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domingo, 21 de septiembre de 2008

La crisis de la economía norteamericana explicada a una neocon española con ínfulas de broker


Despreciada anarquista de ultraderecha:

Dices que “nos encontramos en un momento cuando menos curioso, con USA interviniendo el libre mercado y China realizando inversiones en un Banco capitalista.” Y tanto que es un momento curioso. Es el momento en que se han ido a tomar por culo los presupuestos ideológicos (en el sentido marxista del término, y también en el corriente) en que se basaba esa secreción intestinal cagarrutada por beneficiarios y propagandistas del capitalismo más salvajemente manchesteriano, y que se ha dado en llamar, con evidente abuso, “pensamiento” neocon. Y ha sido precisamente la praxis neocon en la gestión de la crisis económica, coincidiendo con su ocaso político, la que ha enterrado a paletadas dicho “pensamiento”.

Desde la presidencia de Reagan se ha estado vendiendo la moto de que para crear riqueza y puestos de trabajo hay que dejar libertad absoluta a los “mercados financieros”, ésos entes etéreos y tan buena gente que ellos solitos se autorregulan, premiando a los inversores audaces y jodiendo a los timoratos, pero siempre velando a través de un sutil, misteriosísimo e invisible mecanismo por la buena marcha de la economía general. De la economía productiva los neocon no hablan, les importa una mierda -entre otras razones porque en USA está reventada desde la crisis petrolífera de 1973-, y por supuesto, a los asalariados que les vayan dando; y sí, les han dado con todo, pobretes, salvo a los empleados en el complejo industrial-militar, el único sector productivo en USA que crece a toda velocidad, gracias a las necesidades generadas por la hiperagresiva política imperialista desarrollada en la etapa neocon.

En fin, todo ha resultado una inmensa mentira basada en la venta de humo de colores: bonos-basura, hipotecas-basura… economía-basura (en España hemos tenido dos pinceladas, una Terra y la otra Fórum Filatélico). El sistema en que se basan los gestores de estos tinglados para ganar miles de millones es una variante puesta al día del timo del toco-mocho: yo te vendo este zurullo por mil dólares y te juro por Snoopy que mañana vas a encontrar otro listo al que se lo podrás revender por cinco mil, y de aquí a una semana a ése se lo quitarán de las manos por diez mil, y así sucesivamente. Obviamente el zurullo es sólo un zurullo, y su valor por tanto es cero, pero como hay dinero circulando y los bancos dan créditos simplemente con ir a pedirlo vestido de Armani y llevando zapatos de piel de cocodrilo, pues “p”alante”. Recuerden aquello de Marx a lo que Antonio Machado le puso un verso: no es lo mismo valor y precio. Valor de un zurullo: cero; precio: el que pidas y te paguen.

Pero un día alguien grita que esto que me han vendido por un millón de dólares es un zurullo de mierda (y perdonen la redundancia), y ahí se rompe la cadena. La jodimos. Inmediatamente el castillo de naipes se derrumba, y el zurullo virtual provoca un agujero negro muy real en la economía, que inmediatamente se intenta tapar con el dinero de todos… de todos los que jamás han olido un dólar en el negocio, claro. Los otros, los responsables, ya están en las Bahamas o en Tahití contando billetes.

Y en ésas estamos. Como en el timo de la estampita, alguien abrió el sobre que supuestamente contenía el dinero y ha visto que dentro sólo había recortes de periódico. Bueno, pues los amiguetes de los timadores (el Gobierno USA y sus voceros en el mundo) nos dicen ahora que hay que llenar entre todos el sobre con dinero del de verdad. ¿Que les parece?.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Se hunde el casino neocon


Una tras otra van reventando las burbujas financieras creadas al abrigo de las irresponsables políticas económicas impulsadas por los neocons yanquis. El "casino virtual" en que éstos se convirtieron los centros financieros se derrumba, coincidiendo con el fin de la era política neocon.

Por otra parte, la economía norteamericana real, estrangulada por sus propios problemas estructurales agravados por la tendencia monopolística del capital - manifestada de la época Reagan a hoy en el asalto en toda regla de los grandes monopolios al Estado-, perece sepultada bajo los escombros de ése mundo de ficción, quebrando empresas y condenando a la pobreza a las clases asalariadas.

Poco antes de morir, John K. Galbraith describió con precisión de cirujano en su “Economía del fraude inocente”, un libro de apenas 100 páginas, el modo en el que las grandes corporaciones han asaltado el Estado en USA para domeñarlo, ponerlo a su servicio y en última instancia vaciarlo de competencias y recursos, salvo en el caso de los aparatos de control social (policial y judicial) y de intervención exterior (militar). Mientras, Wall Street apostaba todo a la ruleta rusa de los bonos-basura y las hipotecas-basura, avalaba aventuras internacionales en pos del control de recursos energéticos básicos y se manifestaba indiferente ante la destrucción del aparato productivo norteamericano. El autogolpe de Estado del 11-S abría supuestamente "un Reich de mil años" neocon; ni siquiera ha durado una década.

Hoy los Presupuestos Generales del Estado en USA se deciden y manejan entre media docena de macroagrupaciones de grandes corporaciones, cada una de las cuales tiene un empleado sentado en el Gobierno del país. Como dice Galbraith, en la economía norteamericana actual -y en su prolongación, la economía globalizada- son los ejecutivos quienes dirigen y ordeñan en provecho propio toda la actividad, habiendo marginado de la cúspide a los accionistas, que carecen de poder decisorio real y ya sólo se limitan a recoger beneficios cuando los reparten.

La economía productiva norteamericana perece por momentos, y con ella puede arrastrar a las economías periféricas del sistema global. A no ser que como hace unos días proponía Solbes, el vicepresidente económico español, todo el sistema aproveche la circunstancia para soltar lastre. Traducido al cristiano, que se ponga fin a esta locura que ha sido la economía-basura neocon y sus estratosféricos beneficios basados en humo, y se regrese al viejo capitalismo calvinista de trabajo duro, inversiones razonables y beneficios limitados.

Si así fuera, en el fondo podrían darse por bien empleada la crisis y sus costes, con tal de que los neocons y sus aberraciones vayan a parar definitivamente al basurero de la Historia.

jueves, 3 de julio de 2008

La madre de todas las crisis. O no


¿Y si todo fuera psicosomático?

Es como el tipo al que un día y otro le dicen: “Paco, qué mal color tienes”, hasta que se lo acaba creyendo. Pues eso, que entre todos y por diferentes motivos (ninguno de ellos inocente), nos están intentando convencer de que estamos inmersos en una crisis del copón.

¿Crisis? Claro que sí, la crónica que padece la economía productiva de la locomotora del tren capitalista mundial, EEUU, agravada en los últimos tiempos por el derrumbe de la burbuja de las hipotecas-basura y el cuestionamiento general de la economía virtual. Aquí simplemente, nos tenemos que comer solidariamente la parte de la factura “economía USA en crisis” que los llamados “mercados internacionales” han decidido que nos toca.

Y claro, de todos modos parte de culpa en la presente coyuntura económica española la tiene este Gobierno, por haber decidido darle un meneo al tema del ladrillo mafioso (con perdón por la redundancia). Ya saben la fórmula matemática: a mayor investigación judicial, menores inversiones inmobiliarias. Que el dinero negro es muy cagueta, y suele salir por patas en cuanto empieza a ver “emprendedores” y “políticos amigos” entrando esposados en los juzgados. Ésa es la verdadera crisis económica española.

martes, 22 de enero de 2008

Alarma en los templos de la economía-basura


El subibaja de las Bolsas, ese Casino virtual manejado por gánsters cuyos métodos avergonzarían a los que manipulan las mesas de juego en Las Vegas, ha sido organizado ahora para resarcir a las aseguradoras norteamericanas y a las corporaciones bancarias que se han pillado los deditos con el feo asunto de las hipotecas-basura, que tanto recuerda por cierto al de los bonos-basura de los tiempos de Reagan. Al cabo, éstos de ahora son los mismos delincuentes de entonces, un poco más maduritos (delincuentes en sentido estricto: léase “American Psycho”, la novela que retrata sin piedad a un broker arquetípico de la época reaganiana).

Estamos pues ante la enésima crisis provocada por la economía virtual que mece los llamados "mercados bursátiles", esos templos de la economía-basura, y cuyo origen está -cómo no, una vez más- en los EEUU.

De todos modos esta crisis no es más que un sarpullido si la comparamos con los males de fondo que aquejan a la economía norteamericana, que agoniza como un tiburón empeñado en devorarse las entrañas a sí mismo. Son los yanquis quienes dinamitaron su potente economía real, la productiva surgida de los años del New Deal, para entregarse a los deleites de la economía especulativa; allá ellos, pues, y ojalá que les reviente el tinglado de una vez.

Lo que deberían hacer el resto de las economías del mundo, comenzando por las europeas, es establecer un “cordón sanitario” que evite que esos bandidos nos transfieran por enésima vez sus problemas, obligándonos a asumir parte de la factura. Que se la coman entera ellos, y que les aproveche.

miércoles, 16 de enero de 2008

Pizarro el Conquistador


Que Manuel Pizarro se destape como mano derecha de Rajoy “para asuntos económicos”, es la mejor noticia de lo que llevamos de año. El PP se quita definitivamente la careta, y muestra su verdadero rostro: el de una extrema derecha rapaz, políticamente reaccionaria y casposa y económicamente instalada en la defensa del capitalismo más salvaje y especulador. Si esto no moviliza a quienes se dicen de izquierdas y pensaban abstenerse, nos habremos merecido que entreguen la vigilancia del corral a la madre de todas las zorras.

Porque Pizarro no es un chorizo de derechas cualquiera. Manuel Pizarro es el adalid máximo de una concepción vampírica del capitalismo: ya no se trata sólo de chuparles las plusvalías e incluso la sangre (destrucción de la sanidad pública) a los trabajadores y a las clases populares, sino de sacarle hasta el tuétano de los huesos al sistema mediante la perfección de ese tocomocho alumbrado por la “ingeniería financiera” que se ha dado en llamar la “nueva economía”, mediante el cual las manos que mecen el “mercado” provocan subibajas de las bolsas, descapitalizaciones y almoneda de empresas (Sintel), apreciaciones meteóricas de valores que son humo (Terra), ventas comisionadas a empresas extranjeras de patrimonio nacional privatizado (Endesa), etc etc.

En todos esos hiperchanchullos Pizarro es un maestro de maestros, además de hombre de plena confianza de Génova desde los tiempos de Aznar. Por ello, que Manuel Pizarro se fuera de Endesa llevándose 12 millones de euros en concepto de indemnización autootorgada más las plusvalías conseguidas tras la sobrevaloración de sus acciones en la compañía, es pecata minuta comparado con lo que éste personaje puede hacerle a la economía española, a la macro y a la micro.

En definitiva, tipos como Pizarro se mueven en la “economía virtual”, pero el dinero que pillan sale de la “economía real”; es decir, lo sacan de nuestros bolsillos.