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lunes, 10 de octubre de 2011

Nicaragua, la revolución traicionada


En el fragor de los dimes y diretes sobre la crisis que no es crisis (Almudena Grandes) están pasando inadvertidas cosas importantes que suceden en el ancho mundo y que casi ni aparecen en nuestra prensa, copada en los últimos días por noticias de tan dudosa importancia como el fallecimiento de un empresario norteamericano del negocio informático, cuya desaparición ha colapsado durante 3 días la totalidad de los media españoles entregados como un coro disciplinado a cantar las loas de tal personaje, al que algún delirante plumífero carpetovetónico ha llegado a comparar con un Leonardo da Vinci del siglo XXI. Tal es el nivel de tontuna de nuestros medios de comunicación de masas; y luego dirán de España que es un país con una opinión pública antinorteamericana.

El caso es que otro país americano, Nicaragua concretamente, está en proceso electoral o lo que sea que vaya a haber allí pronto, y alguna cosa se está removiendo en ese desgraciado territorio muy a pesar de la oligarquía política y económica infelizmente reinante en Managua, y la prensa occidental (y de cualquier otra parte) siguen sin enterarse. Y es que 32 años después de la entrada de las fuerzas sandinistas en la capital nicaragüense el país, que vive sumido en una estúpida y miserable dictadura y enfeudado a la familia Ortega -un clan aferrado al poder como una lapa una vez liquidada la Revolución Sandinista en su contenido real-, empieza a experimentar la formación de movimientos contrarios a la satrapía.

A fecha de hoy Nicaragua es una finca dirigida por Daniel Ortega, un siniestro personaje que tras pactar con la vieja oligarquía criolla contra la que pelearon los sandinistas se mantiene en el poder ejercitando toda forma de corrupción y delincuencia, del estupro familiar al tráfico de drogas a gran escala. El "orteguismo" es pura verborrea hueca de contenido político alguno, con una praxis gobernante profundamente reaccionaria y un despliegue de gestualidades en política exterior que le sirve para que algunos incautos continúen identificando el régimen con el desaparecido sandinismo y con posiciones presuntamente revolucionarias. El juego político de Ortega recuerda al que practicó el PRI mexicano durante décadas; sobre todo al del presidente Echevarría, aquel criminal que mientras pedía en la ONU la expulsión de la España de Franco masacraba a centenares de estudiantes en la matanza de  la Plaza de las Tres Culturas.

Un ejemplo sangrante de esta politica infame lo tenemos en los pactos entre el orteguismo y la jererquía de la Iglesia Católica, uno de los más feroces enemigos del pueblo nicaraguense y del sandinismo histórico. A la búsqueda de ese apoyo legitimador, Daniel Ortega no ha dudado en "convertirse" al cristianismo y en adoptar resoluciones que aseguran el control católico-reaccionario sobre las conciencias y las vidas de los nicaragüenses. Uno de los regalos servidos por Ortega a los jerarcas católicos nicaragüenses fue la revocación en 2006 de la ley que autorizaba la interrupción del embarazo, una de las conquistas revolucionarias de los primeros años ochenta.  Dice el diario  El País del 6 de octubre pasado que "en Nicaragua, la Conferencia Episcopal tiene un peso tan grande que ningún candidato está dispuesto a contradecir a los obispos. De hecho, todos los aspirantes a la presidencia de este pequeño país se han pronunciado contra el aborto, incluido el terapéutico, y se autonombran "provida", incluido Ortega"; es un botón de muestra de la política "revolucionaria" del orteguismo. 

Pues bien a este panorama política y socialmente infecto, comienza a brotarle contestación precisamente desde sectores de mujeres que reclaman el derecho a decidir sobre su propio cuerpo. Ocurre que la masa de la población nicaragüense vive atontada por los sermones de los curas conchabados con la dictadura, y también en la identificación con una época que desgraciadamente ya pasó y que ha sido substituida por un período de retroceso a los tiempos del somocismo más descarnado. Es difícil por tanto no ya que crezca  una conciencia de lucha entre las mujeres a las que se ha privado del más elemental derecho sobre sí mismas, sino incluso a que se organice alguna forma de resistencia política frente a la estafa histórico-política que representa el régimen orteguista. De ahí el valor de lo que están haciendo estas mujeres. 

En la fotografía que ilustra el post, marcha de mujeres nicaragüenses reclamando la restitución de la derogada ley de interrupción voluntaria del embarazo. 

sábado, 27 de noviembre de 2010

Mujeres poderosas, o eso dice Time



La revista Time ha preparado una lista con las 25 mujeres más poderosas del siglo XX, según la edición de hoy del diario argentino Clarín. En el ranking figuran entre otras, Teresa de Calcuta, Hillary Clinton y Madonna, lo que hace que ya de entrada un servidor se tome la lista a broma. La primera del ranking resulta ser "la socióloga feminista, pacifista y reformadora estadounidense Jane Addams. En 1931 fue galardonada con el premio Nobel de la Paz, por su defensa al sufragio femenino y los derechos laborales de las mujeres", dice Clarín. La verdad es que es la primera vez en mi vida que oigo hablar de esta señora. Cuando se habla de una mujer norteamericana luchadora por los derechos de sus congéneres, incluso más allá de la diferencia de sexo, uno piensa enseguida en Eleanor Rooselvelt, y en otra escala en Rosa Parks (ya saben, aquella negra cansada que se negó a ceder su asiento en un autobús a un blanco), pero no me hagan caso, debe ser que no estoy al día de lo que se lleva en materia de señoras poderosas yanquis.

La número 2 del ranking es Cory Aquino, ex-presidenta de Filipinas (que no parece un país desde el cual se pueda ejercer mucha influencia mundial), y le siguen personajes tan pintorescos como la diseñadora francesa Coco Chanel, una cocinera estadounidense de apellido Child (a quien deben conocer en los McDonalds al sur de Chicago, pero no un kilómetro más allá), una bióloga que en los años sesenta "contribuyó a la moderna conciencia ambiental", la caritativa Teresa de Calcuta, la presunta cantante Madonna y otras féminas por el estilo. Para que acaben de hacerse una idea, Madonna figura en el onceavo lugar, por encima de Golda Meir, Angela Merkel y la mismísima Margaret Thatcher. Eso sí, Marie Curie figura en séptimo lugar, justo uno por debajo de Hillary Clinton; en fin, que el conjunto de la lista resulta una auténtica bufonada "made in USA".

O no. En última instancia, quizá este sea un ranking de mujeres fetiche apropiado para el tipo de sociedad alienada en la que estamos inmersos. Está claro que en el pantanal en el que se ha convertido el mundo contemporáneo, con el triunfo de los "valores" del capitalismo más salvaje, irresponsable y criminal de toda la historia de un modo de producción esencialmente salvaje, irresponsable y criminal, cabe esperar que se nos propongan modelos de mujer (y de hombre, por supuesto) acordes con los tiempos. Visto así la lista resulta hasta "liberal", en el sentido que dan al término los norteamericanos ("progresista", diríamos nosotros), y seguramente debería ser llevada más lejos en la radicalidad de la propuesta.

Dispuesto a aportar mi granito de arena a la construcción de una cultura feminoide neoliberal a la altura de los tiempos, les ofrezco aquí una breve lista de mujeres con poder a las que rendir culto en el altar elevado por la religión de "los mercados":

-Matahari, por su capacidad para servir cualquier causa representada por un gigoló eficaz en la cama, algo muy útil si una quiere dedicarse a mujer-objeto y además pasarlo bien mientras pueda.

-Jackie Kennedy/Onassis/etc, un paso más allá de Matahari, un luminoso ejemplo para tantas muchachitas de alta sociedad que necesiten saber cómo aumentar incesantemente su patrimonio: enviudando una vez tras otra.

- Bonnie Parker, la de Bonnie and Clyde, por su excelente manejo de la metralleta y su desprecio a las normas de tráfico (igualita a José María Aznar: véase respectivamente la intervención española en Irak y su determinación de conducir borracho si le da la gana).

- Pilar Primo de Rivera, fundadora de la Sección Femenina de Falange Española, casto espejo de vírgenes españolas a la que quisieron casar con Hitler; ni siquiera el Führer se merecía semejante castigo, y Dios finalmente le libró de tener que aparearse con ella.

- París Hilton, un claro ejemplo de que el dinero no compra un cerebro a quien nace sin él, y de que verdaderamente las drogas son muy malas y no deben consumirse a puñados.

- Sofía de Grecia, reina de España, muestra evidente de las consecuencias negativas del vegetarianismo estricto: agría el carácter, te vuelve extremadamente reaccionario y destapa las actitudes más autoritarias y despóticas. Claro que igual el vegetarianismo no tiene nada que ver, y esta señora ya nació así.

- Diana de Gales, la primera estrella mediática que usó la caridad para promocionar su imagen haciendo de sus andanzas un spot publicitario continuo, aunque acabó pagando con la vida su habilidad para socavar los cimientos de una institución putrefacta pero no tonta cual es la monarquía británica.

Anímense, seguro que ustedes pueden añadir muchas más señoras de este tipo a la lista.

En la imagen que ilustra el post, Sofía de Grecia ejerce de racial y españolísima reina de España... aunque sea griega. No sólo los futbolistas se contratan en cualquier país.

lunes, 8 de marzo de 2010

8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora

Hoy es 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Bueno, al menos antes los 8 de marzo eran el día en que se conmemoraba la lucha de las mujeres trabajadoras por la igualdad y la emancipación de sexo y clase.

Pues resulta que ya no. Según los medios de masas y nuestros políticos de todos los colores, hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer. Se les ha caído el calificativo "trabajadora", quizá porque como en la "economía de mercado" -antes sistema capitalista- ya todos somos clase media, habiéndose extinguido por arte de birlibirloque las clases trabajadoras y populares, pues eso, que no ha lugar a la existencia de mujeres trabajadoras y ya sólo hay mujeres a secas.

No piensen que la pérdida del calificativo es inocente, ni mucho menos. La desaparición del concepto "trabajadora" da mucho juego en orden a la promoción de la alienación colectiva de las conciencias. Permite por ejemplo, difundir la especie de que la abolición de la Ley Sálica y que por consiguiente, el que una hembra Borbón pueda llegar a reinar en España si nació antes que un varón Borbón, representa en sí misma un gran paso adelante en la igualdad entre los hombres y las mujeres de este país; como si el verdadero progreso en este terreno no fuera el abolir de una vez esa institución discriminatoria por definición para todos y todas que es la monarquía. O que la posibilidad de que una señora pueda ingresar en el Ejército español y llegar a ser general (generala, para ser políticamente correctos), significa per se un avance increíble en cuanto a la igualdad de oportunidades laborales entre hombres y mujeres, cuando en realidad es simplemente una forma de engrosar las filas de una institución reaccionaria, desprestigiada y con una carencia crónica de efectivos. Por ese camino tramposo y lleno de desfachatez algún alucinado puede llegar a intentar vendernos que la existencia de señoritas toreras (otra vieja profesión masculina y macha) o de mujeres en la dirección de ETA o de la Falange, son indicadores de cuánto ha avanzado la liberación de la mujer en España. Y realmente, si esos son los indicadores, significa que nos queda mucha mixtificación por desmontar y mucho trecho por recorrer en materia de liberación de la mujer y de su consideración en pie de igualdad real con los hombres.

Es así como en este Día de la Mujer (ex Trabajadora) se vienen dando premios a tutiplén a ejecutivas, empresarias, catedráticas, políticas con cargo y otras damas de traje-chaqueta y bolso a juego. Ni un ama de casa ni una obrera de cadena de montaje. Sin ir más lejos, en los premios "Rosa Manzano" de este año (los premios gubernamentales "de izquierdas"oficiales en materia de feminismo, para entendernos) se ha galardonado entre otras, parece, a una señorita guardia civil. Digo yo que si algunas antiguas feministas levantaran la cabeza igual les daba un soponcio, viendo en el estrado a la pizpireta civila.

Uno que como saben tiene pasión por nadar contra corriente de las tendencias que nos señala la "economía de mercado", quisiera recordar hoy aquí a algunas mujeres que lucharon durante muchos años y que en algún caso siguen luchando por los derechos de las mujeres trabajadoras, que obviamente son la mayoría de las mujeres aunque sigan tan excluidas que se haya decretado su extinción: Pienso en nombres históricos como Dolores Ibárruri, Margarita Nelken, Victoria Kent y Federica Montseny; pienso en las también fallecidas Carmen García Bloise (que luchó denodadamente dentro del PSOE por el reconocimiento político de las mujeres), Marta Mata (pedagoga que lideró en Catalunya durante décadas la lucha por la escuela pública, laica, catalana y no sexista), Maria Aurèlia Capmany (a cuyas órdenes tuve el honor de trabajar), y Pilar Brabo (un símbolo viviente para las jóvenes comprometidas durante la transición); pienso en "feministas radicales" y a menudo poco comprendidas, como Lidia Falcón y Empar Pineda, por suerte aún vivas; pienso en mujeres que protagonizaron durante décadas el cambio en esta materia y que hoy están apartadas de la vida política como son Paquita Sauquillo, Matilde Fernández, Amparo Rubiales y Lali Vintró; y pienso en fin, en mujeres desaprovechadas, confinadas en puestos políticos secundarios, como Carmen Alborch, Cristina Almeida y tantas otras cuya experiencia, sabiduría y capacidad ha sido arrinconada en beneficio de personas cuyo único bagaje personal y político es su sexo y edad.

Esas mujeres señeras y tantas y tantas otras compañeras anónimas son quienes han llenado de contenido a lo largo del tiempo este Día de la Mujer Trabajadora, y quienes merecen por tanto la gratitud y el reconocimiento de todos y todas quienes nos consideramos gentes de izquierdas.

martes, 7 de abril de 2009

Zapatero y el triunfo de las Barbies


Todavía estoy transtornado por la lista del nuevo gobierno que acaba de anunciar Zapatero. He de reconocer que, como es marca de la casa, los cambios no dejan indiferente. Pero para este viaje, realmente el presidente no necesitaba alforjas.

Oigo ya los taponazos de champagne francés (el cava catalán lo tienen prohibido) en la sede del PP. Si con el gobierno que acaba de nombrar Zapatero la derecha española no es capaz de ganar las próximas elecciones generales en las urnas, lo siguiente que nos espera es un golpe de Estado militar como el que le hubieran dado a Felipe González en 1996 de no haber ganado. Zapatero se lo ha puesto tan increíblemente fácil, que si el PP no aprovecha la ocasión es que no merece existir políticamente.

Los cambios son simplemente, alucinantes. Salvo en el caso de Ángel Gabilondo, el resto de nombramientos de nuevos ministros que ha hecho Zapatero son de una irresponsabilidad manifiesta. Ni José Blanco, ni Trinidad Jiménez, ni Ángeles Gonzalez-Sinde están capacitados para sentarse en un Consejo de Ministros, y Manuel Chaves es un cadáver político que hiede hace tiempo.

Prescindir de gente con la cualificación técnica que tienen en sus respectivas áreas Bernat Soria y César Antonio Molina es políticamente suicida e intelectualmente idiota, más aún si se les substituye por barbies-cuota de diseño carentes de preparación alguna. Este es el triunfo de una manera de concebir la política no ya carrerista, sino estúpidamente trepa: a menor capacidad más alto puede elevarse uno, especialmente si todo el mérito que puede presentar es ser mujer y manejarse en la cercanía oportunista de ciertos medios de comunicación/presión sociales.

Lo que se está premiando aquí es, en fin, el consentimiento acrítico a cuanto emane del Jefe. Vuelve pues el famoso síndrome de la Moncloa, que hace a nuestros presidentes de Gobierno prisioneros de su vanidad y les obliga a buscar sus colaboradores más cercanos no entre los más preparados, sino entre quienes son capaces de aplaudir con las orejas sus decisiones.

Es obvio que estamos en los tiempos en que una mujer no puede ser discriminada por el mero hecho de serlo. Pero ya es hora de empezar a decir que no por ser mujer se está automáticamente capacitada para ocupar cualquier lugar. Hacer ministra de Sanidad a Trinidad Jiménez o de Cultura a Ángeles González-Sinde es un insulto a la inteligencia, y un favor al discurso de la derecha más rancia. Prescindir de gente de talento para promocionar a perrillos agradecidos capaces de lamer cualquier mano, resulta impropio de un gobernante del siglo XXI independientemente de su color político.

Y en fin, si ya no es necesaria competencia técnica para ser ministra ¿para cuándo una sindicalista en el Consejo de Ministros? Y puestos a respetar cuotas ¿cuándo un ama de casa o una jubilada? seguro que tendrían más que aportar desde el sentido común que las niñatas fashion designadas por Zapatero.