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domingo, 9 de octubre de 2011

jueves, 18 de agosto de 2011

El amor del Papa se expande por Madrid


A pesar de las amenazas, intimidaciones y obstáculos de todo tipo, la manifestación ciudadana de protesta contra el derroche que representa la visita del Papa a Madrid, reunió a 15.000 personas entre laicos, ateos, cristianos de base y 15-M. Ciudadanos de todas las edades desfilaron de modo cívico y alegre por el centro de la ciudad, a pesar del acoso que hubieron de sufrir por parte de contramanifestantes papistas que intentaron impedir la marcha cortándoles el paso en repetidas ocasiones.

Las provocaciones de los papifascistas -como los ha bautizado Ramón Cotarelo- comenzaron ya antes de que arrancara la marcha y buscaron forzar la intervención policial como modo de reventarla. Según las imágenes y testimonios que recoge hoy la prensa ajena a la perrera mediática, los contramanifestantes estaban perfectamente organizados y dirigidos por curas que les iban señalando incluso los cantos y consignas que debían gritar.

El amor cristiano de los borjamaris y otros secuaces del papifascismo se manifestó en insultos e improperios de toda clase, y venía realzado por la exhibición de alguna bandera española fascista, ya saben, la de la gallina sobre la rojigualda, la enseña de la época de Franco. El fin de fiesta corrió por cuenta de la policía antidisturbios, que en lugar de proteger a los manifestantes autorizados los golpearon salvajemente, a tenor de vídeos como el colgado en You Tube procedente de la cadena televisiva boliviana AN , en el que entre otras intervenciones brutales puede verse a un antidisturbios propinar por las buenas un puñetazo a un joven parado en la calle, según puede verse en el fotograma que ilustra el post.

Hoy se espera que pase a disposición judicial el mexicano que pretendía atacar la marcha con gas sarín. En realidad lo suyo sería haber atentado con gas Cyclon B, en honor al pasado político nazi del Papa Ratzinger; pero al parecer, después de que colgaran de una soga a los jefes políticos del joven Ratzinger tras los juicios de Nüremberg, ya no se encuentra el gas de los campos de exterminio nazis en Europa.

viernes, 22 de octubre de 2010

Ratzinger, vete al diablo


La visita a Barcelona del presunto representante de Dios en la Tierra será, además de un "gran negocio espiritual y económico", como reconocía con toda desfachatez un miembro de la jerarquía eclesiástica española hace unos días, una agresión directa al bienestar de los barceloneses en general y sobre todo de los residentes en el área en torno a la Sagrada Familia, esa aberración en hormigón que George Orwell propuso en su momento dinamitar.

Joseph Ratzinger, el ¿ex?nazi que llegó a Papa, y la turba que le acompaña caerán sobre Barcelona el fin de semana del 6 y 7 de noviembre. Su presencia supondrá que 17 manzanas del Ensanche barcelonés y alrededor de 10.000 personas residentes en la zona quedarán bajo un estado de excepción tan real como no decretado. Dice El País de hoy que en el perímetro afectado "se cortará el tráfico por completo a las dos de la tarde del sábado y hasta las seis de la mañana del lunes, día 8".

Peor que el corte de circulación es desde luego, el que "los movimientos de personas también se limitarán desde la medianoche del domingo o las siete -según la zona- hasta las personas invitadas a la dedicación de la Sagrada Familia y a los vecinos que acrediten que son residentes y comerciantes. El Ayuntamiento no ha explicado cómo se podrá demostrar que se es residente en los casos en que la documentación -DNI o carné de conducir, por ejemplo- refleje otra dirección, algo bastante corriente", continúa El País. Es decir, que los vecinos residentes en la Zona Cero de este verdadero atentado de masas deberán acreditar su condición de tales si quieren salir o entrar de su casa; menos mal que según la Cosntitución Española los ciudadanos de este país tienen total libertad de movimientos en él. Alucinante.

Las repercusiones sobre nuestros bolsillos tampoco son moco de pavo. En tiempos de restricciones económicas a todo trapo, con los sueldos de los funcionarios rebajados por decreto, el ayuntamiento barcelonés acaba de aprobar una partida de 350.000 euros para pagar horas extraordinarias de profesionales (Guardia Urbana, bomberos...) con motivo de la visita del Papa. Según El País, "el monto total que aportan las Administraciones es de 1,8 millones de euros, incluyendo 700.000 del coste de la retransmisión del periplo". Es decir, los ciudadanos españoles vamos a pagar incluso los derechos de transmisión televisiva de la visita de Ratzinger sin participar en los ingentes beneficios que se generarán a costa de la publicidad, que obviamente se repartirán entre los promotores y la jerarquía católica (recuerden la visita de Ratzinger a Valencia organizada por la trama de corrupción Gürtel, un caso que ahora está en los tribunales).

Sin embargo, Barcelona no es una aldea tercermundista sumida en el fanatismo de la patraña religiosa, ni la finca feudal propiedad de un puñado de granujas con sotana o traje italiano a la que se pueda sangrar económicamente con impunidad. El rechazo popular que debe cosechar esta visita ha de quitarles a sus instigadores las ganas de volver a organizar otra en tanto se tenga en pie la Sagrada Familia.

Atentos a las movilizaciones y a la campaña Jo no t'espero!.

domingo, 14 de febrero de 2010

Consideraciones sobre el laicismo francés


Ser católico en Francia es un asunto tan respetable como privado. Igual que ser protestante, judío, musulmán, seguidor del Spaghetti Volador o, desde luego, ateo. Hace siglos que la religión dejó de ser un problema para los franceses: mucho antes de su Revolución la separación Iglesia Estado era un hecho de facto, consagrado luego por las leyes republicanas del siglo XIX y primeros años del XX.

La fotografía que encabeza el artículo la tomé la semana pasada en la catedral de Lyon, una bellísima muestra de la mejor arquitectura gótica europea. A diferencia de los ruinosos templos españoles, las catedrales francesas resplandecen gracias a que al ser consideradas como bienes artísticos propiedad de la Nación, su conservación y mantenimiento corre por cuenta del Estado a través de los ayuntamientos. Como lugar de culto la catedral de Lyon celebra dos misas al día, incluidos los domingos; el resto del tiempo está a disposición de los visitantes y, como todas las iglesias francesas, tienen lugar en ella las actividades de carácter cultural y cívico que determina el gobierno de la comunidad local que la mantiene.

Fíjense en el cartel, por favor. Recurriendo a las más modernas técnicas comunicativas publicitarias, los responsables de la iglesia lyonesa hacen saber a los visitantes del templo que "la diócesis lyonesa no recibe ninguna subvención para sus curas y asalariados. Tu donativo es vital" reza el cartel, encabezado por un contundente: "100% puro donativo. Sin subvenciones añadidas", que imita con gracia y oportunidad los anuncios de zumos que vemos en la televisión.

Lyon no es un caso único. Por poner sólo otro ejemplo, hace un par de años tuve ocasión de observar en el interior de la catedral de Toulouse la multitud de carteles llamando a la solidaridad (no a la caridad) con los pobres del mundo, así como diversas convocatorias de grupos cristianos de base en apoyo de causas que los partidos de izquierda españoles no se atreven a sostener en público.

Cuando veo estas cosas en Francia me domina una enorme tristeza al comparar con esta España de nuestros pecados; España que desde siglos huele a cerrado y sacristía, como escribió don Antonio Machado. También me acuerdo de toda la parentela de aquél personaje mítico que probablemente nunca existió llamado Guifré el Pilós, señor feudal por delegación de una Marca fronteriza del imperio carolingio, del que dicen que aprovechando un momento de debilidad de sus señores decidió dejar de pagarles tributo y declarar la independencia de aquél condado entre montañas. ¡La faena que nos hizo el muy cretino a los catalanes de generaciones posteriores!.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Festividad de los Santos Inocentes

Puedes ampliar la esquela haciendo clic sobre la imagen

martes, 9 de diciembre de 2008

La Virgen de la Constitución y otras fiestas de guardar


Resulta que este fin de semana “puenteril” me he hartado de oír en la radio que el día 6 de diciembre (Día de la Constitución, fiesta oficial) abrían los comercios en toda España, y que en especial El Corte Inglés (ya saben, uno de los tres pilares sobre los que se asienta la identidad y la unidad españolas, junto con la Liga de Fútbol Profesional y la Guardia Civil) estaba esperando nuestras compras en un montón de provincias, incluida desde luego la Comunidad de Madrid (esa donde se defiende a capa y espada la Constitución de 1978, dicen). Vale, pues dos días después, el día 8 de diciembre (La Virgen de No Sé Qué Coño Virgen, asimismo fiesta oficial aunque sea de “rebote”), todo estaba cerrado, chapado, closed… ¡hasta El Corte Inglés madrileño!.

Yo me pregunto qué mierda de Estado no confesional es éste, que además de hacer festivo oficial (único país del mundo, junto con Italia) el día en que a mediados del siglo XIX el Papa Pío IX se inventó el dogma de la Inmaculada Concepción (entre la rechifla de la mayoría de intelectuales católicos de la época, todo hay que decirlo), permite que en la festividad civil más importante del año se abran los comercios como un día laborable cualquiera y en cambio secunda el cese de toda actividad laboral en un día dedicado a la mayor patochada del calendario católico.

Pues menos mal que al decir de la perrera mediático-clerical, Zapatero y su Gobierno persiguen sin descanso a la Iglesia católica. Si la llegan a proteger y promocionar, les ponen directamente el culo.

viernes, 1 de febrero de 2008

Aroma a Cruzada Nazional


Ya se sabe que por su propia naturaleza toda cabra tira al monte, pero la jerarquía cristera (que no cristiana) española, formada por un más que nutrido rebaño de cabras/ones, trepa de risco en risco que se las pela.

Oírles proferir sartas de barbaridades cavernícolas como el comunicado de ayer dá asco, sí, pero lo verdaderamente obsceno es que al mismo tiempo que insultan nuestra inteligencia, éstos individuos sigan llenando sus bolsas sin fondo a costa del erario público con la anuencia de un gobierno que se dice progresista. Y en fin, lo raro es que a estas horas no haya habido un capitán general salvapatrias que se sume al llamamiento a Cruzada de los señores obispos y desencadene un nuevo glorioso Movimiento Nazional.

La jerarquía cristera española es un peligro para la continuidad de la democracia, y como tal debería ser tratada por los poderes públicos.

Habrá que decirle a Zapatero que sí, que de acuerdo en que hay que movilizarse para pararlos, pero con la condición de que el gobierno que salga del 9 de marzo rompa el maldito Concordato y cierre por completo el grifo del que maman estos sinvergüenzas. Si no, le va a votar su padre.

jueves, 31 de enero de 2008

Las religiones asesinas


La laicización de las sociedades contemporáneas es un fenómeno imparable precisamente porque no ha sido inducido políticamente, siendo por contra fruto del cambio social nacido y crecido desde dentro de la sociedad misma. Una transformación lenta pero inexorable, comenzada hace siglos y que no hace sino progresar, y que en los últimos años se ha acelerado notablemente.

En ese sentido, la ofensiva lanzada en los últimos años por las religiones monoteístas contra la “secularización de la sociedad” no es una brillante Blitzkrieg, como a veces podríamos pensar oyendo sus discursos y viendo sus movilizaciones, sino una desesperada batalla de las Ardenas; es decir, están luchando a la defensiva en una guerra que tienen perdida. Y ellos lo saben, de ahí su radicalidad.

Por tanto, y contra lo que puedan pensar los analistas superficiales, el terrorismo yihadista islamista no es en realidad el arma atroz con la cual se pretende imponer una religión a los no creyentes y a los seguidores de otras (como antaño fue el caso de las Cruzadas cristianas), sino el último cartucho con el que los intereses clericales intentan evitar la laicización del mundo árabe-musulmán (de hecho, la inmensa mayoría de víctimas del yihadismo son musulmanes, y casi todos árabes). Mediante el terrorismo, los islamistas tratan de forzar el cierre de filas e inyectar entusiasmo en el rebaño que consideran propio, para así mejor controlarlo frente a los cantos de sirena de la modernidad laica y descreída.

Ese modelo es el que aplican (con otros métodos, por ahora) los judíos llamados ultraortodoxos, y desde luego nuestros talibanes con mitra y báculo rectores de la Iglesia llamada católica.

Dos libros para entender todo esto: “Tratado de ateología”, de Michel Onfray (editorial Anagrama), y “Las religiones asesinas”, de Elie Barnavi (Editorial Turner).

martes, 6 de noviembre de 2007

¿Ya ha elegido la música para su funeral?


En un programa de radio que oí este fin de semana plantearon un asunto del que no se suele hablar en público, pero que resulta bien interesante como medidor del cambio social y de mentalidad que está viviendo este país.

Resulta que al parecer, en España está creciendo rápidamente el número de personas que eligen un funeral laico como modo de despedirse de éste mundo, y que en esas ceremonias civiles es cada vez más frecuente que se escuchen músicas seleccionadas por el finado antes, lógicamente, de haberse convertido en tal. Las músicas favoritas para ocasión tan especial, además de los temas convencionales que suelen asociarse con unas exequias fúnebres, como el famoso Réquiem de Mozart, son cada vez más diversas y pertenecen a toda clase de estilos musicales.

Es así como al decir de los expertos, el "Imagine" de Lennon es ya el rey del hit parade de los tanatorios, seguido de "My way" de Frank Sinatra y de otras canciones por el estilo. Muchas oscilan entre la declaración de principios y la autoreivindicación personal, aunque no se descarten ni siquiera piezas de carácter festivo, incluida la música discotequera; sobre gustos no hay nada escrito, como es sabido.

En el transcurso del programa de radio al que me refería al principio, que se desarrollaba en directo desde un auditorio de Cáceres, se abrieron los micrófonos durante unos minutos a llamadas telefónicas de oyentes para que éstos explicaran como veían la cuestión y, caso de tenerlas, exponer sus previsiones personales en este asunto. Para sorpresa general, todas las personas que llamaron manifestaron tener pensada la música para su funeral. Una intervención de una señora de Cartagena levantó una cerrada salva de aplausos del público asistente, cuando dijo que había previsto que en su ceremonia de despedida estaría cubierta por la bandera republicana y sonaría el Himno de Riego; un coro de risas y más aplausos acogió luego su deseo de que durante el camino al cementerio, los familiares y amigos que acompañaran su féretro cantaran aquella cancioncilla infantil que comienza "Estaba el señor Don Gato...".

Por mi parte, hace tiempo que tengo pensado cómo me gustaría que fuera mi despedida. Primero, quisiera irme cubierto por una bandera roja, sin símbolos ni siglas: un simple trozo de tela del color que desde la Grecia clásica simboliza la lucha por una vida mejor para todos. No debe haber discursos ni oraciones, sólo deben sonar tres piezas que además de resumir mis gustos musicales creo que sintetizan mi manera de pensar sobre la vida y la muerte: primero, la
Fanfarria para un hombre corriente de Aaron Copland, seguida de Le métèque de Georges Moustaki, y para acabar, Time after time de Miles Davis. Luego de oír estas músicas se abrirán unas botellas de cava, se brindará por la vida y alguien pronunciará la palabra que Luis Carandell hizo grabar en su epitafio: "Fue". Unos días después dispersarán mis cenizas al viento, una parte sobre el Mediterráneo frente a Barcelona y el resto en cualquier lugar del Pirineo aragonés.
... Y fin de la función.