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martes, 31 de enero de 2012

Carmen Chacón S.A.



Un extenso y documentado reportaje publicado en el dominical de EL PAIS del fin de semana pasado ha levantado ampollas en el entorno mediático y político de Carmen Chacón, cuando faltan apenas unas horas para que comience el Congreso del PSOE, en el que la ex ministra se lo juega todo a una carta. La airada reacción de esos círculos es una prueba de que la información ofrecida ha hecho daño, al desvelar aspectos muy turbios de lo que el trabajo periodístico mencionado llama PSOE S.A., un entramado de intereses ("red de influencias") tejido en torno a los apoyos esenciales de Chacón, como lo son entre otros su marido Miguel Barroso y también Javier de Paz, que antaño fue acaso el líder de Juventudes Socialistas con el perfil más dócil que haya existido nunca (época del referéndum sobre la OTAN) y hoy es un avezado hombre de negocios y consejero de Telefónica.

PSOE S.A. no es un invento de EL PAIS. Ya hemos hablado aquí antes del mago Jaume Roures y de Mediapro, de la pelea por los derechos televisivos del fútbol y del intento de crear un pool mediático al servicio de la imagen de Zapatero y de la promoción política y social de Chacón, de la ambición sin límites de una persona de 40 años cuya carrera política fulgurante sigue asombrando a los viejos militantes por su carencia de fundamento dada la ausencia de ideología, falta de preparación y nula valía de la persona en cuestión. Un miembro de la actual ejecutiva del partido señala a los autores del reportaje de dónde salen esos apoyos que tiene Chacón: "se trata de gente del exterior, que viene de fuera, que no pertenece al partido o estuvo en tiempo y lo dejó, y que tiene ahora unos intereses que no conocemos".

Que el partido caiga o no en esas manos espúreas, es la apuesta que se está dirimiendo en estos momentos. La candidatura de Rubalcaba se enmarca precisamente en el intento de parar la conquista de la dirección del PSOE por intereses que nada tienen que ver con la política como servicio público, y sí resultan en cambio próximos a actividades y sucesos que hasta ahora han sido en líneas generales monopolio del Partido Popular y la derecha en general.

Tampoco deja de ser significativo que los restos del zapaterismo agonizante, incluida una abrasada María Teresa Fernández de la Vega, cierren filas con esta mujer y su feminismo de guardarropía, que desde luego nada tiene que ver con el verdadero feminismo por el que lucharon mujeres comprometidas con el socialismo como Carmen García Bloise, Paquita Sauquillo o Maria Aurèlia Capmany; esta gente recién sacada del poder necesita desesperadamente que alguien les acoja, y quién mejor para ello que la persona que encarnó como nadie el espíritu de la "happy pandi" de ZP (según les bautizó recientemente el periodista Lluís Bassets). 

Pero no permitamos que nos engañe la frivolidad e inconsistencia de esta pija suburbial y su progresismo feminoide (que no feminista) de salón. Detrás del muñecote hay mucha tela que cortar.

Dice EL PAIS sobre los tiempos felices en que todo apuntaba a que el dedo de ZP se posaría sobre Chacón señalándola como su sucesora: "Chacón contaba con un experto en casa: su marido, Miguel Barroso, un asesor presidencial por otra parte. ¿Se puede diferenciar entre lo público y lo privado en un caso así? Barroso pareció resolver sus dudas muy rápido: nunca ha dejado de interferir en la actividad de su esposa". Miguel Barroso ha creado y controla a Chacón, y evidentemente no por diversión: "Barroso había dejado la Secretaría de Estado de Comunicación en septiembre de 2005 tras haber cerrado las líneas maestras de su gran obra: la reordenación del sector audiovisual, el apagón analógico y el reparto de nuevas licencias de televisión digital (TDT). Antiguos socios y colaboradores suyos se contaban entre los beneficiarios de las nuevas emisoras, sobre todo por lo que respecta a La Sexta y a la productora Mediapro. Barroso había establecido su cuartel general en la Casa de América, donde ejerció la dirección de dicha institución, pero lejos de mantenerse en un plano alejado respecto de la carrera política de su esposa, se convirtió en una figura que sobrevolaba por entre los gabinetes de Chacón".

Más: "Uno de los más beneficiados por el Gobierno de Zapatero y la gestión de Barroso es el empresario Jaume Roures, principal accionista de la productora Mediapro y la compañía Imagina, entre otras. Pues bien, una de sus empresas produce la señal que ofrece a las televisiones las imágenes de los actos de la campaña de Carme Chacón. "Sabemos que enviar esa señal por satélite cuesta entre 10.000 y 12.000 euros por mitin", reconoce un miembro de la ejecutiva, "y lo que podemos asegurar es que ese dinero no lo paga el partido, desde luego".

El señor Barroso es actualmente consejero delegado de la multinacional Young & Rubicam, una de las grandes agencias de publicidad que actúan en España y que al parecer "ha realizado muchas campañas institucionales aprobadas por el Gobierno central o las autonomías socialistas" incluso facturando  "a través de terceras empresas".

Abundando en las relaciones profesionales entre el ventrílocuo y su marioneta, El PAÍS se despacha analizando el contenido de los mensajes lanzados por Carmen Chacón durante su campaña como candidata a la Secretaría General del PSOE: Chacón se presenta como un proyecto de renovación para el partido. Sus mensajes están repletos de eslóganes, de frases precocinadas. Es una campaña muy preparada, mucho más elaborada que la de Rubalcaba a ojos de cualquier experto. No hay elementos de fondo ni discursos programáticos ante los militantes: Carme se dirige a las bases a la cara, apela a los sentimientos, a la promesa de un futuro mejor. Chacón ha repetido el mismo esquema en todas sus intervenciones: ha apelado al coraje, a la valentía de los militantes. Las frases se repiten ciudad por ciudad: "El socialismo es una casa y una causa que no tiene fronteras", "a lo único que tenemos que tener miedo es al inmovilismo", "ni un paso atrás en derechos de las mujeres", "no hay que contar militantes, sino que los militantes cuenten", "hay que recargar el partido", "hay que poner el partido en forma", "os invito a un tiempo nuevo". Vaciedades extraídas de los manuales de masaje psicológico de masas usados en las campañas electorales norteamericanas desde hace décadas.

¿Permitirán los delegados al Cogreso socialista de este fin de semana que el partido caiga definitivamente en manos de PSOE S.A. ?. Suya es la responsabilidad de evitarlo.

En la imagen que ilustra el post, Carmen Chacón y su esposo, Miguel Barroso.

lunes, 26 de mayo de 2008

Bailan chiki-chiki, y se llevan nuestro dinero


Realmente a estas alturas, a quien le interese el Festival de Eurovisión se tiene bien merecido el castigo que recibe ante el televisor. Si Eurovisión nunca fue realmente gran cosa ni siquiera en sus días de gloria, allá por los años sesenta y primeros setenta del pasado siglo, incluso desde el punto de vista del espectáculo comercial, su lenta pero inexorable decadencia de dinosaurio moribundo empieza a resultar patética. Eso sí, la broma sigue, porque aunque parezca increíble ahí hay un montón de dinero a ganar y sobre todo, "imagen nacional" que defender. Lo que definitivamente no dice mucho a favor de la inteligencia de los europeos.

Por razones que no son del caso, las participaciones de España en ése festival se han ido tornando de año en año más estrambóticas y disparatadas. Este año, con todo, se han batido todos los récords de la zafiedad y el mal gusto con el tema del chiki-chiki y el culto a la adaptación carpetovetónica del "freak" yanqui, que aquí ha devenido en "friki", aún más casposo y grosero que el original.

Pero todo esto importaría una higa sino fuera porque detrás del invento del chiki-chiki hay una perfecta operación de marketing destinada a amasar ingentes sumas de dinero, una parte del cual ha salido directamente de los impuestos que pagamos todos los españolitos.

La bufonada fue milimétricamente diseñada por El Terrat, una de las factorías punteras en eso de venderles a las cadenas televisivas españolas productos listos para usar. Al frente de El Terrat está Andreu Buenafuente, antiguo bufón de cámara del pujolismo, que reinó en TV3 con la mayor de las impunidades. Finiquitada la era política de Jordi Pujol, Buenafuente se trasladó con todo su equipo a -oh, sorpresa- la ultraderechista Antena3. Problemas más económicos que ideológicos forzaron la salida del acreditado mercenario, que rápidamente puso rumbo a la cadena La Sexta, de la que es socio accionista. La Sexta, recordemos, fue fletada y conducida por otro ex de TV3, Jaume Roures, íntimo asociado de Miguel Barroso, hombre fuerte de la política en materia de medios de comunicación de la Moncloa y casado con Carmen Chacón, la actual ministra de Defensa. Un entramado que con el tiempo dará que hablar, aunque parezca que Moncloa y Barroso han tomado mutuas distancias en los últimos tiempos.

Todo el montaje del chiki-chiki (envuelto para hacerlo más atractivo y digerible en en una supuesta campaña con "participación popular" llamada "Salvemos Eurovisión"), fue alumbrado en el programa que produce y dirige Andreu Buenafuente en La Sexta. Visto el potencial que adquiría el invento en cuanto a la producción de ingresos económicos, RTVE no tardó en sumarse al tinglado, aportándole "legitimidad" al oficializar la participación del aberrante tema musical en Eurovisión (son las cadenas estatales quienes envían los intérpretes que representan a cada país), a cambio de una suculenta participación en los beneficios generados por el fenómeno. El disparate promocional llegó al punto de llevar al actor disfrazado que interpreta el tema musical al Instituto Cervantes de Belgrado, para dar allí una clase magistral acerca de los términos de argot contenidos en la canción. Simplemente, de vergüenza ajena.

Claro que las motivaciones reales que han llevado a promover semejante payasada se aclaran de modo definitivo cuando sabemos que casi 14 millones de ciudadanos españoles sigueron la interpretación del chiki-chiki durante la gala de Eurovisión (imaginen los precios de los anuncios publicitarios que salpicaron la transmisión), o que la ONCE ya está emitiendo cuñas publicitarias de una campaña multimillonaria firmada con este personaje. En la calle los críos no cantan otra cosa y gente de toda edad alude al fenómeno entre risas y bromas, pero quien más quien menos se conoce de memoria la letra y los movimientos para bailar de la canción.

Más allá pues de la lección de mal gusto que hemos dado a Europa entera -que esa sí ha sido realmente magistral-, queda el malestar que sentimos algunos al ver cómo unos vivales han usado dinero público para multiplicarlo en sus bolsillos y quedarse los beneficios. Y todo eso en plena campaña de presentación de la Declaración de la Renta.