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viernes, 10 de septiembre de 2010

No todo iba mejor con Coca-Cola


Jorge Schussheim es un ciudadano argentino polifacético e inabarcable, en el que destaca su inteligencia, certera y corrosiva, y su sentido del humor, descacharrante y ácido. Entre las muchas facetas de este hombre irreverente y lúcido figura la de antiguo cantautor argentino durante los años sesenta y setenta, aquellos negros años de los Montoneros, los cuartelazos y la Triple A, tiempos infames en los que el ministro López Rega andaba por la Casa Rosada invocando al espíritu de Perón para que se manifestara a Isabelita, su viuda y presidenta por delegación del caudillo argentino, mientras sus secuaces eliminaban oponentes sanbenitados como "comunistas".

A toda aquella locura delirante y a la posterior y aún mayor que supuso el período de gobierno criminal protagonizado por las Juntas militares, sobrevivió el siempre sospechoso Schussheim, judío para acabar de fastidiar las cosas, que hoy es abuelo, escribe sobre gastronomía, y presenta un programa de radio al que dicen lleva gente que tiene cosas que decir.

En sus tiempos de cantautor Schussheim creó algunos temas que dejaron huella en su país. Uno de ellos sin embargo, destaca sobre todos los demás y conserva entera la carga vitriólica que tenía cuando fue compuesto.

Se titula Todo va mejor con Coca-Cola:

Yo era un tipo amargado, y en mi mismo encerrado,
reprimido, depresivo, tan shoqueado, tan mufado,
era un tipo muy jodido, peligroso y obsesivo,
paranoico y esquizoide, con síndrome epileptoide,
y mi vida transcurría y pasaba siempre a solas
hasta que llego el día en que descubrí la Coca Cola.

Coca Cola refresca mejor, Coca Cola elimina el dolor,
Coca Cola querida señora, es el símbolo más perfecto del amor.

Una vez fui arrestado, porque estaba acusado
de matar a mi papito, de clavarle un cuchillito,
pero el juez me perdonó, porque en el juicio probó
que fue en propia defensa y demostré mi inocencia,
soy culpable, ya lo sé, mas no merezco la gayola,
lo maté porque papá, me negó una Coca Cola.

Coca Cola refresca mejor, Coca Cola elimina el dolor,
Coca Cola querida señora, es el símbolo más perfecto del amor.

Las mujeres me espantaban, les temía y me aterraban
Y a pesar de las sesiones, la cosa no se arreglaba
Y seguían las tensiones, pero no las soluciones
No es verdad que esté tan mal!
Yo no soy homosexual!
Pero un día me asumí, la verdad me vino sola,
soy! pero ya no me importa porque tomo Coca Cola.

Coca Cola refresca mejor, Coca Cola elimina el dolor,
Coca Cola querida señora, es el símbolo más perfecto del amor.

Ahora refresco mejor, soy un buen consumidor
No resuelvo mis problemas, pero les doy el sabor
Coca Colas a montones y burbujas en colores
Soy feliz! Soy un gran mito! Soy el nuevo prototipo
Si quiere vivir mejor haga correr esta bola,
la generación de Pepsi y el mundo de Coca Cola.

viernes, 29 de enero de 2010

La Orquesta del Café de los Pingüinos

A principios de los años 70 del pasado siglo, un músico inglés llamado Simon Jeffes pasaba unas vacaciones en el sur de Francia. Un día Jeffes comió pescado en mal estado en un restaurante de la costa, y a consecuencia del envenenamiento pasó varios días en estado semicomatoso y sufriendo alucinaciones continuas.

La más recurrente de las fantasías con las que el cerebro de Simon Jeffes jugaba era que el hotel donde se hallaba alojado el músico estaba poblado por pingüinos en vez de por seres humanos. Todos, empleados y turistas, eran pingüinos tiesos y circunspectos que vestían ropas en consonancia con los diferentes roles que desempeñaban en el establecimiento: maleteros, recepcionistas, camareros... y naturalmente y en calidad de clientes, se encontraban allí familias con niños, parejas, jubilados... Los pingüinos iban y venían en silencio, mientras de fondo se oían extrañas melodías que Simon Jeffes nunca había oído antes, repetidas como un hilo musical que funcionara ininterrumpidamente y a todas horas en los diferentes espacios del hotel.

Una vez recuperado y de vuelta a Londres, Jeffes comenzó a trabajar sobre aquellas músicas que sonaran en su cabeza durante los días de enfermedad. A poco reunió un grupo de excelentes músicos, la mayoría como él con amplia experiencia en clásica y jazz, y se lanzó a componer armonías que mezclaban la música culta y la tradicional, el jazz, el pop y los aires latinoamericanos. Era una música de belleza difícil de describir pero fácil de interiorizar, suave, relajante e intimista. El grupo, en realidad una especie de orquesta de cámara contemporánea, se llamó Penguin Café Orchestra y a la música que proponía Jeffes se la etiquetó como "minimalista", movimiento de moda en los años 70 con el que en realidad Penguin Café Orchestra tenía poco en común.

La Penguin aportó frescura y saber hacer a un panorama musical cuyo dominio se repartía entre los practicantes del guitarrazo eléctrico y el alarido frenético de un lado, y los fanáticos del trino folky-popero edulcorado hasta rozar la diabetes del otro, y en el que el minimalismo solo logró hacer mella durante un corto tiempo. La banda de Jeffes sin embargo, duró un cuarto de siglo, y sólo desapareció cuando un tumor cerebral fulminante mató a su creador y líder en 1997.

Penguin Café Orchestra no grabó muchos discos, pero dejó una pieza fundamental: When in Rome, un recopilatorio de temas que incluye algunos grabados en directo. Gracias a este disco podemos apreciar que la Penguin sonaba tan bien en directo como en estudio, algo al alcance de muy pocos grupos de la época. Un elemento importante de esta banda son los títulos de los temas, guiños surrealistas y humorísticos que en algún caso resultan francamente divertidos: Music for helicopter pilots, Telephone and rubber band, Music for a found harmonium ...

Relájanse y disfruten este fin de semana con Penguin Café Orchestra.

martes, 27 de mayo de 2008

"Daniel": una declaración de amor de Elton John por España


Una de las más hermosas canciones de Elton John es "Daniel". Cuando la compuso y grabó todavía vivía Franco, y un servidor debutaba en el antifranquismo activo: "Daniel" es de 1973. Apareció por primera vez en su álbum "Don't Shoot Me I'm Only the Piano Player", justo un año después del bombazo universal que fue el LP "Honky Chateau".

La letra de "Daniel" es intimista y melancólica. Un chico imagina el avión en el que su hermano mayor vuela hacia sus vacaciones en España. O al menos eso parece al principio:

"Daniel is travelling tonight on a plane, I can see the red tail lights heading for Spain".

Oyendo a Elton John cantar este tema uno casi puede ver esas luces rojas. Luego sigue:

"Dicen que España es bonita aunque yo nunca he estado
Bien, Daniel dice que es el mejor lugar que jamás haya visto
Oh y él lo debe saber, ha estado allí bastante".

They say Spain is pretty.... ¡en 1973!. Debía serlo para un inglés en vacaciones... pero no para los nativos que empezábamos a correr delante de los "grises". Odiábamos aquella España, que obviamente no era la que tanto le gustaba a Daniel.

Después, un verso extraño:

"Your eyes have died, but you see more than I
Daniel you're a star in the face of the sky".

¿Qué ocurrió con Daniel?. Los últimos versos suenan a accidente aéreo.

Sea como sea, la canción es bellísima, y muestra la enorme categoría como compositor e intérprete de este británico genial que es míster Elton John.