lunes, 19 de enero de 2009

Madrid, violencia y corrupción


Un excelente suelto de Almudena Grandes en la última página de El País de hoy, dibuja con precisión el clima siniestro que vive la noche (y buena parte del día) de un Madrid que ha perdido la alegría de hace apenas un par de décadas atrás, para convertirse en una ciudad en la que a pesar de mandar "la gente de orden", o tal vez precisamente por eso, se vive un remedo de capital latinoamericana con funcionarios corruptos, bandas de narcotraficantes y mafias que dan "protección" a locales nocturnos, todos juntos y revueltos y alimentándose criminalmente unos a otros.

Viene a decir Almudena que en aquel Madrid de los tiempos de Tierno Galván y Barranco, la delincuencia era un producto además de escaso, muy poco letal dado su carácter casi artesanal. Hoy día sin embargo, entre los nuevos delincuentes que acampan en la noche madrileña menudean las pistolas automáticas y el armamento sofisticado, los ajustes de cuentas con muertos encima de la acera o en medio de la pista de baile, y los choques entre grupos perfectamente organizados y en continua pugna por el control de un negocio de muchos millones de euros.

Por encima de esos victimarios y de los cómplices de su nivel, hay un mundo de tipos elegantemente vestidos y bien instalados en los peldaños honorables de la sociedad española actual. Dice la escritora que "Ahora, los que me dan miedo son ellos, los representantes nocturnos de la autoridad, porteros, guardaespaldas, policías, y ciertos clientes que dejan sus deportivos abiertos en doble fila. La gente de orden por fin ha conseguido que todos volvamos a ser sospechosos". Tal vez se trata precisamente de eso, de que todos seamos sospechosos para que ellos puedan seguir tranquilamente con sus "business".

En resumidas cuentas la gente de orden, como dice Almudena Grandes, ha reconquistado la noche de Madrid, y todo lo demás viene por añadidura.

sábado, 17 de enero de 2009

Cristo se paró en YouTube


En los años sesenta del siglo pasado la Iglesia católica se dio cuenta de que el mundo corría mucho más deprisa que ella. El fruto del -loable, entonces- intento de ponerse a la par con el rebaño, que años antes había salido escopeteado abandonando las amorosas faldas, fue el Concilio Vaticano II y la doctrina que de él emanó; y una de sus modestas manifestaciones en la liturgia, la introducción en las iglesias del repertorio folk y las guitarras. De pronto las misas se llenaron de canciones que nada tenían que ver con los viejos himnos en latín macarrónico, y se adaptaron a las lenguas vernáculas letras en inglés que iban de los espirituales negros a Bod Dylan. En Catalunya a este fenómeno se le llamaba "movimiento Kumbayá", por una entonces célebre canción de origen africano.

Pero en fin, las ciencias adelantan que es una barbaridad, y hoy las guitarras eléctricas sonando en misa de 12 nos parecen ya tan venerables y anticuadas como la cítara de Salomón. Olvidado el Concilio Vaticano II pero manteniendo la Iglesia su afán de "aggiornamiento", nuestra Santa Madre acaba de dar un paso más allá y se ha abalanzado sobre Internet. En concreto, parece que en las últimas semanas YouTube ha comenzado a hervir de pura espiritualidad católica.

Y es que algunas monjitas han colgado ahí videos en los que cantan, discursean y sonríen muchísimo, alentando "al mundo" a unirse a su estilo de vida. Es aquello de que si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma: si las vocaciones monjiles casi han desaparecido de nuestra sociedad (el promedio de edad de las monjas españolas es de 75 años), son las órdenes religiosas a través de sus más aguerridas y fotogénicas militantes (que se sepa, no han usado modelos ni groupies) quienes se acercan a aquellos lugares en los que los jóvenes invierten preferentemente su tiempo de ocio, cual es el caso del ciberespacio y en concreto, del popularísimo YouTube. Y qué les voy a contar de YouTube que ustedes no sepan. Fíjense si la cosa va en serio que según he oído esta tarde en la radio, a partir de la semana próxima la radiotelevisión vaticana comenzará a colgar vídeos ahí conteniendo las mejores actuaciones de su actual megaestrella, el Papa Benedicto XVI.

Con todo, o mucho me equivoco o ese esfuerzo va a servir para bien poco, aunque por el momento y por aquello de la novedad y sobre todo del morbo, en estas semanas las visitas registradas a los vídeos católicos promocionales de la "vida contemplativa" hayan ido bastante bien. Me temo sin embargo que la inmensa mayoría de los jóvenes de hoy saben perfectamente que la Iglesia católica tiene muy poco que ofrecerles, por no decir absolutamente nada. Y que además, en YouTube y aledaños se llevan cosas más fuertes que inocentes actuaciones de coros monjiles cantando alabanzas a Cristo. Si por ejemplo, salieran algunas novicias medio desnudas azotándose según costumbre conventual seguro que las audiencias crecerían como la espuma, al menos entre los fans del sadomaso y los simples mirones. Eso por no hablar de si colgaran ahí filmaciones si las hubiere de ciertas reuniones vaticanas con señores "seglares", ésas que Francis Ford Coppola recreó maravillosamente en la segunda parte de El Padrino; esos vídeos si que romperían techos de audiencias, aunque no despertaran muchas vocaciones.

jueves, 15 de enero de 2009

El Guardián. No todos los que llevan alas son ángeles


Hace dos o tres años TV3, la televisión autonómica catalana, emitió El Guardián, una serie norteamericana diferente y adictiva, de una calidad muy superior a la media. Ahora se emite en la cadena Sony SET, en TDT, todas las noches de lunes a jueves a partir de las diez y media u once menos cuarto de la noche. Si pueden, no se la pierdan.

La trama de El Guardián tiene como personaje central a Nick Fallin, un joven y ambicioso abogado que trabaja en el bufete más importante de Pittsburg, liderado por su padre, Burton Fallin, un abogado prestigioso y envejecido. Nick es un niño rico y guapo, misántropo y casi autista; un mal paso con la cocaína le conduce a una condena a prestar 1500 horas de servicios comunitarios, trabajo gratuito que intenta compatibilizar con su infinitamente más rentable ocupación en el bufete Fallin. Es así como Nick va a parar al despacho de Asistencia Legal de Pittsburg, un mísero bufete que por cuenta del Ayuntamiento representa los intereses primero de menores y luego de adultos que simplemente no tienen donde caerse muertos, en una ciudad donde el paro, las drogas y la marginación social y racial son una realidad clamorosa. Asistencia Legal está dirigido por Alvin Masterson, un judío listo como el diablo y antiguo izquierdista que casi no ha renunciado a sus ideales de juventud. Junto a Alvin trabajan otros abogados como James (un negro luchador y venido desde abajo), y Lulú (una megapija sentimental) que se convertirá en una especie de amante/enemiga de Nick. A veces en pugna con Servicios Sociales, otras colaborando con ellos, los abogados de Asistencia Legal hacen por cuatro perras un trabajo del que la Administración pública ha abdicado hace tiempo.

Lo peor para Nick, con todo, serán los casos en los que situándose al borde de la esquizofrenia, deba enfrentarse a abogados del propio bufete de su padre, como el joven, ambicioso y estúpido Jake Straka, una especie de contrafigura del propio Nick, con el que mantiene otra relación de amistad/odio de la que brotan incendios. Con todo, mi personaje preferido en la serie es Burton Fallin, elegante, duro y sin embargo razonable y a su pesar, liberal (en términos norteamericanos), además de excelente abogado y pésimo padre. Burton Fallin fue obrero de fábrica en su juventud, y a pesar de todo lo vivido su corazón sigue siendo limpio por más que pase sus días encerrado en una pecera rodeado de tiburones con mandíbulas de acero, a los que ha de echarles de comer a diario y preservarse a la vez de sus letales mordiscos.

En El Guardián hay secuencias sencillamente antológicas, como cuando en una reunión de trabajo entre abogados de diferentes bufetes y tras enterarse de que Nick está trabajando "para los pobres", uno de los abogados presentes le espeta a Burton Fallin: "Así que estás educando a un liberal ¿Vosotros ya no sois elitistas?". Elitista en jerga política yankee, significa extremadamente conservador; fíjense en la cantidad de odio y de desprecio de clase hacia "los pobres" contenidos en apenas una frase. Así se entienden mejor las cosas que han estado pasando en EEUU durante los últimos años.

En otro capítulo de la serie, Burton presenta a su hijo a un empresario cliente del bufete Fallin. Para que haga memoria, le dice al empresario que Nick es quien llevó "el asunto aquél de la compra de la empresa alimentaria española a través de un banco de Gibraltar". Ríen los tres, y Fallin continua haciendo memoria en el sentido de que gracias a los contratos preparados por Nick, el empresario norteamericano consiguió el control completo de la empresa, dejando a los españoles en un papel completamente subordinado. Nuevas risas, y el empresario remata, dirigiéndose a Nick: "Muy bien hecho, chico, pero procura no ir por España". Ése es el mundo de los negocios fomentado por los neocons.

Nick Fallin, el Guardián, no es un ángel ni mucho menos. Apenas es un ser humano débil y conflictivo, abocado a un mundo terrible en el que le ha tocado contemplar simultáneamente los dos extremos, arriba y abajo, de la escala social. Vean El Guardián, y disfruten de una serie de televisión comprometida y de calidad.

martes, 13 de enero de 2009

El diario Público entra en agonía


En la acera "roja" de los medios de comunicación españoles hay fuerte marejada. Quienes mandan en el pool La Sexta/diario Público -es decir, Mediapro (Jaume Roures) y el chaconismo audiovisual (Miguel Barroso)-, han decidido defenestrar al director del rotativo, Ignacio Escolar, y substituirlo por Félix Monteira, un tránsfuga del grupo Prisa que lo ha sido todo menos director del buque-insignia del macrogrupo rival, el diario El País. En su blog en Público, Ignacio Escolar explica hoy que "La propiedad del diario ha decidido sustituirme y nombrar a Félix Monteira"(sic) como nuevo director. De lo que se deduce que Escolar se ha debido enterar de su cese leyendo el periódico que dirigía.

La crisis de Público es la que corresponde a una agonía fácilmente predecible desde antes de que esta cabecera saliera a la palestra. Y es que en un país en el que se lee tan poco como en España -y aún menos prensa escrita "seria"-, sacar un periódico hoy día es una aventura condenada al naufragio por más que sobre la cabeza de uno pesen, protectoras, manos muy poderosas. En materia de prensa escrita todo el pescado está vendido en la lonja española desde hace tiempo, y el caso de Público ha venido a ratificarlo. Dos años después de su salida el diario apenas logra poner en la calle 50.000 ejemplares, lo que frente a los 450.000 ejemplares que vende El País, el periódico con el que se supone debía competir, le deja en la irrelevancia y al borde de la nada.

El proyecto de Público ha pasado hasta el momento por una identificación acrítica y "por la izquierda" con los planteamientos de La Moncloa, pero barriendo para casa en el sentido de promocionar a Carmen Chacón como sucesora/sustituta o lo que se tercie de Zapatero. La búsqueda de un "público juvenil y urbano" ha fracasado rotuntamente, de modo paralelo -y aún más preocupante para sus promotores- al estancamiento en un modestísimo 6'5 % de audiencia que ha logrado en 2008 la cadena televisiva La Sexta. Ni siquiera la entrada a saco y por la cara en el negocio de las trasmisiones de partidos de fútbol ha conseguido lanzar la Sexta hacia las estrellas.

En fin, que siguiendo a Josep Pla y su retranca ampurdanesa habrá que preguntarse quién va a pagar todo esto. Los "pools" comunicacionales impulsados o al menos bendecidos desde el poder político gubernamental acostumbran a no tener éxito (que se lo pregunten al tándem José María Aznar-Miguel Ángel Rodríguez), además de dejar tras de sí un reguero de cadáveres (en ocasiones, no sólo políticos) y unos agujeros económicos que no los salta ni mi admirada pertiguista Yelena Isinbayeva. Mucho me temo que de un modo u otro, el Estado acabará desembolsando en todo o en parte el coste de los platos rotos.

De momento, el joven y entusiasta Escolar ha sido la primera víctima. Habrán más caídos como él por causa del "fuego amigo" hasta que el periódico, de aquí a un año o dos, eche el cierre.

lunes, 12 de enero de 2009

Si Dios existe, todo está permitido


Hoy deberían comenzar a circular por Barcelona dos autobuses municipales con la siguiente leyenda publicitaria adosada a ellos: "Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida".

La iniciativa de estos mensajes publicitarios ha partido de una organización de ateos catalanes, que ha contratado por un mes este sistema de difusión de un mensaje de tipo filosófico allá donde estamos acostumbrados a recibir exclusivamente impactos publicitarios. Ya antes de llevarse a cabo ha comenzado a recibir cargas frontales de los sectores más reaccionarios y oscurantistas de la sociedad catalana. En curiosa alianza, el Opus Dei, por boca del que al parecer se ha erigido en su hombre en Catalunya, el diputado del PP Jorge Fernández Díaz, y E-Cristians, un grupo de carácter clérico-fascista-pancatalanista encabezado por el ex diputado de CDC Josep Miró i Ardèvol, han coincidido en sus ataques desaforados a una acción que, simplemente, expresa en voz alta una opinión distinta a la suya. Tanto el portavoz del Opus como el de E-Cristians reclaman respeto para las creencias de los ciudadanos catalanes, identificando de modo abusivo sus propias creencias con las del conjunto de la sociedad, sin tener en cuenta que en el país también hay ciudadanos de otras confesiones religiosas distintas al cristianismo e incluso otros más a los que todas las religiones juntas nos importan un pimiento. En suma, esta pareja de fanáticos intolerantes se muestran incapaces de respetar la diferencia ajena, y sin embargo exigen respeto para la propia. Un puro ejercicio de cinismo inquisitorial.

Paralelamente, este domingo El País da cuenta de una reciente entrevista hecha por La Repubblica a Giulio Andreotti con ocasión del 90 cumpleaños del viejo político italiano. Andreotti, a quien hace muchos años en su propio partido de siempre, la Democracia Cristiana (DC), pusieron el mote de Belcebú, dice cosas como "Tengo secretos de Estado, pero me los llevaré conmigo al paraíso". Entre esos secretos se cuentan sin ir más lejos, los asesinatos de Aldo Moro, el democristiano que intentó el "compromiso histórico" con los comunistas, secuestrado y muerto por Brigate Rosse en una conspiración dirigida por la CIA, la DC y los servicios secretos italianos, y de Michele Sindona, el "banquero de Dios", ahorcado en el puente de los Frailes Negros de Londres tras la quiebra del banco Ambrosiano, pantalla del Instituto de Obras Religiosas (IOR) , la institución vaticana que maneja los donativos que recibe la Iglesia. Y desde luego, la relación de Andreotti con la Mafia, de la que desde hace tiempo se le acusa de ser el verdadero Padrino de Padrinos, tal como demostraría su célebre beso con Totó Riina, jefe operativo de la mafia sicialiana hasta su detención en 1993, parece fuera de dudas tras las confesiones de varios arrepentidos de relevancia.

El periodista italiano, Goffredo de Marchis, le pregunta a Andreotti: "¿Así que Belcebú acabará en el paraíso?", a lo que Andreotti contesta "Pienso realmente que sí. Pero por la bondad de Dios, no porque me lo merezca yo". Una respuesta que da la medida de la soberbia sin límites de este individuo carente de escrúpulos; Dios está de su parte, viene a decir, y cualquier acto suyo por horrible que pueda parecer lo ha ejecutado en su divino servicio y por tanto, será disculpado por el Altísimo.

Esta es la clase de gente que reclama "respeto" para sus creencias que dicen religiosas. La verdad es que si yo fuera Dios, intentaría desmarcarme de ellos públicamente y del modo más radical. Y sin embargo ahí lo tienen, calladito. Me extraña su silencio, ¿y a usted?.

En la foto, el cadáver de Aldo Moro.

viernes, 9 de enero de 2009

Bufonada judicial


Comienza el juicio-farsa por las conversaciones con ETA durante el fallido último proceso de paz. En el banquillo de los acusados se sientan nada menos que los dos protagonistas de las próximas elecciones vascas, el lehendakari nacionalista Ibarretxe y el máximo aspirante a sucederle en el cargo, el socialista Patxi López.

Digamos las cosas claras: lo que molestó del proceso de paz -y por eso se lleva hoy a juicio a Ibarretxe y a Patxi López- era el riesgo de que saliera bien. Había que atajarlo como fuera, y la entrada en combate de los sectores del aparato judicial más palanganeros de Génova, 13 (o mejor dicho, de los intereses que realmente mueven los hilos de Génova, 13) no fue más que una parte de la ofensiva general lanzada contra esa posibilidad.

Triunfaron en su empeño, pero quedaron flecos como el juicio que comenzó ayer. Una vez logrado el objetivo final -dinamitar el proceso de paz, con la inestimable colaboración de ETA- este juicio se convierte en una payasada sin sentido que a nadie interesa salvo al lehendakari Ibarretxe, empeñado en convertirlo en el eje central de su campaña para las próximas autonómicas vascas; una apuesta oportunista y barriobajera la del lehendakari, que habla a las claras del pánico que siente Ibarretxe a perder las elecciones.

La única salida honorable para los promotores de este atropello a la razón es proceder al archivo de la causa, antes de que el invento acabe estallándoles en la cara. Porque otra resolución judicial, del cariz que sea, es sencillamente imposible.

miércoles, 7 de enero de 2009

Las batallas de Lanaja, un libro modélico de historia local recuperada


La recuperación de la memoria histórica está produciendo una bibliografía historiográfica de gran interés, compuesta no sólo por textos de carácter específicamente científico a cargo de especialistas del tema sino también por aportaciones muy diversas, cuya característica común es haber sido alumbradas por personas cuya dedicación a la investigación histórica tiene carácter puramente aficionado y se desarrolla en el trabajo de campo directo, lo que les permite recuperar testimonios documentales y orales imprescindibles y a menudo fuera del alcance de los historiadores convencionales.

La historia local se ha convertido en la gran beneficiaria de este tipo de investigaciones, cuya proliferación en los últimos años resulta sorprendente por su volumen, calidad e interés general. La mayoría de esos libros constituyen aportaciones valiosas que iluminan zonas oscuras en áreas precisas de la reciente historia contemporánea, y algunos están llamados a servir de referencia en estudios posteriores.

“Las batallas de Lanaja” es, en ese sentido, un libro modélico. Su autor, el zaragozano Roberto Mateo Caballero, reconstruye en él las jornadas en torno al 25 de julio de 1936, el día de Santiago Apóstol, en las que el pueblo oscense de Lanaja se convirtió en escenario de una serie de choques entre quienes sin saberlo aún, eran ya protagonistas de una guerra sin cuartel que habría de incendiar España entera durante tres años. La microhistoria se nos presenta así no como un trasunto a escala reducida de la macrohistoria, sino como su verdadero origen y nervio.

En aquellos momentos iniciales del drama colectivo, los repetidos intentos de los rebeldes golpistas por domeñar esta pequeña población monegrina -enclavada a medio camino entre Zaragoza y Barbastro, en el centro del eje de confrontación que poco después articularía el frente de Aragón-, fracasaron durante días ante la tenaz resistencia popular, hasta que los sublevados terminaron por usar una fuerza muy superior a las posibilidades de resistencia de sus oponentes.

Además del relato de episodios de una épica individual y colectiva que dan para un guión cinematográfico de mucha altura, el texto de Roberto Mateo nos adentra en los mecanismos que inevitablemente conducen a la masa coral que los protagoniza hacia un final inexorable. Por cierto que los propios sucesos narrados cronológicamente, demuestran a las claras cómo fue el estallido del conflicto ocasionado por la rebelión militar lo que precipitó la violencia contra las personas y las cosas y sobre todo quien actuó como desencadenante de la revolución campesina y no al revés, como pretende la historiografía franquista.

El libro se prolonga alcanzando el desarrollo y y la finalización de la llamada Guerra Civil, y las consecuencias que la derrota de 1939 tuvo en forma de represalias para muchos najinos. Con todo, su núcleo duro y su principal interés lo constituye a mi juicio el detallado relato que a la luz de documentos y de testimonios orales de los supervivientes, hace Roberto Mateo de los días cruciales transcurridos entre el 19 y el 26 de julio de 1936.

Por las páginas de “las batallas de Lanaja” desfilan hombres y mujeres del pueblo, najinos y forasteros; hay gestos heroicos, estupideces sublimes, tragedias sangrantes, anécdotas divertidas y en fin, un rosario de sucesos reales vividos por esas “gentes sin Historia” que en momentos como ése son las que verdaderamente hacen historia. Gentes como Adoración, la farmacéutica, cuyo minucioso y humanísimo diario personal ha sido para Roberto Mateo pieza de consulta imprescindible; como Victoriano, el presidente de la colectividad anarquista, empeñado en conseguir que en su pueblo no se mate a nadie; o como el comandante Arce, el militar que liquida la resistencia popular y que en abierto contraste con la animalidad de los falangistas teóricamente a sus órdenes, se muestra como una persona honesta e incluso compasiva.

La estructura del libro es ágil, y permite una lectura fácil incluso simultaneando ésta con la consulta del abundante aparato de notas a pie de página, en tanto el tono narrativo general es ameno y fresco, lo que permite leer las alrededor de 150 páginas de texto de un tirón. Obviamente Roberto Mateo no oculta sus simpatías por la causa popular, lo que no le impide ejercer la objetividad del verdadero historiador ante sucesos en los que sus protagonistas se comportaron como los seres humanos que eran, con toda la grandeza y las flaquezas propias de nuestra especie.

Las batallas de Lanaja, de Roberto Mateo Caballero.
Edición a cargo del proyecto “Amarga memoria” del Gobierno de Aragón y del Consejo Comarcal de Los Monegros (Zaragoza, 2008).

El libro puede pedirse directamente a Libros Aragoneses:
http://www.logi-libros.com/ficha.php?id=3384&b_titulo=lanaja

La fotografía que ilustra el post es una vista de Lanaja desde el Saso, obra de Joaquim Pisa.