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lunes, 4 de octubre de 2010

Tomás Gómez remata a Zapatero


La victoria de Tomás Gómez sobre la candidata de Zapatero en las primarias socialistas madrileñas estaba cantada desde hace días. Si algo sorprende es la estrechez del resultado final (52% para Gómez, 48% para Trinidad Jiménez), dato que recuerda al "apaño" que allá por los años noventa se hizo tras las primarias en las que Josep Borrell barrió de modo abrumador al entonces candidato del aparato, Joaquín Almunia, cuando para no hacer sangre se pasteleó a posteriori un resultado entre ambos candidatos más ajustado del que realmente se había producido.

Tomás Gómez ha sido lo suficientemente inteligente y hábil como para recoger y organizar el voto de los socialistas madrileños descontentos o agraviados por el zapaterismo, y darle desde el principio un sesgo de izquierdas a su campaña, plantando cara a una eximia representante de la "gente guapa" del PSOE, a la que ha desnudado en público mitin tras mitin. Con todo, más que la campaña de Gómez, a Trinidad Jiménez le ha perjudicado su imagen frívola, inconsistente e imbricada con los sectores más pijos del "progresismo" oficialista, en los que la derrotada descolla en comandita con la señora Carmen Chacón como cabeza de una lucida colección de feministas de hojalata. Probablemente Gómez no sea en realidad más de izquierdas que doña Trinidad, pero sí ha sabido transmitir eficazmente que en esta batalla él asumía el papel de "offsider" salido de las bases y enfrentado al ataque conjunto de los tigres de papel del aparato del PSOE y de la selecta casa de muñecas monclovita. Además ha contado con el apoyo de veteranos inestimables, como su flamante jefe de campaña, Eduardo Sotillos, y el portavoz intelectual de la misma, Gregorio Peces-Barba, compañeros muy apreciados por la militancia de toda la vida. ¡Quién habría de decir que Peces-Barba llegaría a ser un referente de izquierdas en el PSOE!

Examinemos brevemente las consecuencias de lo ocurrido ayer.

En primer lugar y como sentenció anoche el ex presidente madrileño Joaquín Leguina con frase lapidaria, "se acabó la brigada paracaidista". Es decir, a partir de ahora a Zapatero y su corte les va a resultar cada vez más difícil parachutar candidatos en las listas del partido. La derrota de la "paracaidista" por excelencia (recuerden como la señora Jiménez desertó hace cuatro años de su puesto de cabeza de lista socialista en el ayuntamiento de Madrid, luego de ser vencida por Ruiz-Gallardón; por lo visto, ser jefa de la oposición municipal era poco para ella), levanta la veda de estos VIP a los que hasta ahora no se les discutía su presunto derecho a situarse a toda costa, incluso cuando no hay sitio donde colocarlos.

En segundo lugar, el PP y su candidata Esperanza Aguirre ven ahora cernirse sobre ellos la posibilidad cierta de ser desalojados del gobierno de la Comunidad madrileña. Si Tomás Gómez es capaz de mantener el impulso de la ola que ha creado y mantiene el tono "rojo" con el que la ha teñido, Aguirre perderá la mayoría absoluta y por tanto será posible que en la Puerta del Sol haya un gobierno PSOE-IU (si los nacional-comunistas de Anguita no enredan desde el PCE en favor del PP, claro). Jiménez nunca habría vencido a Aguirre: se parece demasiado a ella en descaro, vacuidad y ambición infantil, y naturalmente de tener que escoger entre la copia y el original es obvio que se habría impuesto la señora marquesa consorte y actual presidenta madrileña.

En tercer lugar, y mucho más importante, se ha acabado la impunidad para las decisiones de Zapatero y sus adláteres en el partido. Y desde luego ha finiquitado su condición de Gran Timonel indiscutido y sobre todo, indiscutible. Zapatero está políticamente acabado, y la victoria de Gómez en las primarias madrileñas evidencia en público que como en el cuento clásico, el emperador camina desnudo por la calle. Es más, de vencer Gómez a Esperanza Aguirre en las elecciones de mayo, parece previsible que la secretaría general del partido se pondría al alcance del joven y ambicioso ex alcalde de Parla.

José Luis Rodríguez Zapatero es ya un cadáver político (Tomás Gómez acaba de apuntillarlo), y su retirada de grado o por la fuerza está cada vez más cercana. Veremos si todavía hay tiempo para que el relevo se produzca de una forma ordenada, si por el contrario adquirirá el perfil de unos Idus de Marzo o, peor todavía, de una espantada pánica de este figurón que tantas esperanzas concitó en su momento (recuerden el famoso "no os fallaré", de 2004), y que dejará tras de sí un reguero de incontables desengaños y frustraciones generado en apenas un lustro.

En la fotografía que ilustra el post, Tomás Gómez habla a los militantes del PSOE de Madrid en uno de sus mitines, durante la campaña previa a las primarias socialistas madrileñas celebradas ayer.

viernes, 11 de junio de 2010

El mayor pelotazo financiero del Partido Popular


Caja Madrid y Bancaja se unen, creando la mayor caja de ahorros de España y superando a la hasta ahora líder indiscutible, La Caixa catalana. El grupo financiero resultante sumará activos por valor de 338.000 millones de euros.

Está claro que una vez cegadas casi por completo las vías de financiación cuya punta del iceberg es el caso Gürtel, el PP necesita nuevas fuentes de donde obtener el combustible que lubrica su actuación en la vida pública española, y que obviamente las han buscado y conseguido.

La operación tiene dos frentes. En la España mesetaria, la dura batalla por el control de Caja Madrid entre la presidenta de la Comunidad madrileña, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital española, Alberto Ruiz-Gallardón, se saldó recientemente con un éxito sino aplastante sí decisivo, además de sangriento para los perdedores del envite. Tanto, que el partido puso a Aguirre en libertad vigilada, colocándole a Rodrigo Rato como presidente de la nueva Caja Madrid "aguirrista".

A orillas del Meditérraneo, sin embargo, los problemas de los dirigentes locales del PP no son sólo como seguir financiando su faraonismo inversor en cemento público en tiempos de escasez y restricciones, sino sobre todo cómo lograr urgentemente blanquear las cuentas del partido. Dicho en corto, pasar lo más rápido posible de la financiación obtenida mediante la comisión y el cohecho al crédito facilitado por entidades financieras respetables. Bancaja, la caja regional más potente, es el instrumento idóneo para este milagro de reconversión en marcha.

La alianza entre Caja Madrid y Bancaja es además, un desafío en toda regla que lanzan Esperanza Aguirre y Francisco Camps, los presidentes madrileña y valenciano, directamente a su supuesto jefe Mariano Rajoy, en un momento en el que las expectativas del PP de volver a gobernar España son bastante razonables (aunque no aseguradas por completo.). Mariano no tiene financiación, salvo quizá en Galicia, y no puede competir con su rival madrileña y su ex-aliado valenciano. Los políticos de derechas necesitan ingentes sumas de dinero ajeno para financiar su escalada hacia el poder, y un Rajoy atado de pies y manos por los créditos suministrados con cuentagotas por entidades financieras controladas por sus enemigos dentro del partido, le pueden dejar a las puertas de La Moncloa y ni un paso más allá.

Con todo, y siendo realistas, con futuro para Mariano o sin futuro para el político gallego, el PP acaba de dar el mayor pelotazo político-financiero de la Historia de España. El río de dinero que de una manera u otra comenzará en breve a afluir a Génova, 13 (sede central del PP), hará que sonriamos ante las proporciones financieras del caso Gürtel.
En la imagen, Ruiz Gallardón y Aguirre en los tiempos en que peleaban por controlar Caja Madrid.

viernes, 4 de septiembre de 2009

El PP se espía a sí mismo

El PP denuncia ser víctima de escuchas y seguimientos ilegales.

Lo grandioso del asunto es que tienen razón. Las escuchas ilegales existen, los seguimientos ilegales existen, las presiones, amenazas, dossieres y fotos clandestinas existen: todas esas actividades las lleva a cabo (presuntamente, faltaría más) el “servicio” de espionaje -los ya famosos "mortadelos"- creado por la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, y dirigido personalmente por su consejero del Interior; ese modélico grupo de ex guardias civiles, espléndidamente dotados (cacharrería tecnológica último modelo, motos de gran cilindrada, etc) y divinamente pagados, todo con dinero de la Comunidad de Madrid, se dedican a seguir, fotografiar, escuchar… ¡a dirigentes del PP!. Es decir, del mismo partido de quienes gobiernan la Comunidad autónoma madrileña. Ni los hermanos Marx habrían superado algo así.

Por las hemerotecas anda el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, aguirrista de pro aunque al parecer no lo suficiente, pues los “mortadelos” que su jefa amamanta en los pechos del Gobierno autonómico le fotografiaron tiempo atrás recién bajado del avión en un país latinoamericano, en el momento de entregar unas bolsas de deporte cuyo contenido aún no nos han explicado; pero no desesperen, todo llegará el día en que algún dirigente del PP agraviado tenga a bien vengarse de sus compañeros. Misteriosamente dichas fotos llegaron a los medios de comunicación adecuados, y ahí las tienen.

En fin que la cosa se está poniendo francamente divertida: Mariano Rajoy y compañía acusan al Gobierno español de las prácticas que ellos mismos se inflingen entre sí. La verdad es que cabe preguntarse para qué iba a putearlos Rubalcaba, ministro del Interior español, si los dirigentes del PP son maestros en el arte de destrozarse a dentelladas entre sí.

En las fotografías publicadas por El País que ilustran este post, aparece Ignacio González espiado por los "agentes secretos" al servicio de Esperanza Aguirre.

miércoles, 18 de febrero de 2009

La hoguera en la que arde el PP


Dice Mariano Rajoy que él no pone la mano en el fuego, ni por Esperanza Aguirre ni por nadie. En realidad, llegado el momento será el propio Rajoy quien encienda la pira en la que arderá Esperanza Aguirre, si es que antes no se ha abrasado ella misma cual bonzo vietnamita. Tiempo al tiempo. En política casi nada pasa porque sí, y uno empieza a barruntarse que todo este aireamiento de trama interna de corrupción pepera no es una casualidad ni viene de fuera del partido.

Recordarán ustedes cómo empezaron los líos del PSOE en los años 90. La señora de Juan Guerra y el susodicho tarambana decidieron “suspender por tiempo indefinido su convivencia marital”, cual si fueran infantes de España abandonados por el amor. Resultó que el hermano golfo de Alfonso Guerra se negó a entregarle a su santa un solo céntimo de lo mucho que habían afanado juntos y en compañía de otros, así que la señora decidió en venganza contar todo lo que sabía, que era mucho realmente. Pedro Jota Ramírez puso las orejas y las portadas de El Mundo, y ya estaba montada.

Empiezo a sospechar que en el PP está pasando algo similar. Fíjense que poco a poco, portada a portada, vamos llegando al entorno directo de José María Aznar. Ayer nos enterábamos de que Francisco Correa y su troupe no sólo organizaban loa viajes de Aznar, sino que viajaban en el avión presidencial y se alojaban en los mismos hoteles que él como miembros integrantes de su séquito. Item más, véase el desespero de Ana Botella exigiendo a Rajoy que se moje en la defensa de la etapa de gobierno de su marido (en la que el señor Rajoy asumió responsabilidades políticas públicas sólo inferiores al propio Aznar, por cierto), y la callada por respuesta dada por éste. Sabemos también, se ha publicado estos días en diversos medios, que al menos media docena de cargos del PP han reunido pruebas grabando a los cabezas visibles de la trama de corrupción ¡durante dos años!.

Mi humilde opinión es que estamos ante un ajuste de cuentas interno mediante el cual el “marianismo-gallardonismo” está haciendo limpieza de sus adversarios internos, la extrema derecha aznarista. Fíjense en que todo lo que se está destapando corresponde a la etapa de hegemonía aznariana en el partido, y en el cuidado que ponen todos dentro y fuera del PP en remarcar que fue Rajoy quien puso fin a las relaciones del partido con la trama liderada por Correa.

Añadiría por mi parte que como demuestra el caso Juan Guerra, estas cosas nunca afloran si no hay gente del propio partido metida en el ajo que tenga interés en “tirar de la manta” y que se conozca al dedillo lo sucedido allí dentro. Y en esas estamos.

viernes, 6 de febrero de 2009

Indecente Esperanza Aguirre


El espectáculo que ofreció ayer Esperanza Aguirre durante la sesión que la Asamblea de Madrid dedicó al asunto del espionaje en esa Comunidad, fue de los que deberían avergonzar al más endurecido miembro de la llamada “clase política”. Cuanto más al ciudadano corriente, que asiste asombrado e impotente a tal despliegue de maldad y de insolencia.

A lo largo de las tres horas que duró la comparecencia, Aguirre intentó zafarse de las gravísimas acusaciones que llovieron sobre ella, recurriendo al uso exasperado de sus armas más repugnantes. El cinismo, la chulería, las más sobadas infamias y ése asqueroso tonillo barriobajero que suele usar en sus momentos más salvajes, muestran a las claras lo desesperada que anda la llamada “lideresa” madrileña ante el descubrimiento del tinglado de espionaje en su Gobierno. Como no podía ser menos, Aguirre puso en marcha y a toda potencia el ventilador de la mierda al grito de “¡y tú más!”, intentando acallar las voces que, implacables, desgranaban lo que se sabe sobre este sucio asunto hasta el momento, que es bastante pero aún no todo.

Así, el diputado socialista Adolfo Navarro le instó a aclarar en público “el lodazal de dossiers para chantajear a altos cargos” en que se ha convertido la Comunidad de Madrid. La portavoz socialista, Maru Menéndez le auguró que igual que “llegó a la Comunidad bajo sospecha saldrá bajo sospecha”, en alusión directa a cómo Esperanza Aguirre alcanzó la presidencia autonómica por primera vez luego de que la “mafia del ladrillo” madrileña comprara a dos diputados socialistas de la Asamblea regional. Inés Sabanés, de IU, le recordó a Aguirre que sobre su Gobierno recaen “sospechas muy serias y firmes” de haber organizado tramas ilegales de espionaje pagadas con dinero público. Como queda dicho, en vez de responder a las acusaciones, Aguirre empleó la comparecencia en descalificar a todo el mundo y presentarse una vez más como “víctima” del acoso socialista.

Por desgracia, este tipo de casos rara vez se substancian por la vía judicial penal, que sería lo indicado, ya que los grandes partidos pactan antes su finiquito. De todos modos, tras este escándalo la carrera política de Esperanza Aguirre como presidenta madrileña comienza a adquirir tintes muy oscuros, y su ambición de liderar la derecha española en un futuro queda truncada para siempre.

Y es que espiar a politicos de otros partidos es una cosa muy fea, pero es mucho peor y tiene mayores consecuencias políticas espiar a los de tu partido y no digamos ya a los propios colaboradores directos. La nula confianza que la “ambición rubia” ha demostrado en el género humano incluidos aquellos a quienes ella misma eligió para trabajar a sus órdenes, le está comenzando a pasar factura.

viernes, 23 de enero de 2009

Espías a la madrileña


Rubalcaba, el ministro del Interior español, calificó ayer de “Pepe Gotera y Otilio” a los “mortadelos” que presuntamente se ha feriado la presidenta madrileña para investigar hasta los calcetines que lleva el Papa. Y es que no es para menos; menuda panda de chapuceros incompetentes han resultado ser los “mortadelos” y sus jefes.

Lo mejor, con todo, el matonismo de los adláteres de Esperanza Aguirre, incluso de uno de los investigados, su vicepresidente, un tal González, quien al parecer anda poseído por el síndrome de Estocolmo ya que según El País de hoy amenaza urbi et orbe con llevar a los tribunales a quien hable del asunto. Y eso que al tal González le llevan espiando desde al menos el verano pasado, cuando el exdelegado del Gobierno en Ceuta en época de Aznar, un tal Moro de apellido -¡por favor, nada de chistes fáciles!- le ofreció montar un servicio de contraespionaje para neutralizar a los espías; un CNI a la madrileña, vamos, a cuyos componentes no cuesta mucho imaginar vestidos de chulapos madrileños infiltrándose en esas verbenas populares y populistas que tanto gustan a la jefa Aguirre.

Claro que este presunto González no debe estar muy interesado en que se airee el tema, porque los chicos de Granados, el consejero de Interior madrileño -es decir, los “mortadelos” de Esperanza Aguirre- le fotografiaron viajando a Centroamérica con presuntos empresarios para hacer presuntos negocios de esos que le convierten a uno en algo más que presunto justiciable.

O sea, que lo de la Comunidad de Madrid se ha revelado como una ciénaga en la que los dirigentes madrileños del PP chapotean felices como patos. Con todo, parece que de esta no les salva ni Tamayo.

En la fotografía que ilustra éste post, cortesía del dibujante Ibáñez, el equipo de gobierno madrileño al completo incluidos el consejero espiador Granados y el espiado González, con Esperanza Aguirre en el centro de la imagen.

jueves, 22 de enero de 2009

Los servicios secretos de Esperanza Aguirre

Con el escándalo de los servicios secretos organizados por la Consejería de Interior de la Comunidad de Madrid, se diría que ha empezado la cuenta atrás para el final de la carrera política de Esperanza Aguirre. En los últimos años la presidenta madrileña acumuló mucho poder y mucha impunidad, pero no la suficiente como para que el asalto a Caja Madrid le vaya a salir gratis.

El intento de apoderarse por las bravas del Consejo de Administración de una de las principales cajas de ahorros del país, ha sido un querer ir más allá de sus posibilidades aun siendo estas muchas, y al final el invento le ha estallado en la cara. Aguirre necesita Caja Madrid para continuar financiándose sus actuaciones faraónicas y populistas en la Comunidad de Madrid, y sobre todo para preparar el salto al sillón de líder de la derecha española que hoy todavía ocupa Mariano Rajoy; entre los neocons es dogma de fe creer que si quieres llegar a lo más alto, necesitas antes tener un respaldo financiero muy potente que pague tus facturas en la escalada hasta la cima. Mopolizando Caja Madrid, además, Esperanza Aguirre yugulaba la financiación de su principal opositor, Ruiz Gallardón. Acabar con Gallardón es requisito previo para ella, antes de ir a por Rajoy y luego a por La Moncloa. La “ambición rubia” (teñida) no conoce límites, y liquidar políticamente a Gallardón sería además para ella un gran placer personal.

En ese contexto la creación por sicarios de Aguirre de un servicio de espionaje contra adversarios políticos de su propio partido, no es más que una muestra de los niveles de degradación política y humana alcanzados por el personaje. Tampoco hay que asombrarse demasiado por su comportamiento en éste y en otros asuntos de similar jaez, si tenemos en cuenta cómo logró Aguirre el puesto de presidenta madrileña: tras la compra por la “mafia del ladrillo” local de dos diputados socialistas. La falta de escrúpulos de Aguirre, sus padrinos y sus palmeros no es sobrevenida, sino que tiene ya una larga trayectoria.

lunes, 4 de febrero de 2008

Gracias, doctor Montes


En su columna horizontal de hoy en la contraportada de El País, Almudena Grandes rinde un emocionado homenaje al doctor Luis Montes, el hombre al que el PP eligió como Ecce Homo en su política de desprestigio de la sanidad pública.

Almudena, fiel a su estilo, dedica sentidas y guerreras palabras a este excelente médico y ser humano excepcional, se congratula de que finalmente la justicia haya comenzado a imponerse en este caso, augura un futuro en el banquillo para los "sinvergüenzas que le atacaron" y "los pistoleros verbales de la patronal de la sotana", y finaliza recordando que "vivir en Madrid es, una vez más, resistir", y que el Severo Ochoa se ha convertido hoy en un símbolo de esa resistencia, al modo -pienso yo- en que la Ciudad Universitaria madrileña lo fue en otros tiempos, en aquellos en concreto en los que otro médico eminente, el doctor Juan Negrín, llamaba a la resistencia frente a la agresión fascista contra Madrid y España entera.

El paralelismo entre aquella resistencia y esta no es descabellado, ni mucho menos. Recordemos que quienes dinamitaron la República recurriendo al terrorismo callejero practicado por su Falange y a la guerra de exterminio contra su propio pueblo practicada por su Ejército, no tenían en realidad fines distintos a los que preconizan quienes hoy suspiran por destruir los servicios públicos en Madrid y en toda España. Y los métodos, ya ven que son bastante similares: puro terrorismo. Es evidente que estos de hoy, en fin, comparten con aquellos de entonces lo que finamente se llama el "modelo social" y me atrevería a decir que en muchos casos, también el "modelo político".

En el camino de esta gentuza se cruzó un médico íntegro, una persona honesta y sensible, el doctor Luis Montes, que lucha porque la medicina sea realmente popular y para el pueblo, al contrario del "modelo" que defienden esos que con el mayor de los cinismos, se llaman a sí mismos "populares". ¿De qué coño le viene lo popular a la derecha española? Ahora han empezado a descubrir las mieles del populismo, que es cosa distinta de lo popular, y que cualquier estudiante de Ciencias Políticas identifica como la antesala del fascismo puro y duro; pero ésa es otra guerra. O en la realidad, es la misma guerra pero en un frente distinto.

La trinchera que gallardamente defienden Luis Montes y su equipo ha rechazado un asalto con todo del enemigo. No del adversario, sino del enemigo, porque quien te llama "responsable de 400 asesinatos" supuestamente cometidos por uno en en un hospital no es tu adversario sino tu enemigo mortal, y como tal hay que tratarle. Madrid resiste, y al frente de la tropa que defiende los intereses del pueblo madrileño en materia sanitaria hay un hombre flaco, de rostro dolorido y mirada serena, vestido con la bata de trabajo de los que cuidan las vidas ajenas incluso en el mismo umbral de la muerte; quienes las arrebatan llevan otros uniformes, también a veces salpicados con sangre pero por motivos muy distintos.

La derrota de esta partida de canallas -Esperanza Aguirre, Lamela, Güemes y sus secundarios-, no debe hacernos olvidar que se ha ganado una batalla, pero que la guerra sigue. Cuando se hayan lamido las heridas volverán a la carga, no lo duden. Pero nuestras trincheras van a estar más reforzadas y mejor guarnecidas que nunca. Y además, para dirigir la defensa hemos rescatado un capitán como hay pocos: el doctor Montes. No pasarán.