidamente en el país de acogida.

Pero al parecer, y según cuenta mi madre, surgió un inconveniente no previsto, que modificó en parte los planes hechos. Resultó que la hija mayor de Vicente, entonces una adolescente de 13 ó 14 años, se negó rotundamente a viajar, amenazando con tirarse del barco si la llevaban a la fuerza. La cosa debió ser tan seria que finalmente, Vicente decidió marchar a Argentina en compañía de las otras familias najinas pero dejando a la suya en el pueblo.

Nada sé de los preparativos ni la travesía marítima, pero lo que si está certificado por el CEMLA (Centro de Estudios para las Migraciones Latinoamericanas) es que Vicente Carilla llegó a Buenos Aires el 3 de junio de 1913 a bordo del Infanta Isabel, un trasantlántico construido en Inglaterra y puesto en servicio aquél mismo año, y dedicado al transporte de emigrantes europeos a Uruguay y Argentina (tenía capacidad para dos mil pasajeros). Hacía un año escaso que el Titanic se había hundido, y el Infanta Isabel fue uno de los primeros barcos construido según las nuevas normas que pretendían evitar tragedias como aquél terrible naufragio.

Al desembarcar en Buenos Aires Vicente tuvo que facilitar su filiación. Por ella sabemos que declaró tener 44 años, estar casado, ser ciudadano español, de religión católica y jornalero de oficio, y que había embarcado en Barcelona. No consta lugar de nacimiento, porque al parecer en aquellos años todavía no se les preguntaba a los recién llegados.

Desconozco cuánto tiempo permaneció Vicente en Buenos Aires. Según mi madre, su estancia en Argentina duró poco, dos o tres años. Al parecer mi bisabuelo y sus compañeros de aventura se dirigieron desde la capital a la provincia de Santa Fé, donde existían por aquellos años numerosas colonias agrícolas en las que trabajaban españoles, especialmente cultivando trigo. Es posible que residiera algún tiempo en la ciudad de Rosario, que acogió asimismo en esos años grandes contingentes de emigrantes españoles.

Sin embargo Vicente regresó pronto a España, tras un oscuro episodio que implicó a otro najino. Al parecer Vicente y él trabajaban para un argentino que explotaba carboneras y que murió en extrañas circunstancias, quedando éste otro najino (de quien desconozco el apellido) como dueño de la empresa. Al poco tiempo Vicente regresó a España tan pobre como se había ido, pero el otro najino volvió unos años más tarde y muy rico, aunque para siempre le quedó el apodo de “Matacarboneros”.

A poco de volver a España Vicente Carilla y su familia se fueron a vivir a Huesca, pero mi abuelo Mariano quedó en Lanaja. Vicente vivió el resto de su vida en la capital altoaragonesa.

Ando ahora removiendo on line por los archivos provinciales de Santa Fé, a ver qué aparece por allí. Me intriga especialmente esta historia de “Matacarboneros”, a ver si hay suerte y encuentro alguna referencia.

La información aquí ofrecida ha sido allegada a través del CEMLA y de la memoria familiar transmitida por María Felisa Carilla. La información sobre el Infanta Isabel figura en varias páginas de Internet. Estoy en deuda con Jorge Schussheim, que me puso en contacto con el CEMLA argentino.

La imagen que acompaña el post corresponde al Infanta Isabel.

martes, 12 de agosto de 2008

De nuevo aquí


De vuelta de mis vacaciones de éste verano, Aventura en la Tierra reanuda su publicación.

Catorce días en Siria y Jordania y una semana en Madrid me han resultado unas vacaciones cortas en cuanto a días, pero la verdad es que han dado para bastante. Ya les iré hablando de mi viaje por Oriente Próximo, sobre todo por Siria, país que me ha enamorado; increíbles Siria, el legado histórico que atesora, y sobre todo y por encima de todo, sus gentes. Les contaré sobre ciudades romanas perdidas en el desierto, castillos cruzados subidos a riscos inexpugnables, y zocos inmensos donde se comercia con todo lo comerciable. También sobre Petra y sus maravillas, incluido un paseo nocturno a la luz de las velas por el desfiladero de entrada, mientras se podían contar en el cielo una a una las estrellas y seguir el dibujo de las constelaciones tal y como las observaron en la Antigüedad.

Durante mi estancia en Madrid he conseguido mucha información para el libro sobre Donato Navarro Mairal y los prisioneros españoles en la guerra de Filipinas. La obtuve en el Archivo Histórico Militar de Madrid, consultando documentos originales inéditos. Las mañanas me las pasé en el Archivo, pero por lo que hace a las tardes y noches hice honor a la frase de Francisco Silvela, aquél cabrito que presidió el Gobierno de España tras la guerra del 98: "Madrid en agosto, con dinero y sin familia, Baden Baden". Lo del dinero, vistos los precios que gastan en la capital del Reino, no es fanfarronada sino inexcusable realidad.

Les dejo una imagen que tomé en uno de los zocos de Damasco. Ya ven, el famoso pañuelo islámico crea moda. Y al contrario de lo que piensan algunos en España, sus portadoras no muerden.

domingo, 15 de junio de 2008

El expediente del "Tribunal especial para la represión de la masonería y el comunismo" contra Mariano Carilla Salillas


Continuando mis investigaciones en torno a mi tío-abuelo Mariano Carilla Albalá, el que pasó por Mauthausen y fue gaseado en el castillo de Hartheim, solicité al Archivo de la Guerra Civil, el famoso archivo de Salamanca, si tenían información en torno a esta persona. Me contestaron que existía un expediente del "Tribunal de represión de la Masonería y el Comunismo" contra Mariano Carilla, sin segundo apellido. Por puro cálculo de probabilidades deduje que era materialmente imposible que ése Mariano Carilla no fuera el Mariano Carilla que a mí me interesaba.

Así pues, mi sorpresa fue mayúscula cuando recibí las veintitantas páginas fotocopiadas que integran la reproducción del expediente, abierto y concluido en 1948: resulta que ése Mariano Carilla era Mariano Carilla Salillas, mi abuelo materno, el primo del deportado.

Quien se afilió al PCE en octubre de 1937, según se da por probado en el expediente, fue mi abuelo y no su primo. Más: según el denunciante (chivato, para ser más exactos), un falangista local, mi abuelo había militado antes de la guerra en Izquierda Republicana, el partido de Manuel Azaña. Y según el informe del sargento de la Guardia Civil, también había tenido carnet de la CNT, sindicato para el que “habría hecho alguna propaganda” asimismo antes de la guerra, aunque sin tener papel destacado en la organización local.

¿Por qué Mariano Carilla Salillas se hizo miembro del PCE? Probablemente por el mismo motivo por el que otras personas del pueblo, entre ellos el alcalde y el teniente de alcalde, ambos también militantes de Izquierda Republicana (según información de Roberto Mateo, investigador local), dieron ése paso, y en compañía de otras siete u ocho personas constituyeron el “radio” (organización local) de Lanaja: para protegerse de los anarquistas locales. Según se deduce del expediente, mi abuelo -al igual al parecer, que algunos otros republicanos del pueblo- tuvo serios problemas durante la guerra, como consecuencia de su negativa a sumarse a la Colectividad Agraria; organismo en el que por cierto mi otro abuelo, Joaquín Pisa Gracia, jugó uno de los papeles más destacados. Mariano era “labrador”, es decir, pequeño propietario, y aunque fuera republicano y progresista no se avino a subsumir lo que consideraba medios de subsistencia de su familia en la organización agraria colectiva.

El Consejo de Aragón y las colectividades agrarias aragonesas habían sido disueltas por el Gobierno republicano en agosto de 1937, para lo cual se había enviado a la región unidades militares de obediencia comunista mandadas por Enrique Líster, que liquidaron el asunto por la vía rápida. Sin embargo, si dos meses después los militantes de Izquierda Republicana de Lanaja decidieron dar el paso de afiliarse al PCE y crear ése partido en su pueblo para protegerse de los anarquistas, significa que las cosas no se habían calmado y que los ánimos debían seguir calientes entre los antiguos colectivistas y quienes siendo republicanos, se habían enfrentado a ellos. En marzo de 1938 el pueblo sería ocupado por los franquistas y acabarían las disputas entre los campesinos, empezando para todos una larga etapa de represión y silencio.

Según el expediente y en lo que podríamos llamar el pliego de cargos, se dá por sentado que mi abuelo fue miembro del PCE y que tanto su mujer como sus suegros eran de izquierdas; su suegro era Donato Navarro Mairal, el najino que cuarenta años antes estuvo en la guerra de Filipinas y fue prisionero de los tagalos. Más sorpresas: la persona que según la documentación judicial le denunció, fue un falangista de Lanaja, Manuel Lasheras, con el que al parecer mi abuelo mantuvo cierta amistad toda su vida; es decir, Mariano jamás supo el origen de una investigación que pudo haber tenido consecuencias fatales para él.

A mi abuelo le salvó la vida, al parecer, la buena opinión que de él tenían sus vecinos. Tanto el sargento de la Guardia Civil como el alcalde (año 1948, repito) escribieron informes muy elogiosos sobre su persona. En realidad, quizá lo más determinante fue la intervención como valedor suyo de cierto personaje de derechas muy significado en Lanaja, y también de un hermano falangista que tenía cierta relevancia en Huesca capital.

La conclusión del expediente es francamente inesperada: el juez encargado escribe que aunque está probado que el acusado perteneció al PCE debe archivarse el caso, y ordena el sobreseimiento; el fiscal se manifiesta de acuerdo. Algo absolutamente excepcional en la España de 1948, donde por mucho menos otros fueron directamente a la cárcel e incluso al paredón.

lunes, 8 de octubre de 2007

Mi vuelta al mundo en 30 días


Durante algunos años fui madurando un proyecto de viaje de vuelta al mundo que, por fin, ejecuté este pasado mes de septiembre.

El viaje duró 31 días (en realidad 30, debido a haber atravesado la línea de cambio de fecha en sentido Este a Oeste, perdiendo así un día entero), del 3 de septiembre al 4 de octubre, y ha tenido las siguientes etapas: Ciudad de México, Santiago de Chile, Isla de Pascua, Tahití (Polinesia Francesa), Sidney (Australia), Manila (Filipinas), Hong Kong y Amsterdam (Holanda).

En total, más de 50.000 km recorridos, 11 vuelos de avión tomados y estancias en 8 hoteles diferentes.

La etapa más emotiva del viaje fue sin duda la estancia en Manila, al haber podido conocer y recorrer los escenarios que conoció y recorrió en su día, hace 110 años, mi bisabuelo Donato Navarro Mairal durante el tiempo en que sirvió como soldado colonial en la guerra de Filipinas.

La imagen que acompaña este post es una foto tomada desde la ventana de mi habitación en el Hotel Manila. En ella se aprecia un trozo de la muralla que protegía Intramuros, la ciudad colonial. La zona verde al pie de la muralla es un campo de golf, que actualmente ocupa los terrenos sobre los que se levantaron barracones militares ocupados por soldados españoles en 1898.

A lo largo del viaje he reunido unas 500 fotografías, y gran cantidad de apuntes en papel así como notas mentales. Poco a poco daré forma a este material, e iré presentando algunas cosas aquí en forma de artículos breves. Más que una relación detallada del viaje, pienso escribir reflexiones sobre aspectos concretos que me han llamado la atención y que creo merecen la pena ser desarrollados. En lo que hace a las fotografías, cuando tenga la selección definitiva abriré un fotoblog con enlace de acceso desde Aventura en la Tierra.

Espero que con el tiempo de todo esto surgirán dos libros, uno sobre la experiencia que para mí ha supuesto este viaje y el otro sobre Donato Navarro Mairal y su aventura en Filipinas.

martes, 28 de agosto de 2007

De Lanaja a Manila


El joven uniformado de la foto es Donato Navarro Mairal, mi bisabuelo materno. Recordarán que les he hablado de él en un par de ocasiones. Desde hace algunos meses ando en labor de investigación para reconstruir la peripecia vital de este hombre, nacido en 1875, soldado en la guerra de Filipinas y uno de los verdaderos "últimos de Filipinas", pues no retornó a España hasta abril de 1900.

Ya dispongo de una cantidad importante de datos sobre él gracias a su expediente militar. Datos que he ido cotejando con la escasa bibliografía existente sobre el tema de la guerra de Filipinas, y con artículos que he encontrado en Internet sobre este asunto. Me queda sin embargo, un "agujero negro" por llenar, un período de tiempo que abarca entre la rendición de Manila (agosto de 1898) y su repatriación, que como dije antes se produjo en abril de 1900. Espero ir despejando esa incógnita sobre la que he elaborado algunas hipótesis aún pendientes de confirmar documentalmente.

La transcripción del expediente militar de Donato (11 páginas), revela datos muy interesantes sobre su persona y sobre el contexto histórico en el que vivió. Por ejemplo, en su documento de alistamiento, firmado en el Ayuntamiento de Lanaja, su pueblo, el 1 de abril de 1894, figura una exhaustiva descripción de Donato. Se dice de él que es hijo de Ramón y de María y natural de Lanaja, parroquia de La Asunción, avecindado en ese mismo pueblo, y nacido el 13 de diciembre de 1875. Religión Católica Apostólica Romana. Estado soltero. Acreditó saber leer y escribir. Como rasgos físicos de Donato se relacionan los siguientes: 1’60m. de estatura, pelo castaño, "cejas al pelo" (del mismo color), ojos garzos (claros), nariz regular, barba clara, boca regular, color sano, frente regular. "Su aire bueno, su producción (?) ídem", sin ninguna marca particular.

El 8 de septiembre de 1894 Donato es "quinto en Caja". A partir de ahí su peripecia militar se resume así:

1896.
Declarado excedente de cupo el 16 de febrero de 1896. Sin embargo, ante la situación que viven las colonias, Donato es llamado a filas; su ingreso efectivo en el Ejército tiene lugar el 1 de septiembre de 1896. Incorporado a la 4ª Compañía del Regimiento de Infantería Sicilia núm. 7, de guarnición en San Sebastián. En ese verano de 1896, Donato coincidirá en San Sebastián con dos acontecimientos extraordinarios para un chico campesino: uno de carácter anual, el veraneo de la Familia Real en la capital donostiarra, que a buen seguro alteraba la vida de la entonces pequeña ciudad y también la de los militares destinados en ella, y otro de carácter extraordinario, cual fue la primera proyección cinematográfica realizada en el País Vasco y segunda en España tras la habida meses antes en Madrid.

1897.
Es adscrito a la 7ª Compañía del Batallón de Cazadores Expedicionario núm. 14 a Filipinas, organizado en Zaragoza. Llega a Zaragoza procedente de San Sebastián el 17 de diciembre de 1896. El 19 sale en tren para Barcelona, adonde llega el día 20 por la mañana, y zarpa inmediatamente en el trasantlántico Colón, que llega a Manila el 21 de enero de 1897. En guarnición en Manila hasta el 31 de enero, en que sale de operaciones por la provincia de Manila, quedando destacado en Tui Tui el 2 de febrero, donde permaneció hasta el 15 de abril con su compañía, fecha en que sale para San Francisco de Malabón, habiendo asistido al ataque y toma de Naic que tuvo lugar el día 3 de mayo. Permaneció en este puesto hasta el 19 del mismo mes que salió para Calamba (provincia de Laguna) y de aquí al siguiente día a la provincia de Batangas, continuando en servicio de campaña. En la revista de noviembre fue destinado a la 1ª compañía del batallón por haberse suprimido la 7ª y en igual servicio de campaña "finó el año" (sic).

1998.
Igual situación hasta abril, en que pasa al regimiento de artillería de plaza según orden del general Subinspector del arma, en oficio ¿254? de 6 de abril de ése año. Alta en el regimiento de artillería de plaza de Manila en la revista de Comisario del mes de mayo, destinado a la 4ª compañía del 1er batallón del mismo.

La siguiente anotación le hace "prisionero de los rebeldes filipinos". Y a partir de ahí, nada, sólo las anotaciones regulares en su expediente que van dando cuenta de que su situación no ha variado, hasta que el 24 de abril de 1900 desembarca en Barcelona y recibe su licencia definitiva y 250 pesetas de paga en concepto de atrasos.

A investigar esos dos años en blanco es a lo que voy a dedicar prioritariamente las próximas semanas.

viernes, 1 de junio de 2007

Un amigo de la familia más que centenario


En la fotografía de grupo de mi bisabuelo y sus amigos en Manila, hay un personaje sentado en cuclillas. No sólo parece ser el más joven entre ellos, sino que su aspecto físico, muy moreno, es diferente al de los otros, probablemente navarros y aragoneses en su totalidad salvo un misterioso personaje situado en el centro de la imagen y este muchacho.

Sobre el pecho del joven moreno hay trazadas cuatro letras, que leí primero como "Nano", sospechándole inmediatamente un origen catalán o valenciano. Ahora, tras ampliar la imagen digitalizada, modificarle el color y escudriñarla a fondo con una buena lupa alemana, mi conclusión es que lo escrito es "Nono". Una rápida búsqueda en Internet, y me entero de que Nono es un diminutivo familiar de Antonio que se usa en algunas zonas de Andalucía. Es decir, este mozo seguramente era de origen andaluz.

Quizá alguien que lea este post podría confirmarme en qué zonas concretas de Andalucía se usa el diminutivo Nono. Y a partir de ahí, quién sabe: tal vez haya algún andaluz que esté buscando referencias de un antepasado suyo al que llamaban Nono, que anduvo por Manila vestido de rayadillo cuando acababa el siglo XIX y pintaban bastos para el Imperio colonial español.

Por cierto, el Archivo Militar de Segovia contestó -en sólo 14 días- a mi fax solicitando copia del expediente militar de Donato Navarro Mairal, mi bisabuelo. Resulta que este documento existe y que me remitirán las fotocopias correspondientes por correo certificado, tras enviarles un giro postal por importe de cinco euros y medio. Hecha la gestión en Correos, espero recibir la copia en los próximos días. Les tendré al corriente.

domingo, 20 de mayo de 2007

Retrato de un grupo de amigos en Manila


En un post de finales de abril les hablé de esta foto, en la que aparecen seis soldados del Ejército español en Filipinas. Está tomada en Manila, en algún momento entre 1896 y 1898. Como se lee en el cartón sobre el que va montada la foto se tomó en "Fotografía La Paz", un estudio sito en calle Nueva, 32, una vía principal de lo que entonces era el Barrio Chino de la capital filipina.

De pie, a la derecha de la pantalla, está mi bisabuelo materno, Donato Navarro Mairal. No les diré que es mi vivo retrato, porque yo tengo ahora más del doble de años que él cuando posó en esa fotografía (¡qué cosa extraña ser más viejo que el bisabuelo de uno!). Pero sí les aseguro que cuando yo tenía la edad que él tiene ahí, era clavado a ese rostro. Mirando la foto ahora me doy cuenta de un detalle que me pasó por alto antes: cuando poso en una foto siempre tengo cierta tendencia a inclinar la cabeza hacia un lado, como hace Donato en ésta que les estoy comentando; sospecho que tendría algún problema visual, como yo.

Alrededor de mi bisabuelo hay dos personajes que tienen cierto parecido físico con él. Quizá sean también aragoneses, o tal vez navarros. Sé por mi madre que durante toda su vida Donato mantuvo amistad con dos o tres navarros con los que estuvo en Filipinas, uno de los cuales era carlista y le escribía cartas que comenzaban: "Querido hermano en Cristo". El personaje que está de pie, a la izquierda de la pantalla tiene, creo, un inequívoco aspecto euskaldún; quizá sea uno de los navarros. De los que en la foto permanecen sentados, hay uno de rasgos extraños, quizá mestizos. El que está sentado en el suelo pienso que podría ser catalán o valenciano, ahora les explico el por qué.

Sobre el pecho de cuatro de los personajes que posaron en la foto hay escrita alguna identificación: En el de mi bisabuelo una "D" enrevesada, que parece querer ser caligráfica; el que está sentado delante suyo lleva grabada una "R"; el que está de pie al lado de mi bisabuelo, un nombre ilegible; y por fin, el que está en cuclillas en el suelo, que por su aspecto parece ser el más joven del grupo, lleva escrito "Nano". Este diminutivo, "nano" (pequeño) era un apelativo cariñoso para designar a chicos jóvenes en zonas catalanoparlantes hasta no hace muchos años.

Por detrás de la fotografía hay tres o quizá cuatro firmas, todas ilegibles.

Decía que esa foto debió tomarse entre 1896 y 1898. Probablemente se tomó más cerca de la primera fecha que la segunda, pues los seis personajes de la foto tienen un aspecto estupendo, lejano seguramente del que tendrían cuando la guerra les tragó en su vorágine.

Mi hipótesis es que la foto se tomó apenas la unidad de mi bisabuelo llegó a Manila, quizá en una de las primeras salidas con permiso que tuvieron. El grupo de amigos se tomó una foto en un fotoestudio que había en la calle de los cafés, los teatrillos y las casas de comidas populares del barrio de diversión de Manila. Luego Donato escribió a su novia y quiso que ella conociera a sus amigos, de los que seguramente le hablaría en la carta; por eso puso algunas marcas sobre ellos en la foto, para que la chica pudiera identificarlos. Y para que no hubiera dudas, también puso una marca sobre sí mismo, la "D" inicial de su nombre.

Continuará.

jueves, 26 de abril de 2007

El tiempo es circular y vuelve a nosotros


Mi madre acaba de regresar de su pueblo natal, adonde fue hace unos días para vender la casa de su abuela, que ha permanecido cerrada durante años, y ha vuelto cargada con una caja de fotos y papeles antiguos.

Después de darle un primer vistazo al material, he encontrado verdaderos tesoros para un aficionado a la genealogía y también para el simple curioso. Hay cosas ahí realmente extraordinarias, como las capitulaciones matrimoniales de mis tatarabuelos por línea materna, fechadas en 1876.

Pero lo más interesante es la parte de documentación gráfica y en papel y los otros objetos que se relacionan con mi bisabuelo materno. Hay por ejemplo fotos suyas fechadas en Manila, donde estuvo destinado como soldado colonial durante la guerra de Filipinas. También unas toallas de hilo que parecen recién confeccionadas, y que mi madre recordaba haber visto cuidadosamente guardadas, sin usar, hace más de sesenta años.

En una de esas fotos mi bisabuelo aparece, uniformado, de pie junto a otros cuatro soldados. La foto está hecha en un estudio fotográfico de Manila llamado "La Paz", que según reza en el cartón sobre el que va montada, estaba en la calle Nueva. Ayer me puse a buscar en Internet, y resulta que "Nueva street" sigue existiendo hoy día (la encontré con plano y todo en el callejero que aparece en la web del Ayuntamiento de Manila), y que según el blog de un joven arquitecto filipino entusiasta del patrimonio colonial de la capital de su país, esta calle es la arteria principal de la diversión en Chinatown, y está llena de cafés y casas de comida popular. Ahora bien, Chinatown linda con Intramuros, la vieja ciudad colonial. La conclusión parece obvia: hace siglo y pico, la calle Nueva de Manila ya era un lugar de diversión conocido al que iban los soldaditos españoles, y por tanto allí acudió una cuadrilla, entre otras, de alegres veinteañeros que, a quince mil kilómetros de su casa, se hicieron una foto de recuerdo en la que aparece un campesino aragonés mostachudo, de cara redonda y aspecto agradable: mi bisabuelo Donato Navarro Mairal.

La vida, de tanto en tanto, nos hace estos guiños desde los pliegues de nuestra propia memoria individual y colectiva.

Lo que más me ha llamado la atención, con todo, es un documento que parece la licencia militar y a la vez una especie de pasaporte franco para tomar trenes o barcos, expedido en Barcelona en 1900 a nombre de mi bisabuelo, al que se declaraba desmovilizado en el momento de desembarcar en España. El documento además le adjudica una paga de haberes y otros conceptos de 120 pesetas, una fortuna en la época.

Ahora bien, la guerra de Filipinas acabó en 1898. La paz con los norteamericanos se firmó en París en diciembre de ese año, lo que significa que si mi bisabuelo regresó a España desembarcando en Barcelona en 1900, pasó los dos años anteriores en Filipinas como prisionero de guerra. Por lo que he leído en Internet, una vez finalizada la guerra tras la caída de Manila quedaron entre 8.000 y 15.000 soldados españoles prisioneros de los filipinos.

En fin, dado que en estos papeles figura el nombre de la unidad militar precisa en la que sirvió Donato, estoy pensando en intentar reconstruir sus movimientos y los de su unidad desde que fue movilizado y salió de su pueblo en Huesca hasta su retorno vía Barcelona. Habrá que recurrir a los archivos militares; deséenme suerte.

Les pondré al corriente de mis avances en el conocimiento de esta vida, que al cabo está en el origen de mí mismo y que, en cierto modo, encarna y ejemplifica también los orígenes de muchos de ustedes.