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jueves, 22 de diciembre de 2011

Un nuevo-viejo Gobierno al servicio de los mercados y la política sucia



La composición del nuevo Gobierno español cae dentro de lo predecible, dado lo previsible que es en todas sus acciones la persona que supuestamente lo ha pergeñado, tan previsible como persistentes y tenaces son los intereses que le marcan el rumbo a él y a su partido. 

El ramillete de ministros nombrado por Rajoy lo integran porciones de diferentes sabores que en todo caso son hijas del mismo queso. Por un lado encontramos a la vieja guardia ministerial aznarista, los Arias Cañete, Ana Mato, Cristóbal Montoro, Ana Pastor.... Otro grupo bien representado es el de los trepas de la política ahora "marianistas", como José Ignacio Wert, Ruiz Gallardón y el canario Soria (un asombroso clon de Aznar hasta en la apariencia física, bigotillo incluido, salvo en la estatura), y sobre todo  la hiperambiciosa Soraya Sáenz de Santamaría y el untuoso opusdeísta Fernández Díaz. Quedan en fin, los ilustres desconocidos como García Margallo (al que finalmente ha ido a a  parar la cartera de Exteriores), Pedro Morenés y Fátima Báñez. Mención aparte merece Luis de Guindos, el hombre que ha tomado posesión de la cartera de Economía.

Según intenta vendernos la perrera mediática en uno de sus mantras goebbelianos, De Guindos ha sido llamado por Rajoy para sacarnos de la crisis dada su alta cualificación profesional y sus inmejorables contactos internacionales. Nada más lejos de la realidad. Luis de Guindos le ha sido impuesto a Rajoy por los mercados sin más pues para algo es empleado suyo, el Empleado por antonomasia destacado en este Gobierno presidido por el Chico de los Recados, don Mariano Rajoy. La broma macabra del caso es que el tal De Guindos fue el máximo directivo de Lehman Brothers para España y Portugal y miembro de su Consejo directivo internacional antes de la explosión fraudulenta de ese banco, verdadero tiro de salida de la crisis financiera universal de 2008. Así que este individuo, al que en cualquier momento podría citar un juez federal norteamericano si hubiera voluntad de pasar cuentas con los responsables del macrofraude bancario, será a partir de ahora el que va a dirigir la economía española. Es como si pusieran un bólido de Fórmula Uno en manos del tipo que acredite haber estrellado más veces su vehículo utilitario.

Tan preocupante o más que este nombramiento resulta sin embargo, el hecho de que Soraya Saénz de Santamaría, nombrada vicepresidenta primera del Gobierno y por tanto mano derecha de Rajoy, acumule entre otras funciones de poder una que estando en sus zarpas va a dar paso con seguridad a toda clase de  bajezas: el control sobre los servicios secretos españoles. Según se anuncia hoy el CESID pasará de depender de Defensa a ser depositado en los brazos de Sorayita, persona de cuya baja estofa humana y política da cuenta su  continuada actuación durante dos legislaturas como una de las parlamentarias más zafias, insidiosas y sucias de la democracia española. De confirmarse la noticia, pronto la retroalimentación de campañas y dossieres entre los servicios secretos y los medios-basura como El Mundo, La Gaceta, La Razón y el resto de la corte mediática ultraderechista, puede alcanzar cotas de delirio que hagan palidecer de envidia a Rupert Murdoch y el Scotland Yard a sueldo de sus publicaciones, y salivar de morbo a su público habitual, que curiosamente coincide con un amplio segmento de votantes del Partido Popular.

En la fotografía que ilustra el post, Saenz de Santamaría y Rajoy sorprendidos en gestos característicos: atocinada ella, dubitativo él.


sábado, 10 de diciembre de 2011

Gran Bretaña ya es Puerto Rico


Finalmente Gran Bretaña se ha autoexcluido de la reconstrucción financiera de Europa, lo que equivale en la práctica a su salida del proyecto europeo. La paciencia de los restantes socios con el submarino infiltrado por los yankees, se ha acabado. Finalmente los británicos se han quedado solos ante el acuerdo de los otros 26 miembros de la Unión Europea de avanzar (¡por fin!) hacia la integración fiscal, único modo de combatir la agresividad extrema de los llamados "mercados financieros" contra los países miembros de la Unión. Cameron se ha tenido que tragar los histéricos e infundados gritos que profería hace un par de días ante los entusiasmados diputados conservadores más eurofóbicos, la extrema derecha parlamentaria "british", cuando les aseguraba que lograran lo que lograran los otros países europeos, Gran Bretaña conseguiría más que ellos. Finalmente como digo lo conseguido por el Gobierno conservador-liberal británico ha sido que de una vez por todas le enseñaran a su país la puerta de salida de Europa, y que además le hayan ayudado a cruzarla a empellones nada disimulados.

Gran Bretaña regresa por tanto a la insularidad y a su supuesto Espléndido Aislamiento secular, solo que en este nuevo milenio ya no es la potencia mundial que fue siglos atrás sino apenas un país empobrecido, debilitado y en crisis desde hace décadas, que ahora debe escoger entre continuar siendo la colonia de los EEUU que es de facto desde el fin de la Segunda Guerra Mundial o convertirse de una vez por todas en el Estado 51 de la Unión norteamericana; la misma tesitura que enfrentan los colaboracionistas de Puerto Rico, para entendernos. Y es que la libra esterlina británica es desde hace años una divisa-basura llena de agujeros, incapaz de competir con el euro y las divisas emergentes y completamente supeditada a los movimientos de superviviencia del dólar. 

¿Por qué los Gobiernos británicos juegan ese papel, tan desagradecido internacionalmente pero que al parecer encanta al extenso y fanfarrón electorado chauvinista británico, de ser los sempiternos palanganeros a las órdenes de Washington? Pues probablemente porque no les queda otro remedio. La economía británica se arruinó por completo con la pérdida de las colonias, cuya explotación salvaje constituyó el verdadero soporte de la prosperidad imperial de antaño, y hoy Gran Bretaña vive prácticamente de un solo activo económico: la City londinense. Leía esta semana en "El País" que la Bolsa de Londres y sus ramificaciones generan casi un tercio del Producto Interior Bruto británico. Es decir, en el caso británico no se trata tanto de que la economía financiera británica esté enfeudada a los "mercados" -cosa que también les ocurre a muchos de los países europeos continentales-, sino que la mayor parte o al menos la parte más jugosa del conjunto de la economía del país es simplemente, un producto segregado por el Mercado Financiero mundial por excelencia tras Wall Street. ¿Y qué se mueve principalmente en la Bolsa de Londres? lo explican John Le Carré y tantos otros: capitales procedentes del tráfico de drogas, de la compraventa de armas, de la trata de blancas y de cualquier otro negocio incluso legal que puedan imaginar, cruzados y marinados con fondos de inversiones de alto riesgo y el blanqueo de capitales fugados de respetables bancos y empresas de todo el mundo rumbo a paraísos fiscales que, en su inmensa mayoría, se hallan situados en dominios británicos: Islas del Canal de La Mancha, Gibraltar, Islas Caimán y un sinfín de lugares por el estilo. No hay organización delictiva solvente financieramente y dictador africano, asiático o latinoamericano que no mueva los capitales rapiñados invirtiéndolos a través de la Bolsa de Londres en busca de los mayores beneficios, a menudo con la complicidad del Gobierno británico (insisto, lean a John Le Carré). La Bolsa de Londres es pues probablemente, el mayor pudridero mundial de dinero corrupto. Y todo eso necesita obviamente la benevolencia y permisividad de los EEUU para poder llevarse a cabo.

Esa es la independencia económica que defiende David Cameron como la defendieron antes que él sus antecesores en el cargo, al menos desde el ingreso de Gran Bretaña en la Unión Europea. Pertenencia que por suerte parece estar tocando a su fin.

En la imagen que ilustra el post, policías ingleses protegen la Bolsa de Londres de una manifestación de "indignados" británicos.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Mariano Rajoy, un títere de los especuladores financieros internacionales


Cuanto más se acerca la posibilidad de que el PP gane holgadamente las elecciones generales en España y Mariano Rajoy sea el próximo presidente del gobierno español, más se recrudece el acoso de los "mercados" contra la economía española. La dichosa prima de riesgo ha superado los 500 puntos y la deuda pública española está siendo reducida a la condición de bono-basura norteamericano, mientras a la sombra de estos ataques la perrera mediática aúlla de gozo que "España está a punto de tener que ser rescatada". Los salvapatrias palmean gozosos ante la perspectiva de que nos declaren "economía en derrumbe" y seamos intervenidos por el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional o el Banco del Vaticano, o cualquier otro organismo sacamantecas. "¡Qué ruina tan buena!" clamaba Rajoy hace unos días en un dibujo radiográfico de los que hace Peridis en "El País". En eso estamos: en que sobre las ruinas de España, el Partido Popular alcance la mayoría absoluta.

Y sin embargo, ya sobran las pistas de que los perros de presa de los mercados -los especuladores financieros internacionales, que manejan como munición en sus hazañas ingentes narcofondos en dólares que invierten bajo la dirección estratégica de la Reserva Federal Norteamericana-, no van a aflojar la dentellada sobre nuestros cuellos aunque gane el PP o precisamente porque hay la posibilidad de que gane con mayoría absoluta su partido palanganero en España. 

A partir del del 21 de noviembre, y si Rajoy puede gobernar con comodidad, los mercados van a redoblar su acoso para conseguir el cese de la inversión pública, la destrucción de los servicios públicos y eventualmente, la salida/expulsión de España de la zona euro. Por tanto la crisis no solo no va a remitir con el PP sino que se va a intensificar y sus efectos serán absolutamente devastadores para las clases trabajadoras y populares, en la medida en que el gobierno títere de la derecha española contribuirá por su parte liquidando la educación y la sanidad públicas, masacrando los salarios de los empleados públicos y las nóminas de los pensionistas, condenando a los jóvenes al "contrato de prácticas" con sueldos bajo el salario mínimo interprofesional (otra "antigualla" a liquidar en breve, según los economistas de derechas), dejando a los parados sin indemnización por despido y sin subsidio de paro, y al resto de los trabajadores sin convenios colectivos y obligados a "negociar" uno a uno las condiciones de trabajo y sueldo con el empresario/Dios. Todas estas aberraciones forman parte del "plan de choque contra la crisis" del Partido Popular. Para abrir boca, Rajoy ya ha anunciado que se ha acabado el apoyo público a las personas dependientes.

Si gana el PP con mayoría suficiente para gobernar a sus anchas, los amos de Goldman Sachs y el resto de canallas que manejan los llamados "mercados financieros"  no van a necesitar aquí un esbirro de confianza como lo es Monti  en Italia o Papademos en Grecia, porque Mariano Rajoy jugará gustosamente ese papel. De hecho hace tiempo que están a su servicio, contribuyendo con sus declaraciones y ataques al desprestigio exterior de su país y de la economía de este, ellos, tan patriotas o eso dicen. ¿Vamos a permitir que esta gentuza nos gobierne otra vez para que como en los años infames del aznarismo, vuelvan a exhibir aquel cortejo repugnante de falsa prosperidad, corrupción generalizada, autoritarismo franquista y odio a cualquier idea y valor democrático?.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Golpes de Mercado en Grecia e Italia


Dos empleados de los llamados "mercados financieros" acaban de tomar posesión de las presidencias de sus respectivos países, Grecia e Italia, en lo que cabe considerar como verdaderos golpes de Estado no solo financieros conducidos por y a beneficio de los "mercados". El griego se llama Lukas Papademos y ha sido vicepresidente del Banco Central Europeo, un organismo que en los últimos años más que velar por las finanzas europeas se ha convertido en garante de los intereses de esos "mercados" municionados en comandita por Wall Street y los especuladores. Papademos acaba de formar un Gobierno tan supuestamente "tecnocrático" y "apolítico", que ha metido en él a la extrema derecha griega.

El otro protagonista de la semana se llama Mario Monti y acaba de convertirse en primer ministro italiano, luego de que a Berlusconi le hayan puesto de patitas en la calle esos mismos "mercados" a los que tan bien ha servido este gánster durante casi dos décadas. Monti ha sido -es- el hombre de confianza en Europa de Goldman Sachs, el buque insignia de la Armada Invencible antieuropea enviada por los "mercados" para destruir el euro y acabar con la Unión Europea.

¿A qué vienen Papademos y Monti? Pues probablemente a comandar la salida del euro de sus respectivos países. Sus amos llevan años buscando con ahínco provocar la huida de los conejos uno a uno de la madriguera, para mejor cazarlos a la salida. Seguramente las casas de apuestas de Londres deben estar cotizando estos días las posibilidades de que sea Grecia o bien Italia el primer país en abandonar la zona euro. Claro que tampoco deberían excluir los apostantes que finalmente sea otro el primero en salir corriendo y recibir la descarga cerrada de los monteros. En ese caso podría tratarse de alguno de los más tocados (Portugal, Irlanda o la España de Rajoy, si la extrema derecha parlamentaria española perdiera por completo el poco juicio que atesora), sin descartar otros candidatos como algún pequeño país centroeuropeo o incluso uno nórdico con mayor peso. Lo sabremos en breve, en todo caso.

Mientras, Merkel y Sarkozy siguen adelante con su proyecto de reforzar la zona euro repartiendo invitaciones entre aquellos países sin los cuales no se entiende el proyecto europeo al margen de su situación fiananciera actual, lo que en román paladino significa que los gobiernos de Francia y Alemania finalmente están dispuestos a correr con los gastos de la consolidación. Una política inteligente sin duda, pero que les hará perder a ambos las respectivas elecciones generales. Detrás de esos gobiernos actuales vendrán los socialdemócratas franceses y alemanes, o lo que queda de ellos, y la rueda volverá a girar. Veremos cómo se lo toman los "mercados", ahora que han logrado instalar sus pezuñas en las presidencias de dos gobiernos del flanco sur europeo.

Para entonces en España tendremos al Partido Popular haciendo astillas el tren a fin de alimentar con ellas la caldera de la locomotora, como hacía Buster Keaton en "El maquinista de la General". Solo que en vez del genial actor aquí estará al timón Mariano Rajoy, que efectivamente tiene la misma cara de pasmarote pero está a años luz de la inteligencia del cómico norteamericano, conduciendo el país a todo vapor hacia el más completo desastre social.  

Dios nos coja confesados, porque cada vez estamos más cerca de "1984".