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miércoles, 20 de mayo de 2009

Primer juicio del Yak 42: Federico Trillo, más cerca de la cárcel


La sentencia de ayer contra los mandos militares directamente implicados en la ocultación de lo sucedido en el accidente del Yak 42, en el que murieron 62 militares españoles, es importantísima en sí misma por el hecho de haberse producido, y sienta las bases de futuros juicios contra los responsables jerárquicos de los palanganeros que ayer la recibieron.

La sentencia establece que los tres delincuentes condenados mintieron deliberadamente en el supuesto proceso de identificación de los cadáveres del Yak 42. ¿Lo hicieron por iniciativa propia? Conociendo la estructura mental de los componentes del Ejército español -su absoluta incapacidad para tener cualquier tipo de iniciativa, y la costumbre de escudarse en las “órdenes superiores” como justificación para cualquier acción o fechoría-, ni un bebé creería eso. Al fondo pues se encuentra el entonces responsable político del Ministerio de Defensa, Federico Trillo, y tras él José María Aznar, presidente del Gobierno español cuando ocurrió aquella tragedia perfectamente previsible.

El primer escalón está subido. Pero como decía ayer uno de los familiares de las víctimas, este juicio y su conclusión son simplemente una batalla, no toda la guerra. Se ha ganado el primer asalto, pero la herida sigue abierta. Hay que seguir sacando a los culpables -presuntos, faltaría más- de la sombra donde pretenden ocultarse. De momento, ya se ha castigado a los peones. Por algo se empieza.

Los siguientes en caer serán los eslabones jerárquicos de la cadena de mando que propiciaron el accidente consintiendo y/o participando en lo que ocurría en el Ministerio de Defensa de Trillo, y cuyas acciones y/o omisiones convirtieron en inevitable el accidente. Los nombres suenan desde hace tiempo, y ellos saben que más pronto que tarde les va a llegar el turno.

Por último, cuando quede establecido judicialmente porqué el accidente fue inevitable como consecuencia de esas acciones y omisiones y porqué hubo tantas prisas en enterrar los cadáveres, habrá llegado la hora para que Trillo y Aznar carguen con el peso de sus responsabilidades.

La guerra sigue. Esta es una campaña que durará años, pero cuyo resultado sólo puede ser la condena del atajo de rufianes con uniforme o sin él implicados en el accidente del Yak 42.

En la fotografía aparece Federico Trillo en el lugar donde se estrelló el Yak 42, en Turquía.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Comienza el juicio del Yak 42


De aquí a algunos años el caso del Yak 42 se convertirá en lo que es: el caso de presunta corrupción más indecente de la presunta etapa de Gobierno del PP.

El accidente del Yak 42 en 2003 es la crónica de una muerte anunciada o en román paladino, tanto va el cántaro a la fuente que al fin se rompe. Un día u otro uno de esos Vuelos de la Muerte tenía que acabar estrellado.
Y es que contratar viejos cacharros volantes a la mafia ucraniana, pilotados por tripulaciones que vuelan a la “eslava” (es decir, borrachos y sin dormir), llevando toda clase de carga (esperemos que sólo legal) en la misma cabina de los pasajeros (hay fotos de bidones amarrados tras las filas de asientos), y en fin, volando sin seguro (el ministerio de Defensa prescindió de él para “ahorrar gastos”), transportando pasajeros ilegales (¿qué hacia un civil ruso en el Yak 42, si no formaba parte de la tripulación ni del pasaje?), apunta a lo de siempre, o sea blanco y en botella: Corrupción. Presunta, desde luego.

Y luego están las mentiras en catarata para encubrir los hechos abrumadores, las prisas para enterrar los cadáveres, el intento de desviar responsabilidades hacia los subordinados, el insulto y la persecución contra los familiares de las víctimas, el ridículo y continuado intento de pretender ensuciar a los profesionales forenses turcos (que desde el primer momento hicieron cuanto estuvo en su mano por ayudar a esclarecer la verdad).

Hace dos noches un familiar de un fallecido decía en una entrevista en Cuatro que los informes de los forenses turcos dejaban bien claro que 30 cadáveres del total de 62 habían quedado sin identificar a la espera de que en España se les hicieran pruebas de ADN, dado que en el estado en que estaban no había otra posibilidad de reconocimiento. Sin embargo, apenas se hizo cargo de los cuerpos, la delegación encabezada por Trillo levantó un acta fingiendo haberlos identificado a todos. Simplemente, repartieron las identidades a voleo; así ha resultado luego que a los restos de un soldado blanco le asignaron la identidad de otro de raza negra. Lo peor con todo, fue que según ese familiar, tiempo después del accidente una delegación del ministerio de Defensa español viajó a Turquía para intentar convencer a los forenses turcos de que firmaran un documento conforme ¡ellos habían entregado los 62 cadáveres identificados!.

Mentiras, mentiras, mentiras. Corrupción, corrupción, corrupción. Todo presunto, naturalmente.

La fotografía que ilustra el post está tomada de El País. El pie dice textualmente: "Una quincena de soldados españoles regresó de Irak un día después del funeral por los 62 militares que murieron en el accidente del Yak-42 en Turquía. Los soldados volvieron a España en un avión de fabricación rusa, un Ilyushin 76, e inmortalizaron el mal estado del aparato en una serie de fotografías que ya están en manos de sus mandos". (Imagen cedida por Tele5 a El País, 02-06-2003).