miércoles, 24 de marzo de 2010

El PP sabe que la derrota de ETA es su derrota


No sé si saben ustedes quién es José María Izquierdo y si han leído alguna vez su blog en El País. Si no le conocen hagan los posibles por encontrar sus textos, aunque debo advertirles que su lectura crea adicción. A mí me gusta mucho su blog, pero lo realmente imprescindible de Izquierdo son sus artículos de opinión, que publica en El País al ritmo más o menos de uno cada tres semanas, eso sí a página entera. Son todos para enmarcar.

Izquierdo ha creado un personaje, el ciudadano José K, un trasunto suyo emparentado con el Joseph K de Kafka. El bueno de José K es un español de mediana edad que vive en estado de obnibulación permanente ante lo que tiene que ver, leer y oír un ciudadano de inteligencia corriente y sensibilidad mínimamente progresista y por tanto decente, en este país Corte de los Milagros al que unos llaman España y otros Estado Español. Uno se ríe con José K. y sus reflexiones razonables y razonadas (y por tanto ajenas al modo como se desarrollan las cosas en este estrambótico país), y luego de leerle le entra la temblorina porque, coño, de lo que habla Izquierdo es de la realidad más crudamente realista; así es España, como la cuenta, y así son los cabritos que pacen por aquí y nos defecan encima.

En el blog que escribe en El País, no muy imaginativamente bautizado "El ojo izquierdo", José María Izquierdo suele hacer un seguimiento diario y pormenorizado de las salvajadas que publica la perrera mediática, es decir la agrupación galáctica de medios de comunicación impresos o digitales que braman en nombre de la extrema derecha política y social española. Les juro que leerlo todo junto da miedo, de verdad.

Hoy sin embargo Izquierdo ha dejado de lado la prensa bastarda y nos presenta directamente un asunto tan descarnado y asqueroso, que uno piensa sólo puede darse en España.

La cosa va del vómito que nos largó ayer micrófonos mediante el franquista, miembro del Opus Dei y ex ministro del Interior de Aznar, Jaime Mayor Oreja (recuerden aquella pintada en el País Vasco de sus tiempos de ministro: "A Mayor Oreja, menor cerebro". Dijo el frailuno fascista que “Tengo la certeza de que el Gobierno está negociando con ETA”, y que está convencido de que "los terroristas van a echar una mano al PSOE para que gane las próximas elecciones del 2012". Por si alguien no había entendido de qué hablaba, remató Mayor Oreja "el proyecto de ETA y el de Zapatero no es de adversarios, sino de aliados potenciales, porque los dos buscan lo mismo, una España debilitada”. Todo esto el mismo día en que el presidente Zapatero y Sarkozy asistían en Francia a los funerales del gendarme asesinado por ETA la semana pasada.

Izquierdo viene a decir que esto no es un exabrupto de un tipo al que se le ha calentado la boca o se ha metido en el cuerpo un exceso de pastillas alucinógenas. Es simplemente, recalca, el primer fruto de una orquestada campaña que de aquí a las elecciones generales (¡y faltan todavía dos años!) nos machacará día sí día también con ese mensaje (recuerden a Marshall McLuhan: el medio es el masaje). En la línea de Goebbels, se trata de repetir un millón de veces la misma infamia para que cale en la ciudadanía "como lluvia fina", en afortunada expresión de Aznar acuñada en los años noventa con ocasión de otra campaña semejante de acoso y derribo, la que por fin llevó al PP a La Moncloa en 1996.

¿Por qué la derecha resucita este espantajo? Es más ¿por qué demonios la derecha resucita un cadáver político tan poco ilustre como Mayor Oreja? Obviamente porque la derecha está viendo con horror como ETA hace aguas. ¿Y por qué se lanzan ahora precisamente? Pues porque el asesinato del gendarme francés y la declaración de guerra total contra ETA hecha por Sarkozy, colocan a la derecha española frente a una certeza terrible: aún teniéndolo todo a favor para ganar las elecciones dentro de dos años, si ETA se disuelve o es neutralizada policialmente por los franceses Zapatero volverá a ganar las elecciones, y probablemente el PSOE se asegurará La Moncloa por muchos años.

El PP sabe que la derrota de ETA es su derrota. Por eso han sacado a la arena a su perro más rabioso y mordedor en estos temas: ya saben, el señor del menor cerebro y olor frailuno, el destacado miembro de la Mafia Negra, el fascista sin arrepentir: Jaime Mayor Oreja.

lunes, 22 de marzo de 2010

Catalunya y Laporta ya tienen partido. O no


En política hay algo peor que cometer errores a tutiplén: carecer del sentido del ridículo. Uno puede errar en sus apreciaciones, prospectivas o propuestas cuanto guste, pero hacer el payaso continuamente se suele pagar carísimo más pronto que tarde. Es por ello que no resulta difícil vaticinar un futuro menos que mísero electoral y organizativamente hablando al flamante partido Reagrupament, ésa escisión de ERC que al parecer contará en breve con Joan Laporta, el todavía presidente del FC Barcelona, como su principal activo político.

De entrada, el nombre Reagrupament ya resulta políticamente desgraciado en Catalunya. Después de muerto Franco fue usado por un grupúsculo liderado por Josep Pallach, un histórico agente de los servicios secretos británicos primero y luego de la CIA, a cuyo servicio fletó un partidillo cuyo objetivo era hacerse con la marca PSC en Catalunya e impedir que el proceso de convergencia de fuerzas socialistas culminara en una formación que tuviera esas siglas. La cosa salió mal, y encima Pallach murió de un infarto en pleno congreso constituyente de lo que definitivamente acabó llamándose PS-Reagrupament por imperativo legal. Los más espabilados de los huérfanos corrieron a pedir hueco en el PSC de verdad, y el resto -la mayoría- se fue a su espacio político, social y cultural natural: el pujolismo militante.

Pues bien, ahora el señor Joan Carretero y sus fugados de ERC han puesto en órbita una nueva fuerza política que usa ese nombre, Reagrupament. Curiosa coincidencia. O no. ¿Cuales son los principios políticos del nuevo partido, preguntan ustedes? Pues la independencia de Catalunya, y punto pelota. ¿Algo más? nada más. O al menos, eso pretenden hacernos creer.

Porque el Reagrupament de Carretero transpira derechismo por todos sus poros. O sea que sí tienen ideología, y muy concreta, más allá de la aspiración a la independencia. Según se puede leer en El País de hoy, "su programa para la hipotética independencia incluye derogar la oficialidad del castellano, crear un ejército catalán, una agencia de inteligencia y aprobar una constitución catalana, que ratificó ayer su asamblea". La "Constitución catalana" del nuevo Reagrupament, que por cierto han redactado en catalán y en inglés -será para facilitar su lectura en EEUU, quizá, o porque ya la recibieron así- circunscribe los deberes de los catalanes a "defender Catalunya" y "contribuir al sostenimiento económico" del nuevo Estado. Nada de complejidades con estas cosas de las libertades públicas. Eso sí, mucho orden público y mucha "defensa nacional". Así por ejemplo sabemos que si Reagrupament se sale con la suya Catalunya tendrá ejército propio, Guardia Nacional y una organización de reservistas prestos a acudir a la llamada de la Patria en peligro. Lo de la Guardia Nacional debe ser que en Langley debieron tomar como modelo pra redactarla la constitución de Alabama o de Texas, y no cayeron en la cuenta de que en Europa las Guardias Nacionales nunca se han llevado y resultan una moda sospechosa de "vínculo trasantlántico". Sí son más de la tierra los somatenes de voluntarios reservistas; Primo de Rivera padre los convirtió en verdaderos cazadores de rojos en los años veinte por toda la Catalunya interior. Un verdadero éxito, al decir del empresariado rural de la época.

De economía por cierto el Reagrupament no habla, aunque desde sus tiempos en ERC es bien conocida la predilección del señor Carretero y resto de la compaña por el libérrimo mercado y sus delicias. No olvidemos que los escisionistas que acompañaron a Joan Carretero en su salida de ERC se situaban muy a la derecha de las posiciones de ese partido, que no es precisamente de ultraizquierda por más que finjan creerlo así en el Partido Popular.

La guinda de este pastelito la constituirá muy probablemente el señor Laporta como candidato de Reagrupament a la presidencia de la Generalitat de Catalunya. Ya saben, el mismo Laporta cuyo cuñado y colaborador en la "seguridad" del FC Barcelona es Alejandro Echevarría, uno de los capitostes de la extrema derecha barcelonesa, y directivo de la Fundación Francisco Franco; quizá es que Laporta pretende reciclar a los de la "dialéctica de los puños y las pistolas" hacia la futura Guardia Nacional catalana, cualquiera sabe.

En resumidas cuentas ese arrapiezo, trepa carente de escrúpulos y sin otra ideología o ambición que no sea el encumbramiento personal que responde al nombre de Joan Laporta, será el candidato que estrelle el invento llamado Reagrupament. Bienvenido sea pues, el señor Laporta.

En la imagen satírica, el señor Carretero nos ordena a los catalanes "reagruparnos o morir". El caso es que el disfraz que luce suena a conocido...

sábado, 20 de marzo de 2010

La Ruta de la Seda, fotografiada por Pablo Strubell


La Sala de Exposiciones de la casa Golferichs de Barcelona, el viejo chalet modernista situado en la esquina entre Gran Via y Viladomat (metro Urgell), acoge una selección de 30 fotografías tomadas por Pablo Strubell durante el viaje de 8 meses que realizó por la Ruta de la Seda en 2005.

Pablo Strubell es un treintañero, economista de profesión, que habla de viajes realizados o en proyecto con una pasión mayor aún si cabe de la que emplean los jóvenes de su generación cuando comentan la Champions League. Durante años Pablo ha sido un puntal de la Sociedad Geográfica Española, y ahora se dedica a gestionar una librería madrileña especializada en viajes. Aunque, aficionado como es a los años sabáticos y a realizar largos periplos durante ellos, veremos cuánto le dura el empleo. De momento, según me comentó en la inauguración de su exposición barcelonesa, pronto emprenderá otro de sus largos viajes, esta vez por el continente sudamericano.

En cuanto a la Ruta de la Seda, se trata quizá de la mayor arteria de circulación económica y cultural que haya existido jamás. Las caravanas que partían de China y atravesaban Asia hasta rendir viaje en el Mediterráneo, portaban a lomos de camellos no sólo mercancías como la seda, el papel, la pólvora, las especias, el marfil, y joyas y metales preciosos de toda clase, sino tambien y acaso más importante para la historia de las civilizaciones humanas y singularmente de la europea, las ideas filosóficas, religiosas y políticas que contribuyeron a conformar lo que sabemos del mundo y nuestra manera de interpretarlo y vivirlo.

Entre las fotografías de Pablo hay una de la plaza de Registán, en Samarkanda, la imagen de las dos mezquitas gemelas enfrentadas, que me trajo de inmediato el recuerdo de los días de mi viaje a Uzbekistán en agosto de 1999. En una breve pero muy agradable conversación, evocamos juntos nombres míticos de ciudades como Estambul, donde por cierto me sorprendió el terremoto del 17 de agosto de 1999 camino de Taskhent, y Xian, la ciudad china desde la que partían las caravanas rumbo a Occidente. Allí, en la muralla perfectamente conservada de esa ciudad de la China central, se abre la puerta que constituía el kilómetro cero de la Ruta de la Seda y que debían atravesar los esforzados mercaderes orientales que iniciaban el camino hacia las lejanas orillas mediterráneas.

De su paso por ese mundo variopinto y enriquecedor desde el punto de vista cultural y del conocimiento humano, da cuenta Pablo Strubell en un libro que acaba de salir y que encontrarán en las librerías especializadas, como Altair o DeViaje: "¡Te odio, Marco Polo!". Dice Pablo que el título viene a resumir su relación personal de amor y odio con el famoso veneciano, a quien responsabiliza de sus aventuras y también de los sinsabores vividos durante el viaje por la Ruta de la Seda, en la medida en que Marco Polo fue su inspirador principal. En realidad, tal como narré en mi libro "Todos los blancos son feos" en el capítulo dedicado a la Ruta de la Seda, los chinos consideran a Marco Polo un grandísimo embustero que jamás puso los pies en China. Y sin embargo ahí nos tienen a Pablo y a un servidor, siguiendo sus huellas.

La imagen que ilustra el post es una de las fotografías que componen la exposición "La Ruta de la Seda", de Pablo Strubell. Se trata de un taxi colectivo que circula rumbo al mercado de Kashgar, en el Turkestán Oriental o Xinjiang (Rep. Popular China).

jueves, 18 de marzo de 2010

ETA comienza la Batalla de Francia


Hace apenas unos días varios antiguos dirigentes de ETA encarcelados, entre ellos el célebre Pakito, denunciaban el sinsentido de que la organización continúe llevando a cabo acciones terroristas y llamaban la atención sobre el hecho de que el grupo está actualmente en manos de unos "inexpertos chapuceros".

El asesinato de un gendarme francés por un comando etarra ha venido a darles la razón. Sólo a un grupo de idiotas desesperados se les puede haber ocurrido cometer una cosa así. Hasta ahora, en las escasas ocasiones en que algún policía francés había resultado herido por etarras, la organización terrorista se apresuraba a pedir públicamente disculpas. Nunca permitió ETA el surgimiento de "grupos armados" en Euskalerria norte, que copiaran la actividad terrorista del sur perpetrando acciones contra particulares o representantes del Estado francés. ETA siempre supo dónde está la línea roja que no podía traspasar, y hacía bien, porque les sabían que les iba va literalmente la cabeza en ello.

Y es que el Estado francés no adolece de las manías, los complejos de inferioridad ni la mala conciencia del Estado español. Espectáculos como el del GAL, en Francia no son posibles. Cuando en los años 60 del pasado siglo el presidente De Gaulle se propuso liquidar la organización terrorista francesa de extrema derecha OAS, creó el Servicio de Acción Cívica (SAC) una sección policial que actuaba a tiro limpio y con total impunidad contra los pistoleros de la OAS; todavía en los años 90 aparecía de vez en cuando en la costa alicantina algún antiguo "pied noir" oasista cosido a balazos. En Francia jamás nadie se ha escandalizado por estas cosas, porque los franceses tienen muy asumido que atacar al Estad o es atacar a la República misma, es decir a toda Francia en su conjunto, y que quien tal hace se está volando a sí mismo los sesos.

Matar a un gendarme francés ha sido pues quizá el mayor error histórico de ETA. Como ya he anunciado aquí en algún post anterior, tal suceso tendrá consecuencias que comportarán de modo inevitable el principio de su final. Un final que con seguridad será violento y probablemente sangriento para lo que queda de la banda de "inexpertos y chapuceros". Y es que como digo, asesinar a un funcionario francés sea policía o no es mucho más que matar a un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado: es disparar contra el Estado francés mismo y contra todos y cada uno de sus ciudadanos. Un suicidio cometido por un puñado de locos, ya digo.

Estén atentos a la respuesta francesa. La batalla de Francia ha comenzado para ETA; su final, también.

miércoles, 17 de marzo de 2010

martes, 16 de marzo de 2010

La izquierda europea se despereza


En los últimos días dos acontecimientos de tipo político y ciudadano han venido a certificar el lento pero al parecer cierto desperezamiento que está viviendo la izquierda europea, o mejor dicho el sector de las izquierdas europeas más vinculado a la práctica gubernamental y reformista. Tal resurgir tiene lugar en el contexto de una fuerte y creciente fractura social y política que se está produciendo en todo el Viejo Continente, agudizada por una crisis económica sin expectativas de mejora y el viraje de las derechas hacia formas cada vez más autoritarias y cercanas a un fascismo puesto al día y que usa de modo maestro y masivo las tecnologías de la comunicación.

Unas doscientas mil personas se manifestaron en Roma convocadas por todo el arco político de las izquierdas italianas, desde los social-liberales hasta la extrema izquierda extraparlamentaria, para gritar ¡basta! al modo en que el berlusconismo está precipitando a Italia en la sima de una nueva República de Saló, en la que ya no faltan ni los esquadristi aterrorizando minorías y persiguiendo adversarios políticos. El país se encamina a marchas forzadas a un escenario de preguerra civil, en el que reaparecen los signos públicos de la famosa "estrategia de la tensión" de los años 60 y 70, mediante la cual los sectores más extremistas de la derecha italiana buscarían "todo el poder" para sí, más allá de las fórmulas formalmente democrático-parlamentarias. La respuesta desde la izquierda no puede ser otra que la confrontación pacífica pero firme en el Parlamento y en la calle; habida cuenta la inanidad de la izquierda parlamentaria italiana, parece lógico que los ciudadanos estén comenzando a salir a la calle para frenar el asalto fascio-berlusconiano al Estado.

En Francia el escenario discurre por contra y afortunadamente en términos parlamentarios y de confrontación puramente ideológica. Es evidente que la situación allí no tiene los perfiles dramáticos que presenta Italia. En ese marco civilizado, las elecciones regionales francesas han venido a confirmar empero dos tendencias opuestas: de un lado la marginación política voluntaria de entre un tercio y la mitad del electorado, según consultas, algo muy grave a medio plazo para la continuidad misma del sistema democrático; del otro, el que entre la mitad de la sociedad políticamente consciente parece crecer la idea de que la izquierda debe regresar a la primera línea de la política, antes de que el neoliberalismo sarkozyano acabe con el Estado por vías distintas a las del berlusconismo, pero finalmente no menos ciertas y eficaces.

Son los electores de izquierda quienes han puesto al PS francés en libertad vigilada, sin acabar de fiarse de él, por ser la única fuerza de izquierdas que puede aspirar a gobernar las instituciones; quienes han dado alas a esta versión 2.0 de los Verdes que es Europe Ecologie, una formación reciente que traspasa el marco tradicional de este tipo de fuerzas y va más allá de las reivindicaciones ecologistas; quienes han dado un frenazo considerable a las expectativas del Front de Gauche, que sigue dudando entre hacer de conciencia izquierdista del PS o volar buscando un espacio político propio a la izquierda de socialdemócratas y ecologistas; y los que en fin han liquidado el Nuevo Partido Anticapitalista de Olivier Besancenot, quien ha pagado durísimamente el infantilismo y las insensateces de una fuerza política que tantas expectativas generó con su aparición, y que ahora se ve abocada a integrarse en el Front de Gauche o a desaparecer (aunque sin el menor menoscabo de las posibilidades que tiene Bensancenot de, tal como tengo escrito de hace algún tiempo, llegar a ser líder del PS de aquí a 10 ó 15 años y presidente de Francia un poquito después).

La "era Sarkozy" toca a su fin. El repunte del FN es signo de la inquietud existente entre la derecha francesa, incómoda a la búsqueda de sí misma. La tentación autoritaria, la misma a la que ha sucumbido ya la derecha italiana, es muy fuerte. Pero en la derecha francesa hay una tradición antifascista que proviene del gaullismo y hunde sus raíces en la Resistencia contra la ocupación nazi y los traidores colaboracionistas del período 1940-1944. La batalla en Francia es política y no pone en riesgo la democracia y las instituciones, al contrario ayuda a profundizar y avanzar en ellas; en Italia por contra lo que está en juego es si los camisas negras, verdes, pardas y demás ralea van a conseguir subirse sobre el Estado o se les va a cerrar el paso, si hace falta defendiendo la democracia en las calles con métodos proporcionados a la agresión colectiva que está sufriendo el pueblo italiano.

En la fotografía, ciudadanos manifestándose en contra de Berlusconi la semana pasada, en Roma.

domingo, 14 de marzo de 2010

Cuatro días de marzo. Memoria de un fallido fujimorazo a la española


Entre el 11 y el 14 de marzo de 2004, España vivió (presuntamente, claro) la experiencia de un autogolpe de Estado según el patrón dibujado años antes por Alberto Fujimori, presidente de Perú: con la excusa de un atentado terrorista, el gobierno en ejercicio pretendió mantenerse en el poder paralizando un procedimiento electoral e introduciendo cambios en el sistema político que garantizaran su continuidad de facto indefinida en el poder, so pretexto de hacer frente a una situación excepcional.

Tras el estallido de los trenes en Atocha, entre la mañana del 11 y la noche del 13 de marzo de 2004, el gobierno Aznar intentó (presuntamente, claro) aplazar "sine die" las elecciones convocadas para el domingo 14 de marzo y simultáneamente, suspender la autonomía vasca, objetivo que acariciaba desde los meses precedentes. A pesar de las presiones ejercidas por el Gobierno de entonces, ambas acciones fueron rechazadas por órganos del Estado, singularmente la Junta Electoral Central y el propio Jefe del Estado, quien se habría negado en dos ocasiones a firmar el decreto de suspensión del funcionamiento de las instituciones autonómicas vascas. El final del fujimorazo vino cuando los mandos policiales operativos se negaron a cargar y dispersar a los cientos de miles de manifestantes que en la noche del 13 de marzo marcharon, en una marea humana autoconvocada, desde la Puerta del Sol hasta el Congreso de los Diputados gritando: "¿Quién ha sido"?, en respuesta a las mentiras gubernamentales que atribuían los atentados del 11-M a ETA, la opción políticamente rentable para el Partido Popular. Todo presuntamente, faltaría más.

Seis años después sabemos quienes perpetraron el 11-M, y también sabemos que sus inspiradores pretendían lograr el mismo efecto que lograron los atentados del 11-S de 2001 en EEUU. Pero aquí les salió el tiro por la culata: los españoles no cayeron en la trampa que les tendían. Aún así el Gobierno Aznar intentó (presuntamente, claro) lo más sucio que un gobierno elegido democráticamente puede hacer: perpetuarse en el poder recurriendo a subterfugios edificados sobre los cadáveres de 191 compatriotas. Recuérdenlo ustedes, y recuerdenselo a otros.

Sobre el 11-M, les dejo un enlace a El efecto Ceacescu, por qué fracasó el 11-M, mi post del año pasado relacionado con esta fecha.

En la imagen, la manifestación de protesta contra el 11-M y el fujimorazo en marcha del gobierno Aznar, celebrada en Madrid la tarde del 12 de marzo de 2004, pasa junto a los carteles de campaña electoral del PP con la foto de Mariano Rajoy.